Anemia Moderada en el Embarazo: Causas y Tratamiento

03.11.2025

Un problema muy común es el desarrollo de la anemia en el embarazo. Aunque te pueda parecer extraño, la anemia en un embarazo es bastante común durante el tercer trimestre del embarazo-aparece en hasta un tercio de las mujeres embarazadas-. La anemia es la complicación hematológica más común en Obstetricia. Es la disminución en la concentración de hemoglobina en sangre, con reducción del valor del hematocrito. La anemia es una de las complicaciones más frecuentes durante el embarazo (la sufren hasta en el 95% de las mujeres embarazadas) y es causada por un descenso del hierro por debajo de los valores normales. Esta afección tiene una relevancia especial durante el embarazo y, especialmente, la anemia por falta de hierro. Durante esta etapa, las necesidades de hierro aumentan debido a las demandas del feto, la placenta y el incremento de glóbulos rojos en la madre. Si no se consume una cantidad suficiente de hierro, es común que se desarrolle anemia durante la gestación.

¿Por qué aparece la anemia en un embarazo?

Es normal que durante el embarazo la madre sufra de anemia, ya que el volumen de sangre incrementa por momentos. Esto es así porque necesita satisfacer tanto las necesidades del bebé como las suyas. La falta de hierro es la causa más común de la anemia, pero no es la única. También se puede desarrollar anemia si no se toma la cantidad suficiente de ácido fólico o vitamina B12, si la mujer pierde mucha sangre, o debido a ciertas enfermedades o trastornos de la sangre hereditarios como son la anemia drepanocítica o de células falciformes. También es importante tener en cuenta que en ocasiones la anemia real es algo menor de lo que marcan las analíticas, ya que durante el embarazo aumenta la cantidad de líquido en la sangre y se produce un fenómeno de “hemodilución”.

Causas y Tipos de Anemia en el Embarazo

La anemia en el embarazo puede ser causada por varias razones, siendo la deficiencia de hierro la causa más común. Durante la gestación, la madre necesita más hierro para satisfacer las demandas del crecimiento del feto y de la placenta, así como para aumentar su propio volumen sanguíneo. Si la embarazada no consume suficiente hierro a través de la dieta, puede producirse anemia. También existen anemias de tipo genético, como como consecuencia de una pérdida abundante de sangre o por deficiencias de vitaminas o nutrientes en el organismo. Otras de las causas de la anemia en el embarazo pueden ser que el feto consuma gran parte del ácido fólico de la madre o que haya una deficiencia de la vitamina B12. Por tanto, los tipos de anemia más comunes durante el embarazo son los siguientes:

  • Anemia fisiológica del embarazo: es frecuente que en el segundo trimestre de gestación y no requiere tratamiento.
  • Anemia ferropénica: es el tipo más frecuente de anemia y está causada por la falta de hierro. Se produce cuando hay una mala absorción del hierro o los depósitos son insuficientes. La anemia ferropénica en un embarazo es debido a la deficiencia de hierro, ya sea por una mala absorción del hierro o que no dispones de suficientes depósitos. Esto ocurre porque el organismo necesita hierro para elaborar hemoglobina, y durante el embarazo se requiere duplicar la cantidad de hierro.
  • Anemia megaloblástica: es un tipo menos frecuente que se produce por un déficit de ácido fólico o de vitamina B12, vitaminas implicadas en la formación de los glóbulos rojos. En cuanto a la anemia megaloblástica es causa de la deficiencia de ácido fólico o de vitamina B12 -debido a una ingestión inadecuada o mala absorción-. Como estas dos vitaminas no se acumulan en el cuerpo, hay que obtenerlas de la dieta o de suplementos alimenticios de forma continuada.

Algunas estadísticas apuntan que aproximadamente el 90% de las anemias que se dan durante el periodo de gestación se deben a la falta de hierro.

Factores de riesgo de la anemia gravídica

La deficiencia de hierro durante el embarazo puede ocasionar que la mujer se sienta cansada. Por ello, es importante conocer los factores de riesgo para reducir lo posible esta afección. El embarazo por sí mismo es un factor de riesgo para desarrollar anemia. Sin embargo, este riesgo se verá incrementado en estas situaciones:

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  • Si se trata de un embarazo múltiple.
  • Si la mujer tiene vómitos con frecuencia.
  • Si no se consume la suficiente cantidad de alimentos ricos en hierro.
  • Si las reglas antes del embarazo eran abundantes.

También puede suponer un factor de riesgo para la anemia durante el embarazo aquellos casos de antecedentes familiares de anemias gravídicas.

¿Cuáles son los signos más comunes de la anemia en un embarazo?

Si padeces de anemia en un embarazo no debes descuidarla, puesto que puede agravarse y originar consecuencias graves para el feto y para ti. Si padeces de anemia por deficiencia de hierro, el tratamiento para revertirla es ingerir diariamente por vía oral sulfato de hierro. Si sufres de una anemia grave durante el embarazo esta puede afectar en el peso del bebé, puesto que puede aumentar el riesgo de que nazca con poco peso. Además de provocarte una depresión posparto.

Síntomas de la Anemia en el Embarazo

Durante el embarazo es fundamental prestar atención a posibles signos o síntomas que puedan hacer sospechar de anemia en la mujer. Entre los síntomas más frecuentes de anemia en el embarazo se encuentran:

  • Palidez de la piel y las mucosas por la reducción de glóbulos rojos y de hemoglobina en la sangre.
  • Cansancio excesivo o injustificado, ya que será complicado el transporte de oxígeno.
  • Somnolencia.
  • Debilidad.
  • Mareos y vértigos.
  • Sudoración.
  • Ansiedad.
  • Dolor de cabeza.
  • Apatía.
  • Inapetencia.
  • Pérdida abundante de cabello.
  • Uñas que se quiebran fácilmente.
  • Taquicardia.
  • Dificultades respiratorias.

Cabe destacar que los síntomas de la anemia durante el embarazo también pueden ser distintos según el tipo de anemia que se padezca y el tiempo que ha permanecido sin tratar. Además, las manifestaciones de la anemia pueden ser diferentes según la persona. Hay que tener especial cuidado ya que algunos de estos síntomas se pueden confundir con los propios de una mujer embarazada. En cualquier caso, si hay sospecha de anemia, lo mejor será hacer un análisis de sangre para confirmarlo o rechazarlo.

¿Cómo saber si la embarazada está anémica?

La anemia puede provocar cansancio y fatiga, así como palidez y taquicardia. Todo esto es debido a que al haber menos glóbulos rojos que puedan transportar oxígeno por la sangre, el corazón debe trabajar más aumentando la frecuencia cardíaca. Sin embargo, también es posible que la embarazada no tenga ningún síntoma, especialmente si se trata de una anemia leve. Para salir de dudas, el ginecólogo hace un análisis de sangre en la primera consulta prenatal que le permite detectar una posible anemia. En una situación normal, una mujer puede considerarse que tiene anemia si la manifestación de hemoglobina es menor a 12 gramos por decilitro (g/dl). No te asustes si durante el segundo trimestre de embarazo tienes anemia, puesto que como te hemos nombrado anteriormente es algo corriente en embarazadas debido a los cambios fisiológicos maternos producidos por el embarazo.

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Diagnóstico y tratamiento

Ante esta situación, es importante iniciar un tratamiento con suplementos, pues de no tratar puede dar lugar a complicaciones. Pueden darse casos en los que la anemia durante el embarazo sea asintomática. Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), se considera anemia cuando la hemoglobina está por debajo de 11 gr/dl.

La dosis de hierro recomendada en el embarazo es de 30 mg diarios, es decir más del 30% de la dosis habitualmente indicada. Si los análisis indican que existe anemia, los médicos recetan un suplemento de hierro de 60 a 120 mg por día o más. Para absorber la mayor cantidad de hierro posible, lo mejor es tomar las tabletas de hierro con el estómago vacío, ya sea con agua o con zumo de naranja (la vitamina C ayuda a la absorción).

Lo que se recomienda es comenzar el tratamiento con sales ferrosas, que tienen más biodisponibilidad, pero no siempre se toleran bien a nivel gástrico (Ferbisol, Ferro Sanol…). Muy importante saber que, al tomar el hierro, hay que separarlo de ciertos alimentos (cereales, leches, espinacas…) y determinados medicamentos como el Eutirox, utilizado para tratar el hipotiroidismo, y que toman muchas embarazadas. Se puede iniciar la toma profiláctica de hierro pasada la mitad del embarazo y existen multitud de preparados, siendo el sulfato ferroso el que generalmente mejor se absorbe. De todos modos los tenéis en comprimidos, orales o en sobres. Elegid el que mejor toleréis con tal de que se eleven los niveles de hemoglobina 0.8 g/dl por semana. Aunque si sufres de anemia severa en el embarazo se puede considerar la opción de llevar a cabo una transfusión de sangre.

La Organización Mundial de la Salud considera que hay anemia cuando los niveles de hemoglobina son inferiores a 11 g/dL, así como un hematocrito menor al 33%. Por ello, el diagnóstico de la anemia durante el embarazo se establecerá en base al resultado obtenido en una analítica de sangre. Una vez visto cuál es el déficit que causa la anemia, se aportarán diferentes nutrientes o vitaminas para combatirla. La dosis diaria recomendada durante el embarazo es de 150 miligramos de sulfato ferrosos o 300 miligramos de gluconato ferroso. Estas dosis pueden variar en función de cada caso y de la gravedad de la anemia, siendo éstas las cantidades indicadas para el consumo sin que supongan un efecto negativo en el feto. No obstante, es recomendable mantenerse alerta y consultar al doctor para que lo que en un principio es un caso leve no se convierta en uno severo.

¿Qué alimentos son buenos para tratar la anemia en un embarazo?

Para cubrir la dosis de hierro adecuada a todas las mujeres embarazadas se les recomienda comer alimentos ricos en hierro. El hierro que viene de los alimentos de origen animal es más fácil de absorber, pero para mejorar la absorción de este mineral de los vegetales puedes combinarlos con un alimento que sea alto en vitamina C -como las naranjas o las fresas-. La carne roja es la mejor opción, aunque la carne de ave (carne oscura), otras carnes y los mariscos también son buenas fuentes. Entre los alimentos ricos en hierro que no provienen de animales se encuentran los siguientes: legumbres, tofu, pasas, dátiles, ciruelas, higos, albaricoques, patatas (con piel), brócoli o brécol, remolachas, vegetales de hoja verde, panes integrales y cereales fortificados con hierro.

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Repercusiones en el feto

La anemia puede provocar dificultades en la oxigenación del feto, algo que perjudica su desarrollo. Y en el momento que estés de parto sufrirás pérdidas de sangre considerables. Además, la anemia también aumenta el riesgo de tener un bebé prematuro. Y en los días posteriores al parto se suelen presentar complicaciones en el postparto, y una consecuencia de la anemia pueden ser las infecciones maternas.

Algunos expertos aseguran que las necesidades del feto no tienen porque verse afectadas aún tratándose de un caso de anemia severa. Sin embargo, la anemia en su forma más grave puede aumentar la probabilidad de sufrir un aborto, la mortalidad perinatal o determinadas infecciones. La anemia durante el embarazo también puede suponer que el bebé tenga un bajo peso al nacer y hay mayor probabilidad de parto prematuro. El bebé cubre su necesidad de hierro tomando su parte antes de que la madre tome la suya. Sin embargo, las embarazadas que estén anémica durante los dos primeros trimestres, corren más riesgos de tener un parto prematuro o un bebé de bajo peso. Además, algunos estudios han advertido que los hijos de madres anémicas tienen más riesgo de padecerla durante su primer año de vida, aunque no se haya detectado siendo recién nacidos.

Y si ésta es importante y no se corrige puede ocasionar partos pretérmino, bajo peso al nacer y aumento de morbilidad materno-fetal.

Durante el embarazo, las necesidades se incrementan casi 1g, de los que 2/3 se destinan a aumentar la masa de glóbulos rojos (eritrocitos o hematíes) maternos y 1/3 se destinan al feto y a la placenta .

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