Recomendaciones para la Almohada de tu Bebé de 1 Año

17.11.2025

Aunque para los niños mayores, jóvenes y adultos dormir con una almohada es algo absolutamente normal, lo que ayuda positivamente a la hora de prevenir y evitar posibles tensiones y molestias no solo en la espalda, sino en los hombros y en el cuello, en el caso de un bebé lo más normal es dejarlo dormir sobre el colchón de la cuna o del moisés sin ningún tipo de apoyo para su cabeza.

¿Es Necesaria la Almohada para un Bebé de 1 Año?

Lo cierto es que, en realidad, un recién nacido o bebé no necesitará dormir con una almohada, motivo por el cual no se trata de un elemento imprescindible o fundamental en las siestas y noches del bebé. Sin embargo, existen más razones que pueden hacer que, originalmente, el uso de una almohada en un bebé todavía muy pequeño, o antes de tiempo, pueda incluso acabar convirtiéndose en un peligro o en un riesgo para su propia salud.

Riesgos de Usar Almohada Antes de Tiempo

Existen muchísimos motivos por los que, originalmente, un bebé no debe nunca dormir con una almohada. A continuación te descubrimos los más importantes:

  • Podría provocar asfixia: Su delicada cabeza podría hundirse en una almohada suave, con lo que aumentaría el riesgo de asfixia. Además, la almohada podría presionar las delicadas fosas nasales del pequeño, restringiendo con ello el flujo de aire cuando el bebé mueve la cabeza de un lado a otro.
  • Aumenta el riesgo de muerte súbita del lactante: Se ha encontrado que la almohada podría aumentar el riesgo de muerte súbita del lactante, sobre todo ante determinadas almohadas infantiles como, por ejemplo, la que posee forma de herradura, utilizada tradicionalmente con la finalidad de sostener la delicada cabeza del bebé, al restringir su movimiento.
  • Podría incrementar el riesgo de hipertermia: Muchas de las almohadas para bebés cuentan con fundas que generalmente están fabricadas de tela o poliéster, lo que podría aumentar el calor debajo de la cabeza del bebé, originando fluctuaciones de temperatura en su cuerpo. El calor excesivo o el propio sudor causado por las fundas de las almohadas podría terminar causando un sobrecalentamiento del cuerpo, una afección médica conocida con el nombre de hipertermia, la cual es fatal y poner en peligro su vida.
  • Podría torcerse el cuello: Puesto que la mayoría de las almohadas para bebés tienden a no ser planas y sí esponjosas, podría igualmente aumentar el riesgo de que el bebé se tuerza el cuello mientras duerme durante horas.

¿Cuándo es Aconsejable Introducir la Almohada?

Los bebés deben dormir en una superficie plana y firme, sin almohadas, mantas y otras sábanas suaves. Por tanto, como coinciden en señalar muchos especialistas, en realidad un bebé no podría ni debería dormir con una almohada hasta que sea un niño pequeño.

De acuerdo a las pautas de sueño seguro establecidas por la Academia Estadounidense de Pediatría, durante el primer año el bebé lo único que necesita es una sábana simple ajustable, ya sea en la cuna o en el moisés. Por tanto, es mucho más adecuado esperar hasta que el bebé pase a una cama para niños pequeños, lo que habitualmente tiende a ocurrir a partir de los 18 meses de edad.

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No obstante, en ocasiones, para bebés menores de 2 años de edad, es posible que el pediatra aconseje el uso de una almohada debido a determinadas condiciones, como resfriado crónico, reflujo o infección de oído. En este sentido, existen almohadas especialmente diseñadas para el tratamiento del reflujo que ayudan a levantar la cabeza del bebé de forma segura, facilitando tanto la respiración como la digestión. Si es así, aún cuando es posible colocar una almohada debajo de la cabeza del bebé, es imprescindible estar atentos y alerta en todo momento para no dejar que su almohada cubra la boca o la nariz del bebé.

Para muchos adultos es imprescindible dormir con almohada. Y, aunque no es obligatorio hacerlo, es recomendable según la postura que tomemos al dormir. Pero en el caso de los bebés ¿es necesario usarla?¿Cuándo se debe poner una almohada a un bebé?

Todo el mundo conoce la importancia de elegir bien el colchón de cuna para que el bebé no corra ningún peligro, pero poco se habla de las almohadas infantiles. Lo cierto es que los bebés recién nacidos no deben utilizar almohadas, aunque aquellos que ya son un poco más mayores si pueden beneficiarse de su uso.

Las proporciones del cuerpo del bebé son muy diferentes a la de los adultos. Los bebés tienen la cabeza mucho más grande en proporción con su cuerpo, donde además se produce una curvatura conocida como posición supina adaptada para que el bebé pueda permanecer tumbado boca arriba con la cabeza y columna completamente alineadas. Si utilizasen una almohada, estarían forzando la curvatura de su cuello.

Lo recomendable es que usen un colchón firme que mantenga todo el cuerpo del bebé al mismo nivel. A medida que van creciendo y cuando cumplen los 2 años ya si pueden usar una almohada que les ayude a mantener una buena postura.

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Además, usar almohada puede llegar a impedir la alineación de la columna vertebral del bebé, debido a la fuerza de la curvatura que hemos comentado ya.

Uno de los pocos casos en el que se podrían usar almohadas es para evitar la plagiocefalia postural. Esto es la deformación del cráneo del bebé por pasar mucho tiempo tumbado boca arriba en la misma postura. Para este caso concreto se necesitan almohadas especiales, y será el doctor quién recomendará utilizar almohada.

Estas almohadas son muy pequeñas y están adaptadas a la cabeza del bebé. Aún así, este tipo de almohadas no deben utilizarse si no es necesario.

Otros casos, como los bebés con problemas de reflujo gastroesofágico, se les recomienda dormir incorporados para mejorar su respiración.

Además de sin almohada, un bebé recién nacido debe dormir en un espacio totalmente libre. En cuanto a la postura, el bebé debe dormir siempre boca arriba. Dormir boca abajo es lo que provoca más riesgo de muerte súbita.

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La edad recomendada para que un bebé deba comenzar a usar almohada son los 2 años de edad. Cuando cumplen los dos años, el cuerpo del bebé ha crecido y los hombros son más anchos que la cabeza.

Este cambio físico hace que la cabeza quede un poco colgada al dormir de lado y no se alinee con el resto de la columna, en este momento, donde la columna y cabeza del bebé al tumbarse no quedan alineados, es cuando deben empezar a usar almohada.

A parte de los casos recomendados por el pediatra, como para evitar la plagiocefalia postural, hay otros momentos puntuales donde colocar una almohada especial puede ayudar a dormir al bebé. Este es el caso de cuando el bebé se encuentra constipado. Al tener la garganta y la nariz llenas de mocos, el pequeño puede sentir molestias para respirar mientras duerme. En estos casos los padres pueden ayudarse de una almohada tipo cuña (como las que se utilizan para embarazadas) para elevar un poco el cuerpo del bebé y que se abran las vías respiratorias para que pueda dormir mejor.

Otro caso donde se pueden utilizar almohadas es cuando hay que evitar que el bebé se mueva, y se colocan una almohada a cada lado.

Cómo Debe Ser la Almohada Ideal

Cuando usemos la almohada no debemos olvidar la función de la misma: mantener cabeza y columna alineadas esta debe ser:

  • Fina.
  • Tamaño adecuado que respete su ergonomía y su postura.
  • Al principio debe ser fina y a medida que se hagan mayores se podría aumentar el grosor siempre y cuando se mantenga alineada la cabeza y columna.

Las primeras almohadas deben ser pequeñas, delgadas, firmes y con un tamaño que ocupe todo el ancho de la cama o de la cuna. De esta forma, por mucho que el niño se mueva, no se saldrá de la almohada.

El tejido debe ser uno que facilite la oxigenación para evitar el riesgo de asfixia, como el algodón.

Si el bebé necesitase una pequeña reclinación, otra opción para empezar sería colocar una toalla doblada debajo del colchón.

Características Esenciales de una Almohada para Bebé

  • Firmeza y altura baja: Para una correcta alineación de su columna vertebral.
  • Transpirable: Con una capacidad de ventilación alta para evitar el calor y por consiguiente que el niño pueda sudar.
  • Lavable: Para facilitar la eliminación de malos olores o manchas.
  • Hipoalergénica: Con tratamiento contra ácaros, hongos y bacterias.

También puedes incorporar a su equipo de descanso un almohada con núcleo de viscoelástica perforada, para una mayor transpiración y con una firmeza y altura muy baja de manera que el cuerpo del niño quede alineado. Que sea totalmente adaptable al contorno de la cabeza y el cuellos del niño.

Consideraciones Adicionales

  • Materiales Hipoalergénicos: La piel de los bebés es muy sensible y susceptible a alergias. Por eso, es importante elegir almohadas hechas de materiales hipoalergénicos.
  • Tamaño y Firmeza: El tamaño de la almohada es otro factor importante. La firmeza de la almohada debe ser lo suficientemente firme para sostener la cabeza del bebé sin hundirse, pero también lo suficientemente suave para proporcionar confort.
  • Transpirabilidad: La capacidad de una almohada para permitir el flujo de aire es vital para evitar la acumulación de calor.
  • Características Adicionales: Algunas almohadas para bebés vienen con características adicionales como propiedades antiácaros, antibacterianas o incluso tejidos que regulan la temperatura.

Ejemplos de Almohadas Recomendadas

La almohada Viscobebé de Velfont, cuenta con un núcleo de viscoelástica perforada que facilita la libre circulación del aire, evitando el calor y beneficiando el descanso del bebé, ya que maximiza su transpirabilidad.

La almohada Chiquitín al contar con una firmeza y altura baja y al ser muy transpirable e hipolergénica, es ideal para niños que dan el salto a la cama. Esta almohada, cuenta con relleno 100% fibra virgen hueca siliconada Ergotex, la cual, tiene muy buena resistencia y una óptima estabilidad. Es una fibra muy higiénica y transpirable y adaptable.

Esta almohada de Pikolin, está especialmente diseñada para niños al contar con tratamiento especial antialérgico y doble funda 100% algodón transpirable, además de contar con una firmeza y altura baja.

La almohada Cuna Antiácaros de Velfont, cuenta con relleno de fibra de gran calidad con tratamiento antiácaros Acarsan® y está confeccionada con tejido 100% algodón. Su relleno 100% fibra hueca y conjugada, aporta volumen, suavidad, elasticidad ,ligereza y una gran capacidad de recuperación, además de ser muy resistente al uso y los lavados.

Consideraciones Finales

Antes de introducir una almohada es fundamental evaluar los riesgos, especialmente el riesgo de Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL).

La edad recomendada por la mayoría de los pediatras y expertos en sueño infantil para introducir una almohada es después de los 2 años.

Los bebés generalmente no requieren almohadas para su comodidad debido a la estructura natural de sus cuerpos. Sin embargo, si notas que tu hijo se está inquietando más de lo habitual o está buscando apoyar su cabeza en juguetes blandos o mantas, podría ser una señal de que está listo para una almohada.

Una almohada adecuada para bebés debe ser firme para evitar el riesgo de asfixia, estar hecha de materiales hipoalergénicos para evitar reacciones alérgicas, tener un tamaño adecuado para la cuna o la cama del niño, y ser fácil de limpiar.

No se recomienda usar almohadas de adulto para bebés debido a su tamaño y suavidad. Asegúrate de comprar una almohada diseñada específicamente para bebés y niños pequeños.

Lee las etiquetas de seguridad y sigue las recomendaciones del fabricante sobre el uso y el mantenimiento de la almohada.

Si sospechas que tu bebé tiene una reacción alérgica a su almohada, retírala de inmediato y consulta a tu pediatra.

El uso de posicionadores de sueño no está recomendado por varias organizaciones de salud, incluida la Academia Americana de Pediatría, debido a los riesgos asociados con la asfixia y el SMSL.

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