¿Alexa Chung Está Embarazada? Rumores y Realidad en el Mundo de las Celebridades

23.11.2025

El amor está en el aire y sus frutos llegan en forma de rollizos y encantadores bebés que colman de felicidad a sus madres. Una alegría contagiosa que, durante este año que se acaba, han irradiado esas mamás famosas que han querido compartir su dicha a través de sus redes sociales.

El Escrutinio Constante Sobre el Cuerpo de las Celebridades

Parece que en el ‘starter pack’ de ser famosa incluye: rumores de emparejamiento cada vez que te acercas a un hombre, especulación sobre tu peso, críticas constantes a tu aspecto físico y, por supuesto, la pregunta de si estás embarazada cada vez que tu abdomen no está más liso que una tabla.

Recientemente, estaba haciendo ‘scroll’ en Instagram y me paré en una foto de mi amadísima Alexa Chung. La adoro y siempre me fijo en lo que lleva puesto porque su estilo me tiene enamorada. Sin embargo, en esta ocasión un comentario llamó mi atención: “Are you pregnant?" (¿Estás embarazada?). Tal cual. Tuve que volver a mirar la imagen y buscar la razón de esa pregunta. La respuesta: una ligera sombra en la parte baja del abdomen que hacía que la modelo tuviese una tripa sutilmente más abultada de lo habitual.

Y como bien sabrás ella no es la única. En los Premios Grammy celebrados el pasado 3 de abril, hubo no una sino DOS “alertas” de embarazo.

Kourtney Kardashian pisó la alfombra roja (junto a su inseparable Travis Barker) luciendo un mono ajustado de Et Ochs con un profundo escote en V y cortes laterales que le quedaba espectacular. Sin embargo, la percepción de muchos usuarios de las redes sociales era otra: “She definitely looks pregnant” (Definitivamente parece embarazada), comentaba una usuaria.

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La segunda alerta llegó con una de las parejas más guapas, jóvenes y exitosas del panorama ‘celebrity’: Hailey y Justin Bieber. En este caso, las alarmas saltaron por la razón contraria: mientras Alexa Chung y Kourtney Kardashian habían llevado ropa ajustada, Hailey lucía un vestido columna (de novia y de diosa) que provocó que la opinión publica pensase que la modelo quería ocultar su cuerpo. Otra vez aparece la pregunta entre los comentarios: “Is she pregnant?” (¿Está embarazada?).

Sí, ya lo dice Rosalía que “es mala amante la fama y no va a quererte de verdad”, y a pesar de que conlleva un estilo de vida con el que muchas sueñan, tiene también sus desventajas.

El Reflejo en la Vida Cotidiana

Pero atención, lo que ocurre con las ‘celebrities’ es solo un espejo amplificado de situaciones que el resto de mujeres vivimos habitualmente. ¿Cuántas veces se ha cuestionado tu posible maternidad, tus decisiones y el aspecto de tu cuerpo? Intuimos que muchas (esperemos que no tantas como a Jennifer Aniston), por eso en 2022, es momento de dejar de preguntar a las mujeres si están embarazadas.

Razones para Dejar de Preguntar Sobre el Embarazo

  1. Es de Mala Educación

    Es de mala educación y a nadie debería importarle si una mujer está embarazada o no. Punto.

    No podemos saber qué está ocurriendo en la vida de una persona, incluso aunque la conozcamos o sea una ‘celebrity’ y la sigamos por redes sociales. Un cambio de peso o una tripita incipiente puede desencadenar la pregunta y puede hacer sentir MUY mal a una mujer que, como la mayoría, no se sienta a gusto con su cuerpo o esté plagada por las inseguridades.

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    “Más del 80% de las mujeres no están contentas con los que ven en el espejo,” explican desde el Proyecto Autoestima de Dove.

    Por otra parte, no sabemos si la persona a la que estamos preguntando está intentando quedarse embarazada y no puede, está sometiéndose a un tratamiento de fertilidad o acaba de sufrir una pérdida de embarazo. Con un 15% aproximado de infertilidad en España y entre un 10% (menos de 35 años) y un 50% (más de 42 años) de embarazos que no llegan a término (según nos informa el Dr. Pascual Sánchez, Cofundador y Director Médico de Ginemed), no sería nada raro.

  2. Es ‘Body Shaming’

    Amiga, todas sabemos que se puede tener tripa sin estar embarazada. Puede que hayas comido y tu abdomen este hinchado. Puede que estés reteniendo líquidos. Puede ser a causa de tus hormonas. Puedes estar en un posparto. Incluso puede ser que tu cuerpo sea así siempre y es absolutamente NORMAL.

    Cuando vemos un abdomen prominente y preguntamos: “¿estará embarazada?”, estamos lanzando el mensaje de que sólo se puede tener tripa en caso de gestación. La talla más vendida en España es la talla 44, es decir que la mayoría no tenemos una talla S: ¿cómo nos afecta ver que un poco de tripa en una modelo despierta rumores de embarazo? Posiblemente añadiendo más presión y autoexigencia ante unos estándares de corporales inalcanzables.

  3. Cuestiona la Libertad de Elección

    Es decir si Alexa Chung, Hailey Bieber y Kourtney Kardashian están en edad fértil y en pareja desde hace tiempo, asumimos que están buscando ser madres y, por eso, sospechamos embarazos inexistentes. ¿No puede una mujer tener pareja sin querer tener hijos? Por supuesto que sí, pero las mujeres que han escogido no ser madres sufren un escrutinio incesante.

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La Voz de Jennifer Aniston

Jennifer Aniston llegó a escribir una carta abierta expresando su hartazgo ante los miles de rumores de embarazo de los que ha sido protagonista.

“Que conste en acta, no estoy embarazada. Lo que estoy es harta. Harta del escrutinio y “body shaming” que ocurre disfrazado de “periodismo”, “libertad de expresión” y “noticias sobre famosas”.

“La objetificación y escrutinio al que sometemos a las mujeres es absurdo y perturbador,” escribía Jennifer Aniston para el Huffington Post. “¿Esta embarazada? ¿Está comiendo demasiado? ¿Se ha descuidado?” La actriz denunciaba así que se perpetúe la “noción que las mujeres están incompletas, fracasan o no son felices si no están casadas y con hijos”.

El Poder del Cambio

Ahora que ya tenemos los datos y las razones para no preguntar si una mujer está embarazada, tenemos que recordar que “la gente” y la sociedad también somos nosotras. Como dice Patti Smith, “people have the power” y nosotras tenemos el poder de cambiar la conversación en la redes sociales y en la vida real.

Alexa Chung y la Endometriosis

Igual que hiciera Lena Dunham sincerándose y hablando abiertamente sobre su lucha contra la endometriosis en el pasado, Alexa Chung ha revelado ahora que también sufre esta enfermedad que afecta a entre el 10% y el 15% de la población femenina, según datos de Endomadrid. Lo ha hecho a través de Instagram, donde ha subido una foto en la que aparece en las instalaciones de un hospital con los pulgares hacia arriba, queriendo indicar que se encuentra bien. "Nunca he querido pertenecer a ningún club que quisiera aceptarme entre sus miembros. Tal y como explica Medline, la endometriosis ocurre cuando las células del revestimiento del útero crecen en otras zonas del cuerpo como ovarios, trompas de falopio o revestimiento de la zona pélvica, entre otros lugares. Según datos de Endomadrid, solo en España hay dos millones de pacientes y más de 170 en todo el mundo. La comunidad de Instagram ha arropado a Chung con comentarios de ánimo y gratitud por parte de otras mujeres que también la sufren por visibilizarla y hablar abiertamente de ello, con naturalidad.

La endometriosis es tan difícil de pronunciar como de diagnosticar… o casi. La primera vez que se me trabó la lengua con estas cinco sílabas me abalanzaba sobre el ordenador de una consulta cutre de California tratando de repetir lo que acababa de decirme aquella obstetra/ginecóloga con pinta de chiflada. No pretendo citar literalmente sus palabras porque, como ocurre siempre con las malas noticias, lo percibí a cámara lenta. Formuló algo del tipo: “Tienes un quiste hemorrágico, un quiste de chocolate, y eso suele ir hermanado con una en-do-me-trio-sis”. Me acuerdo especialmente de lo del chocolate porque me evocó la imagen de un Creme Egg de Cadbury y desde entonces no pude dejar de pensar en lo absurdo que era tener un huevo de Pascua atascado dentro, conspirando contra mí con su pérfida pariente.

Obviamente, quise saber de inmediato cómo curar aquella dolencia tan malsonante y la respuesta fue (no te lo pierdas)… que no tienen ni idea. Los expertos saben que la endometriosis es una enfermedad en la que un tejido muy similar al que reviste el útero (el endometrio) crece en lugares en los que no debería. Saben que estas células pueden causar inflamación, dolor y la formación de tejido cicatricial que adhiere unos órganos con otros. Y saben que una de cada diez personas con útero, en edad de procrear, padece esta inoportuna afección, aunque también puede afectar en la menopausia (¿he mencionado que puede llegar a ser una auténtica agonía? ¿Del tipo “final de Braveheart”, amarrada al potro de torturas esperando a que te cuelguen, ahoguen y desmembren?).

Existen tratamientos para paliar los síntomas: cirugía para retirar las células con láser; terapias hormonales, como la píldora anticonceptiva, que ayudan a frenar su avance; y en casos extremos se recomienda una histerectomía. Pero, en líneas generales, se ve envuelta en misterio y desinformación, incluso en violencia ginecológica. Es incurable. Quienes la padecen, a menudo se someten a incontables intervenciones.

Dentro del intríngulis que supone poseer un útero (este invento que, al parecer, se rige por la luna), sobreponerme al dolor menstrual siempre me ha resultado impracticable. Tradicionalmente, al menos en mi caso, se debía a que la regla solía vivirse en absoluto aislamiento. Estaba mal visto revelar por qué ibas a pasar la tarde retorciéndote en un baño caliente en vez de irte de bares. Si me atrevía a preguntarle a mis colegas si su vida social también caía en picado en esos días, me decían: “Sí, venga va, no seas floja” (o algo del estilo).

La primera vez que me quejé al médico de molestias menstruales tenía veintimuchos años y estaba viviendo en Nueva York. Tenía que coger un vuelo a Los Ángeles y casi lo pierdo gracias a una regla tan chunga que no me dejaba salir del baño. Le expliqué el episodio con todo detalle a una ginecóloga ‘equis’ que me recomendó una amiga (yo debía ser la única sin una médica de confianza) con la esperanza de recibir cierta comprensión. Sin embargo, recuerdo que me preguntó, con ese tonito de condescendencia que normalmente me habría hecho mandarla a tomar viento: “¿Pero no sabes ya lo que es tener la regla?”. Tardé años en volver a comentar el incidente con otro médico. Y eso a pesar de que, por aquel entonces, también me estaban explorando los riñones por si fueran los causantes de una pesadísima lumbalgia, tan pertinaz que no veía el momento de tumbarme en la cama.

Pueden tardar hasta ocho años en identificar una endometriosis. Todo esto se debe en parte a la flagrante falta de conocimientos sobre la salud uterina. Puede que te interese saber que según un estudio llevado a cabo en Reino Unido en 2016, se ha investigado cinco veces más sobre la disfunción eréctil, que afecta aproximadamente al 19% de los hombres, que sobre el síndrome premenstrual, que afecta al 90% de las mujeres.

Otra razón es que el dolor de las mujeres se suele “ningunear en el discurso médico dominante”, dice Leah Hazard, autora de Womb: The Inside Story Of Where We All Began, voz de prestigio en materia de salud uterina y matrona de profesión. “Cuando una mujer se queja de los síntomas que suelen ir asociados a la endometriosis, a menudo se les dice que se aguanten, que ser mujer ‘es lo que tiene’ o se tachan de psicosomáticos”, explica, con el gesto exasperado. “Te cascan: ‘Eso es ansiedad. Tienes una depresión. Tienes el umbral del dolor muy bajo’”.

Ahora le gustaría someterse a una histerectomía para aliviar sus atroces síntomas. “Básicamente se han negado en redondo a hacérmela porque tengo adherencias pélvicas [los órganos ‘pegados’ entre sí, otro de los posibles efectos de la endometriosis] y no saben lo que se van a encontrar cuando entren ahí”.

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