Alcalosis Respiratoria en el Embarazo: Causas y Tratamiento
El embarazo produce una serie de modificaciones fisiológicas en el aparato respiratorio de las gestantes que deben conocerse para identificarlos como patológicos o no por los síntomas que ocasionan.
¿Qué es el pH de la sangre?
El pH es una medida de acidez o alcalinidad de una disolución que varía de 0 a 14. El pH indica la concentración de iones de hidrógeno presentes en determinadas disoluciones. La sangre tiene un pH con unos márgenes de normalidad muy estrechos, que oscilan entre 7,35 y 7,45. Cuando por diferentes causas el valor supera la cifra de 7,45 se habla de alcalosis.
A mayor número de hidrógenos, más ácida es la disolución y más bajo es el pH. Por el contrario, a menor concentración de estos, mayor es la cifra del pH. Por ejemplo, el ácido gástrico tiene un pH de 2, el café de 5, el agua de 7, la lejía de 11 o la soda cáustica 14.
Cambios fisiológicos en el embarazo
Durante el embarazo normal se producen modificaciones notables en el aparato urinario, tanto estructurales como funcionales.
Las modificaciones fisiológicas en el aparato respiratorio de las gestantes se pueden resumir en:
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- Congestión nasofaríngea por aumento de flujo sanguíneo (a veces con epistaxis).
- Elevación del diafragma y aumento del diámetro torácico.
- Hiperventilación relativa (de origen central mediada por la progesterona) con elevación de la PO2 (106-108 mm Hg) y descenso de la PCO2 (27-34 mm Hg).
- Cierta alcalosis respiratoria (pH 7,47 y bicarbonato sérico 18-21 mEq/L).
- Aumento del volumen tidal.
La elevación de los niveles de progesterona produce un aumento de la ventilación desde el primer trimestre del embarazo, produciendo una característica disminución de la PaCO2 y una alcalosis respiratoria fisiológica y transitoria.
El volumen minuto en reposo aumenta entre un 20 y un 50% durante el embarazo y se asocia a un aumento del 30-50% del volumen corriente, sin cambios o con un pequeño aumento de la frecuencia respiratoria (una o dos respiraciones por minuto). Estos cambios son presumiblemente debidos al aumento de los niveles circulantes de progesterona.
El aumento en la ventilación por minuto disminuye la presión alveolar y arterial de dióxido de carbono (paCO2 y paCO2), mientras que simultáneamente aumentan la presión alveolar y arterial de oxígeno (PAO2 y paO2). La alcalosis respiratoria resultante provoca una compensación secundaria a través de la pérdida renal de bicarbonato. Por lo tanto, los gases sanguíneos durante el embarazo mostrarán una mayor paO2 (de 100 a 106 mmHg) y una menor paCO2 (de 28 a 30 mmHg) que en mujeres no embarazadas, así como un pH más alcalótico.
Evaluación de la disnea
La evaluación de la disnea en la gestante presenta la dificultad de diferenciar la hiperventilación fisiológica inducida por progesterona de la disnea como síntoma de una enfermedad subyacente, siendo las más frecuentes: de origen respiratorio (asma o tromboembolismo pulmonar), cardiaco o por anemia grave.
Tipos de alcalosis
En función de su origen puede ser:
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Alcalosis metabólica
Se produce cuando el organismo pierde demasiado ácido o bien acumula un exceso de bases. Son varias las situaciones médicas que pueden provocar una alcalosis metabólica, como los vómitos, que conllevan una pérdida de ácido gástrico. La ingesta de sustancias alcalinas puede causar también una alcalosis metabólica, como en el caso de las personas que toman bicarbonato sódico para la pirosis gástrica. Asimismo, la pérdida de líquidos y electrolitos, como con la toma excesiva de diuréticos, en situaciones de deshidratación o por afectación de las glándulas suprarrenales, puede alterar la capacidad del riñón para mantener el equilibrio entre ácidos y bases en la sangre.
Alcalosis respiratoria
Se puede producir cuando la persona presenta una hiperventilación, es decir, una respiración rápida y profunda que provoca una eliminación excesiva de dióxido de carbono de la sangre, de manera que el pH aumenta y la sangre se vuelve más básica. Las crisis de ansiedad son la causa más frecuente de hiperventilación y, por consiguiente, de alcalosis respiratoria. Otras causas pueden ser el dolor intenso, la baja concentración de oxígeno en sangre (como al estar a una altura elevada), la fiebre elevada y sostenida, ciertas enfermedades hepáticas o respiratorias, o bien las fases iniciales de la sobredosis por aspirina.
¿Qué síntomas produce la alcalosis?
En ocasiones la alcalosis, independientemente de su origen, no da ningún síntoma, pero puede causar irritabilidad, espasmos musculares, calambres o bien hormigueo (parestesias) en las manos, los pies o alrededor de la boca, sobre todo en situaciones de hiperventilación, mareos, confusión, náuseas o vómitos.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico será siempre mediante una gasometría arterial, es decir, una analítica de sangre arterial, no venosa, en la cual se determina el pH, así como la proporción de oxígeno, dióxido de carbono y bicarbonato en la sangre. El médico le puede realizar otras pruebas y determinaciones analíticas para valorar la causa de la alcalosis.
¿Cuál es su tratamiento?
El tratamiento de la alcalosis se dirigirá a solventar la causa que la provoca. La corrección de la alcalosis metabólica consistirá en reponer la hidratación y los electrolitos. Rara vez se precisa administrar ácido diluido por vía intravenosa. Por lo general, el tratamiento de la alcalosis metabólica consiste en reponer el agua y los electrólitos (sodio y potasio) a la vez que se resuelve la causa. En raras ocasiones, cuando la alcalosis metabólica es muy grave, se administra ácido diluido por vía intravenosa.
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