Cuando un Hijo No Quiere Saber Nada de su Padre: Causas y Soluciones

06.11.2025

El rechazo de un hijo hacia su padre es un problema que puede generar angustia y dolor emocional. Si te encuentras en esta situación, es importante saber que no estás solo. Las separaciones suelen generar estrés emocional en padres e hijos, incluso en el mejor de los casos. A continuación, exploraremos las causas de este conflicto y qué puedes hacer al respecto.

Causas Comunes del Rechazo

Existen diversas razones por las que un hijo puede negarse a ver a su padre:

1. Síndrome de Alienación Parental (SAP)

El Síndrome de Alienación Parental (SAP) se refiere a una dificultad que ocasiona que los hijos desarrollen sentimientos de rechazo y conductas hostiles hacia uno de los padres. Una causa común es que alguno de los cuidadores haga comentarios negativos sobre el otro progenitor. Los partidarios de esta nosología hablan de este patrón de comportamiento como un tipo de maltrato infantil.

No obstante, es necesario aclarar que el SAP no es una afección reconocida por ninguna institución ni está contemplada en manuales clínicos. Castaño Méndez (2019) publicó una investigación en la que estudia la validez y relevancia clínica de la alteración. El autor concluye que no hay evidencia científica que valide la existencia de este cuadro clínico. Por ende, propone considerarlo como “alienación parental”, ya que no se trata de una alteración psicológica real como para llamarle “síndrome”.

2. Problemas para Adaptarse a la Nueva Situación

A menudo, el aparente rechazo del niño puede ser una forma de negación ante el cambio en la realidad. Para los hijos, puede ser difícil aceptar que sus padres viven en hogares separados. Evitando tener contacto con el padre que se fue del hogar, podrían estar manifestando esta problemática.

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Es probable que hayan vivido toda su vida en una casa y esa es su “zona de comodidad”. Incluso los adultos suelen resistirse a salir de su zona de confort sin importar el motivo. Entonces, el rechazo podría estar generado por problemas más globales de adaptación a la nueva situación.

3. Factores Estresantes

Como se mencionó al principio, los divorcios son eventos que tienen una gran carga de estrés emocional. Tal vez el niño o el adolescente esté experimentando sentimientos de tristeza, ansiedad o depresión significativos. En esos casos, es común que su reacción sea dar privilegios al padre con el que siente más apego. De esta manera, más que rechazo u hostilidad, es un mecanismo con el que se resguarda del malestar que siente.

4. Relación Deficiente entre Padre e Hijo

Otra de las posibilidades es que el vínculo entre tu hijo y tú se haya debilitado aún más debido al divorcio. Quizá en el pasado ya existían problemas en la relación con él o ella que no se abordaron del modo apropiado. En consecuencia, con la separación, su vínculo se dañó aún más y su conducta es un indicador de ello.

5. Comportamientos Relacionados a la Etapa Evolutiva

En algunos casos, el rechazo de los hijos puede asociarse con procesos normales dentro de su etapa evolutiva. Por ejemplo, los adolescentes tienden a distanciarse de los adultos en favor de los iguales. Así, podrías percibir un rechazo, y simplemente sería porque de alguna manera es lo que toca en esta etapa. También puede suceder que tenga muy poco tiempo, y que para estar contigo tenga que hacer un desplazamiento considerable.

Otra opción es que tú también estés muy ocupado y solo puedas hablar o estar con él en momentos que no puede. En estos casos, la solución pasa por sentaros y dedicar un rato a alinear agendas y alcanzar algunos acuerdos.

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¿Qué Hacer si tu Hijo No Quiere Verte?

Cuando esta situación se presenta, hay una serie de estrategias que pueden ayudarte a lidiar mejor con ello:

  1. Identifica la causa: Lo primero que debería hacer el padre o la madre es identificar el motivo de su comportamiento. A partir de allí, pueden adoptarse diferentes medidas.
  2. Forma una alianza con el otro cuidador: Aunque se divorciaron, tu expareja y tú deberían ser un frente unido por el bienestar de los hijos. Si existe rechazo hacia uno de ustedes, lo ideal es que ambos se involucren en el conflicto para solucionarlo.
  3. Solicita asesoría jurídica de ser necesario: En los casos de alienación parental, puede ser necesaria la intervención de la ley.
  4. Acude a un especialista en psicología infanto-juvenil: Puede ser beneficioso para evaluar la situación y conseguir orientación al respecto.

Aspectos Legales y la Pensión de Alimentos

La situación de un progenitor que se pregunta “¿mi hijo no quiere verme, tengo que pagar pensión?” es, sin duda, una de las más dolorosas y complejas en el ámbito del Derecho de Familia. Es fundamental que sepas que, en España, la extinción pensión alimentos por falta de relación no es una decisión unilateral ni automática. La obligación de abonarla es legalmente exigible y su cese debe ser declarado judicialmente para evitar graves consecuencias.

La obligación de pagar la pensión de alimentos se extiende, en principio, hasta que el hijo alcanza la independencia económica. Este hito no se produce necesariamente con la mayoría de edad (18 años). La pensión puede mantenerse si el hijo sigue formándose (estudios universitarios, formación profesional) con un aprovechamiento razonable y siempre que su dependencia económica no sea por una actitud pasiva o falta de esfuerzo.

Es crucial comprender que suspender unilateralmente los gastos que se incluyen en la pensión alimenticia es una decisión grave que puede tener serias repercusiones legales:

  • Consecuencias Civiles: El progenitor custodio (o el propio hijo mayor de edad) podrá iniciar un procedimiento de ejecución forzosa para reclamar las cantidades adeudadas, más los intereses legales y las costas del proceso.
  • Consecuencias Penales: El impago de la pensión alimenticia está tipificado como delito de abandono de familia en el Código Penal español (Artículo 227). Las penas pueden ir desde multas hasta penas de prisión, especialmente en casos de impago reiterado y malicioso.

La jurisprudencia del Tribunal Supremo, y en particular sentencias clave como la STS 502/2019, de 19 de septiembre, ha sentado las bases para determinar cuándo procede la extinción de la pensión de alimentos por falta de relación. No basta con desavenencias puntuales o periodos cortos de distanciamiento. Este es el requisito fundamental.

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La causa de la falta de relación debe ser responsabilidad exclusiva del hijo mayor de edad. Es decir, la situación de “cuando un hijo no quiere saber nada de su padre o madre” debe ser una decisión unilateral y activa del hijo, sin que el progenitor haya contribuido a ella o haya tenido la culpa del distanciamiento.

Régimen de Visitas y la Negativa del Hijo

Es frecuente, tras una ruptura de pareja, que los hijos que quedan bajo la guardia y custodia de un progenitor (generalmente la madre) se nieguen a ver al otro (generalmente el padre). En la mayoría de los casos, es el padre quien sufre la negativa del hijo a estar con él, por lo que en este artículo nos ocupamos de la situación que se produce cuando un hijo no quiere saber nada de su padre y se niega a verlo.

Pero es importante que, el hijo, el padre y la madre, sean conscientes de que su deber de respetar el régimen de visitas establecido en la sentencia de divorcio.

El régimen de visitas se decide como consecuencia de un proceso de familia, y determina el tiempo, modo y lugar en que el progenitor que no tenga consigo a los hijos menores puede ejercer el derecho de visitarlos, comunicarse con ellos y tenerlos en su compañía.

Ante la negativa de un hijo a ver a su padre, lo más importante es que exista diálogo entre el padre y la madre. Que se sienten a hablar y expongan los motivos que llevan al hijo a no querer ver al padre. Conseguido el acuerdo entre los padres, es conveniente hablar con el hijo. Explicarle, con cariño, que ambos quieren lo mejor para él y necesitan disfrutar de su crecimiento y desarrollo.

¿Qué Hacer si No Hay Acuerdo?

En caso de divorcio, es habitual que la madre (que generalmente tiene la custodia monoparental del menor) influya en el hijo para que se niegue a ver a su padre. En los casos más extremos esta conducta puede acabar desembocando en un síndrome de alienación parental.

Si esta manipulación en contra del padre es duradera, es decir, se repite de forma continua, te explicamos qué puedes hacer. Incumplir el régimen de visitas es un incumplimiento de la sentencia de divorcio.

Los pasos que debes seguir, son los siguientes:

  1. Requerir de forma fehaciente al progenitor incumplidor.
  2. Intentar una mediación judicial.
  3. Interponer demanda de ejecución de convenio regulador o sentencia.

La Edad del Menor y su Capacidad de Decisión

La regla general es que el hijo menor de edad no puede negarse a ver a su padre, salvo causa justificada que aconseje que el menor no vea al padre. Es decir, salvo situaciones excepcionales, solo podrá negarse el hijo a ver a su padre una vez cumpla los 18 años y alcance la mayoría de edad.

Ahora bien, hay que tener en cuenta la edad del menor para valorar esta decisión:

  • Hijos menores de 10 años: Los jueces consideran que, un menor de 10 años que se niega a ver al padre, es por manipulación de la madre, salvo causa grave que justifique la negativa.
  • Hijos mayores de 10 años y menores de 14 años: Si el hijo es menor de 12 años pero tiene madurez suficiente para expresar su deseo, será oído por el juez, que será quien valore su madurez. A partir de los 12 años, el juez oirá al menor a fin de conocer los motivos por los que no quiere ver a su padre.
  • Hijos mayores de 14 años: A partir de esta edad, el juez considera que la voluntad y deseo del menor debe ser tenida en cuenta.
  • Hijos mayores de 18 años: A partir de la mayoría de edad, los hijos podrán decidir si quieren o no ver al padre, pero respetando sus deberes con los padres.

Tabla resumen sobre la edad y la capacidad de decisión de los hijos

Edad del menor Consideraciones legales
Menores de 10 años Se considera manipulación materna, salvo causa grave.
Entre 10 y 14 años Se valora la madurez del menor y se escucha su opinión.
Mayores de 14 años Se tiene muy en cuenta la voluntad del menor.
Mayores de 18 años Pueden decidir libremente si quieren ver a sus padres.

En situaciones como esta es importante tomar medidas para resolverlo cuanto antes, ya que si se deja pasar más tiempo la situación suele agravarse y es más compleja de solucionar.

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