Antojo de Agua Fría en el Embarazo: Causas y Soluciones

25.10.2025

¡Antojos! ¿Quién no ha tenido alguno en su vida? Los antojos son la respuesta del cuerpo a necesidades físicas y emocionales concretas. En la mayoría de los casos desconocemos el porqué de los mismos y, consecuentemente, la manera de atajarlos sin sucumbir a ellos. Vamos a conocerlos un poco más a fondo, de modo que dime qué antojo tienes y te diré qué te pasa.

Antojos Comunes y sus Causas

Antojo de Dulces

Imposible resistirse a hincar el diente a un trozo de bizcocho, a unas crujientes galletas, a una porción de tarta, etc. Un antojo de lo más común al que, a menudo, nos referimos con un “es que soy muy goloso o golosa”. Cuando el “subidón de azúcar” que recibe tras la ingesta comienza a suavizarse, el cuerpo, inevitablemente, nos pide más. Es decir, cuanto más azúcar ingerimos, más quiere el organismo. Es un círculo vicioso que conviene controlar, pues el exceso de azúcar es perjudicial para la salud y provoca enfermedades graves.

Antojo de Sal

Patatas fritas, palomitas, etc son otro de los antojos más comunes y difíciles de resistir. La sal que el cuerpo necesita ya la aportan los alimentos que tomamos, no hay necesidad de agregar más. Este tipo de antojo puede ser un gusto adquirido o tener una causa fisiológica, como la falta de sodio.

Antojo Emocional

Refugiarse en la comida cuando estamos insatisfechos en diferentes aspectos de nuestra vida, todos ellos relacionados con las emociones, es algo tremendamente común. Atravesar un mal momento con la pareja, tener dificultades económicas, sufrir de estrés en el trabajo, sentirse solo y falto de cariño, etc son causas que nos afectan y nos llevan a buscar en el alimento una cura, que funciona como tranquilizante y relajante.

Antojo de Queso

La necesidad regular de queso responde a una falta de ácidos grasos, común en aquellas personas que no consumen suficiente omega-3. Las etapas de ansiedad, de preocupación constante y de presión son las que lo provocan.

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Antojo de Carne Roja

Los antojos de carne roja, por lo general, indican una deficiencia de hierro en nuestro organismo. Las mujeres somos más vulnerables a la pérdida de hierro, debido a la propia naturaleza de nuestro organismo.

Antojo de Chocolate

Uno de los antojos más comunes es el de chocolate, que responde a la necesidad de magnesio por parte de nuestro cuerpo. Si vamos a sucumbir al chocolate en un momento de antojo, mejor que sea amargo, pues es rico en antioxidantes y contiene menos azúcar que el resto.

Antojo de Comida Calórica

Cuando el cuerpo nos pide algo denso y rico, comida rápida o un postre pesado cargado de mantequilla, es porque está necesitado de calorías. Si nuestro organismo no ha recibido suficiente combustible durante un tiempo, se rebela al respecto y lo pide a través de este tipo de antojos.

Deshidratación y Antojos

En cualquiera de los casos descritos, la mayoría de los antojos son señales de que nuestro cuerpo se encuentra deshidratado. Sin embargo, malinterpretamos la señal y la entendemos como “hambre”. Antes de que sucumbir a un antojo, lo mejor es beber un vaso de agua y esperar unos minutos.

Salud Dental Durante el Embarazo

Cuando quedé embarazada por primera vez, confieso que una de mis preocupaciones más inesperadas fue mi sonrisa. Siempre me ha encantado lucir dientes blancos y cuidados, así que me pregunté: ¿Puedo hacerme un blanqueamiento dental estando embarazada? La respuesta corta es no, no se recomienda blanquear los dientes durante el embarazo.

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¿Por Qué Evitar el Blanqueamiento Dental Durante el Embarazo?

Tanto dentistas como organizaciones profesionales aconsejan posponer cualquier tratamiento de blanqueamiento dental hasta después de la gestación (incluso, muchos sugieren esperar también a que termine la lactancia). Esto no es porque se haya demostrado un efecto negativo directo, sino porque no existen estudios científicos concluyentes que garanticen al 100% que sea seguro o que, por el contrario, demuestren un riesgo. La Asociación Dental Americana (ADA), por ejemplo, recomienda diferir el blanqueamiento hasta después del embarazo. Muchos dentistas seguimos esta pauta por precaución. Piensa que el blanqueamiento es un procedimiento electivo y estético, no urgente.

En conclusión: durante el embarazo es mejor evitar el blanqueamiento dental. Puede que te preguntes: “Si no hay pruebas de que haga daño, ¿por qué no hacerlo igual?”. El hecho es que, aunque no haya evidencia de peligro, tampoco la hay de seguridad absoluta.

  • Falta de investigación concluyente: No se han realizado estudios sólidos en mujeres embarazadas sobre los efectos de los agentes blanqueadores en el feto. Éticamente es complicado hacer este tipo de investigaciones con futuras mamás, así que las dudas persisten.
  • Posible absorción de químicos: Los productos de blanqueamiento contienen químicos como peróxido de hidrógeno o peróxido de carbamida. Durante el blanqueamiento, una parte del gel puede entrar en contacto con tus encías y mucosas, y una mínima cantidad podría ser absorbida por tu organismo. No está claro si esos químicos podrían llegar a la circulación del bebé a través de la placenta o, más adelante, a la leche materna.
  • Irritación de las encías (gingivitis del embarazo): El embarazo en sí provoca cambios hormonales que vuelven a las encías más sensibles y propensas a inflamarse (lo que se conoce como gingivitis gestacional). Los geles blanqueadores pueden causar irritación o ardor en las encías mientras actúan. Si ya de por sí tus encías están delicadas por el embarazo, el blanqueamiento podría empeorar esa molestia o agudizar la inflamación.
  • Mayor sensibilidad dental: Combinar embarazo + blanqueamiento podría convertir beber un vaso de agua fría en una tortura.
  • Incomodidad del procedimiento: Un blanqueamiento profesional en clínica implica estar acostada en el sillón dental por bastante rato, quieta, a veces con un aparato manteniendo la boca abierta. En el tercer trimestre, permanecer mucho tiempo tumbada boca arriba puede ser muy incómodo. Además, algunas embarazadas tenemos náuseas o reflejo de arcada más fácil.
  • No es una necesidad médica, puede esperar: A diferencia de un empaste por caries o de una limpieza para tratar la gingivitis, el blanqueamiento es un tratamiento puramente estético.

En síntesis, no se trata de que blanquearse los dientes embarazada sea peligrosísimo comprobado, sino de que no tenemos certeza de que sea 100% inocuo. Aquí la recomendación se vuelve un poco más flexible, pero con matices. Algunos dentistas, y la propia ADA, sugieren extender la precaución durante toda la lactancia.

¿Cuándo es Seguro Blanquear los Dientes?

  • Antes del embarazo: Si estás buscando bebé o crees que podrías quedarte embarazada pronto y deseas blanquearte los dientes, lo ideal es hacerlo antes de concebir.
  • Durante el embarazo: Mejor no. En estos nueve meses, nada de blanqueamientos. Ni en clínica dental ni con kits caseros. Cero. Es la postura más prudente.
  • Durante la lactancia: Como vimos, es un debate abierto. Si puedes, espera hasta que termines de amamantar para mayor tranquilidad. Si decides no esperar, al menos hazlo después de los primeros meses de vida del bebé, cuando ya estés más estable y siempre con visto bueno profesional.
  • Después del embarazo (y lactancia): ¡Este será tu momento para brillar (literalmente)! En cuanto hayas dado a luz y, si corresponde, concluido la etapa de lactancia, ya puedes agendar tu blanqueamiento dental sin problema.

Alternativas Seguras para Mantener los Dientes Blancos Durante el Embarazo

Que no puedas blanquearte los dientes estos meses no significa que debas resignarte a una sonrisa descuidada. Al contrario, el embarazo es época de mimar especialmente tus dientes y encías, por tu bienestar y el de tu bebé. Además, hay alternativas seguras para mantener tus dientes lo más blancos y sanos posible sin recurrir a químicos fuertes.

  • Extrema tu higiene oral diaria: Cepíllate los dientes al menos dos veces al día con una pasta fluorada y pasa el hilo dental diariamente.
  • Cuidado con los alimentos y bebidas que manchan: Modera su consumo si puedes. Y cuando los tomes, un truco es enjuagarte la boca con agua después para no dejar tanto residuo colorante en los dientes.
  • Usa pasta de dientes blanqueadora (segura): Las pastas dentales blanqueadoras comerciales no blanquean como tal (no cambian el color interno del diente) pero sí ayudan a pulir manchas superficiales.
  • Limpieza dental profesional: ¡Tu aliada número uno! Las limpiezas en el dentista (profilaxis) son completamente seguras y recomendables durante el embarazo.
  • Mantén una dieta amiga de tus dientes: Prioriza alimentos ricos en calcio (lácteos pasteurizados, almendras, brócoli) para mantener fuerte el esmalte.
  • Enjuagues bucales adecuados: Puedes usar un colutorio sin alcohol diariamente para ayudar a combatir placa y mantener el aliento fresco.
  • Controla la acidez en tu boca: Si sufres de náuseas y vómitos, enjuaga la boca con agua con bicarbonato.
  • Trucos cosméticos temporales: Usar un labial de tono adecuado puede hacer que tus dientes se vean más blancos visualmente.
  • Nada de remedios caseros agresivos: Durante el embarazo (y siempre, en realidad) ten mucho cuidado con estos remedios DIY.

Alimentación Segura Durante el Embarazo

Estás embarazada. Desde la vecina que te dice que ni mires un embutido, hasta el artículo que asegura que un café al día es casi una herejía. Pero más allá de mitos, opiniones personales o consejos heredados, hay algo que sí está claro: algunos alimentos comunes pueden implicar riesgos específicos durante el embarazo, y evitarlos tiene sentido. No porque sean “malos” en general, sino porque tu cuerpo -y el del bebé- funcionan ahora de otra manera.

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Este artículo no es una lista de prohibiciones. Es una guía pensada para ayudarte a entender qué alimentos conviene evitar, por qué, y cómo adaptar tu alimentación de forma segura, tranquila y realista. Sin miedo. Sin culpas.

Cambios en el Sistema Inmunológico

Durante el embarazo, tu cuerpo entra en una etapa fascinante de adaptación. Una de las transformaciones más importantes ocurre en tu sistema inmunológico: se ajusta para no rechazar al feto, que en realidad es genéticamente diferente a ti. Entre las más relevantes están la toxoplasmosis, la listeriosis o la salmonelosis. Aunque no son frecuentes, cuando ocurren durante el embarazo pueden tener consecuencias serias, como abortos espontáneos, partos prematuros o daños en el desarrollo fetal.

Alimentos a Evitar y Por Qué

Además, existen alimentos que, sin causar infecciones, pueden contener sustancias potencialmente dañinas en esta etapa. El mercurio presente en algunos pescados grandes puede afectar al sistema nervioso en formación. Por eso no hablamos de modas ni exageraciones.

Si estás embarazada y te han dicho que te olvides del sushi o del filete poco hecho, no es por fastidiar. Es simplemente una medida de precaución, pensada para protegerte a ti y al bebé. Como mencionamos antes, durante el embarazo tu sistema inmunológico se adapta, lo que puede hacerte más susceptible a ciertas infecciones.

Toxoplasmosis

Uno de ellos es el Toxoplasma gondii, un parásito que puede encontrarse en carne poco cocinada y que, aunque muchas personas lo superan sin síntomas, durante el embarazo puede causar problemas si se contrae por primera vez. Pero esto no significa que tengas que obsesionarte con todo lo que comes. Y si algún día dudas sobre si un alimento era seguro o no, no te alarmes. Lo importante es vivir esta etapa con calma y confianza.

Quesos y Listeriosis

¿Hay que renunciar al queso en el embarazo? Para nada. El motivo es simple: estos productos pueden contener Listeria monocytogenes, una bacteria que puede sobrevivir incluso en el frigorífico y que, aunque rara, puede atravesar la placenta y provocar listeriosis. Ahora bien, esto no significa que tengas que eliminar los lácteos de tu dieta. Al contrario: son una fuente excelente de calcio, proteínas y vitaminas como la B12 y la D.

Consejo práctico: si estás en un restaurante o no estás segura de cómo se ha elaborado un queso, pregunta sin miedo. Durante el embarazo hay cosas que conviene evitar… pero eso no significa vivir a base de restricciones.

Embutidos Curados

Si hay un tema que genera dudas (y algún que otro disgusto gastronómico) en el embarazo, es el de los embutidos. ¿Jamón serrano? ¿Chorizo? ¿Salchichón? La recomendación general es evitar los embutidos curados en frío que no hayan sido cocinados ni congelados previamente. ¿Por qué? Como comentamos antes, el parásito Toxoplasma gondii puede estar presente en carne cruda o curada sin tratamiento térmico suficiente.

Un estudio publicado en Parasites & Vectors evaluó la viabilidad del parásito en embutidos listos para el consumo (como salchichón, fuet o jamón curado) y concluyó que el proceso de curado tradicional no garantiza la inactivación completa de los quistes de Toxoplasma gondii.

En resumen: si los embutidos se han cocinado, o si se han congelado previamente al menos 48 horas a -20 °C, pueden consumirse sin problema durante el embarazo. Truco Fertinotas: si echas de menos el bocata de jamón serrano, congelarlo en casa o comprarlo ya tratado es una opción práctica y sabrosa. No se trata de renunciar a tus costumbres, sino de adaptar algunas durante un tiempo.

Pescado y Omega-3

El pescado es un alimento muy recomendable durante el embarazo: aporta proteínas de calidad, ácidos grasos omega-3 (fundamentales para el desarrollo cerebral y ocular del bebé), yodo y vitamina D. Por ejemplo, las nueces, las semillas de lino o chía, los huevos, los lácteos enriquecidos y la sal yodada son aliados muy útiles en este periodo. En definitiva, no se trata de tenerle miedo al pescado, sino de saber elegir el tipo más adecuado para esta etapa.

Vitamina A y Hígado

Durante el embarazo, algunas vitaminas son especialmente importantes… y otras hay que saber dosificar. Es el caso de la vitamina A. El principal alimento que concentra esta vitamina en su forma más activa (retinol) es el hígado. Ahora bien, eso no significa que tengas que evitar todos los alimentos que contienen algo de retinol.

Y un último punto clave: no confundas el retinol con el betacaroteno, que es la forma vegetal de la vitamina A. Esta se encuentra en frutas y verduras de color naranja o verde intenso, como la zanahoria, la calabaza, el mango o las espinacas, y no supone ningún riesgo, ya que el cuerpo solo convierte lo que necesita.

Alcohol y Cafeína

Ni el café ni el vino son imprescindibles para un embarazo saludable. Pero es verdad que, para muchas personas, forman parte de momentos sociales o rituales cotidianos: una sobremesa, una cena especial, una pausa a media mañana.

Empecemos por el alcohol: durante el embarazo, se desaconseja totalmente. La razón es clara: el alcohol atraviesa la placenta y puede interferir en el desarrollo del sistema nervioso del bebé. Por eso, tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) recomiendan evitarlo por completo.

La cafeína, en cambio, no está prohibida, pero sí conviene moderarla. Las recomendaciones de organismos como la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) y la OMS señalan que un consumo diario inferior a 200 miligramos de cafeína es seguro durante el embarazo. Esto equivale, aproximadamente, a una taza grande de café de filtro, dos cafés solos tipo espresso, tres tazas de té negro o dos latas de refresco con cafeína.

Consejo Fertinotas: si el café forma parte de tu día a día, puedes pasarte al descafeinado, al café de cereales o al rooibos.

Salmonelosis

Según el EU One Health Zoonoses Report 2021, se notificaron más de 60.000 casos de salmonelosis en Europa, con una tasa de hospitalización del 38,1 % y una tasa de letalidad del 0,18 %.

¿Dónde puede estar el riesgo? En restaurantes o casas ajenas, si tienes dudas, pregunta sin vergüenza. Estás cuidando de ti y de tu bebé, y cualquier persona lo entenderá.

Flexibilidad y Calma

En el embarazo, igual que en cualquier otra etapa de la vida, no se trata de comer perfecto todos los días, sino de tomar decisiones que sumen. Y si un día te tomas un refresco con azúcar, meriendas bollos o cenas cualquier cosa rápida, no te castigues.

Consejo Fertinotas: si te apetece algo dulce o salado entre horas, prueba a versionarlo en casa. Te enteras de que no se recomienda comer embutido crudo… justo después de haberte comido un bocata de jamón serrano. O descubres que la mousse del postre llevaba huevo sin pasteurizar. Y entonces aparece esa sensación incómoda en el estómago (y no es hambre): ¿he hecho algo mal?

Respira. Aun así, es natural que te preocupe. No te alarmes. Observa cómo te sientes. Coméntalo en tu próxima consulta. Y sobre todo, no te sientas culpable. El embarazo es una etapa de aprendizaje continuo. Casi todas cometemos algún “despiste” en el camino, y eso no te convierte en una mala madre.

Comer bien durante el embarazo no debería convertirse en una fuente de ansiedad. Se trata, simplemente, de informarte, adaptar algunas costumbres y cuidar lo que comes con un poco más de intención. Algunos alimentos, como las carnes crudas, ciertos embutidos o los quesos sin pasteurizar, pueden suponer riesgos evitables. Pero eso no significa que tengas que vivir con un listado rígido en la cabeza ni que cada comida se convierta en una preocupación. Y si en algún momento comiste algo sin saberlo, o no recuerdas bien si era seguro, recuerda esto: lo más probable es que no pase nada.

El embarazo es un viaje único. Llénalo de calma, de pequeños gestos que suman y de decisiones que te hagan sentir bien.

Preguntas Frecuentes

  • ¿Puedo comer jamón serrano si estoy embarazada? Solo si ha sido congelado previamente durante al menos 48 horas a -20 °C o si se ha cocinado.
  • ¿Qué pasa si tomé una copa de vino antes de saber que estaba embarazada? Tranquila. Si fue algo puntual y al inicio del embarazo, la probabilidad de que haya causado daño es muy baja.
  • ¿Puedo comer sushi en el embarazo? Sí, si el pescado ha sido congelado previamente o si eliges opciones vegetales o cocidas (como tempura o nigiris de tortilla).
  • ¿Puedo tomar café durante el embarazo? Sí, pero con moderación.
  • ¿Qué hago si comí algo que ahora sé que debía evitar? No te alarmes. Observa cómo te sientes, consulta si aparecen síntomas y coméntalo con tu matrona o ginecólogo.

Salud Bucodental en el Embarazo

Francisco A. Hay una ecuación que nunca falla: embarazo = cambios hormonales + cambios en el sistema inmunológico de la mujer.

Cambios Hormonales y Salud Bucal

Tu piel. Tu estado de ánimo. Tu pelo. Tu apetito sexual. Tu salud bucodental. Durante el embarazo, estas sustancias químicas juegan un papel clave en tu sonrisa: influyen en la respuesta del cuerpo ante infecciones y en la regulación del flujo sanguíneo. Las mujeres son más susceptibles a la presencia de placa y bacteria alrededor de las encías cuando los niveles hormonales se elevan.

Que este aumento hormonal sea esencial para un desarrollo saludable del embarazo es una realidad, ¡pero las enfermedades en las encías no tienen por qué serlo! La prevención es la mejor forma de ganarle la carrera a los síntomas.

Problemas Comunes y Soluciones

  • Gingivitis del embarazo: Cuando la placa, que contiene bacterias, se acumula en los dientes y produce toxinas que irritan las encías, aparece la gingivitis. La gingivitis gestacional es uno de los síntomas más frecuentes del embarazo: ¡tus niveles de hormonas han aumentado y tu sonrisa lo sabe!
  • Hipersensibilidad dental: Tu cuerpo hace horas extra para proporcionar a tu bebé todo lo que necesita; el flujo sanguíneo aumenta y, como las encías pueden estar más sensibles de lo normal, podrías notar sensibilidad en los dientes. Haz una lista de los alimentos que te causen sensibilidad y acude al dentista en busca de recomendaciones de productos para dientes sensibles.
  • Granuloma del embarazo: El granuloma piógeno, más conocido como granuloma del embarazo, es una reacción inflamatoria que causa pequeños tumores benignos en las encías. Futura mamá, no es necesario que te asustes: estos tumores no son cancerígenos y desaparecen por sí solos después de dar a luz.
  • Problemas periodontales: Estas afecciones, que provocan el riesgo de pérdida de la pieza dental, pueden aumentar o volver a aparecer en aquellas mujeres embarazadas que las hayan experimentado previamente.
  • Erosión del esmalte dental: Los vómitos y las náuseas matutinas son más propensas a aparecer durante los primeros meses de embarazo, haciendo que tus dientes estén más expuestos al ácido del estómago. Cepillarse los dientes inmediatamente después de vomitar puede agravar la lesión.
  • Xerostomía: El síndrome de la boca seca o xerostomía es una condición que muchas mamás experimentan durante el embarazo y que se caracteriza por una sensación de sequedad persistente en la boca.

Medidas Preventivas

Hay otra ecuación que tampoco falla: proteger a tu boca = proteger a tu bebé. Utiliza un colutorio diariamente para proteger a tus dientes. Visita a tu dentista cada trimestre, como mínimo.

Alimentación y Salud Bucal

Una sonrisa sana también está influenciada por una alimentación saludable: llevar una dieta equilibrada os dará puntos extra a ti y a tu bebé. Lo más importante es que sigas una dieta variada y rica en vitaminas, con verduras, carnes magras, pescados, cereales, nueces y productos lácteos. Spoiler: los dientes de tu bebé necesitan calcio para un desarrollo adecuado.

Por último, no te olvides de los alimentos ricos en antioxidantes, como las bayas, ¡ya que ayudan a proteger las células de tu cuerpo!

Antojos No Alimentarios

Si sientes antojos sobre sustancias no relacionadas con la comida, como la tiza, la tierra o grandes cantidades de hielo, consulta a un especialista. Algunos estudios estiman que más de 1/3 de las mujeres embarazadas tienen antojos similares.

Esto solo acaba de empezar: queremos que disfrutes del viaje y estaremos contigo en cada paso del camino.

Tabla de Alimentos Seguros y No Seguros Durante el Embarazo

Alimentos Seguros Alimentos a Evitar
Carnes cocidas o congeladas Carnes crudas o poco cocidas
Quesos pasteurizados Quesos no pasteurizados
Pescados bajos en mercurio Pescados altos en mercurio
Embutidos cocidos o congelados Embutidos curados en frío
Frutas y verduras bien lavadas Alimentos sin lavar adecuadamente
Lácteos pasteurizados Leche cruda

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