Escultores Franceses Nacidos en 1840: Un Legado Artístico Duradero
El siglo XIX fue un período de transformación en el mundo del arte, y Francia se encontraba en el epicentro de esta revolución. Dentro de este contexto, un grupo de escultores nacidos alrededor de 1840 emergió para desafiar las convenciones y dar forma a nuevas expresiones artísticas.
François-Auguste-René Rodin: El Pionero de la Escultura Moderna
Enmarcado en el academicismo más absoluto de la escuela escultórica neoclásica, François-Auguste-René Rodin, nacido en París en 1840, es el escultor encargado no sólo de poner fin a más de dos siglos en busca de la mimesis en las artes tridimensionales, sino de dar además un nuevo rumbo a la ya obsoleta concepción del monumento y la escultura pública.
Educado en la Escuela de Artes Decorativas de París, Rodin dedicó gran parte de su juventud a acumular conocimientos sobre anatomía. Su escultura se dividió en dos líneas distintas. La primera, a la cual denominó "alimentaria", era la escultura decorativa de la cual vivía y, como su nombre lo dice, se alimentaba a sí mismo y a sus amantes, entre las cuales se contó su amiga y ayudante la escultora Camille Claudel. La segunda, más popular y transgresora, es conocida como su obra pura y trascendente en la historia del arte occidental.
Rodin ha sido considerado por los críticos de arte como uno de los mejores escultores en bronce y mármol de toda la historia y uno de los mejores artistas del siglo XIX y principios del XX. Su trabajo tenía una gran fuerza psicológica expresada a través del modelado y la textura. La historia del escultor que dio un nuevo rostro al arte del siglo XIX estuvo marcada por éxitos inesperados, fracasos rotundos y una compleja vida sentimental.
Características del Estilo de Rodin
- Valoración del volumen, pero un volumen dotado de vida.
- Utiliza una serie de recursos: actitudes y gestos, juegos de luces y sombras que surgen de la acción recíproca de entrantes y salientes, incisiones, rasguños de las superficies esculpidas.
- Todo ello sugiere el movimiento sin representarlo materialmente.
- Sus figuras se introducen en el espacio o dejan que el espacio se introduzca en ellas: la masa corpórea no es compacta y cerrada como en los neoclásicos sino que se articulan rítmicamente los huecos y las protuberancias.
- Modelado por medio de la luz.
- Da más importancia a la apariencia de las formas que a las formas mismas.
- El contorno de las figuras no es nítido sino huidizo.
- La forma casi se esfuma.
- Las superficies más que acabadas parecen casi abocetadas, como si estuvieran sin terminar.
- Utiliza la técnica del “non finito”, del inacabado que aprende de Miguel Ángel.
- Esta factura propiamente impresionista proporciona acusados efectos de claroscuro que sugieren un movimiento permanente.
- La luz crea en la retina del espectador la forma definitiva.
Resalta la expresión por encima del naturalismo. El naturalismo de las figuras de Rodin es un naturalismo animado por una intensa vida interior y lo que interesa captar no es tanto la exactitud fotográfica (incluso cuando se trata de un retrato, como en “Balzac”), sino el sentimiento de la vida que anima a sus personajes.
Lea también: Jean-Paul Belmondo: adiós a un grande
Obras Emblemáticas de Rodin
Su obra El hombre de la nariz rota, que fue rechazada en el Salón de 1865, parece ser, con la perspectiva del tiempo, su primera escultura importante. Bajo la doble influencia de Miguel Ángel y Donatello, realizó El Vencido, considerado su primer trabajo original, obra que provocó un gran escándalo en los círculos artísticos de Bruselas y en el Salón de París, donde fue exhibida años después con el título La Edad del Bronce . La humanidad del cuerpo masculino es tal, que Rodin tuvo problemas para convencer a la crítica de que era un trabajo tomado del natural y no un molde realizado a partir de una persona.
Algunas de sus obras más destacadas incluyen:
- La Edad de Bronce (1875-1876)
- Eva (1881)
- Predicación de San Juan Bautista (1878)
- La Sombra (1880)
- El Pensador (1881)
- Amor Fugit (1881-1887)
- Las Puertas del Infierno (1880-1917)
- Los Burgueses de Calais (1885)
- Monumento a Victor Hugo
- Monumento a Balzac (1897)
El Legado de Rodin y la Escultura Francesa
Rodin cumple en la escultura el papel de Manet en la pintura planteándose una revisión de la naturaleza y recreando el lenguaje escultórico dando una nueva valoración al espacio y al volumen y, sobre todo, a las superficies, a las texturas, por su capacidad de producir vibraciones lumínicas.
Rodin descubrió que el elemento fundamental de su arte, era la superficie, y que lo importante era dominarla. Esa superficie viva de distintos tamaños y tonos, exactamente marcada y a partir de la cual debía de hacerse todo. Lo que distingue a las cosas, ese estar-ocupadas-completamente-consigo-mismas, era lo que otorgaba su calma a una escultura; no debía exigir ni esperar nada desde el exterior, no debía referirse a nada que estuviera por fuera, no debía ver nada que no estuviera dentro de ella.
Su arte no se basaba en una gran idea sino en una pequeña pero concienzuda realización, en lo alcanzable, en un saber hacer. No había rastro de soberbia en él. Se unió a esa belleza de poca vistosidad y mucha gravedad, a la que todavía podía dirigir, llamar y abarcar con la vista.
Lea también: Recursos para Aprender Francés con Canciones
Lea también: Debussy: Compositor y pianista
tags: #escultores #franceses #nacidos #en #1840