¿A qué hora debe dormir un bebé de 1 año?

24.11.2025

Ya hemos cumplido un año. Aprender a dormir solos también forma parte de nuestro crecimiento y desarrollo. Para muchos de vosotros, el momento de dormir a vuestros hijos es el más difícil del día. Los niños a esta edad muchas veces se resisten a ir a la cama.

El sueño es una parte fundamental del desarrollo infantil y contribuye al bienestar físico y emocional de los niños. En el caso concreto de los bebés y niños, el sueño juega un papel fundamental en el desarrollo y bienestar, pues favorece los procesos de atención y memoria y ayuda a consolidar lo que el pequeño va aprendiendo en su día a día.

¿Cuántas horas debería dormir mi hijo?

Los niños de 1 a 2 años deben dormir entre 11 y 14 horas. A los 12 meses (1 año), los bebés se encuentran en una etapa de grandes descubrimientos y cambios. Un bebé de 12 meses suele necesitar entre 12 y 14 horas de sueño diarias, combinando sueño nocturno y siestas. Entre los 12 y 24 meses, los niños necesitan entre 11 y 14 horas de sueño en un período de 24 horas. Estas horas incluyen una o dos siestas diurnas.

Entre las siestas iremos incluyendo alimentación y tiempo de estimulación y juego. A medida que se acercan a los 18 meses, la mayoría de los niños pasan de hacer dos siestas a una sola, generalmente después del almuerzo. Si observas que tu hijo resiste cada vez más la siesta matutina, puede ser señal de que está listo para concentrar su descanso en una única siesta vespertina.

Mantener una rutina diaria. Si quieres que el sueño de tus hijos sea perfecto, la rutina es tu mejor aliada. Dormir debe ser una prioridad en la familia. Los niños aprenden de sus padres, por lo que, si tu rutina de sueño no es la adecuada, la suya tampoco lo será.

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¿Dónde debería dormir mi hijo?

Para los niños de esta edad, la cuna sigue siendo el lugar más seguro para dormir. Después del primer año, es posible introducir una manta ligera para que el niño se sienta más cómodo, así como un peluche o muñeco pequeño que le brinde compañía. Aun así, es importante evitar objetos grandes o juguetes blandos que puedan representar algún riesgo. Además, revisa que no haya objetos a su alcance que pueda agarrar al ponerse de pie, como cortinas o cordones de persianas, y evita los protectores acolchados, ya que podrían utilizarse para trepar.

Si notas que tu hijo intenta escalar la cuna constantemente, asegúrate de bajar el colchón a la posición más baja posible. En caso de que siga tratando de salir, tal vez sea momento de considerar una cama para niños pequeños con baranda de protección.

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a dormir mejor?

Una rutina sencilla y constante es clave para el descanso infantil. El establecimiento de rutinas, tanto de día como previo al inicio del sueño, en cuanto a actividades y comidas ayuda a preparar el inicio de este. Muchas familias encuentran que un baño tibio y un cuento corto antes de acostarse ayudan a relajar al niño y prepararlo para dormir. Sin embargo, procura que la rutina no sea demasiado prolongada y establece límites claros sobre la cantidad de agua o juguetes que puedes recoger antes de acostarse. Este enfoque ayudará a que el niño se relaje y evitará que la hora de dormir se convierta en un proceso interminable.

Además, la exposición a pantallas (televisión, tabletas, teléfonos) puede afectar el sueño. También identifica si hay ruidos en otras habitaciones que puedan interferir en su sueño. Aunque los niños pueden aprender a dormir con cierto ruido, las conversaciones fuertes o el sonido de una televisión cercana pueden dificultar su descanso.

Aquí tienes algunas recomendaciones prácticas:

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  1. Crear un ritual relajante antes de dormir. Un baño templado, un cuento o una canción suave ayudan al niño a asociar esos momentos con el descanso.
  2. Fijar horarios regulares. Acostar y levantar al niño siempre a la misma hora contribuye a regular su ritmo circadiano.
  3. Evitar pantallas y estimulación antes de dormir. Apagar dispositivos electrónicos al menos una hora antes de acostarse favorece la producción de melatonina (la hormona del sueño).
  4. Asegurar un ambiente tranquilo. Silencio, poca luz y una temperatura agradable ayudan al cuerpo a relajarse.

Es importante vigilar también el contexto y el ambiente que rodean a la rutina del sueño. En un ambiente que acompañe (luz tenue, temperatura ambiental de entre 20 y 21 ºC, ropa de cama cómoda y de tejidos transpirables, ausencia de ruidos...), leer un cuento ayuda a los pequeños a relajarse poco a poco hasta conciliar el sueño. Además, es la mejor forma de estimular el hábito de la lectura. Cuando el niño sea pequeño, siéntate o túmbate a su lado y léele con un tono de voz moderado.

Es mejor evitar juegos activos antes de dormir. El ejercicio es esencial desde la infancia para mantenerse en forma física y mentalmente y evitar el sobrepeso. Pero en las horas previas a irse a la cama un ejercicio físico demasiado dinámico podría activar a los más pequeños y provocar cierto insomnio.

Conviene que el niño aprenda a dormirse solo, sin ayuda, en su cuna. El niño debe aprender a dormirse solo. Todos tienen despertares naturales a lo largo de la noche. Y si lo enseñamos a dormir sujetándole su mano con la nuestra, va a necesitar esa mano cada vez que tenga que iniciar el sueño de nuevo. Si le enseñamos a dormir fuera de la habitación, en brazos o con luz, esto es lo que va a buscar cada vez que se despierte. Si lo aprende así, después no podremos quejarnos cuando nos lo reclame.

Permitir que el niño duerma con un peluche o una manta especial nos puede ayudar en el momento de separación y hacer que se sienta más acompañado. Día a día el niño aprenderá que, aunque se duerma, sus padres siguen con él en la casa.

Evitar siestas tardías o prolongadas. Si el niño continúa con lactancia materna a demanda, a veces puede hacer alguna toma nocturna. En este caso, hágalo con poca luz y sin estimularle.

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¿Qué podemos hacer si nuestro hijo se despierta y nos llama?

  • Esperar unos segundos antes de responder. Haga que su tiempo de respuesta sea más largo cada vez que lo llame. Esto le dará la oportunidad de dormirse solo.
  • Tranquilice a su hijo. Háblele de forma cariñosa diciéndole que está allí. Si es necesario entrar en la habitación, no encienda la luz. No juegue con él ni se quede demasiado rato.
  • Colóquese cada vez más lejos de la cama de su hijo cada vez que entre, hasta que pueda tranquilizarlo sin entrar en la habitación.
  • Tener paciencia. Enseñar a nuestro hijo a dormirse, sobre todo cuando te mantienen despierto toda la noche, puede enfadarnos. Hay que intentar comprender. El sueño de los bebés es evolutivo y madurativo, esto quiere decir que desde que nacen hasta, más o menos, los 6 años de edad vamos a ir viendo cambios en su forma de dormir, según se van desarrollando.

Si tu hijo se despierta a medianoche, revisa de forma rápida y silenciosa que esté bien, pero evita demasiada interacción para no desvelarlo. Las visitas nocturnas deben ser breves y sin estímulos que puedan animarlo a quedarse despierto. Además, si el pequeño tiende a despertarse temprano, cerrar las persianas y dejar la habitación oscura puede ayudar a que duerma un poco más. También puedes dejar algunos juguetes seguros en la cuna para que juegue tranquilamente si se despierta antes de tiempo.

¿Cuándo es necesario consultar al pediatra?

Si las dificultades para dormir persisten, como en el caso de pesadillas recurrentes o despertares muy frecuentes que afectan su descanso y comportamiento, es recomendable consultar con el pediatra. Entre los 12 y 15 meses, algunos bebés muestran señales de transición a una única siesta diaria. Si tu bebé muestra dificultades para adaptarse, puedes consultar con nuestras especialistas en salud del sueño infantil.

Si tu hijo presenta alguno de estos síntomas, conviene hablar con su médico:

  • Tiene grandes dificultades para conciliar el sueño
  • Se despierta muchas veces durante la noche
  • Tiene pesadillas frecuentes o terrores nocturnos
  • Muestra signos de fatiga durante el día
  • Ronca de forma persistente

Tabla de horas de sueño por edades

Según la National Sleep Foundation y otros organismos internacionales, estas son las recomendaciones de horas de sueño diarias según la edad del niño:

Edad Durante el día Durante la noche Total
Recién nacido 8h (várias sonecas) 8h15 16h15
3 meses 7h (três sonecas) 8h40 15h40
6 meses 5h (três sonecas) 10h 15h
9 meses 4h15 (duas sonecas) 11h 15h15
1 año 3h-4h (duas sonecas) 11h 15h
1 año y medio 3h-4h (duas sonecas) 11h15 15h15
2 años 2h15 (uma soneca) 11h15 13h30
3 años 2h (uma soneca) 11h 13h
4 años 1h (uma soneca) 11h 12h
5 años - 11h 11h
6 años - 10h40 10h40
7 años - 10h40 10h40
8 años - 10h-10h40 10h-10h40
9 años - 9h40-10h 9h40-10h
10 años - 9h45 9h45
11 años - 4h40 4h40
12 años - 9h40 9h40

Consejo: Estas cifras incluyen tanto el sueño nocturno como las siestas diurnas. Cada niño es diferente, pero mantenerse dentro de estos rangos es un buen indicador de un descanso saludable.

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