Preeclampsia en el Embarazo: Causas, Síntomas y Tratamiento
La preeclampsia es un trastorno hipertensivo peligroso que afecta a algunas mujeres durante el embarazo. Generalmente ocurre durante la segunda mitad de la gestación (pasada la semana 20), aunque también puede presentarse antes, durante el parto o en los días inmediatamente posteriores al mismo. Afecta a entre 3 y 8 embarazos de cada 100.
¿Qué es la Preeclampsia?
La preeclampsia es una complicación del embarazo que cursa, principalmente, con hipertensión arterial. Además, la preeclampsia puede provocar daños en algunos órganos como en el hígado o el riñón, por ejemplo. Esta complicación gestacional suele aparecer a partir de la semana 20 de embarazo.
Existen casos, aunque menos frecuentes, en los que la mujer presenta preeclampsia cuando da a luz al bebé. Esto es lo que se conoce como preeclampsia postparto.
La incidencia de la preeclampsia es del 3-10% de las mujeres embarazadas, especialmente, si se trata del primer embarazo. Además, algunos autores indican que existe una mayor probabilidad de que suceda en mujeres de etnia afroamericana.
Es fundamental tratar lo antes posible la preeclampsia para evitar su evolución a eclampsia, lo que supondría un grave peligro para la vida tanto de la embarazada como la de su bebé.
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Causas y Factores de Riesgo
Las causas de estas enfermedades son desconocidas. No se puede saber de antemano qué mujeres desarrollarán una preeclampsia y cuáles no. No obstante, se han observado que ciertos factores de riesgo pueden aumentar las probabilidades de desarrollar preeclampsia, como la primera gestación, la edad materna avanzada, el embarazo múltiple, la obesidad, la diabetes, la presión arterial alta previa al embarazo y la enfermedad renal, entre otros.
Algunos especialistas consideran que la preeclampsia puede ser derivada de trastornos autoinmunitarios, problemas vasculares, dieta o de los genes.
Factores de Riesgo Específicos:
- Nuliparidad, es decir, que se trate del primer embarazo.
- Mujeres con enfermedades como diabetes, hipertensión, etc. previas al embarazo.
- Mujeres que padecen insuficiencia renal.
- Embarazo múltiple.
- Mujeres con obesidad.
- Antecedentes familiares.
- Preeclampsia en embarazo previo.
- Síndrome antifosfolípido.
- Diabetes mellitus preconcepcional y/o diabetes gestacional
- Infección recurrente de vías urinarias.
- Tabaquismo, estrés o alteraciones en la coagulación.
Síntomas de la Preeclampsia
La mayoría de mujeres con preeclampsia no notan nada anormal ya que, por lo general, no produce síntomas, a no ser que sea grave. Tan solo puede detectarse una tensión arterial moderadamente elevada que la mujer no presentaba antes del embarazo. El primer síntoma puede ser también una ganancia exagerada de peso en muy poco tiempo, la cual se produce por la aparición de edemas (líquido acumulado debajo de la piel), como consecuencia de pérdida de proteínas por la orina.
La detección de la preeclampsia se determina con la aparición de algunos síntomas claros, aunque la embarazada no se siente enferma.
Síntomas Comunes:
- Aumento de la presión arterial (hipertensión).
- Detección de proteínas en la orina.
- Aparición de edemas en las extremidades.
- Hinchazón de manos, pies o cara.
- Aumento repentino de peso.
En los casos de preeclampsia más graves también puede parecer síntomas como dolor intenso de cabeza, náuseas, orinar con poco frecuencia, problemas de respirar, cambios de visión, etc.
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Para que se diagnostique una preeclampsia la tensión arterial debe estar elevada; la presión sistólica debe ser igual o superior a 140 mmHg o la diastólica igual o superior a 90 mmHg.
Diagnóstico y Tipos de Preeclampsia
El tipo y la frecuencia de las consultas prenatales que se realizan a una mujer con preeclampsia dependen de la gravedad de la misma y del tiempo que quede hasta que el embarazo esté a término (semana 37).
La proteinuria se determina en la orina de la gestante. Los edemas deberán ser generalizados, en los miembros superiores o en la cara.
Preeclampsia Leve: Una paciente con signos precoces de preeclampsia leve debe tratarse ambulatoriamente mediante reposo estricto en cama, con revisiones por su médico.
Preeclampsia Moderada: Puede ser necesario el ingreso hospitalario. Es posible que se administren medicinas para prevenir convulsiones (sulfato de magnesio intravenoso), para disminuir la presión arterial y para prevenir otras posibles complicaciones. También puede ser necesario administrar 2 inyecciones de corticoides para acelerar la maduración de los pulmones fetales.
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Preeclampsia Grave: Cuando se decide esperar y retrasar el parto, el seguimiento materno-fetal es mucho más cercano. El seguimiento del bebé se hace mediante monitorización. Se le monitoriza la frecuencia cardiaca durante 15-30 minutos que, en condiciones normales, debe estar entre 120 y 160 latidos por minuto y debe tener incrementos periódicos de frecuencia de, al menos, 15 latidos por minuto.
Tratamiento de la Preeclampsia
La única cura para la preeclampsia es dar a luz. El reposo y la medicación para bajar la tensión arterial no modifican las anomalías existentes en los vasos sanguíneos de la madre, por lo que no pueden evitar la evolución de la enfermedad.
El tratamiento va encaminado a preservar la vida y la salud de la madre, aunque el feto habitualmente también sobrevive.
Opciones de Tratamiento Según la Semana de Gestación:
- Embarazo a término: Si la preeclampsia se diagnostica cuando la fecha de parto está próxima (a partir de la semana 37), se suele inducir el parto y, si no avanza o surgen complicaciones, se practica una cesárea.
- Preeclampsia Leve: Si todavía faltan varias semanas para dar a luz y la preeclampsia no es grave, es preferible esperar y dar tiempo al bebé para crecer y madurar. En este caso, los exámenes prenatales serán más frecuentes e incluso puede ser necesario recomendar a la madre un reposo relativo, es decir, dejar de trabajar, dejar de hacer ejercicio y reducir la actividad.
Después del Parto
La tensión arterial elevada y las proteínas en orina se suelen normalizar en pocos días tras dar a luz. La hipertensión arterial grave requiere tratamiento antihipertensivo y algunas mujeres precisan continuar con medicación al ser dadas de alta.
Generalmente, la medicación deja de ser necesaria cuando la tensión arterial vuelve a la normalidad, lo que suele ocurrir en seis semanas. Las tensiones arteriales que continúan altas 12 semanas después del parto no suelen deberse a la preeclampsia e indican una hipertensión arterial a veces desconocida por la madre.
La mayor parte de las mujeres que desarrollan una preeclampsia no la vuelven a tener en embarazos posteriores. El riesgo de repetición oscila entre un 5 y un 70 %. Las mujeres con el riesgo más alto son las que desarrollan preeclampsias graves en las que se debe inducir el parto antes de la semana 30 de la gestación.
Prevención
La preeclampsia no se puede prevenir. Lo mejor que se puede hacer es acudir a todas las consultas prenatales, saber cómo están la presión arterial y las proteínas en orina y conocer los signos de la enfermedad. Algunos investigadores han sugerido que los suplementos de calcio pueden ser beneficiosos para prevenir su desarrollo. Actualmente se recomienda el tratamiento con aspirina a dosis bajas en las mujeres con alto riesgo de desarrollar preeclampsia, a partir de la semana 12 de gestación.
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