El Significado y Origen de los Apellidos Paterno y Materno
En la mayoría de los países hispanohablantes, los niños que nacen reciben un nombre propio y dos apellidos: el primer apellido de su padre y el segundo de su madre. Te identifica y diferencia de otros; funciona como vestigio de la descendencia de una familia. En tu apellido está la historia de tu familia, de tu tierra, de tu cultura y de tus seres amados.
Historia y Evolución de los Apellidos
En España concretamente, antes solamente se usaba un apellido. Sin embargo, en el siglo XVI, se empezó a usar la fórmula de dos apellidos. Este uso empezó con las clases más altas, pues tenían más honor que las bajas y querían que se supiera exactamente de dónde y de quiénes provenían por ambos lados familiares.
Patronímicos y Origen Geográfico
Los patronímicos son apellidos que derivan de los nombres de los padres u otros antepasados. La mayoría se forman añadiendo el sufijo -ez al nombre del padre. Estos apellidos son los más difundidos en el mundo hispano. Derivan del nombre del lugar donde se vivía, procedía o poseía tierras la persona o familia asociados al apellido. El lugar de origen o residencia de las personas ha sido el origen de muchos apellidos. Solo una cosa: que te apellides Manresa, Zaragoza o Madrid no significa que el apellido tuviera origen allí, lo más probable es que se generara en otro lugar distinto.
Apellidos Descriptivos
Son aquellos que derivan de una descripción o algún apodo de la persona o familia asociada al apellido. Por ejemplo, en mi pueblo me llamaban la Catalana, eso me distinguía del resto de paisanos. Expósito, del Cura, de la Iglesia señalan claramente el origen antaño considerado indigno de algunas personas abandonadas al nacer para avisar al resto de la sociedad de ello (sería lo contrario del apellido Hidalgo, que muestra la nobleza heredada de esa persona). El apellido Bastardo sigue esa línea. Lo que es imprescindible es que tengas en cuenta que un apellido ha podido tener varios orígenes.
El Orden de los Apellidos y la Legislación Actual
Típicamente, el orden de los apellidos de una persona es primero el de su padre y luego el de su madre, de modo que en realidad todos los apellidos que tenemos son del lado paterno de las familias. En España está permitido escoger en qué orden se desea que estén los apellidos de un niño al momento de inscribirlo en el registro civil según el artículo 109 del Código Civil.
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Durante generaciones a la hora de inscribir a un bebé solo había que plantearse qué nombre se le daría al recién nacido, algo que en muchas ocasiones supone un quebradero de cabeza, pero que siempre es un momento hermoso. Esto cambió en el año 2000 cuando se modificó la ley y se introdujo la posibilidad de colocar primero el apellido materno, aunque en la práctica supuso pocos cambios. Este primer cambio dejó en segundo lugar apellidos comunes, o que los padres consideraban feos, y pusieron en primer lugar los más bonitos o aquellos que temían que ‘se perdieran’ al ser la madre hija única o tener solo hermanas.
Ahora, una nueva modificación simplifica los trámites. Desde ABA Abogadas, la letrada Anna Salort, especialista en Derecho de Familia y Derecho Civil, explica el nuevo procedimiento: “Se obliga a que los padres hagan constar expresamente el orden de los apellidos en la solicitud de inscripción en el registro civil. En el caso de que no se haga constar, o bien estén en desacuerdo, tendrán un plazo de tres días para comunicar su decisión al Encargado del Registro Civil. En aras de encontrar un equilibrio que satisfaga a los progenitores y que abogue por la igualdad, la nueva Ley ofrece la posibilidad de cambiar nombres y apellidos, como explica Anna Salort “Puede establecerse el uso de los apellidos de ambos padres como primer apellido compuesto, ya sea padre-madre o madre-padre.
Esta ley se aplica a los españoles, pero los extranjeros residentes en España solo pueden acogerse a la ley de su país de origen. Depende de cada cultura si se da prioridad al nombre del padre o no, incluso si la mujer cambia su apellido por el de su marido al casarse. En Austria los hijos llevan por apellido el nombre familiar que hayan elegido los padres al contraer matrimonio.
Apellidos Compuestos
Sin embargo, pronto me di cuenta que no se trataba de un intento de mantener el nombre materno, sino que estaba frente a apellidos compuestos. Es decir, que todas las parejas mencionadas anteriormente no son dos apellidos, sino un solo apellido que consta de dos palabras. Para ilustrar lo anterior, pongamos un ejemplo. Deciden hacer crecer su familia con un hijo. Cuando nace, su nombre será: Luis Torre de Silva Alonso-Allende. Usualmente, los apellidos compuestos surgen cuando una persona decide unir sus dos apellidos para pasarle a sus hijos tanto el apellido materno como el paterno. Aunque es bonito poder conservar los nombres familiares de tanto el lado materno como el paterno, suele ser poco práctico. Muchas personas, al enfrentarse a un apellido compuesto, consideran que se trata de dos apellidos diferentes.
Ortografía de los Apellidos Españoles
Al igual que sucede con los nombres de pila, los apellidos españoles tienen fijada una forma canónica que no puede ser modificada a voluntad por los hablantes. Esta estabilidad formal se revela más sólida en aquellos apellidos que coinciden con un término del léxico común, como Herrero, Iglesias, Vega. Lo dicho no significa que, a lo largo de su evolución, estas voces no hayan experimentado vacilaciones, fonéticas o gráficas, que han podido derivar en la presencia, en la actualidad, de variantes con grafías peculiares o anticuadas: Cepeda y Zepeda, Ibarra e Ybarra, Mejía y Mexía, Mihura y Miura, Valdivia y Baldivia.
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Por otra parte, hay veces en que la grafía inducida por la pronunciación seseante ha quedado fijada en el uso culto, sobre todo americano, como en González y Gonsález. Asimismo, pueden existir grafías anómalas como resultado de la castellanización de apellidos de otras lenguas, como Casañ o Compañ, por los catalanes Cassany y Company.
Conviene precisar, no obstante, que el empleo de una determinada variante supone la adscripción del individuo a una rama o familia concreta, por lo que no es lícito que una misma persona utilice indistinta e indiscriminadamente cualquiera de las formas admitidas para su apellido: quien pertenezca a una familia de apellido Vásquez usará esta forma en su denominación, y no Vázquez, por más que se trate de variantes del mismo apellido.
La práctica más frecuente hoy en español es yuxtaponer el apellido paterno y el materno, sin ningún tipo de conector (Carlota Sánchez Martos o José Pérez García), frente a la antigua costumbre de utilizar la conjunción y para distinguir cada apellido, especialmente en el caso de que uno de ellos fuera compuesto o pudiera confundirse con un nombre de pila: Francisco de Goya y Lucientes, Mariano José de Larra y Sánchez de Castro, Ramón Pérez de Ayala y Fernández del Portal, Santiago Ramón y Cajal.
Los apellidos compuestos formados por la unión directa de dos apellidos simples se escriben en la actualidad con un guion intermedio para diferenciarlos de la mención del nombre con los dos apellidos: Juan Pérez-Gómez (primer apellido) frente a Juan Pérez Gómez (primer y segundo apellidos). En cambio, si el apellido compuesto está formado por apellidos simples unidos por conectores (del, de la, etc.), se mantiene la escritura separada de sus componentes, y puede utilizarse la conjunción y para indicar la frontera entre el primer apellido y el segundo: Ramón Gómez de la Serna y Puig, Álvaro Pombo y García de los Ríos.
Hay apellidos simples generados por la fusión fónica y gráfica de elementos que forman parte de apellidos originariamente pluriverbales, cuando constituyen un solo grupo acentual. A veces, uno de los componentes pierde alguna de sus letras en el proceso de integración, lo que da lugar a una nueva unidad onomástica: Dávila (de De Ávila), Garcimartín (de García Martín), Torralba (de Torre Alba). En otros casos, los componentes mantienen su integridad gráfica en la fusión y se generan dos variantes, una simple y otra compuesta, igualmente válidas: San Juan y Sanjuán, San Martín y Sanmartín, San Segundo y Sansegundo, Santa Fe y Santafé, La Fuente y Lafuente.
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Se aplica aquí la misma restricción que obliga a mantener, cuando existe más de una forma admitida, la estabilidad del apellido a lo largo de la línea familiar. Para el uso de la mayúscula inicial en los apellidos precedidos de artículo y preposición, v. cap. IV, § 4.2.4.1.1.2.
Antes de concluir la charla que impartí en diciembre en el Espai de Suport de Nou Barris-Horta de Mémora uno de los asistentes me preguntó por cuál era el orden de nuestros apellidos. En seguida sonreí y supuse que la petición iba influida por la película 8 apellidos vascos en la que el protagonista recita una lista inventada de apellidos tópicos que demuestran al padre de la chica que le gusta que es vasco por los cuatro costados. Aunque sinceramente, mi consejo para todos es… ¡que te olvides de ordenar apellidos! Y si lo que te apetece es recitar algo, pues entonces memoriza el nombre y apellidos de tus padres, abuelos, bisabuelos, tatarabuelos, etc.
El Proceso de Inscripción del Nacimiento
Lo primero que hay que hacer es inscribir el nacimiento del bebé en el Registro Civil. ¿Cómo hacerlo? Elegir el nombre del bebé es complicado y emocionante para los padres. Tras el nacimiento del pequeño, los padres están obligados a inscribirlo en el Registro Civil, bien de forma telemática desde el hospital o en las propias oficinas del registro. ¿Leire? ¿María? ¿Lucas? ¿Antonio?... En cuanto el test de embarazo dio positivo, y tras la tremenda alegría del principio, en tu cabeza empezaron a surgir dudas. "¿Qué nombre le pondré a mi bebé? ¿Cómo le llamaré?". ¡Hay tantos nombres entre los que elegir!
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