Placenta Anterior y Fúndica: Riesgos y Consideraciones Durante el Embarazo
La situación de la placenta en el útero puede condicionar el parto, sobre todo cuando se trata de una placenta previa. En la gran mayoría de los casos no hay problema: se trata de un embarazo único y la placenta suele insertarse de forma normal en una pared del útero. Y según sea su localización, hablamos de placenta de cara anterior, posterior o fúndica. ¿Qué significa esta clasificación?
¿Qué es la Placenta Anterior?
La placenta anterior quiere decir que se encuentra insertada en la cara uterina más próxima al ombligo de la madre. Cualquiera de estas tres posiciones de la placenta es considerada como normal durante el embarazo y no conlleva ningún control especial. Y tampoco riesgos específicos. La placenta es un órgano creado para alimentar a tu bebé.
El término placenta anterior hace referencia a la situación de la inserción placentaria en la pared anterior, es decir la pared delantera, de la cavidad uterina. La placenta puede insertarse en alguna de las caras ya referidas (anterior, posterior, lateral derecha, lateral izquierda o fúndica) y esto no tiene ninguna implicación para el embarazo ni para el parto. Por tanto, el hecho de que haya una placenta anterior: "No se diferencia en nada con la inserción en otras caras uterinas". Es solo un dato de dónde está colocada la placenta, pero que, en ausencia de otras complicaciones, no va a generar ningún problema ni en esos nueve meses ni en el momento del parto.
Posibles Repercusiones de la Placenta Anterior
La única posible repercusión es que la placenta anterior puede hacer que las mujeres comiencen a percibir movimientos fetales de forma más tardía. En estos casos la placenta funcionaría como una especie de amortiguador de estos movimientos, como una almohada. En cuyo caso, hasta que estos no son más intensos, no son percibidos por la futura mamá.
El hecho de que la placenta sea anterior "tampoco influye en el momento de percepción de los movimientos fetales ni en el desarrollo de los mismos". "Normalmente, los movimientos fetales no son detectados por la gestante hasta las 18-22 semanas y, aunque un porcentaje de las pacientes con placenta anterior describen percibirlos de forma leve o en menor intensidad que en embarazos previos durante las primeras semanas, la no percepción de movimientos fetales a partir de la semana 24 de gestación debe ser un motivo de alarma y no es achacable a la localización de la inserción placentaria", advierte.
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Placentas de Localización Baja y Placenta Previa
Por otro lado, estarían lo que llamamos las placentas de localización baja. Estas placentas no se considerarían normales y precisan un seguimiento especial.
- Placenta previa parcial o marginal: Se encuentran cerca del cuello del útero, que pueden en algún momento del embarazo tapar el orificio cervical interno. Pero conforme va aumentando la gestación y el útero se hace más grande, suelen ir alejándose de este orificio cervical interno. Por lo tanto no suelen impedir el parto, aunque sí se recomienda una estrecha vigilancia del mismo porque suele haber mayor posibilidad de sangrado.
- Placenta previa total: Son las que se insertan sobre el cuello del útero y que impiden de forma completa el parto normal. Estás placentas pueden producir sangrados durante el embarazo o si se desencadena el parto.
Es el caso de la placenta previa, que se inserta total o parcialmente en el segmento inferior del útero, "taponando la salida natural del feto a través del cuello uterino". La placenta previa se detecta habitualmente en la ecografía de las 20 semanas, y se llega a diagnosticar en 1-6% de los embarazos. No obstante, "el hallazgo de una placenta previa parcial o marginal antes de la semana 24 debe interpretarse con precaución, sobre todo si la paciente está asintomática. Lo más probable es que la placenta previa deje de serlo al avanzar la gestación debido al crecimiento del segmento inferior uterino a lo largo de la gestación, de tal manera que aproximadamente el 90% de éstas se resuelven antes del parto", tranquiliza el experto.
Síntomas y Diagnóstico de la Placenta Previa
El síntoma característico de la placenta previa es una hemorragia indolora de sangre roja brillante (60%) y de intensidad variable. "Los episodios de sangrado pueden repetirse e ir aumentando en intensidad según avanza la gestación. Cuanto más precoz sea el primer episodio de sangrado, mayor es la intensidad de éste y mayor es el riesgo de que se repita. Este sangrado puede irritar el útero y originar contracciones (10-30% de los casos)". Por eso, a veces hay que finalizar antes de tiempo la gestación (cuando hay hemorragias importantes) y el bebé puede nacer prematuro.
Suele diagnosticarse, mediante ecografías en el tercer trimestre de embarazo. Si la detección es temprana puede que la ésta se desplace y permita el parto vaginal.
Factores de Riesgo para la Placenta Previa
Hay más riesgo de placenta previa en caso de cesárea anterior (un riesgo que aumenta proporcionalmente según el número de cesáreas practicadas a la madre). También, como indica el ginecólogo, cuando ha habido otros casos de cirugía en el útero, en antecedentes de legrado, extracción manual de placenta en gestaciones anteriores o placenta previa en otros embarazo.
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Otros factores de riesgo incluyen:
- Mujeres que ya han tenido un bebé.
- Con cicatrices en el útero.
- Placenta previa en un embarazo anterior.
- Gestación de más de un feto.
- Embarazada y fumadora.
- Consumen drogas.
Manejo de la Placenta Previa
Si no fuera así y la placenta previa continua hasta el momento del parto, está indicado hacer una cesárea.
Si aparece sangrado abundante, dependerá del momento de la gestación: Si el bebé es aún muy inmaduro será necesario el ingreso hospitalario para controlar la situación y preparar a la madre y al bebé por si fuera necesario llevar a cabo una cesárea prematuramente. En cualquier caso, un control médico rutinario podrá despejar todas tus dudas. Aunque suele ser preferible evitar las cesáreas, no debes tenerle miedo si tu médico decide que es la mejor opción.
Madurez de la Placenta
Con el uso del ultrasonido, los médicos ahora pueden evaluar el estado de tu placenta así como el del bebé. Ahora saben que la placenta pasa por distintas etapas de maduración a medida que avanza el embarazo. Este proceso de maduración se ha clasificado como grado I, II ó III. Se supone que cada grado (grado de maduración) ocurre en un momento particular del embarazo.
Por ejemplo, una placenta en grado III está totalmente madura y no debería presentarse hasta después de 34 semanas de gestación. Se ha descubierto que es probable que la placenta madure más rápido cuando una mujer tiene preeclampsia. Además, los vasos sanguíneos (arterias y venas) de la placenta pueden estrecharse y así disminuir el flujo sanguíneo hacia el bebé.
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Si una placenta alcanza grado III antes de las 34 semanas, tu médico debe controlar el estado del bebé para asegurarse de que sigue creciendo y madurando normalmente. Has hecho lo correcto al controlarte periódicamente antes del parto de manera que se pueda observar este cambio.
Grados de Maduración de la Placenta
- Placenta en grado 0: la placa corial y la placa basal se ven homogéneas.
- Placenta grado 1: Se aprecian zonas de color blanco en la ecografía.
- Placenta grado 3: tiene grandes depósitos de calcio en todos los niveles.
Como has podido ver, según avanza el embarazo la placenta va envejeciendo. Esto entra dentro de la normalidad. Lo que puede ser preocupante es que lo haga antes de tiempo, porque el bebé podría no recibir los nutrientes suficientes. Es entonces cuando se habla de una placenta envejecida o hipermadura.
¿Qué Posición de la Placenta es Mejor para un Parto Normal?
¿Hay algún tipo de colocación en la placenta que sea más beneficiosa para el embarazo y el parto? "Cualquiera que no afecte al segmento inferior del útero", confirma el Dr. José Alberto Rodríguez León.
Importancia de la Placenta Durante el Embarazo
La placenta es la que provee de oxígeno y nutrientes al bebé en formación durante su estancia en el útero materno. Es un órgano esencial que debe estar en perfecto estado para que el pequeño crezca y se desarrolle bien. La placenta puede posicionarse en distintas zonas dentro de la cavidad uterina. Dependiendo de cuál sea, hablamos, por ejemplo, de placenta anterior.
Con la diferentes pruebas en el embarazo que te realiza tu ginecólogo, se pretende revisar tanto tu estado de salud como el de tu bebé y una de las formas más eficaces de hacerlo es con diversas ecografías en el embarazo.
La placenta es un órgano temporal que se desarrolla dentro del útero cuando la mujer está embarazada. Se trata de un órgano unido a la pared del útero, normalmente a la parte superior, lateral, delantera o trasera del útero. Su función es otorgarle tanto oxígeno como nutrición al bebé. Además, también se encarga de deshacerse de los desechos.
Partes que Componen la Placenta
- Una parte de origen materno, que es la más extensa. Tiene tejido materno, la decidua basal con los vasos y glándulas uterinas, y tejido embriónico.
- Una parte fetal, cuyo nombre es trofoblasto. Su evolución da lugar a la placa corial.
La placenta es un órgano con un ciclo de vida muy corto, ya que dura lo mismo que el embarazo. Por tanto, la madurez de la placenta es su edad, que nada tiene que ver con la edad de la mujer. El estado de madurez se mide en cuatro grados según va evolucionando. Para ello se tienen en cuenta las calcificaciones intraplacentarias. Esto se puede ver en las ecografías.
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