Abundante Gas en Marco Cólico: Causas y Tratamiento
El síndrome de intestino irritable (SII) es un trastorno funcional digestivo (TFD) que se manifiesta con síntomas digestivos crónicos o recurrentes, como dolor abdominal, alteraciones en la frecuencia y consistencia de las deposiciones, distensión abdominal y flatulencia, en ausencia de enfermedad estructural gastrointestinal, infección o alteración bioquímica.
Una característica fundamental del SII es la reacción exagerada a la percepción de estímulos viscerales y a la respuesta inducida, motora o de otro tipo. Por ejemplo, muchos pacientes con SII tienen exaltados los reflejos ortocólico o gastrocólico o, en lugar de tener palpitaciones ante una situación estresante, presentan flatulencia o diarrea.
Los TFD tienen una elevada prevalencia en la población general. Concretamente, el SII, el más frecuente de ellos, produce un gran número de consultas, tanto en atención primaria como especializada, generando unos costes (directos o indirectos) enormes. En los países occidentales afecta al 15-20% de la población adolescente y adulta, siendo 2-3 veces más frecuente en las mujeres.
Es de notar que sólo el 25-30% de estos pacientes requieren atención médica, la mitad de ellos no necesariamente para que se les proporcione un tratamiento farmacológico, sino para asegurarse de que no padecen una enfermedad grave o preocupante, hereditaria o transmisible.
En atención primaria significa el 8-15% de sus consultas (promedio, 12%), aunque a veces no es fácilmente reconocido ya que puede enmascararse bajo la consulta de manifestaciones extradigestivas de diversa topografía y expresión, muy frecuentes, o se combina con manifestaciones en digestivas localizaciones. En la atención especializada extrahospitalaria significa el 20-35% de todos los pacientes (promedio, 28%), la mitad de los cuales son visitados por primera vez antes de los 35 años.
Lea también: Sangrado vs. Menstruación en el embarazo
El SII se consideró en la década de los cincuenta y sesenta como una enfermedad psicosomática; luego se identificaron alteraciones de la motilidad colónica y yeyunoileal, posteriormente alteraciones de la sensibilidad visceral del tracto digestivo en distintas localizaciones (rectal, colónica, yeyunal, gástrica, esofágica), y por último, en años recientes se han identificado alteraciones en las conexiones entre los sistemas nerviosos periférico (SNP) y central (SNC), y en partes del SNC que procesan la percepción del dolor visceral y su respuesta.
¿Qué es conceptualmente el síndrome del intestino irritable?
- Un síndrome o patrón sintomático, no una enfermedad o entidad nosológica.
- Un TFD (el más frecuente) que afecta no sólo al colon, sino al intestino delgado y otras partes del tracto digestivo. Este trastorno funcional puede medirse fisiológicamente.
- Una condición poco común en niños, que suele aparecer en la adolescencia o en adultos jóvenes y persiste toda la vida, aunque tiende a declinar con los años. Afecta a pacientes de cualquier situación socioeconómica.
- Una condición con frecuencia ligada a estrés emocional, personal, laboral y social, que afectan al comienzo y a la gravedad de los síntomas, y puede asociarse a varios trastornos de ansiedad comunes.
¿Qué no es el síndrome del intestino irritable?
- No existe un verdadero SII si no hay dolor abdominal. No se debe confundir tampoco con la flatulencia exagerada o la incontinencia fecal.
- Una enfermedad infecciosa o inflamatoria.
- Una condición que predisponga a una enfermedad orgánica ni que acorte la duración de la vida.
- Un trastorno psicosomático o psiquiátrico. De la misma manera sucede con los pacientes con acalasia, que evidencian que su disfagia empeora en situaciones de estrés, pero es una enfermedad con un sustrato funcional medible y objetivable.
- Una enfermedad debida al estrés crónico. Considerarlo así es una simplificación exagerada. Tampoco es consecuencia de la vida moderna, ya que sus primeras descripciones se hicieron en el Reino Unido hacia 1830, sólo que entonces se llamó de otras maneras.
En el contexto actual dominante de una medicina sobre todo morfológica, puede ser dificil comprender el SII, pero es absolutamente necesario llegar a hacerlo, sobre la base de suficientes conocimientos fisiopatológicos intestinales ya disponibles, para poder establecer su adecuado manejo diagnóstico-terapéutico, ya que los pacientes con SII se quejan de sus médicos: porque creen que el problema está en la cabeza del paciente, no en su abdomen; porque tienen la sensación de que «echan» la culpa al enfermo de sus síntomas, y porque creen que los médicos no tienen interés en estos síntomas, que les parecen banales y no pueden ser medidos con ninguna exploración complementaria.
Esta importancia refleja que este síndrome, tan común, es una fuente de padecimientos crónicos y discapacidad personal y social, reduce netamente la calidad de vida de quienes lo sufren y genera un notable aumento de los costes sanitarios (en consultas, fármacos y bajas) y sociales (absentismo), sin que haya habido, hasta el momento presente, un enfoque terapéutico verdaderamente resolutivo.
Lea también: Significado del Flujo Abundante
La clínica como clave en el diagnóstico del síndrome del intestino irritable
Es importante que se implante con firmeza en el pensamiento del médico y en la mente del paciente, ya desde la primera visita. El diagnóstico positivo del SII resultará reforzado si el médico consultado aprovecha al máximo sus conocimientos semiológicos para dar con la clave de la constelación de síntomas del paciente, ya que no en vano la palabra «síndrome», que proviene del griego y significa «correr juntos», tiene el significado de complejo sintomático o agrupación de manifestaciones.
Dicho de otra manera, el juicio diagnóstico inicial debería basarse no en el análisis aislado de cada síntoma (lo cual es inespecífico y puede ser engañoso), sino en buscar asociaciones sintomáticas que tengan sentido orientativo y, que analizadas en su contexto, permitan razonar escalonadamente.
De todas maneras, la posibilidad de llegar a un diagnóstico concluyente de SII se encuentra dificultado por varios factores:
- No existen marcadores biológicos, histológicos, ni morfológicos del síndrome.
- Los síntomas de SII no son específicos.
- El curso de la enfermedad no es constante, ya que en distintos momentos de la evolución los pacientes pueden indicar diferentes tipos de dolor abdominal y señalar localizaciones diversas.
- Como en cualquier TFD se observan tasas elevadas de comienzo de síntomas en pacientes nuevos o previamente diagnosticados, y de desaparición de la clínica en enfermos previamente sintomáticos.
Análisis semiológico de las principales manifestaciones clínicas en el síndrome del intestino irritable
Dolor abdominal
Característicamente, el dolor abdominal, cuya presencia es un requerimiento absoluto para hablar de SII, es cólico, de intensidad moderada, punzante u opresivo, lo que sugiere una afección de una víscera hueca, es difuso o irradia de cualquiera de los dos vacíos o desde el hipogastrio hacia las fosas ilíacas, es decir, a lo largo del trayecto colónico, y se alivia o desaparece con la defecación (en algunas ocasiones, aumenta) o el ventoseo, lo que sugiere afección colónica.
La localización preferente del dolor abdominal puede ser variable. Además, suele presentarse al levantarse o con el ejercicio, o aparecer 40-90 min después de las comidas. Sólo de manera excepcional despierta al paciente por la noche. En las mujeres aparece o se exacerba antes y durante las menstruaciones.
Lea también: Embarazos Gemelares: Sangrado de Implantación
Diarrea
Si hay diarrea, ésta tiene características colónicas y no de intestino delgado, es decir, suele ser diurna, semilíquida o líquida, de pequeño volumen y color marrón o beige, olor ácido pero no pútrido ni de alcantarilla, emisión rápida o explosiva de las heces con abundante gas, cierta urgencia rectal precedida de retortijones o dolor en el hemiabdomen izquierdo (que calman al defecar) y se presenta cuando el enfermo se levanta de la cama (aumento del reflejo ortocólico) o después de desayunar o comer (aumento del reflejo gastrocólico).
No se asocia a fiebre, rectorragia ni emisión de productos patológicos, aunque puede haber mucorrea, y aumenta en situaciones de estrés físico o psíquico. En ocasiones, cuando hay varias deposiciones seguidas, puede dejar escozor o sensación urente rectal, aunque no es muy frecuente que el paciente tenga más de 3-4 deposiciones/día. Es muy raro que se presente tenesmo rectal, pero puede haber otros síntomas de irritabilidad rectal.
Estreñimiento
Si hay estreñimiento suele ser de heces caprinas, afiladas o acintadas, que se eliminan con esfuerzo defecatorio y con mucosidad sin sangre. Además, el paciente aqueja distensión y dolor gravativo en el hemiabdomen izquierdo, con dificultad para ventosear, y todo ello suele aliviar cuando consigue defecar.
El estreñimiento en el SII es mucho más frecuente en la mujer que en el varón, al igual que sucede con el estreñimiento crónico funcional, que se diferencia del SII por la ausencia de dolor abdominal. La paciente suele contar que comenzó a ser estreñida entre los 18-25 años.
Alternancia estreñimiento-diarrea
Quizá el patrón deposicional más típico en el SII, y el más frecuente (el 50% de los casos), sea la alternancia en el tiempo (meses o años) de diarrea-estreñimiento, patrón que no es aceptado por algunos autores, que se limitan a contemplar sólo dos: diarrea o estreñimiento, según cada momento. Lo que también es cierto es que cada paciente tiene su «propio» patrón durante largos períodos de tiempo, y que estos patrones pueden ser muy variables de un enfermo a otro.
Aquellos que tienen estreñimiento dominante cuentan que durante semanas o meses tienen gran dificultad para evacuar las heces, que son caprinas y oscuras, y sólo en breves períodos (días) tienen diarrea, siendo en muchas ocasiones difícil averiguar si es la propia evolución del SII o que el paciente ha tomado laxantes (farmacológicos o de herboristería). Lo contrario es menos habitual, aunque también posible.
Distensión abdominal
La distensión abdominal puede ser muy llamativa para algunos enfermos. Es difusa o limitada al hipogastrio, en general aparece a los 60-90 min después de las comidas, sobre todo por la tarde, y puede ser muy molesta y obligar a aflojarse la ropa. Característicamente el paciente se queja de que no puede expulsar los gases. Cede con el descanso nocturno y es característico que el enfermo se levante por la mañana sin distensión abdominal, la cual va aumentando conforme avanza el día. Puede objetivarse fácilmente midiendo el diámetro abdominal a la altura del ombligo por la mañana y antes de acostarse.
Otras manifestaciones digestivas
Conviene conocer que el 50-75% de los pacientes con SII pueden quejarse de sitofobia, disfagia ocasional, náuseas, pirosis o dispepsia, y en ocasiones estos síntomas ocupan el primer lugar en las preocupaciones del paciente. Esto es una razón más para que la anamnesis sea lo más completa posible. Es característica la falta de síntomas y signos de alarma (fiebre, adelgazamiento, rectorragia, vómitos repetitivos, anemia, etc.).
Otras manifestaciones extradigestivas
No sólo son frecuentes (p. ej., astenia, adinamia, lumbalgia, mareos, pinchazos en tórax), sino que pueden ser el principal motivo de consulta en atención primaria o a un especialista no digestivo. Destacan la lumbalgia y otros dolores musculoesqueléticos, los dolores hipogástricos, la dismenorrea, la dispareunia, la disuria, polaquiuria y estranguria, y son causa de consulta respectiva al reumatólogo (fibromialgia), al ginecólogo o al urólogo.
Tratamiento para los gases intestinales
La producción excesiva o dolorosa de gases intestinales se trata inicialmente mediante una combinación entre cambios en la dieta y aumento de la actividad física.
Dieta baja en fibra
En los pacientes con gases se recomienda, en primer lugar, una dieta baja en fibra, evitando el consumo excesivo de:
- Legumbres
- Cereales integrales
- Hidratos de carbono fermentables
Es recomendable reducir la ingesta de:
- Edulcorantes
- Bebidas gaseosas
- Algunas frutas (manzana, pera, melocotón, ciruela)
Los alimentos que más gas producen son:
- Habas
- Alubias
- Repollo
- Coles de Bruselas
- Pan
- Pastas
- Granos de trigo, maíz y avena
- Patatas
- Vino tinto y cerveza
- Salvado, sobre todo el procesado (en polvo) puede producir también gases.
Aumento de la actividad física
El ejercicio físico mejora el tránsito y la evacuación de gases; por tanto, además de otros beneficios para la salud, puede ayudar a combatir la distensión intestinal y el estreñimiento, trastorno muy común asociado con frecuencia a los síntomas abdominales relacionados con los gases.
En caso que el paciente también presente estreñimiento, conviene evitar laxantes que aumenten la producción de gases, como la lactulosa o la fibra. La solución al estreñimiento pasa por remedios más naturales como los probióticos.
Otros factores asociados a la aparición de gases son el estrés, la ansiedad y, por tanto, si existen síntomas de éstos, se ha de actuar frente a ellos.
Si estas medidas no son suficientes, el tratamiento se basa en intentar disminuir la producción de gas intestinal y por otro lado facilitar el tránsito y la expulsión del contenido intestinal.
Remedios naturales para los gases
En los últimos años disponemos de más evidencia que confirma que algunas bacterias con acción probiótica (lactobacilos y bifidobacterias) tienen un efecto beneficioso sobre estos síntomas, ya que como hemos comentado una manera de eliminar los gases es el consumo a través de las bacterias que componen la flora intestinal.
Los probióticos naturales mejoran los síntomas asociados a la presencia de gases, especialmente sobre la distensión abdominal, por lo que el consumo de complementos alimenticios que contengan estas bacterias, como Lactoflora protector intestinal, puede resultar beneficioso.
Tratamiento farmacológico de los gases
En relación al tratamiento médico se utilizan fármacos con distintos mecanismos de acción:
Simeticona y carbón activado
Unos de los fármacos prescritos son los fármacos reductores del gas intestinal, los más utilizados son las siliconas, como la simeticona y el carbón activado, aunque existe poca evidencia en estudios científicos sobre su eficacia e incluso algunos de los resultados son contradictorios.
Procinéticos
Otros fármacos utilizados son los que favorecen el tránsito intestinal y la evacuación, los procinéticos, han demostrado reducir la distensión abdominal asociada a los gases intestinales. Sin embargo, con los procinéticos comercializados en nuestro medio existen escasos estudios que hayan evaluado específicamente su eficacia con estos síntomas concretos, la distensión abdominal e hinchazón asociada a los gases.
Espasmolíticos
Los fármacos más frecuentemente utilizados para disminuir los síntomas abdominales son los espasmolíticos que favorecen la tolerancia intestinal. Se ha observado en modelos experimentales que la reducción de la actividad motora del intestino aumenta la tolerancia al gas intestinal.
Entre estos fármacos, destacan:
- Escopolamina
- Diciclomina
- Bromuros
Estos agentes han mostrado ser beneficiosos en el tratamiento de los síntomas funcionales en general, y del dolor abdominal en particular.
Aceite de menta
El aceite de menta o aceite de peppermint tiene también un efecto relajante sobre la musculatura lisa, de modo que también puede resultar beneficioso en estos pacientes.
Antidepresivos
Por último, los fármacos antidepresivos se han mostrado eficaces para el tratamiento de los trastornos funcionales digestivos en general, ya que en dosis bajas parecen poseer un efecto modulador de la sensibilidad visceral.
tags: #abundante #gas #en #marco #colico #causas