Ardor al Tener Relaciones y las Infecciones Durante el Embarazo: Causas, Tratamiento y Prevención
Con todos los cambios corporales y emocionales que supone un embarazo, es muy normal que algunos sistemas que normalmente funcionan perfectamente, se desajusten. Durante el embarazo, el cuerpo atraviesa una auténtica revolución hormonal. Algunos de estos cambios son esperados, como las náuseas o la hinchazón, pero otros pueden aparecer sin previo aviso y generar dudas, molestias y algo de preocupación.
Infecciones Vaginales Durante el Embarazo
Hasta un 80% de las mujeres pueden llegar a sufrir infecciones vaginales durante el embarazo. Pero, ¿pueden afectar al bebé? Las infecciones vaginales tratadas a tiempo, por lo general, no pueden perjudicar al bebé. Eso sí, como todo, si se descuida o se dejan pasar sin tratarlas, pueden ir a más y, en el caso de la candidiasis, provocar en el futuro bebé la infección de Muguet, que se manifiesta unos días después del parto.
Tipos Comunes de Infecciones Vaginales
- Por hongos: Las infecciones vaginales más frecuentes entre las embarazadas son las micóticas; aquellas que están ocasionadas por hongos. De hecho, la más popular es la candidiasis. Suele provocar picores y/o exceso de flujo vaginal, pero tiene fácil remedio. El tratamiento consiste en el uso de óvulos antimicóticos para eliminar dichos hongos.
- Vaginitis o vulvovaginitis: Esta infección es muy común entre las mujeres en edad reproductiva. Normalmente se produce cuando hay un cambio en el equilibrio de las bacterias que hay en la vagina, y puede provocar dolor, picor o secreción.
Candidiasis Vaginal en el Embarazo
Es el caso de la candidiasis vaginal, una infección muy común en esta etapa, que suele provocar picor, irritación y un flujo blanquecino bastante característico. Muchas mujeres descubren que tienen una candidiasis justo durante una revisión ginecológica del embarazo. Otras lo notan al detectar ese malestar vaginal tan típico que no termina de mejorar por sí solo. Y ante el diagnóstico, una de las primeras preguntas suele ser: ¿esto puede afectar a mi bebé?
¿Cómo Afecta la Candidiasis al Bebé?
La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, la candidiasis no representa un riesgo grave ni para el embarazo ni para el feto. La candidiasis vaginal es una infección causada por un hongo llamado Candida albicans, que forma parte de la microbiota habitual de muchas personas. Vive normalmente en la piel, el aparato digestivo y la vagina, sin causar problemas. Pero cuando se rompe el equilibrio de la flora vaginal, este hongo puede crecer de forma excesiva y dar lugar a una infección.
Durante el embarazo, el cuerpo produce una mayor cantidad de estrógenos, lo que puede alterar el pH vaginal y favorecer un entorno más propicio para que prolifere la Candida. El hongo Candida albicans, causante de la infección, no atraviesa la placenta, por lo que no entra en contacto directo con el feto mientras está en el útero. Esto significa que la candidiasis no afecta al desarrollo embrionario, ni produce malformaciones, ni altera el crecimiento del bebé.
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Tampoco se asocia con un mayor riesgo de aborto, parto prematuro o complicaciones obstétricas graves. De hecho, en la mayoría de los casos, el mayor impacto de esta infección es local, y recae sobre el bienestar de la madre: picor, ardor, malestar en la zona genital y posibles molestias durante las relaciones sexuales.
Síntomas de la Candidiasis Vaginal
La candidiasis vaginal puede aparecer de forma silenciosa o manifestarse con síntomas muy molestos, que afectan a la calidad de vida y generan preocupación, especialmente durante el embarazo. El problema es que algunos signos pueden confundirse con otras molestias típicas de esta etapa, como el aumento del flujo o la mayor sensibilidad en la zona íntima. Por eso es importante saber qué señales deben hacernos sospechar que hay una infección por hongos.
Cuando se trata de una candidiasis, los síntomas más frecuentes afectan principalmente a la zona genital externa e interna, provocando incomodidad, picor e incluso dolor. Uno de los primeros signos suele ser el picor vaginal o vulvar, a veces tan intenso que interfiere con el descanso nocturno o las actividades cotidianas. Esta picazón suele acompañarse de enrojecimiento, inflamación y sensación de ardor, especialmente al orinar o al mantener relaciones sexuales.
Otro síntoma muy característico es el cambio en el flujo vaginal. A diferencia del flujo normal del embarazo -que tiende a ser claro, acuoso y más abundante-, en la candidiasis suele ser más espeso, de color blanco y con aspecto grumoso, similar al requesón. También es frecuente que aparezca escozor al orinar, debido a la inflamación de la mucosa vaginal.
En algunas mujeres, la candidiasis causa dolor o incomodidad al mantener relaciones sexuales. No. En muchas ocasiones, sobre todo si se trata de un crecimiento leve de Candida, la infección puede pasar desapercibida. Algunas mujeres solo descubren que tienen candidiasis durante una revisión ginecológica de rutina o al hacerse una citología.
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Tratamiento de la Candidiasis Vaginal Durante el Embarazo
Confirmada la infección, el siguiente paso es el tratamiento. Y aquí es importante tener en cuenta que no todos los medicamentos antifúngicos son adecuados durante el embarazo. El tratamiento más utilizado y recomendado en el embarazo son los antifúngicos de uso tópico, como el clotrimazol, el miconazol o el econazol. Se aplican en forma de cremas u óvulos vaginales, y actúan directamente en la zona afectada, sin afectar al bebé.
Estos medicamentos son seguros y eficaces, y suelen prescribirse en ciclos de tratamiento de entre 5 y 7 días, dependiendo de la intensidad de los síntomas y del fármaco utilizado. Es importante seguir el tratamiento completo, aunque los síntomas mejoren antes, para asegurar la erradicación del hongo y evitar recaídas.
Por precaución, los tratamientos antifúngicos por vía oral, como el fluconazol, no se recomiendan durante el embarazo, especialmente en el primer trimestre. Algunas investigaciones han vinculado su uso en dosis altas o repetidas a un leve aumento del riesgo de malformaciones congénitas.
Consecuencias de No Tratar la Candidiasis Vaginal
Aunque la candidiasis durante el embarazo no suele considerarse una infección grave, ignorarla o dejarla sin tratar puede tener consecuencias tanto para la madre como para el bebé, especialmente si la infección persiste o se presenta en el momento del parto.
En primer lugar, desde el punto de vista materno, la candidiasis puede generar un gran malestar. El picor y la irritación continuos afectan al descanso, a la calidad de vida y, en muchos casos, a la vida sexual y emocional. No es solo una molestia puntual: cuando se prolonga en el tiempo, puede alterar el bienestar general de la mujer y aumentar el estrés en una etapa en la que el equilibrio hormonal y emocional ya está especialmente sensible.
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Además, una candidiasis no tratada puede alterar el ecosistema vaginal, debilitando las defensas locales y favoreciendo la aparición de otras infecciones vaginales más complejas. Si esta alteración de la flora persiste, puede incluso tener repercusiones en el postparto inmediato, facilitando infecciones uterinas o dificultando la recuperación de la mucosa vaginal tras el parto.
Desde el punto de vista del bebé, el mayor riesgo no está durante la gestación -como ya hemos visto- sino en el momento del parto. Si la madre tiene candidiasis activa y no ha recibido tratamiento, el hongo puede transmitirse al recién nacido al pasar por el canal del parto. Este contagio puede dar lugar a candidiasis oral o cutánea, que, aunque suelen ser formas leves, pueden interferir en la lactancia o causar malestar en los primeros días de vida.
Prevención de la Candidiasis Vaginal
Aunque no siempre se puede evitar por completo, sí existen algunas medidas que pueden reducir el riesgo de sufrir candidiasis durante el embarazo. Todo parte de una idea básica: mantener el equilibrio de la flora vaginal. Y para eso, hay que cuidar tanto la higiene como algunos hábitos cotidianos.
- Elegir bien la ropa íntima: Las prendas muy ajustadas o los tejidos sintéticos dificultan la transpiración, aumentan la humedad local y favorecen la proliferación de hongos. Por eso se recomienda optar por ropa interior de algodón, cómoda y que permita que la zona respire. También es importante cambiarse rápidamente tras hacer ejercicio o después de un baño, evitando permanecer mucho tiempo con el bañador o la ropa interior húmeda.
- Higiene íntima adecuada: La higiene íntima debe ser adecuada, pero sin caer en excesos. Las duchas vaginales, los jabones perfumados o los productos muy agresivos pueden alterar el pH natural de la vagina y eliminar las bacterias que la protegen, dejando la puerta abierta al crecimiento de Candida. Lo más recomendable es lavar la zona con agua y un jabón suave, específico para uso íntimo, y secar bien antes de vestirse.
- Alimentación equilibrada: En el plano de la alimentación, hay estudios que apuntan a una relación entre el consumo excesivo de azúcares simples y el aumento de infecciones por hongos. Esto cobra especial relevancia en mujeres con antecedentes de candidiasis recurrente o con diagnóstico de diabetes gestacional. Mantener una dieta equilibrada, rica en fibra y con control de los azúcares, puede ayudar a prevenir estos episodios.
- Probióticos: Por último, algunas mujeres se plantean tomar probióticos durante el embarazo para reforzar la microbiota vaginal. Aunque su uso puede ser útil en ciertos casos, no todos los productos son iguales ni están indicados para todas.
Infecciones Urinarias Durante el Embarazo
La infección urinaria es la complicación más frecuente del embarazo. El 2% de la embarazadas sufren cistitis o infección vesical. Se caracteriza por dolor por encima del pubis (suprapúbico), dolor al orinar (disuria) y aumento de la frecuencia en las micciones. No hay síntomas de afectación general como fiebre o dolor a nivel de las fosas renales.
Puede aparecer sangre en la orina (hematuria) y el urocultivo es positivo con niveles de crecimiento superiores a 100.000 colonias/ml. Los casos de cistitis aguda se presentan predominantemente en el segundo trimestre. A veces, la cistitis puede aumentar la actividad uterina por irritabilidad, aunque no hay evidencia científica que asocie la cistitis con la amenaza de parto prematuro.
Las infecciones del tracto urinario son las complicaciones más frecuentes del embarazo llegando a afectar entre el 5 y el 10% de todas las gestaciones. En el embarazo existen tres formas clínicas de presentación de la infección del tracto urinario (ITU): bacteriuria asintomática o BAS (2-11 por ciento), cistitis (1,5 por ciento) y pielonefritis aguda (1-2 por ciento). La infección del tracto urinario (ITU) es la patología médica más frecuente del embarazo, después de las anemias.
Vaginosis Bacteriana Durante el Embarazo
La vaginosis bacteriana es una infección vaginal causada por un desequilibrio de las bacterias que viven normalmente en la vagina. Cuando todo es normal, estas bacterias (lactobacilos) tienen funciones beneficiosas y ayudan a mantener un ambiente ácido (pH bajo) que impide el crecimiento excesivo de otros microorganismos potencialmente dañinos. Pero cuando se altera el equilibrio, otras bacterias se desarrollan de forma desmesurada.
Muchas mujeres, no obstante, no notan ningún síntoma y sólo se enteran de su afección si coincide con que se hagan algún examen ginecológico. La causa exacta de la VB no se conoce con certeza, pero se cree que está relacionada con un cambio en el equilibrio natural de las bacterias que habitan en la vagina. Parece ser que la vaginosis bacteriana en el embarazo afecta a entre un 5 y 15% de personas embarazadas en los países desarrollados.
El tratamiento de la vaginosis bacteriana, en el embarazo y fuera de él, consiste en tomar antibióticos por vía oral o aplicarlos en forma de crema o gel vaginal. Se trata de un tratamiento de no más de una semana de duración en situaciones normales y de gran eficacia para liberarse de los posibles síntomas y de la infección. La prevención de la vaginosis bacteriana pasa por mantener una buena higiene íntima, usar preservativos durante las relaciones sexuales si no se quiere quedar embarazada y evitar las duchas vaginales y los productos que alteren el pH vaginal.
Picor Genital Durante el Embarazo
¿Estás embarazada y notas picor genital? No hay que alarmarse pero debes saber que no es un síntoma normal tener picor genital en ningún trimestre de la gestación. Normalmente esto es debido a una infección vaginal, aunque también pueden ser por sequedad o el uso de jabones con perfumes. La causa más frecuente de picor genital suele ser una infección vaginal por hongos (candidiasis), aunque también puede deberse a sequedad o deshidratación vaginal por el uso de jabones fuertes en la zona genital.
Los irritantes físicos como la ropa ajustada, las toallitas o las esponjas pueden provocar dermatitis de contacto. Del mismo modo, los alérgenos contribuyen a menudo al prurito y la dermatitis en mujeres con pieles atópicas.
Recomendaciones para Aliviar el Picor Genital
- Higiene adecuada: Mantener una higiene adecuada y evitar jabones con fragancias, duchas vaginales y ropa interior sintética para prevenir la irritación.
- Cremas aptas para el embarazo: Existen productos específicos para tratar la irritación y el picor en la zona íntima compatibles con la gestación.
Dolores Vaginales y Pinchazos Durante el Embarazo
Los cambios que una mujer experimenta en su cuerpo durante el embarazo son múltiples y variados. En este artículo, nos centraremos en los dolores vaginales o pinchazos en la zona de la vagina y la vulva, que son comunes en el tercer trimestre.
A partir de la sexta semana de gestación, la mucosa vaginal pierde su color rosado normal, se vuelve más congestiva y va adquiriendo un color sutilmente violáceo. También hay un aumento de la vascularización e hiperemia que afecta a la piel, vulva y músculos del periné. Este aumento de la vascularización, junto con la compresión uterina, puede causar una dilatación del sistema venoso superficial, lo que a su vez puede producir varices en la vulva.
Hacia el final del embarazo, el bebé suele estar colocado con la cabeza hacia la pelvis (posición cefálica). Esto origina pequeños pinchazos en esta parte del cuerpo, pero también en las caderas. La cabeza del bebé busca sitio y ‘choca’ contra los bordes de la pelvis para acomodarse.
Las paredes vaginales también experimentan cambios notables y se empiezan a preparar para la distensión durante el parto, con un considerable aumento de la mucosa, relajación del tejido conectivo e hipertrofia.
Recomendaciones para Aliviar las Molestias
Para aliviar algunas molestias, se recomienda mantener una dieta balanceada, hacer ejercicio moderado y seguir las indicaciones médicas. A medida que te acercas al final del embarazo, cuida de tu salud física y emocional.
Otras Causas de Ardor Vaginal
El ardor vaginal no necesariamente indica enfermedades o problemas de corte infeccioso. Aunque infecciones como las del tracto urinario, vaginosis bacteriana o enfermedades de transmisión sexual son causas comunes, otros factores pueden estar involucrados.
- Fricción: El sexo que es un poco más brusco de lo normal o muy prolongado puede dejarte con una gran sensación de ardor. Esto es causado por la fricción dentro de la vagina y debería desaparecer en unos pocos días.
- Infecciones del Tracto Urinario (ITU): Cualquiera que haya tenido una infección del tracto urinario sabe lo doloroso e irritante que puede llegar a ser al causar una inflamación alrededor del tracto urinario inferior.
- Vaginismo: Es una condición que hace que los músculos de la vagina se contraigan, haciendo que la penetración sea difícil, incómoda y, a veces, dolorosa, causando ardor.
- Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS): Hay varias enfermedades de transmisión sexual comunes que pueden causar una sensación de ardor después del sexo. Por ejemplo, la clamidia, la gonorrea, el herpes o la tricomoniasis.
- Alergias: Las alergias pueden causar una incomodidad intensa. Si has estado usando preservativos, puede ocurrir una reacción al látex, el lubricante, etc. O puede ser por una mala respuesta a los jabones perfumados y productos de lavado.
- Vulvodinia: La vulvodinia es una afección recientemente reconocida que se identifica por un dolor inexplicable alrededor de la abertura vaginal que llega a durar más de tres meses. El dolor a veces se puede describir como agudo y punzante, incluso en forma de quemazón.
Y lo más importante: ante cualquier síntoma, acude a tu ginecólogo.
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