Ausencia Paterna: Efectos en la Infancia y Cómo Superarlos
El hecho de que una madre (o padre) no esté presente en la vida diaria de sus hijos puede deberse a múltiples causas. Largas jornadas laborales, traslado laboral, divorcio, pero también puede tratarse de una ausencia emocional.
Tipos de Ausencia Paterna
En el estudio, Calvo ha querido tratar dos tipos de ausencia paterna, la física y la psíquica. Esta última sería la que se da en familias "matrifocales", donde el vínculo más fuerte se da entre los hijos y la madre y el padre queda desdibujado porque se considera de antemano que no puede ejercer adecuadamente ese rol; la familia más extensa es sólo la de la madre y las mujeres son las que toman todas las decisiones importantes.
- Ausencia física: El padre no está presente de manera regular en la vida de sus hijos.
- Ausencia emocional: No acoge los estados mentales de sus hijos/as. No muestra apoyo o empatía.
- Ausencia económica: Falta de apoyo financiero.
Un padre intermitente es aquel que no está presente de manera regular en la vida de sus hijos/as. Es decir, aparece y desaparece sin que haya un patrón concreto y sin que se sepa en qué momento reaparecerá. Esto puede implicar una falta de participación en la crianza, dificultad para establecer vínculos afectivos y, a veces, ausencia económica.
Consecuencias Psicológicas de Crecer con un Padre Ausente
Crecer con un padre que no expresa afecto, no abraza, no participa en eventos importantes y no contiene, puede tener una serie de secuelas psicológicas y emocionales que afectan la vida en la infancia y en la edad adulta.
En la Niñez
Los niños necesitan recibir apoyo y afecto para desarrollarse de manera sana y segura. Esperan recibir amor y reconocimiento pero ¿qué pasa cuando en su lugar encuentran muros? El apego inseguro y la ausencia (física y/o emocional) de un padre genera confusión, sensación de vacío e inseguridad.
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Cuando el trato es distante y frío, los pequeños pueden sentir ansiedad por no saber qué esperar. Desarrollan expectativas que no se cumplen y a menudo comparan la forma en que actúa su padre con la de otros padres que ven en su entorno, como los de sus amigos.
En la Adultez
A menudo, esta herida persiste hasta la edad adulta. La falta de atención y apoyo emocional durante la infancia puede llevarte a sentirte inseguro de ti mismo.
- Ansiedad.
- Dificultad para mantener relaciones.
- Suelen tener miedo al abandono o, por el contrario, indiferencia con respecto a otras personas y sus sentimientos al «abandonarlas».
- Suelen ser personas desconfiadas por miedo a que les hagan daño o las ignoren.
- Problemas de autoestima. Esto suele deberse a una baja confianza en sí mismos/as, un sentimiento de inseguridad.
- Alta autoexigencia. Perfeccionismo.
- Sentimiento de culpa. Creencia de que no están presentes en sus vidas a veces porque han hecho algo mal.
- Justificación del comportamiento del padre. Para un/a niño/a es difícil entender que su padre, que por rol debería estar presente, no lo está, por lo que pueden llegar a elaborar distintas justificaciones (más o menos elaboradas) como forma de aliviar su malestar.
Pero, además, podemos encontrar otras consecuencias que pueden condicionar negativamente la vida de las personas que han tenido que crecer al lado de un padre distante emocionalmente.
- Relaciones interpersonales pobres: La infancia afecta directamente a las relaciones con los demás y a la forma de interactuar con otros. Si has sido amado/a y cuidado/a apropiadamente, puedes repetir estos rasgos en tu vida adulta.
- Tener miedo al amor y al compromiso: Los niños que conviven con un padre distante es probable que se convierta en un adolescente y posteriormente en un adulto que lucha con sus propias emociones, y que tiene miedo al amor y al compromiso. Tienen dificultades para conectar emocionalmente con otros. Cuando una persona no ha experimentado el amor en la infancia, ni el afecto o la protección de un adulto amoroso, será más propensa a desarrollar una actitud de defensa y mecanismos de protección.
- Rasgos de personalidad narcisista o limítrofe: El trastorno narcisista de la personalidad y el trastorno límite de la personalidad son dos trastornos que pueden afectar negativamente a todo el mundo en relación a la víctima. Los estados de ánimo emocionalmente inestables pueden conducir a discusiones frecuentes, paranoia, culpabilidad, agresión verbal o incluso física. Sin una terapia adecuada, cualquiera de estos dos trastornos pueden desestabilizar cualquier familia y las relaciones interpersonales.
Estadísticas y Datos Relevantes
En España, hay un millón y medio de hogares donde no se celebra el Día del Padre. Y, al mismo tiempo, está aumentando el número de familias en las que los niños están al cuidado sólo del progenitor, según un estudio de The Family Watch.
Según los estudios citados en el informe, 10 años después de un divorcio sin custodia compartida, sólo uno de cada 10 hijos mantiene un contacto semanal con su padre.
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Según el informe de UNICEF de 2007 sobre el bienestar de los niños en países económicamente avanzados, los niños de Estados Unidos, Canadá y el Reino Unido ocupan un lugar extremadamente bajo en lo que respecta al bienestar social y emocional.
Cómo Superar el Abandono de un Padre
Ahora que has crecido, ves las cosas desde otro ángulo. Es posible que hayas aprendido a convivir con el dolor de la herida y que valores el esfuerzo que hizo tu madre por suplir las carencias de tu padre.
Sin embargo, el vacío del padre ausente sigue ahí, como una sombra del pasado que insiste en ser atendida. Es de esos sentimientos que no se esfuman con facilidad. De hecho, es común que resurjan en noches de insomnio, fechas importantes o momentos de soledad.
Si te preguntas cómo sanar la herida del abandono paterno de forma definitiva, debes saber que no hay un camino único ni una solución rápida. Cada persona tiene su propia forma de sanar y lo que funciona para una puede no funcionar para otra. No obstante, aquí hay algunas recomendaciones que podrían ayudarte en este proceso:
- Recuerda que tu padre es un ser humano: Tu papá fue un hombre que no supo ejercer su rol. ¿Los motivos? Tal vez no tenía las herramientas, cometió errores de los que no pudo reponerse o enfrentó desafíos personales que limitaron su capacidad para amar y cuidar. No se trata de justificar sus acciones, sino de comprender qué hay detrás de ellas y, lo más importante, reconocer que no tienes responsabilidad en ello. Pero, una vez que logres verlo desde una perspectiva más compasiva, podrás comenzar a liberarte del peso emocional que cargas y seguir adelante.
- Sé consciente de tus emociones y valídalas: Que entiendas que tu padre es un ser de carne y hueso, y, por ende, comete errores, no significa que debas restar importancia o ignorar lo que sientes. Si nunca te has tomado el trabajo de reflexionar sobre cómo te afectó haber crecido con un padre ausente, es crucial que lo hagas. Es una oportunidad para explorar tus emociones y darles el reconocimiento que merecen. Ignorar tus heridas no las hará desaparecer, al contrario; las intensificará. Entonces, permítete expresarlas y canalizarlas. Si sientes ganas de llorar, gritar, maldecir, abrazar, pues adelante.
- Cuida a tu niño interior herido: En aquel entonces, no tenías los recursos necesarios para cuidar de ti mismo. Eras una criatura. Pero hoy, como adulto, tienes la capacidad de brindarte amor y atención. Identifica qué necesidades no fueron cubiertas cuando eras pequeño y encuentra formas de satisfacerlas hoy. Por ejemplo, si tu padre no te hizo sentir importante, puedes trabajar en apreciar tu valía por ti mismo.
- No asumas responsabilidades ajenas: No eres responsable de las decisiones o acciones de tu padre. Su ausencia no tiene que ver contigo, sino con él. Insistimos en este punto: el abandono no refleja cuánto vales como persona ni significa que hayas fallado de alguna manera. Sin importar las decisiones que hayan tomado los adultos que te rodeaban, eres una persona digna de amor y respeto. Entonces, en lugar de cargar culpas injustas, enfócate en cuestionar creencias limitantes sobre ti y en construir tu propio camino hacia el bienestar.
- Si estás preparado para hacerlo, perdona: Perdonar a alguien que nos hizo mucho daño no es tarea fácil. Tampoco obligatoria. Sin embargo, puede ser un paso transformador para sanar la herida de abandono de un padre. No se trata de excusar lo que hizo ni de olvidar lo que pasó, sino de liberarte del sufrimiento que conlleva el resentimiento. Eso sí; no tienes que forzarte a hacerlo si aún no estás listo. El perdón es un proceso personal que puede resultar desafiante y llevar tiempo. Respeta tu ritmo y tus emociones. Nadie mejor que tú sabrá cuándo es momento de dar ese paso.
¿Cómo Afecta la Herida Paterna a las Mujeres?
Una duda habitual es cómo el abandono o la ausencia paterna afecta a las mujeres. Algunas investigaciones sugieren que el impacto es distinto en comparación con los hombres, debido a las diferencias en cómo se relacionan con su identidad de género y en cómo perciben los vínculos interpersonales.
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Por ejemplo, un estudio difundido en PLoS One plantea que la ausencia del padre y las relaciones familiares disfuncionales se relaciona con niñas y mujeres que adoptan comportamientos más «masculinos» en términos de actitudes y personalidades.
Por otro lado, la falta de una figura paterna sólida puede hacer que sean más propensas a desconfiar de los hombres en la edad adulta. Como respuesta, es frecuente que establezcan relaciones basadas en el miedo al abandono, la necesidad de control y la inseguridad.
Es crucial aclarar que algunas mujeres pueden tener dificultades emocionales debido a la herida paterna, mientras que otras pueden desarrollar relaciones saludables independientemente de esta ausencia.
La Importancia del Apoyo Profesional
En muchos casos, las heridas que deja un padre ausente pueden ser profundas y difíciles de superar por cuenta propia. Si este es tu caso, la recomendación principal es que busques a un psicoterapeuta.
Analizar tu comportamiento y buscar acompañamiento para ello. Puede deberse a traumas, falta de preparación de la paternidad o paternidad inesperada, problemas familiares/sociales, etc.
- Respeta sus límites.
- Habla con tus hijos/as desde la sinceridad y la emoción. No les mientas, esto puede hacer que se sientan peor. Tampoco evites la conversación puesto que esto puede hacer que se imaginen escenarios peores que la realidad y que aumente su malestar.
Los/as niños/as necesitan una figura paterna estable y constante que les proporcione seguridad y afecto. Esto se demuestra dedicándoles tiempo de calidad e interactuando con ellos/as para que no tengan sentimientos de abandono o sientan que no pueden contar con sus padres.
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