Adolescentes Usando Pañales: Razones y Enfoques
El control de esfínteres, la capacidad de regular y retener voluntariamente la eliminación de orina y heces, es un proceso gradual en el desarrollo de los niños, generalmente entre los 2 y los 4 años. No obstante, existen situaciones en las que niños mayores, incluso adolescentes, continúan utilizando pañales.
Razones Comunes Detrás del Uso de Pañales en Adolescentes
Miedo y Rechazo
El temor a defecar y el rechazo a intentarlo es un proceso evolutivo común en la infancia. En algunos casos, el miedo coincide con la retirada del pañal y puede estar relacionado con dicho proceso, con el cambio global que supone y con la sensación de expulsar “fuera” algo interno.
En ciertos niños se evidencia un sentimiento de vergüenza a la hora de defecar en un lugar diferente al acostumbrado, lo que les lleva a aguantarse causando dolor posterior. No obstante, con mayor frecuencia dicho miedo suele ser sencillamente una consecuencia natural de haber sufrido estreñimiento con el consiguiente dolor físico al intentar defecar. Estos casos pueden darse a cualquier edad.
A veces en la expulsión se producen pequeñas heriditas y el hecho de ver la sangre unido al dolor genera más miedo y por tanto aversión a volverlo a intentar.
Aspectos Psicológicos y Emocionales
Siempre que el retroceso en el control de esfínteres no tenga que ver con alguna cuestión orgánica - médica hay que considerar los aspectos psicológicos y emocionales subyacentes.
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- Malestar relacionado con la separación: el control de los esfínteres puede estar asociado con la independencia y la separación de los padres.
- Necesidad de atención: puede ser una forma de llamar la atención de las personas que les cuidan.
- Resistencia o rebeldía: algunos niños o niñas pueden utilizar el control de los esfínteres como una forma de expresar resistencia o rebeldía hacia las figuras de autoridad o cuidadoras.
Cambio de Rutina
En los casos en los que no haya habido relación alguna con el estreñimiento y no parezca existir dolor lo más probable es que se deba al cambio de rutina al retirar el pañal y el miedo tiene que ver más directamente con lo que se expulsa.
En realidad es muy importante enseñar a los peques cuestiones higiénicas relacionadas con su cuerpo, pero intentando normalizar y naturalizar todo. Para evitarlo siempre es bueno que les expliquemos qué es la caca, cómo se forma, los motivos por los cuales se expulsa y los motivos por los cuales se deben tener unas pautas higiénicas. Lo podemos adaptar a su lenguaje en la medida de lo posible, pero sin preocuparnos si nos parece que no entiende todo al cien por cien. Lo esencial es que lo viva como un proceso natural y no malo.
¿Qué esconden los problemas del control de esfínteres?
Los trastornos del control de esfínteres son uno de los problemas más comunes en la consulta del pediatra de Atención Primaria.
La exposición de este caso muestra cómo la misma manifestación puede esconder distintos problemas que requerirán diferentes abordajes terapéuticos. Asimismo, se pone de manifiesto la necesidad de prestar atención a los diversos contextos que rodean al niño (familia, escuela, profesionales), así como valorar la interacción y la influencia mutua de los síntomas de este con la actitud de los padres y con otros factores externos para entender y abordar el problema de forma más precisa y global.
Alternativas para Acompañar a los Niños
Desde un punto de vista psicológico
Es importante que sepan que esta fobia es completamente normal y natural. Es una respuesta humana ante el dolor, ante una situación aversiva y desagradable, que es normal temer e intentar evitar. La evitación del dolor y la huida del mismo desde que nacemos es una respuesta evolutiva, necesaria y vital para la supervivencia.
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En segundo lugar es importante no hablar continuamente del tema, no forzar a los peques a hacerlo, ni mucho menos obligarlos, pero sí hacerles notar que entendemos su situación. Le podemos explicar, por ejemplo, que lo que le pasa es normal, que cuando algo nos duele nos da miedo, pero que cuando lo haga será un momento de un poquito dolor (o no) y que luego será un héroe o heroína valiente que ha vencido el dolor y ya no va a tener más problema. Dan igual las palabras que busquemos lo esencial es que se sienta comprendido y que sepa que le apoyamos. Pero sin insistir en que lo haga. Eso sí, dándole la opción de que cuando tenga ganas nos lo diga.
Acompañamiento Emocional
Brindar un entorno seguro y de apoyo es fundamental. Asegurarse de que sientan comodidad y confianza al utilizar el baño. Fomentar la expresión de emociones: animarlos a expresar sus emociones relacionadas con el retroceso en el control de esfínteres o con lo que les esté ocasionando malestar.
Explorar posibles causas emocionales
Tratar de identificar si ha ocurrido algún cambio significativo en su vida, - la llegada de un nuevo hermano, un cambio de escuela o situaciones de estrés- que puedan estar generando ansiedades y afectando el proceso de control de esfínteres.
Intervención desde Atención Primaria
Desde AP, la intervención puede ser muy beneficiosa siempre y cuando se preste atención a los factores concretos que inciden en el problema. De forma general, la investigación muestra que el entrenamiento en el uso del inodoro no debe iniciarse antes de los 18 meses de edad. A partir de esa edad, existe mucha variabilidad a la hora de determinar el momento adecuado en el que el niño se encuentra preparado para comenzar este aprendizaje. La decisión de los padres de iniciar el entrenamiento ha de basarse en la madurez socioemocional y psicológica del niño. No existen evidencias de que comenzar antes de los 27 meses aporte ningún beneficio, los estudios muestran que cuanto más temprano sea el entrenamiento intensivo en el uso del inodoro, a menor edad adquirirán los niños este aprendizaje, pero también tardarán más tiempo en completar el entrenamiento2,6.
El Rol del Psicólogo Infantil
Mi hijo sólo hace caca en el pañal, la mayoría de los casos que nos encontramos en nuestra práctica clínica es de este tipo. Son niños que suelen hacer pis en el wáter, pero que cuando llega la hora de tener que hacer caca, piden que les ponga un pañal para hacerlo. Luego hay otros casos, que lo hacen en el suelo, en una esquina de la habitación, encima de la ropa interior o en el bidé, siendo estos los que menos casos nos encontramos.
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Cada niño es un mundo y cada caso a de ser analizado de manera concreta, por eso que en estos casos o que mejor y único que funciona es el tratamiento con un psicólogo infantil especializados en el tema. Todos los factores anteriores, pueden influir en que se cronifique la conducta de no ir al baño. También puede haber otros no descritos más arriba y que han de averiguarse, pues cada caso es distinto.
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