Amenaza de Aborto: Diagnóstico por Ecografía
Uno de cada cuatro embarazos se pierde globalmente. La frecuencia de interrupciones espontáneas de la gestación es muy alta, sobre todo cuando se considera desde las etapas más precoces. La tasa de aborto bioquímico - la gestación aún no se ve en las ecografías-puede alcanzar hasta un 30-40%. Alcanzado el diagnóstico clínico de embarazo, cuando se observa la vesícula vitelina la probabilidad de aborto ronda el 10%. La incidencia de aborto detectable clínicamente en la población general es del 12%-15%. Este riesgo se ve modificado en función de la historia reproductiva de la mujer.
Las principales causas de aborto en el primer trimestre de la gestación son las cromosomopatías (la más frecuente de ellas es la trisomía 16) y las anomalías estructurales (en conjunto suponen un 80-90% de los casos); a partir de la 10ª semana predominan los factores maternos o ambientales.
La gestación precoz anormal sigue constituyendo una situación clínica, en ocasiones compleja, a la que debe enfrentarse el ginecólogo. La ecografía se ha convertido en un arma diagnóstica fundamental en este contexto clínico.
Introducción
Aproximadamente un 25% de las gestaciones precoces clínicamente reconocidas son gestaciones anómalas (abortos, gestaciones ectópicas o enfermedad trofoblástica gestacional [ETG]). La introducción de la ecografía ha supuesto un avance importantísimo en el diagnóstico y el manejo de estas situaciones clínicas.
En muchas ocasiones la práctica de una ecografía permite el diagnóstico de una gestación precoz anómala antes de que la paciente manifieste síntomas, fundamentalmente hemorragia vaginal, por lo que el manejo de algunas de estas situaciones ha cambiado drásticamente. Por esto las decisiones clínicas sobre la conducta que se debe seguir en la mayoría de las gestaciones precoces anómalas se toman basándose en los hallazgos ecográficos.
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Sin embargo, no hay que olvidar que hay 2 datos objetivos, aparte de los hallazgos ecográficos y la situación clínica de la paciente, que pueden ayudar mucho a la interpretación de la ecografía y, por tanto, a decidir la conducta clínica recomendada en cada paciente. Estos 2 datos son la edad gestacional según amenorrea, cuando puede ser correctamente fijada basándose en la fecha de la última menstruación, y las cifras de gonadotropina coriónica beta (β-HCG) sérica.
Por tanto, una primera idea que se debe tener presente es que, aunque la ecografía puede proporcionar datos diagnósticos definitivos en muchas ocasiones, esto no siempre es así y el conocimiento de la edad gestacional según amenorrea y la tasa de β-HCG sérica pueden ser fundamentales para la interpretación de los hallazgos ecográficos y la toma de decisiones.
Una segunda idea de gran relevancia es el hecho de que, aunque la práctica de la ecografía para la evaluación de la gestación precoz anómala se inició a finales de la década de los sesenta con el uso de la ecografía transabdominal, la introducción de la ecografía transvaginal a finales de los años ochenta supuso un gran avance, ya que se incrementó sustancialmente la resolución de la imagen y permitió realizar diagnósticos más precisos y tempranos.
Debido a que el uso de la ecografía transvaginal está hoy día muy extendido, sólo nos referiremos a datos obtenidos a partir de esta vía, dándose por obsoletos los criterios empleados cuando se utilizaba exclusivamente la vía transabdominal. Esto no quiere decir que la ecografía transabdominal no tenga lugar en la evaluación de la gestación precoz anómala, sino que la vía inicial de estudio debe ser la transvaginal y que la vía transabdominal sólo debería emplearse en determinadas circunstancias.
Finalmente, hay que señalar que el papel de la ecografía en la evaluación de la gestación precoz anómala no es sólo diagnóstico. También se ha explorado el papel predictivo que la ecografía puede tener en diversas circunstancias, como el resultado de la gestación en la resolución espontánea en la amenaza de aborto o gestación ectópica.
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En el presente artículo revisamos el papel diagnóstico y predictivo de la ecografía transvaginal en la evaluación de la gestación precoz anormal, exceptuando la ETG.
Gestación Precoz Normal
Para poder interpretar correctamente los hallazgos ecográficos en la gestación precoz anómala, resulta de vital importancia conocer los hallazgos en la gestación de curso normal. En este sentido, un conocimiento detallado de la embriología y una mínima experiencia en la práctica de la ecografía transvaginal resultan fundamentales. Esto es así porque, aun en el caso de no conocer la edad gestacional según amenorrea, la identificación de ciertas estructuras embrionarias y su correlación con el tamaño del saco gestacional nos pueden orientar respecto a la edad de la gestación.
Las estructuras embrioanatómicas visibles por ecografía transvaginal son: decidua, saco gestacional, corion, vesícula vitelina y embrión. No hay que olvidar que el cuerpo lúteo es visible en más del 90% de las gestaciones precoces.
La primera estructura visible es el saco gestacional que puede identificarse ya con 2-3 mm de diámetro a las 4-5 semanas de amenorrea. Suele localizarse como un área anecoica en el espesor de la decidua y habitualmente de localización excéntrica. Se delimita de la decidua por un lado hiperecogénico que corresponde al corion precoz. Suele crecer a ritmo de 1 mm por día.
La vesícula vitelina es la primera estructura que puede identificarse en el interior del saco gestacional. Se identifica como una estructura quística redondeada, de pared fina, dentro del saco cuando éste alcanza los 6-8 mm, a partir de las 5,5 semanas de amenorrea. Siempre es visible con sacos de más de 10 mm de diámetro. Crece a un ritmo de 1 mm por semana hasta alcanzar 6 mm en la semana 10 y regresa a partir de entonces; no es visible ya a las 12-13 semanas.
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Poco después es identificable el embrión, como una estructura ecogénica de unos 2-3 mm, junto a la vesícula vitelina. Su longitud cráneo-caudal (LCC) crece a ritmo de 1 mm por día, aproximadamente. El latido cardíaco puede detectarse casi desde el momento en que el tubo cardíaco empieza a latir. Sin embargo, se ha observado que hasta en un 10-20% de los embriones con LCC < 5 mm en gestaciones de curso normal, el latido cardíaco no es apreciable. Su identificación certera es lo único que permite establecer de modo definitivo la viabilidad de la gestación. Estudios longitudinales demuestran que el ritmo cardíaco se incrementa con la edad gestacional, pasando de 100-115 latidos/min a las 5-6 semanas a 140-150 latidos/min a las 9-10 semanas.
Respecto al cuerpo lúteo, como ya se ha mencionado, es identificable en más del 90% de las ocasiones. Su apariencia puede ser variada y su tamaño no cambia sustancialmente durante las 10 primeras semanas; posteriormente regresa y queda como una estructura residual en el ovario hacia las 13 semanas.
| Estructura | Visualización | Tamaño/Ritmo de Crecimiento |
|---|---|---|
| Saco Gestacional | 4-5 semanas de amenorrea | 2-3 mm diámetro, crece 1 mm/día |
| Vesícula Vitelina | A partir de 5.5 semanas | Visible con saco de 6-8 mm, crece 1 mm/semana hasta 6 mm (semana 10) |
| Embrión | Poco después de la vesícula vitelina | 2-3 mm, LCC crece 1 mm/día |
El empleo del Doppler para evaluar la circulación en la gestación precoz también se ha estudiado. Se ha analizado la circulación lútea, la circulación útero-placentaria, la circulación vitelina y la circulación embriofetal, y se han establecido los patrones de normalidad para todas ellas. Esto permitirá no sólo un estudio anatómico, sino también, en alguna medida, funcional de la gestación precoz.
Gestación Precoz Anómala
Como ya se ha comentado, aproximadamente una cuarta parte de las gestaciones precoces clínicamente reconocidas tienen una evolución anormal o son anómalas de inicio, como la ETG o la gestación ectópica.
Desde el punto de vista clínico, las pacientes pueden presentarse asintomáticas al diagnóstico o realizarse el diagnóstico tras una manifestación clínica, habitualmente una hemorragia vaginal o dolor pélvico.
Las diferentes formas clínicas de la gestación precoz anómala son la amenaza de aborto, el aborto diferido, el aborto completo/incompleto y la gestación ectópica.
Para simplificar, iremos analizando cada una de ellas a partir, fundamentalmente, de los hallazgos ecográficos.
Gestación precoz intrauterina viable
Sin ser una situación anómala, todo lo contrario, he querido analizar esta situación para evaluar el papel predictivo de la ecografía.
Como su propio nombre indica, estaríamos ante una gestación intrauterina con embrión visible con latido cardíaco identificable en una paciente, en principio, asintomática.
La identificación del latido cardíaco garantiza una evolución normal de la gestación hacia el segundo trimestre en menos del 95% de los casos.
Algunos autores han analizado el papel predictivo de ciertos hallazgos ecográficos en relación con el devenir de la gestación:
- Saco gestacional: se ha descrito que un saco gestacional de tamaño menor de lo esperado o irregular se asocia a un mayor riesgo de aborto espontáneo. También un corion de espesor fino y una inserción “opuesta” del embrión, es decir el embrión se localiza en el lado del corion leve, se han asociado a mal pronóstico.
- Tamaño de la vesícula vitelina: se ha observado que un tamaño anormal, especialmente si es anormalmente grande, está asociado con un elevado riesgo de aborto espontáneo (70%).
- LCC embrionaria: se ha observado que una LCC menor de la esperada (diferencia > 7 días) en gestaciones bien datadas se asocia a un mayor riesgo de aborto espontáneo. Hay datos conflictivos sobre la asociación entre la LCC y la presencia de alteraciones cromosómicas. La mayoría de los estudios no encuentra asociación entre la LCC y las alteraciones cromosómicas.
- Frecuencia cardíaco-embrionaria (FCE): la mayoría de los autores que han analizado la FCE han observado que la bradicardia se asocia a una mayor probabilidad de aborto espontáneo. Se han empleado diversos criterios; los más aceptados son una FCE < 85 latidos/min o < 1,2 s de la media entre las 6-10 semanas. Entre el 90-100% de estos embriones no sobrevive.
Aunque todos estos datos podrían resultar interesantes desde un punto de vista predictivo, son de poca utilidad clínica ya que, mientras se identifique latido cardíaco presente, la mayoría de los ginecólogos no adoptará una conducta intervencionista y tan sólo un seguimiento periódico determinará definitivamente el resultado final de la gestación.
Amenaza de aborto
Desde el punto de vista clínico, se entiende por amenaza de aborto toda aquella situación de hemorragia vaginal en una mujer gestante antes de las 20 semanas de gestación. La mayoría de ellas se producirán en las 12 primeras semanas.
En este grupo deben incluirse, en principio, situaciones como gestación viable amenazada (embrión vivo), aborto diferido, aborto completo o incompleto, gestación ectópica y ETG, ya que todas ellas pueden manifestarse inicialmente con hemorragia vaginal. Sin embargo, en este apartado analizaremos específicamente la gestación viable amenazada.
Ya se ha señalado que, una vez identificado el latido cardíaco embrionario en una gestación precoz asintomática, la probabilidad de aborto final es inferior al 5%. Sin embargo, si se produce una amenaza de aborto con hematoma retrocorial esta probabilidad se eleva al 15%.
En las gestaciones amenazadas con embrión vivo pueden aplicarse los mismos criterios que sobre la FCE, el saco gestacional, la vesícula vitelina y la LCC que en la gestación no amenazada.
Sin embargo, en la gestación amenazada el principal hallazgo ecográfico asociado a mal pronóstico es el hematoma retrocorial. Éste se define como una colección sonoluscente entre el corion y el miometrio. Es importante no confundirlo con el líquido intracavitario procedente de secreciones deciduales, lo cual es difícil en muchas ocasiones. Diversos estudios han observado que tanto la localización del hematoma (afectación del corion frondoso) como el volumen están asociados a un mayor riesgo de aborto. Sin embargo, este riesgo está más influido por la localización que por el volumen del hematoma.
La amenaza de aborto es un estado de alerta que sugiere que puede ocurrir un aborto espontáneo antes de la semana 20 del embarazo. El sangrado vaginal en las primeras semanas de gestación es un síntoma frecuente de esta situación.
Además del sangrado vaginal, otros síntomas habituales son el dolor de espalda y del abdomen. Sin embargo, estos síntomas no significa que necesariamente se va a producir un aborto espontáneo. Muchas veces la gestación sigue su evolución normal.
En cualquier caso, si se sospecha que existe algún riesgo de aborto espontáneo, es muy importante seguir una serie de cuidados para disminuir las probabilidades de perder al feto.
La causa exacta por la que se produce una amenaza de aborto tampoco se conoce, aunque parece que hay algunos factores que parecen incrementar la probabilidad de que esto ocurra. Es el caso, por ejemplo, de las alteraciones cromosómicas en el feto o la exposición a tóxicos. Además, las mujeres mayores de 40 años tienen más probabilidad de sufrir una amenaza de aborto.
Otros factores que incrementa el riesgo de aborto son la obesidad, el tabaco, los problemas asociados a la placenta (placenta previa o desprendimiento de la placenta), el estrés, las anomalías uterinas, la infecciones durante la gestación, etc.
Existen varios síntomas en las embarazadas que pueden significar que hay riesgo o amenaza de aborto. Estos síntomas o signos de amenaza de aborto son muy variados y, por ello, es importante que sea un médico, tras la valoración de la situación, quien determine si existe riesgo real de perder al bebé.
- Sangrado vaginal: puede ser más o menos abundante e incluir coágulos. Aproximadamente la mitad de las mujeres con este síntoma en el primer trimestre de embarazo sufre un aborto natural. Una de las causas más comunes de estos sangrados son los hematomas intrauterinos (pequeñas acumulaciones de sangre en la cavidad uterina), que en los casos más graves pueden acabar en un desprendimiento de placenta.
- Cólicos abdominales: dolores o fuertes presiones en el vientre similares al dolor de la menstruación. Pueden ocurrir con o sin sangrado vaginal.
- Dolor lumbar: fuertes pinchazos en la parte baja de la espalda, en la zona lumbar.
- Síntomas de embarazo: las molestias propias del embarazo pueden verse reducidas o incluso desaparecer.
Cuando se produce una amenaza de aborto, la primera decisión que tomará el médico será realizar una ecografía vaginal o abdominal para comprobar la cantidad de sangrado, el desarrollo del bebé y su latido cardíaco. Además, el especialista evaluará el cuello uterino a través de un examen pélvico.
Otra de las pruebas ante de una amenaza de aborto será un análisis de sangre a la embarazada para determinar:
- El nivel de beta-hCG durante unos días o semanas para confirmar que la gestación sigue.
- El conteo sanguíneo completo (hemograma) para saber la cantidad de sangre que se pierde.
- El nivel de progesterona.
- La medición de glóbulos blancos para averiguar si existe infección.
En función del resultado obtenido en cada una de estas pruebas, el especialista tomará la mejor forma de proceder en cada situación.
En los casos de amenaza de aborto, el médico explicará a la paciente las pautas que debe seguir. Algunas recomendaciones cuando existe riesgo de aborto espontáneo son:
- Evitar mantener relaciones sexuales.
- Reposo relativo o absoluto, según la gravedad de los síntomas.
- Evitar comer embutidos o alimentos cárnicos no procesados.
- No tomar medicamentos no prescritos por el médico.
También es recomendable que la embarazada lleve un estilo de vida saludable, con una alimentación variada que aporte todos los nutrientes necesarios. La mujer debe evitar el consumo de drogas, alcohol y tabaco durante el embarazo.
Una amenaza de aborto no significa que éste se vaya a producir. Por tanto, es fundamental estar tranquila y relajada. El apoyo emocional en estos momentos es muy importante, así como seguir las indicaciones del médico.
La amenaza de aborto es la primera señal de que el embarazo se puede interrumpir de manera precoz. La experta destaca que “entre el 15 y 25 por ciento de las mujeres presenta una amenaza de aborto” y que en “más de la mitad de los casos el embarazo continúa con normalidad”.
Sangrado vaginal: Se trata de la principal evidencia de esta problemática y suele producirse durante las primeras 20 semanas.
Cólicos abdominales: Estos también pueden aparecer. Ante un sangrado vaginal durante el embarazo, la primera sospecha será una amenaza de aborto y se debe consultar inmediatamente con el médico especialista.
Anemia. Según indicala ginecóloga, la amenaza de aborto “no tiene tratamiento en líneas generales”. Tan solo se demanda a la paciente que realice reposo relativo y cese la actividad sexual hasta que haya cedido el sangrado. Para aliviar el dolor, en ocasiones, se administran relajantes uterinos. El uso de progesterona vía oral o vaginal no está validado para la amenaza de aborto.
La mayoría de los estudios que han evaluado el flujo lúteo, uteroplacentario o embriofetal no han encontrado asociación entre los parámetros Doppler y un mayor riesgo de aborto, por lo que se puede concluir que estudiar estas circulaciones con Doppler no tiene valor práctico ni predictivo.
Aborto diferido
El diagnóstico del aborto diferido puede realizarse en pacientes sintomáticas o asintomáticas.
Pueden darse 2 circunstancias: que se vea el embrión o no. En el primer caso, el diagnóstico debe considerarse definitivo cuando no se identifica actividad cardíaca. Es conveniente mantener la exploración al menos 2 o 3 min para confirmar la muerte embrionaria o fetal. Asimismo conviene recordar que esto es aplicable en embriones de más de 5 mm.
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