Hemorroides Postparto: Causas y Tratamiento
Las hemorroides postparto son un tema que, aunque común, todavía resulta tabú para muchas mujeres, quienes encuentran difícil hablar abiertamente sobre ello debido a su naturaleza íntima.
Sin embargo, su aparición es muy habitual y producto de un proceso tan natural como el de gestar y dar a luz a un bebé. Tras dar a luz, muchas mujeres se enfrentan al horror que producen las hemorroides postparto.
Las hemorroides o almorranas son inflamaciones que se producen en la zona del ano o en la parte inferior del recto. Las hemorroides son sacos vasculares venosos situados al final del canal anal (las internas) y en la zona perianal (las externas).
Es muy habitual que en las últimas semanas del embarazo aparezcan hemorroides, por el aumento tan importante de presión que soporta la parte inferior de la musculatura y circulación del abdomen. Además, si la futura mamá ya padecía de hemorroides o estreñimiento antes del embarazo, será complicado evitar su aparición durante la gestación.
¿Por qué aparecen las almorranas en el embarazo?
Las hemorroides, también conocidas popularmente como almorranas, surgen como consecuencia de la hinchazón de las venas que se encuentran en la zona del recto. Se trata de un problema bastante común, especialmente, si la mujer sufre de estreñimiento.
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Otras de las causas que pueden favorecer la aparición de hemorroides en el embarazo son las siguientes:
- Aumento del tamaño del útero, el cual presiona el intestino.
- Esfuerzos en el trabajo de parto.
- Elevación de los niveles de progesterona en el primer trimestre del embarazo. Esto provoca la relajación de las paredes venosa y se llenan de sangre.
Algunos especialistas apuntan también a que las almorranas pueden tener un origen hereditario o que se haya podido producir una irritación de la zona en cuestión.
Durante el parto, los vasos sanguíneos de la pelvis sufren una importante presión, además, la mujer debe realizar un importante esfuerzo a la hora de empujar con fuerza.
Después del parto, muchas mujeres se preguntan por qué, justo cuando el cuerpo ya ha pasado por tanto, aparecen nuevas molestias como las hemorroides en el postparto. El embarazo, el parto y los días posteriores suponen una auténtica revolución para el cuerpo.
- Durante nueve meses, el útero crece para alojar a tu bebé. Ese aumento de volumen ejerce presión sobre las venas de la pelvis y el recto, dificultando el retorno de la sangre al corazón.
- El momento de los pujos es, sin duda, uno de los más intensos. Ese esfuerzo extra eleva la presión en la zona anal, y puede hacer que las venas ya dilatadas se inflamen más aún.
- Durante el embarazo, los niveles de progesterona aumentan, lo que relaja las paredes de los vasos sanguíneos y puede favorecer la hinchazón venosa.
- Entre la falta de descanso, el miedo a ir al baño por la episiotomía o la cesárea, los cambios en la dieta y la reducción de actividad física, el tránsito intestinal se ralentiza.
- Durante las primeras semanas, el cuerpo necesita descanso, eso está claro. Pero pasar demasiado tiempo sentada o en reposo también puede perjudicar la circulación, y eso juega en contra de una buena recuperación.
Tipos de Hemorroides
Las hemorroides pueden ser internas, las que se encuentran en el canal anal, o externas, las que están fuera del ano y son visibles. Según dónde aparezcan, las hemorroides pueden ser internas o externas.
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- Hemorroides internas: Situadas dentro del recto. A pesar de que pueden ser difíciles de detectar, las hemorroides internas pueden provocar dolor y sangrado durante la defecación.
- Hemorroides externas: Como hemos visto, durante el postparto también pueden aparecer hemorroides externas. Las hemorroides externas después del parto son más fáciles de detectar y curar que las hemorroides internas, ya que se localizan en el exterior del ano tras el esfuerzo del parto y la presión ejercida en la zona anal.
Síntomas de las Hemorroides
La sintomatología varía según se trate de hemorroides internas o externas. Suelen ser asintomáticas, aunque pueden aparecer diferentes síntomas en función del tipo de hemorroide si en la zona se ejerce una fuerte presión.
Como siempre decimos, cada cuerpo es un mundo y eso hace que no todas las mujeres vivan el postparto de la misma forma. Y con las hemorroides en el postparto pasa exactamente igual. Por eso, reconocer los síntomas es clave para actuar a tiempo y evitar que el problema se agrave.
- Es uno de los primeros signos de alerta. Suele aparecer sobre todo después de ir al baño o al final del día, cuando la zona se irrita más.
- El dolor puede ir desde una molestia leve hasta una sensación más intensa, sobre todo al sentarse o al defecar.
- Otro síntoma muy frecuente. Puedes notar unas gotas de sangre al limpiarte o en el papel higiénico después de ir al baño.
- En algunos casos, las hemorroides externas se palpan como un pequeño bulto alrededor del ano, que puede doler o hincharse más al final del día.
- El estreñimiento o el miedo al dolor pueden hacer que ir al baño se convierta en un momento de tensión.
- A veces no hay dolor intenso ni sangrado, pero sí una molestia continua. Cada mujer lo vive de manera distinta: hay quienes sienten solo una ligera molestia y otras que no pueden ni sentarse cómodamente.
En ambos casos, es importante no normalizar el dolor ni pensar que “ya pasará solo”.
Como consecuencia de este problema, la gestante puede experimentar toda una serie de síntomas. Pese a ello, los síntomas de las almorranas en gestantes son los mismos que presentan las personas con hemorroides sin estar embarazadas.
A continuación, se enumeran las manifestaciones clínicas más frecuentes de las hemorroides:
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- Picor y sangrado anal.
- Presencia de protuberancias duras y de alta sensibilidad en la zona del ano.
- Dolor y quemazón al defecar.
Cabe destacar que es recomendable la consulta con el médico en caso de sufrir hemorragia o dolor muy persistente con el fin de que éste pueda indicar algún tipo de tratamiento para calmar el dolor. No obstante, en muchas ocasiones, las hemorroides suelen desaparecer solas tras el parto.
Tratamientos y Remedios
En numerosas ocasiones, las hemorroides durante el embarazo surgen por problemas de estreñimiento en la mujer. Por ello, el tratamiento para las almorranas en embarazadas suele consistir en el uso de ciertos fármacos. Tal vez el especialista aconseje la administración de laxantes, pero también el uso de cremas.
A veces, los especialistas recomiendan la inserción de un microenema en el ano, especialmente los compuestos por glicerina para facilitar la defecación.
En los casos más severos de almorranas es necesario recurrir a la cirugía. Sin embargo, esto no suele realizarse en mujeres embarazadas o que acaban de dar a luz. En la mayoría de los casos, tanto las internas como las hemorroides internas postparto, desaparecen en unas semanas o sus síntomas se ven muy reducidos.
Si los síntomas persisten o las hemorroides son graves, el especialista podrá diagnosticar una intervención quirúrgica para eliminarlas.
Remedios caseros
Pese a que hay varias opciones de tratamiento para las hemorroides, lo primero que se suele aplicar en mujeres embarazadas son los remedios naturales.
Una idea es utilizar baños de asiento con agua tibia o realizar tratamientos de frío-calor en la zona anal. Además, se pueden aplica cremas calmantes y utilizar ropa cómoda y de algodón para que transpire.
Otro consejo casero para las hemorroides en el embarazo es poner bicarbonato sódico en la zona anal. Esto ayuda a disminuir la quemazón. También se recomienda utilizar toallitas húmedas para limpiar la zona, así como limpiarla con cuidado.
La higiene tras las deposiciones es muy importante cuando se padecen hemorroides, pues una limpieza incompleta puede incrementar la picazón si quedan restos de heces. Puedes utilizar agua templada y un jabón suave para limpiar toda la zona desde la vagina hacia el ano de manera muy delicada.
También puedes hacer uso de toallitas húmedas para limpiarte. La aplicación de frío en la zona contribuye a reducir el escozor y la inflamación. Aplicar aloe vera puro en el ano para ayudar a curar heridas.
Otros consejos y tratamientos
- Usa un cojín en forma de rosquilla para sentarte: Si la sensación de pesadez es muy fuerte, y la posición sentada resulta muy dolorosa, se puede utilizar un cojín con forma de rosquilla para sentarse. En la mayoría de los casos, hemorroides se resuelven en 30-40 días.
- Haz baños de asiento con agua fría: Para eliminar las hemorroides tras el parto, resultan muy eficaces los baños de asiento con agua fresca o fría. Esto ayuda a reducir el flujo sanguíneo en la zona y a bajar la inflamación.
- Realiza un suave masaje: Puede suceder que las hemorroides ya estén fuera del ano. En este caso, se puede intentar reducirlas realizando un suave masaje en la zona, al tiempo que se comprimen delicadamente para intentar introducirlas de nuevo.
- Aplica productos antiinflamatorios: El uso de cremas y pomadas antiinflamatorias específicas en la zona también puede ayudar a aliviar este trastorno.
- No reprimas las ganas de ir al baño: Como ya hemos dicho, una de las principales causas de las hemorroides después del parto es el estreñimiento. Por tanto, cuando tengas ganas de ir al baño, no la reprimas y, si estás estreñida o las heces están duras, puedes utilizar un laxante suave y natural, y un supositorio de glicerina o bien un enema delicado. Sobre todo, evita realizar esfuerzos o permanecer sentada en el inodoro mucho tiempo.
- Máxima higiene en la zona: Para evitar infección y empeorar la situación de las hemorroides, debes limpiarte siempre y muy bien la parte afectada después de defecar.
En casos más severos, puede recomendar algún procedimiento ambulatorio como la ligadura con banda elástica, la escleroterapia o alguna técnica de coagulación. La realización de ligadura con banda elástica, consistente en colocar una anilla de goma próxima a la hemorroide, que la estrangula, impidiendo su flujo sanguíneo, con lo que se elimina en unos días.
Realizar ejercicios del suelo pélvico también mejora mucho la recuperación; los ejercicios de Kegel por ejemplo.
Recomendaciones para prevenir las almorranas
Aproximadamente un 40% de las embarazadas sufren almorranas durante esta etapa. Sin embargo, las embarazadas que no han presentado hemorroides anteriormente pueden seguir algunos consejos para evitar su aparición:
- Beber abundante líquido.
- Mantener una dieta sana y equilibrada, rica en fibra.
- Evitar las comidas excesivamente sazonadas o alimentos que produzcan gases.
- Mantener una buena higiene en el momento de ir al baño.
- No estar todo el tiempo sentada. Es aconsejable pasear de vez en cuando y realizar actividad física de manera regular como, por ejemplo, yoga.
Si las hemorroides aparecen tras el parto, se debe continuar con una dieta rica en fibra. Lo más habitual es que las almorranas se reabsorban pasado un tiempo desde el alumbramiento. En caso de que las hemorroides persistan durante un tiempo, lo mejor será consultarlo con el especialista.
Evitar el estreñimiento es fundamental para mejorar los efectos que causan las hemorroides postparto. Llevar una alimentación rica en fibra es fundamental para evitar el estreñimiento, algo muy importante si tienes hemorroides.
Incluye en tus menús vegetales, cereales integrales, legumbres y frutas. También debes mantener tu organismo hidratado para facilitar el tránsito intestinal. Evitar estar mucho tiempo sentada es también recomendable, pues si no se congestionará la zona y dolera más. Una dieta rica en verduras y abundante agua ayudarán también a prevenir el estreñimiento, que suele ser un problema añadido que empeora las molestias.
Hacer ejercicio suave de forma cotidiana es aconsejable durante el postparto para ir fortaleciendo toda la zona abdominal. Empieza realizando caminatas con tu bebé por parques y zonas verdes de tu ciudad. Huye del sedentarismo.
Mantente hidratada y sigue una alimentación sana, equilibrada y rica en fibra para producir heces blandas y evitar el estreñimiento. Mantén horarios regulares de comidas y de hora de ir al baño.
Además el cuadro puede ir acompañado de sangrado (rectorragia), sensación de pesadez, prurito, desazón, etc.
Es importante mantener la máxima higiene de la zona, y aplicar cremas específicas (con una cánula) que aportan gran alivio. También es recomendable darse baños con romero, que desinflama y desinfecta.
Es importante y recomendable un diagnóstico médico para recibir el tratamiento adecuado. El especialista suele recomendar la aplicación de cremas o supositorios antihemorroidales con acción calmante y desinflamante.
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