Anemia en Embarazadas: Valores Normales y Consideraciones Importantes

31.10.2025

La anemia se considera el problema hematológico más frecuente del embarazo en el mundo entero. Se tienen informes de su existencia en un 60% de las embarazadas del continente americano, pero existe una amplia variabilidad entre las diferentes regiones, con valores tan dispares como 1,3% en Santiago de Chile, 18% en México o 70,1% en Pucallpa, Perú.

La anemia es la complicación hematológica más común en Obstetricia, caracterizada por la disminución en la concentración de hemoglobina en sangre y la reducción del valor del hematocrito. Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), se considera anemia cuando la hemoglobina está por debajo de 11 g/dl.

Introducción a la Anemia Durante el Embarazo

A partir de su sexta semana de gestación, la mujer embarazada presenta aumento en su volumen plasmático y en la masa eritrocitaria. Sus valores se incrementan aún más a medida que la gestación avanza. Sin embargo, existe un desequilibrio entre dichos parámetros, ya que mientras el volumen plasmático aumenta un 40%, la masa eritrocitaria lo hace en un 25%. Estos cambios se explican por la estimulación de la secreción de aldosterona y por el aumento de la actividad de la eritropoyetina plasmática, estimulada a su vez por el lactógeno placentario.

En consecuencia, aun cuando la masa eritrocitaria aumente, paradójicamente se produce una anemia por dilución. Sabemos por otra parte que los cambios que conducen a esa hemodilución son adaptaciones necesarias para una gestación sana. Por esta razón, sería incorrecto considerar las cifras de Hb estipulados como límites para el diagnóstico de anemia en una mujer adulta no grávida y aplicarlo a las mujeres embarazadas.

Es más racional entonces utilizar valores de Hb < 11 g/dl para establecer este diagnóstico en las mujeres grávidas, cifra que se considera como estándar por la mayoría de los sistemas sanitarios. Si una mujer embarazada presenta valores de Hb < 11 g/dl, existe un incremento del riesgo tanto para ella como para su hijo, como por ejemplo complicaciones hemorrágicas durante el embarazo, niños con bajo peso al nacer o bien mayor número de enfermedades neonatales.

Lea también: Causas de la anemia tras un aborto

Muy frecuentemente, las anemias durante el embarazo se originan en un déficit de nutrientes como hierro o ácido fólico, elementos fundamentales para originar glóbulos rojos en número y características normales. El déficit de estos elementos se asocia a poblaciones de bajos recursos económicos y comúnmente está ligado a embarazadas adolescentes y con carencias nutricionales.

Valores Normales de Hemoglobina en Embarazadas

En la guía de práctica clínica de NICE de cuidados prenatales se establece que el rango normal de hemoglobina en mujeres embarazadas de hasta 12 semanas de gestación debe ser ≥ 11 g/100 ml y ≥ 10,5 g/100 ml a las 28 semanas de gestación.

Según un documento de la OMS, habría que “ofrecer a todas las mujeres embarazadas pruebas de detección de anemia en la primera visita de embarazo y a las 24- 28 semanas de gestación, mediante hemograma” y “considerar como rango normal hasta las 12 semanas una hemoglobina igual o superior a 11g/ 100ml y 10,5g/ 100ml a las 28- 30 semanas de gestación.

Sin embargo, añade que, debido a diversa patogénesis de la anemia (por ejemplo, anemia por deficiencia de hierro, talasemia, anemia de células falciformes), la utilización del valor de la hemoglobina como el único medio de diagnóstico de la anemia no es una prueba sensible y que, cuando existe la sospecha de deficiencia de hierro, deben ser consideradas pruebas más sensibles y específicas.

En relación a este punto se considera la determinación de la ferritina sérica la prueba de detección más sensible para detectar depósitos de hierro adecuados (en un estudio de validación de pruebas diagnósticas realizado en mujeres embarazadas, una concentración de ferritina sérica < 30 microg/l fue el mejor indicador de almacenamiento de hierro reducido.

Lea también: Tratamiento para la Anemia Gestacional

Causas de la Anemia en el Embarazo

La falta de hierro es la causa más común de la anemia, pero no es la única. También se puede desarrollar anemia si no se toma la cantidad suficiente de ácido fólico o vitamina B12, si la mujer pierde mucha sangre, o debido a ciertas enfermedades o trastornos de la sangre hereditarios como son la anemia drepanocítica o de células falciformes.

La anemia ferropénica está clasificada como un problema de salud pública moderado, que se presenta por la baja de reservas de hierro en el cuerpo y deficiencias en la absorción del mineral por el organismo, que suele tener repercusiones en la etapa de gestación y posterior al parto. Tiene su origen en el déficit de hierro en las mujeres en etapa fértil debido a cuadros de anemia, anorexia o alimentación desequilibrada.

En el estado de embarazo las necesidades de hierro aumentan significativamente, siendo necesarios 27 mg de hierro por día, mientras que en valores normales solo se necesitan de 7 a 8 g de hierro para la homeostasis del cuerpo. Durante el embarazo, se puede apreciar una anemia gravídica, debido a la disminución de concentración de hemoglobina, que, en su mayoría de veces, no necesita tratamiento. La hemoglobina (Hb) en la mujer que está gestando oscila entre 11-14 g/dl. No obstante, si es menos a esta cantidad, es una anemia grave, lo que puede traer serias consecuencias negativas como: disfunciones psíquicas, inestabilidad emocional, e incluso, depresión.

Diagnóstico de la Anemia en Embarazadas

La anemia puede provocar cansancio y fatiga, así como palidez y taquicardia. Todo esto es debido a que al haber menos glóbulos rojos que puedan transportar oxígeno por la sangre, el corazón debe trabajar más aumentando la frecuencia cardíaca. Sin embargo, también es posible que la embarazada no tenga ningún síntoma, especialmente si se trata de una anemia leve.

Podemos detectar un cuadro de anemia en una mujer embarazada cuando está sufriendo casi constantemente de fatigas, mareos, dolores regulares en el pecho, fragilidad en las uñas, la piel pálida o amarillenta, latidos del corazón irregulares, entre otros. Sin embargo, estos síntomas son muy similares a los del embarazo, por lo tanto, si dichos síntomas son muy frecuentes, es mejor ir a hacerse un análisis de hemoglobina y consultar con su médico de confianza, porque si no se hace dicho procedimiento es probable que la mujer pierda al feto.

Lea también: Anemia tras un aborto: causas y tratamiento

Para salir de dudas, el ginecólogo hace un análisis de sangre en la primera consulta prenatal que le permite detectar una posible anemia. También es importante tener en cuenta que en ocasiones la anemia real es algo menor de lo que marcan las analíticas, ya que durante el embarazo aumenta la cantidad de líquido en la sangre y se produce un fenómeno de “hemodilución”.

Tratamiento y Recomendaciones

La dosis de hierro recomendada en el embarazo es de 30 mg diarios, es decir más del 30% de la dosis habitualmente indicada. Si los análisis indican que existe anemia, los médicos recetan un suplemento de hierro de 60 a 120 mg por día o más. Para absorber la mayor cantidad de hierro posible, lo mejor es tomar las tabletas de hierro con el estómago vacío, ya sea con agua o con zumo de naranja (la vitamina C ayuda a la absorción).

No obstante, se podrían evitar estos síntomas con un tratamiento adecuado. En ese sentido, es válido seguir las siguientes recomendaciones: primero, el consumo de alimentos de origen animal y legumbres, vegetales, frutos secos, entre otros, por su capacidad de absorción de hierro; segundo, el consumo de complejos vitamínicos que alcancen los 30 mg/día de hierro ferroso elemental; tercero, el uso de la sacarosa de hierro en las pacientes cuya aplicación oral sea ineficaz; y finalmente, la eritropoyetina humana recombinante en los casos de anemia severa.

En general sólo se absorbe el 30% del hierro de la dieta y se necesitarían 27 mg/día para suplir las necesidades de la embarazada, que por cierto es imposible de aportar solo con la dieta. Se recomienda tomar el hierro en ayunas (1 hora antes o 2 después de las comidas). Se puede iniciar la toma profiláctica de hierro pasada la mitad del embarazo y existen multitud de preparados, siendo el sulfato ferroso el que generalmente mejor se absorbe. De todos modos los tenéis en comprimidos, orales o en sobres. Elegid el que mejor toleréis con tal de que se eleven los niveles de hemoglobina 0.8 g/dl por semana.

Como recomendaciones prácticas relacionadas encontramos en la guía: Los suplementos de hierro no deben ser ofrecidos de forma rutinaria a todas las mujeres embarazadas. No se encuentra beneficio en la madre o en la salud del feto y pueden tener desagradables efectos secundarios maternos (Grado de recomendación A).

Alimentos Ricos en Hierro

Para cubrir la dosis de hierro adecuada a todas las mujeres embarazadas se les recomienda comer alimentos ricos en hierro. La carne roja es la mejor opción, aunque la carne de ave (carne oscura), otras carnes y los mariscos también son buenas fuentes. Entre los alimentos ricos en hierro que no provienen de animales se encuentran los siguientes: legumbres, tofu, pasas, dátiles, ciruelas, higos, albaricoques, patatas (con piel), brócoli o brécol, remolachas, vegetales de hoja verde, panes integrales y cereales fortificados con hierro.

El bebé cubre su necesidad de hierro tomando su parte antes de que la madre tome la suya. Sin embargo, las embarazadas que estén anémica durante los dos primeros trimestres, corren más riesgos de tener un parto prematuro o un bebé de bajo peso. Es posible que, a lo largo de tu embarazo, tu comadrona o tu médico miren la analítica y te recomienden tomar un suplemento de hierro hasta el momento de dar a luz.

Prevalencia de Anemia en un Estudio Específico

Los resultados obtenidos muestran que la prevalencia de anemia en la embarazada en la región de estudio fue del 16,09%. Esta cifra es menor que la que se señala en algunos lugares de Latinoamérica, pero sustancialmente mayor que la de algunos países vecinos (Chile, 1,3%).

Este estudio demuestra que la prevalencia de anemia en la primera consulta de las embarazadas de la región Capital, Provincia de Buenos Aires, es del 16%. La mayor parte de aquéllas (67%) son microcíticas hipocrómicas. En las embarazadas de nuestro estudio la anemia fue más frecuente en mujeres con un peso < 49 kg en la primera consulta de su gestación, en las que realizaron dicha consulta con posterioridad a las 20 semanas de embarazo o en las gestantes que contaban con un ingreso familiar < 400 dólares, todos con valores altamente significativos estadísticamente. Además, existió un riesgo significativamente superior de presentar anemia en aquellas pacientes en las cuales su dieta tenía un nivel proteico < 13%, o en quienes consumieron menos de 7 mg de hierro semanal o un porcentaje < 10% de hierro hémico.

Datos del Estudio

Se recibieron durante el período de estudio 3.592 consultas a causa de embarazo. Dichas consultas las realizaron 1.218 embarazadas por primera vez, que cumplieron con los criterios de inclusión y no presentaban ningún criterio de exclusión. En 196 de las gestantes se detectó anemia (grupo de embarazadas anémicas [GEA]) y en el resto (1.022 pacientes) los valores de Hb fueron normales (embarazadas normales [EN]).

Tabla 1: Valores Promedio de Parámetros Hematológicos

Los valores promedio de los parámetros hematológicos se muestran en la tabla 1.

Parámetro HematológicoEmbarazadas Anémicas (GEA)Embarazadas Normales (EN)
Hemoglobina (Hb)[Valor Promedio GEA][Valor Promedio EN]
Hematocrito[Valor Promedio GEA][Valor Promedio EN]
Glóbulos Rojos[Valor Promedio GEA][Valor Promedio EN]

Respecto a la observación del frotis de sangre periférica por microscopia óptica, en un 67,11% de las embarazadas anémicas se detectó microcitosis e hipocromía; en el 38,44%, poiquilocitosis, y en un 12,43%, macrocitosis, mientras que en el grupo de las embarazadas con valores normales de Hb estas cifras fueron del 18,45, 6,11 y 8,23%, respectivamente.

Tabla 2: Datos Generales Resumidos

Los datos generales se resumen en la tabla 2.

Dato GeneralEmbarazadas Anémicas (GEA)Embarazadas Normales (EN)
Edad[Valor Promedio GEA][Valor Promedio EN]
Semanas de Gestación[Valor Promedio GEA][Valor Promedio EN]
Peso[Valor Promedio GEA][Valor Promedio EN]
Talla[Valor Promedio GEA][Valor Promedio EN]
Índice de Masa Corporal[Valor Promedio GEA][Valor Promedio EN]
Ingreso Familiar Promedio[Valor Promedio GEA][Valor Promedio EN]

Tabla 3: Evaluación Nutricional

La evaluación nutricional se presenta en la tabla 3. La dieta se compuso mayoritariamente de hidratos de carbono (53,39 ± 4,96%), seguido de lípidos (32,91 ± 4,32%) y un 14,79 ± 4,61% de componente proteico. Se objetivaron diferencias significativas entre los subgrupos de embarazadas estudiadas respecto a la composición dietaria, correspondiéndole al grupo de gestantes anémicas un 55,23 ± 5,56% de hidratos de carbono, un 31,03 ± 6,02% de lípidos y un 13,69 ± 1,23% de proteínas, mientras que en el grupo de las embarazadas normales la composición fue de 51,24 ± 4,31% en hidratos de carbono, 33,97 ± 3,22% de lípidos y 15,73 ± 2,45% de proteínas.

tags: #anemia #en #embarazadas #valores #normales

Publicaciones populares: