Andadores para Bebés: Seguridad y Alternativas
Por muchos años las andaderas se consideraban un producto que apoyaba a los niños en el aprendizaje de caminar. Pero hoy en día, los expertos, los fisiólogos y los ortopedas, concuerdan: las andaderas para niños no son una buena forma de ayudar en el desarrollo, hacen más daño que bien.
¿Qué es un andador para bebés?
Una andadera para niño es un producto con ruedas que, según la intención, debe apoyar el desarrollo de las habilidades de caminar de los niños y protegerlos de caerse. Está compuesta de dos partes: un marco con ruedas y un asiento en el cual se coloca al bebé. El peque sentado dentro de la andadera no puede salir solo, por lo tanto, el producto se usa a veces como una ayuda para los papás que necesitan descansar un poco de correr atrás del niño.
¿Son seguros los andadores?
Muchos padres creen que los andadores ayudan a los niños a aprender a caminar, pero nada más lejos de la realidad, los andadores no son aconsejables para el correcto desarrollo del bebé. ¿Pero… si los andadores son muy seguros? Dan una falsa sensación de seguridad.
En Canadá, las caídas por las escaleras, por culpa de los andadores, son la causa más frecuente de lesiones graves en la cabeza en niños menores de 2 años. Se puede creer que el andador es seguro para los niños, ya que les mantiene entretenidos mientras los padres realizan otras tareas. Sin embargo, en un andador el niño se mueve más rápidamente y dispone de mayor movilidad y alcance, lo que puede provocar caídas por las escaleras, accidentes con estufas, picos de mesas o puertas de cristal.
El riesgo de caídas es alto debido a las ruedas y al poco control sobre el espacio y la fuerza por parte de los pequeños. Según los datos de la Asociación Española de Pediatría (AEP), su utilización cuadriplica el riesgo de caerse por las escaleras. Pueden propiciar golpes de consideración en la cabeza, e incluso fracturas en brazos o piernas.
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Peligros Asociados al Uso de Andadores
- Caídas por escaleras: Los niños que utilizan andadores pueden moverse rápidamente, alcanzar la escalera y caerse, lo que puede producir lesiones graves en la cabeza e incluso la muerte.
- Quemaduras: Los niños que utilizan andadores pueden quemarse al tocar superficies calientes como las puertas del horno, radiadores, calentadores y chimeneas. También pueden quemarse al alcanzar y volcar líquidos calientes como sopas, cafés o aceite.
- Envenenamiento: Se ha demostrado que los andadores aumentan el riesgo de ingestión de productos tóxicos.
Al poner al niño en el andador, como se ha mencionado, pueden tener alcance a productos peligrosos como medicamentos, productos de limpieza o colonias, con el consiguiente riesgo de llevárselo a la boca.
Para muchos padres resulta cómodo, pero gracias a él tienen a su alcance objetos domésticos peligrosos, como el horno, picos de muebles o estufas, enchufes, entre otros.
Por su parte, la Academia Americana de Pediatría (AAP) está forzando su prohibición en Estados Unidos tras los resultados de un estudio en el que se analizó la evolución de las lesiones en niños menores de 15 meses entre 1990 y el 2014. Los resultados revelaron que más de 230.000 niños habían sido tratados por lesiones relacionadas con el uso de estos sistemas. Estas cifras descendieron desde 2010, cuando se endurecieron los estándares de seguridad para su comercialización.
Recomendaciones para la Seguridad Infantil (basado en la Guía de la Alianza Europea para la Seguridad Infantil)
- Comprar una barrera de seguridad para las escaleras y asegurarse de que está cerrada en todo momento.
- Evitar que el niño utilice el andador en la cocina.
- Mantener al niño alejado de las superficies calientes y de los contenedores.
- Permanecer con el niño cuando utilice el andador y restringir el uso del andador exclusivamente a superficies lisas.
Impacto en el Desarrollo del Bebé
Utilizar andador supone más peligros que beneficios para el bebé. ¿Existe un momento seguro en el cual el niño puede empezar a usar la andadera? Los expertos dicen que no. En cualquier etapa del desarrollo no se recomienda apoyar el desarrollo de la motricidad del niño usando este producto.
A diferencia de las ventajas, la lista de desventajas de las andaderas para niños es larga. Sobre todo, las andaderas tienen mala influencia en el desarrollo de los niños, retrasan el desarrollo de las habilidades motoras y mentales, empeoran los defectos posturales, influyen mal en el desarrollo de las extremidades y alteran el sentido del equilibrio.
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Los bebés no aprenden a caminar en un día, es un proceso que conlleva varias fases. Primero aprenden a sentarse y equilibrarse solos, más tarde empiezan a gatear y después inician sus primeros pasos. Este ritmo es diferente en cada bebé, por lo que poner a un niño que ni siquiera sabe mantenerse sentado por sí mismo en el andador, es desaconsejable.
Otro factor por el que los pediatras lo desaconsejan es la postura que adopta el niño durante su uso. Estar sentado con las piernas separadas no es adecuado para aprender a andar. Con ellos no se contribuye a su desarrollo psicomotor y en ocasiones puede acarrear problemas de espalda.
Si ponemos a un bebé en una postura que no es capaz de generar por sí mismo, los músculos no tendrán la fuerza suficiente para realizar ese movimiento o mantener esa postura. El objetivo de las fases del desarrollo es conseguir una marcha segura e independiente. Esto se conseguirá entre los 12 y los 18 meses. Cada bebe es único y por lo tanto, cada uno seguirá su propio desarrollo y ritmo.
El niño que usa una andadera tarda más en aprender a caminar y no lo hace de manera correcta, su columna se deforma, igual que los dedos y la pelvis. El niño que se mueve en una andadera, camina en las puntas de los dedos y no con todas las plantas de los pies. Se altera el trabajo del pie: no ocurre su gradual contacto con el suelo.
Además, los fisioterapeutas advierten que las andaderas pueden también provocar alteraciones mentales. Es porque el niño no sabrá calcular bien la distancia y no mantendrá el equilibrio: hasta ahora lo hacía por él la andadera. Siente miedo a caminar simplemente porque nunca aprendió a caerse. No es capaz de caminar solo.
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Alternativas Seguras a los Andadores
Una alternativa saludable para la andadera que apoya un buen desarrollo del niño es el correpasillos o un juguete para montarse. Este producto permite al niño montarse en él y moverse empujándose con ambos pies que están colocadas por sus dos lados. El niño se sienta en el juguete y mantiene el equilibrio agarrando el manillar. Los peques en los correpasillos no están encerrados, por eso, en cualquier momento pueden bajarse y al estar sentados en ellos mantienen una buena postura.
Si el bebe ya es capaz por si solo de ponerse de pie, agarrarse a los muebles, y comenzar a dar pequeños pasos , puede empezar a usar lo que comúnmente se conoce como "corre pasillos". A diferencia de los andadores, con el corre pasillos, el bebe ya esta alcanzando el patrón de la marcha por si solo. El uso de correpasillos es adecuado, ya que éste ayuda al niño aportándole equilibrio y confianza. Con el correpasillos, el bebé ira fortaleciendo sus músculos de manera natural y tendrá la libertad de soltarlo si percibe cualquier problema.
Dos ejemplos de este tipo de productos son nuestros CUTIE y 4TRIKE que tienen forma de un triciclo o de una bicicleta de equilibrio, pero con tres ruedas, estimulan el desarrollo del sentido del equilibrio y preparan a los niños en cuanto a su motricidad a manejar una verdadera bicicleta. El segundo de ellos es un triciclo 3 en 1: puede ser un triciclo de equilibrio y una bicicleta de equilibrio, pero también un triciclo normal con pedales.
Se pueden utilizar los correpasillos, que aunque pueden confundirse, son distintos de los andadores. Estos dispositivos están destinados a niños que ya saben mantenerse de pie por sí mismos, en equilibrio, pero todavía les cuesta dar pasos. Con ellos, tienen un apoyo para ir soltándose y caminar hasta que tengan total autonomía, sin estar sentados como ocurre con los andadores.
¿En qué fijarse a la hora de elegir una andadera?
Es necesario que verifiquéis si la andadera tiene certificados adecuados. Las andaderas, como cualquier otro producto para niños, tienen que cumplir con las normas de seguridad, por ejemplo, las de la Unión Europea. También estaría bien elegir una andadera que crezca junto con el bebé, es decir, que tenga el ajuste de la altura: los niños crecen rápido y, gracias a esta opción, la podréis usar durante más tiempo. Asimismo las ruedas son relevantes: es mejor optar por unas de goma que se adhieren bien al suelo y no lo rayan. El asiento debe ser de tela para que no irrite al piel.
Conclusión
Solo existe un respuesta para la pregunta si se recomiendan las andaderas para los niños: ¡definitivamente no! ¿Por qué? Porque conducen a muchas alteraciones: tanto del desarrollo, biológicas, como las mentales.
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