Alcohol y Embarazo: Riesgos y Consecuencias

06.10.2025

El consumo de alcohol antes y durante las primeras semanas de embarazo es una práctica frecuente, ya que la línea que separa estos dos momentos vitales diferentes es difusa. Mientras que el 10% de las gestantes continúan consumiendo bebidas alcohólicas durante el embarazo, aproximadamente la mitad de las embarazadas lo continuaron consumiendo hasta el momento de la concepción.

Riesgos del Consumo de Alcohol en el Embarazo

Un estudio del Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt (Nashville, EE.UU), sugiere que el consumo continuado de alcohol durante las primeras semanas de embarazo puede aumentar el riesgo de aborto espontáneo. Además, se ha podido observar que el consumo de cantidades bajas de alcohol y la ausencia de episodios de embriaguez también pueden aumentar este riesgo. Los resultados obtenidos en este estudio subrayan que no se conoce una cantidad segura de consumo de alcohol durante el embarazo.

Los hallazgos muestran que el 49,7% de las participantes reportaron consumo de bebidas alcohólicas durante el inicio del embarazo y que el 12% sufrieron un aborto espontáneo. El consumo de alcohol entre las semanas 5 y 10 después del último período menstrual se asoció con un aumento del riesgo de aborto espontáneo, siendo el punto más alto del riesgo la semana 9. También se observó que cada semana consecutiva en la que se consumía algún tipo de bebida alcohólica el riesgo de aborto espontáneo aumentaba un 8% respecto aquellas gestantes que no consumían alcohol.

A modo de conclusión, los autores del estudio encontraron que el riesgo de aborto espontáneo se acumula por cada semana consecutiva en la que persiste el consumo de alcohol, incluso cuando el consumo es bajo o no se tienen en cuenta los episodios de embriaguez.

El consumo de alcohol mientras se está embarazada aumenta el riesgo de aborto espontáneo y de parto prematuro. Al nacer estos niños pueden pesar y medir menos, aunque a veces este retraso en el crecimiento se manifiesta más tarde.

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En nuestro medio, el consumo de alcohol durante el embarazo es la primera causa no genética de retraso mental que, sin embargo, es enteramente prevenible. Además de esto, los bebes pueden nacer con rasgos faciales alterados (cabeza pequeña, maxilar superior pequeño, ojos pequeños y rasgados con pliegues característicos, etc.), problemas y malformaciones en otras partes del cuerpo como el corazón (defectos de cierre en los tabiques que comunican las distintas partes del corazón), los riñones, el tubo digestivo, las extremidades, etc. Además, puede añadirse retraso psicomotor, desde moderado a profundo.

El alcohol consumido por la mujer embarazada pasa directamente al bebé, atravesando la barrera placentaria. Cuando una mujer embarazada bebe alcohol, al cabo de una hora ella y su bebé tienen la misma concentración de alcohol en sangre.

No hay ninguna parte del cuerpo del bebé que no pueda ser afectada negativamente por el consumo de alcohol de la madre; no obstante, el sistema nervioso y, en concreto, el cerebro, es uno de los órganos más vulnerables al consumo de alcohol durante esta etapa. Esta especial vulnerabilidad del cerebro y la gran cantidad de funciones que controla y en las que interviene, hace que las manifestaciones del daño relacionado con el consumo de alcohol durante el embarazo sean tan variadas en intensidad y en el tiempo, pudiendo aparecer en el nacimiento o durante la infancia o adolescencia.

Además de esto, dependiendo del momento del embarazo, pueden verse afectados diversos órganos, en función de cuál de ellos se esta desarrollando en ese momento.

Sí, cuanto más alcohol se consume mayor es el daño que puede ocasionar. Las manifestaciones más graves de los niños afectados por la exposición prenatal al alcohol, se producen en hijos de mujeres que consumen grandes cantidades de alcohol de manera habitual.

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Sin embargo, el consumo ocasional de grandes cantidades, como el que se produce en los casos de borracheras o los consumos en atracón, aumentan también la probabilidad de que el desarrollo del bebé se vea seriamente afectado.

Por otra parte, algunas creencias sobre los posibles beneficios del consumo de ciertas bebidas alcohólicas para la lactancia son rigurosamente falsas. El alcohol no aumenta la cantidad de leche materna ni mejora su calidad y representa un claro perjuicio para el bebé.

Trastornos del Espectro Alcohólico Fetal (TEAF)

Los Trastornos del Espectro Alcohólico Fetal (TEAF) son un conjunto de trastornos que pueden ocurrir en personas cuyas madres han bebido alcohol durante el embarazo. Estos efectos pueden dar lugar a problemas físicos, así como problemas de conducta y de aprendizaje.

El término “efectos del alcohol en el feto” se usaba anteriormente para describir discapacidades intelectuales y problemas de conducta y aprendizaje en una persona cuya madre consumió alcohol durante el embarazo.

Se estima que unos 3.000 niños pudieron nacer con este trastorno TEAF en España el año pasado y, algunos estudios señalan que, uno de cada diez recién nacidos tiene riesgo de padecer TEAF.

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Tipos de TEAF

  • Síndrome Alcohólico Fetal (SAF): Es el extremo más grave de los trastornos del espectro alcohólico fetal. Puede llevar a la muerte del feto en el interior del útero. Las personas con síndrome de alcoholismo fetal pueden tener rasgos faciales anormales, problemas de crecimiento y del sistema nervioso central. También pueden tener problemas de aprendizaje, memoria, atención, comunicación, vista y audición.
  • Trastornos del desarrollo neurológico relacionados con el alcohol.
  • Defectos de nacimiento relacionados con el alcohol.

Síntomas Principales del TEAF

En cuanto a los principales síntomas del TEAF, debemos tener en cuenta que, dependiendo de la persona, le afectará de una manera o de otra.

Las personas con síndrome de alcoholismo fetal no suelen ser capaces de conservar un trabajo o vivir solas.

A través de estudios de imagen, PET y TAC se ha observado que estos niños sufren alteraciones tanto micro como macroscópicas en el hipocampo, córtex frontal y vérmix cerebeloso. Éstas provocan disminución de las funciones sensitivas (oído, vista, tacto…), disminución de la cognición, que se refleja en una menor capacidad de memoria y atención; son niños incapaces de completar tareas, que no piden información, que tienen tendencia a dañar a otros, malinterpretan las órdenes, corren riesgos innecesarios o no son capaces de percibirlo.

Además, se ha establecido una correlación del síndrome de alcoholismo fetal con el trastorno por déficit de atención con hiperactividad y con el autismo.

Diagnóstico de TEAF

Se puede llevar a cabo una evaluación para averiguar si un niño o niña tiene un TEAF. Aunque no existe cura para este trastorno, un diagnóstico y tratamiento temprano ayudan a reducir algunos de los síntomas y a que los niños y niñas alcancen su máximo potencial.

Para realizar una evaluación, no existe una prueba única, se evalúa si hay discapacidad intelectual o retraso en el desarrollo, se buscan rasgos físicos como por ejemplo tamaño de la fisura palpebral, ojos pequeños o labio superior delgado.

Algunos expertos de la salud utilizan un método llamado código de 4 dígitos para realizar el diagnóstico de TEAF, esta tarea no genera ningún daño en el niño o niña ni deben hacer una preparación previa.

En cuanto al diagnóstico, el concepto Trastornos del Espectro Alcohólico Fetal no hace referencia a un diagnóstico clínico. Diagnosticarlo puede ser complicado debido a que no existe una prueba médica, como por ejemplo un análisis de sangre.

El diagnóstico lo debe establecer idealmente un profesional con experiencia en el trastorno.

Tratamiento para el TEAF

Los Trastornos del Espectro Alcohólico Fetal duran toda la vida, no existe una cura para estos trastornos. Existen muchas alternativas de tratamiento para minimizar los síntomas del TEAF, incluidos medicamentos para aliviar algunos síntomas, terapias conductuales y de aprendizaje, formación para los padres y otras opciones alternativas. No hay un único tratamiento que funcione para todos los niños.

Un diagnóstico correcto antes de los 6 años de edad. Un hogar estable, con cariño, y enriquecedor durante la etapa escolar. Un ambiente sin violencia.

Prevención del TEAF

Los trastornos del espectro alcohólico fetal pueden prevenirse en su totalidad si la madre no bebe alcohol durante el embarazo. Es importante preguntar siempre sobre este aspecto en todas las consultas prenatales y a todas las mujeres en edad fértil. No hay ningún momento seguro durante el embarazo para consumir alcohol, ni existe ninguna bebida alcohólica que pueda consumirse de forma segura durante la gestación.

Para evitar el TEAF, las mujeres que estén embarazadas no deberán beber ningún tipo de bebida alcohólica, ni siquiera cuando quieran quedarse embarazadas. Esto es debido a que es probable que las mujeres no se den cuenta hasta las 4 - 6 semanas de embarazo. Si una mujer bebe durante la gestación, nunca es demasiado tarde para que deje de hacerlo, ya que el cerebro de un bebé se desarrolla durante los 9 meses, por tanto cuanto antes deje de beber, será más seguro para ella y el feto.

Durante el embarazo, nunca es tarde para dejar de consumir alcohol. Cuanto antes se deje de beber alcohol, mejor para el bebé y para la madre.

Lo más importante es no seguir consumiendo bebidas alcohólicas una vez que la mujer ha confirmado su embarazo. Sin embargo, es recomendable que las embarazadas soliciten consejo a su ginecólogo y/o matrona con respecto a este tema y a otros hábitos que pueden suponer riesgos añadidos para su salud y la del bebé.

Recomendaciones Finales

Un embarazo no supone un trastorno ni una alteración en la vida de una mujer y no es incompatible, salvo en el caso de un embarazo de riesgo así considerado por un facultativo, con la mayoría de actividades familiares, sociales y laborales que realiza cualquier mujer que no esté embarazada.

En esta tarea resulta fundamental el apoyo y la solidaridad de su pareja, de los miembros de la familia, de los amigos/as y de sus compañeros/as de trabajo, que deben apoyar el mantenimiento de los hábitos saludables de la mujer durante todo el embarazo y la lactancia y favorecer, frente a opciones no beneficiosas y/o de riesgo, la elección de alternativas saludables.

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