Desarrollo del Bebé en la Semana 33 de Embarazo

26.10.2025

En la semana 33 de embarazo, estás en el noveno mes, la última etapa de desarrollo de tu bebé antes de su nacimiento. ¡Tu cuerpo se está preparando para la llegada del bebé! Es un momento emocionante, pero todavía no hay manera de saber exactamente cuándo nacerá. Los bebés van a su ritmo.

Desarrollo del Bebé

En la semana 33 de embarazo el aspecto del bebé ya es muy similar al que tendrá cuando la madre lo cargue en sus brazos y vea su carita por primera vez. Su longitud se encuentra ahora alrededor de los 43-46 cm y su peso es algo inferior a los 2 kilos. Esta semana tu bebé pesa casi 2 kilos y mide unos 44 centímetros desde la cabeza hasta los talones. En la semana 33 el peso fetal puede estar ya en 2100 gramos y medir hasta 44 cm.

Al bebé aún le queda crecer y aumentar su peso hasta que llegue el momento del nacimiento, a lo que contribuye la grasa que va acumulando debajo de la piel. Esta grasa le ayudará a mantener la temperatura de su cuerpo una vez haya nacido. Tu hijo ganará más peso (y lo seguirá haciendo hasta la fecha de parto). Sin embargo, es probable que no crezca mucho más.

El bebé está dormido una gran parte del día y presenta fases de movimientos oculares rápidos (REM por sus siglas en inglés), por lo que podría, incluso, soñar. Sus pupilas ya reaccionan al cambio de luz si una fuente luminosa se acerca al vientre y, además, es capaz de escuchar, por ejemplo, la voz materna. Cuando oiga tu voz, su ritmo cardíaco disminuirá, lo que significa que está más tranquilo. También será capaz de distinguir la luz de la oscuridad en su pequeño entorno. De hecho, sus ojos están lo suficientemente desarrollados como para que las pupilas respondan a los cambios de luz.

Sus pulmones están preparándose para respirar en el ambiente exterior y ya están casi listos. La mujer puede sentir, incluso desde algunas semanas atrás, cómo el bebé tiene hipo dentro de su vientre como entrenamiento para la respiración. Los alveolos prácticamente han acabado de madurar y la superficie de contacto entre el alveolo y el capilar sanguíneo para el intercambio de oxígeno está casi completa.

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En estas últimas semanas, desde la semana 33 de embarazo hasta la 35, el cerebro del feto sigue madurando y aumentando el número de neuronas, así como las conexiones que se establecen entre ellas. Como el cerebro de tu hijo o hija sigue desarrollándose muy rápidamente, está creciendo su cabecita. En el tercer trimestre de embarazo el cerebro del bebé se desarrolla de forma vertiginosa… Por eso, durante estos últimos días su circunferencia craneal ha crecido más de un centímetro. De todas formas, su cabecita ya no está tan desproporcionada como al comienzo de la gestación.

En la semana 33, su cerebro se desarrolla muy rápidamente. Su cabeza todavía no es tan grande como lo será cuando nazca, pero a medida que su cerebro se agranda, la cabeza también aumenta de tamaño. Crecerá alrededor de 1,3 cm esta semana.

Además de estos hitos importantes, en la semana 33 de embarazo los huesos del bebé empezarán a endurecerse, aunque su cráneo seguirá siendo lo suficientemente blando y flexible como para pasar por el canal de parto. En la semana 33, los huesos de tu bebé siguen alargándose y ensanchándose. El sistema esquelético de su bebé también está completamente desarrollado, aunque sus huesos necesitan endurecerse más todavía para soportar la presión del parto.

No te preocupes si su cabeza es un poco deforme al nacer, ya los puntos blandos se unirán y endurecerán durante los dos primeros años de vida. En su cráneo, se forman unas manchas unas zonas suaves, llamadas fontanelas, en las separaciones entre los distintos huesos. Estas fontanelas son importantes, ya que permiten que las placas óseas del cráneo puedan moverse durante el parto (lo que protege el cerebro del bebé y ayuda a su cabeza a pasar por el canal del parto), y también le dan a su cerebro suficiente espacio para crecer una vez que nazcan. Al nacer, sin embargo, sus huesos aún no se habrán endurecido por completo. El desarrollo de tu bebé continuará en sus primeras semanas y meses de vida, y tu pediatra se asegurará de que todo vaya bien.

Por otro lado, es habitual que en la semana 33 de embarazo el bebé ya esté en presentación cefálica, lo que quiere decir que ya se ha dado la vuelta y se sitúa con la cabeza hacia abajo en preparación para el parto. Por lo general, en estas semanas, incluida la semana 33 de embarazo, ya está colocado en posición cefálica, es decir con la cabeza hacia abajo y es poco probable que a partir de este momento la posición se modifique. A medida que se acerca el momento, tu bebé irá adoptando la posición correcta para el nacimiento, la posición cefálica.

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Si no es así y se presenta de nalgas, con el paso de las semanas irá siendo más infrecuente que se gire, aunque aún es posible. A estas alturas del embarazo, el feto suele estar colocado en posición cefálica, es decir con al cabeza hacia abajo, preparado para el momento del parto. A pesar de que cada vez dispone de menos espacio para moverse o girarse, todavía es posible que se gire de forma espontánea. Esto sucede sobre todo en los bebés que están en posición podálica, es decir con la cabeza en la parte superior del útero.

Lo cierto es que sus movimientos están cada vez más limitados por la falta de espacio en el útero. Sin embargo, la mujer debe notar cómo se mueve el bebé y, debido también a la falta de espacio, seguro que nota estos movimientos con gran intensidad. El bebé se mueve y se gira tanto dentro de tu vientre que literalmente puede quitarte la respiración por momentos y hacer que dejes de hacer lo que estés haciendo en ese momento.

Cambios y Síntomas en la Madre

Si te sientes un poco cansada últimamente no te preocupes, ¡¡es perfectamente normal!! Ten en cuenta todos los cambios que está viviendo tu cuerpo desde el momento en que te quedaste embarazada. Es habitual que en estas semanas las molestias en la parte baja de la tripa vayan aumentando, y suelen ser por la tirantez muscular. Es un dolor mecánico que cede con el reposo o con algo de analgesia.

En esta etapa del embarazo es frecuente que la embarazada sienta dolor de espalda, sobre todo, en la parte baja (zona lumbar), pero que puede extenderse a nalgas, muslo y pierna. Se trata de un efecto de que la curvatura de la espalda haya cambiado por el embarazo, lo que puede oprimir el nervio ciático y causar, así, ciática. El dolor lumbar en estos momentos del embarazo también se puede intensificar, e incluso irradiar a la nalga, el muslo y la pierna; es la llamada ciática y se produce por la compresión del nervio ciático debido a que se acentúa la lordosis o curva lumbar por el cambio en el centro de gravedad. Este síntoma es relativamente frecuente y podemos evitar su aparición con la práctica regular de ejercicio y/o yoga.

Además, el aumento de tamaño del útero puede producir en la mujer ciertas dificultades para respirar, que las digestiones sean más lentas y pesadas y un aumento en las ganas de orinar por la presión del útero sobre la vejiga. A medida que el bebé va creciendo, es normal tener una pequeña sensación de ahogo o dificultad para respirar profundamente, dado que cada vez comprime más tus pulmones. El útero mide más de 30 cm, un mayor tamaño que en la semana 33 de embarazo, y desplaza los órganos de la cavidad abdominal lo cual resulta muy incómodo, pero además puede provocar dificultad respiratoria, haciendo que sean respiraciones cortas y rápidas.

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También notarás que cada vez duermes menos horas seguidas por la noche. Ahora es normal que sientas tensión en la tripa a veces, como si fueran contracciones y es… ¡porque lo son! En la semana 33, sentirás frecuentemente que tu vientre se endurece y contrae por períodos cortos de tiempo, y es que tu cuerpo se entrena para el nacimiento inminente de tu hijo.

Por otro lado, otros síntomas comunes en la semana 33 de embarazo son:

  • Sequedad en la piel y picores por el gran estiramiento del abdomen. El picor en la piel es algo habitual cuando la piel se estira tanto. En el abdomen pueden seguir apareciendo las temibles estrías probando momentos de picor intenso, por eso es tan importante la prevención con cremas hidratantes.
  • Ardor estomacal y reflujo. Si no había aparecido hasta ahora, es posible que empiecen a aparecer síntomas digestivos como los ardores, gases y otras molestias abdominales. También debido a la compresión del útero sobre el estómago es fácil que aparezca ardor, malas digestiones, sensación de plenitud con comidas de poca cantidad...
  • Estreñimiento y posible aparición de hemorroides.
  • Hinchazón, calambres y varices en las piernas. Como consecuencia del aumento de tamaño del útero es frecuente que al dificultar el retorno venoso los genitales pueden edematizarse y la vulva esté más hinchada. Además, aparecerán varices. También se puede producir un éxtasis venoso tanto en las piernas en forma de varices como en el ano en forma de hemorroides.
  • Síndrome del túnel carpiano, ya que la hinchazón hace que los nervios queden presionados y que las manos se adormezcan. Puede ser que tengas una sensación de adormecimiento y hormigueo en las manos sobre todo por la noche o al levantarte. Esto es debido a que los tejidos de las muñecas se han hincado y presionan el túnel carpiano (que es un canal de hueso que hay en la muñeca por el que pasan los nervios). La sensación también podría ser como punzadas de dolor o sensación de quemazón.
  • Ombligo hacia fuera y línea alba más pigmentada.
  • Aumento de volumen en el pecho.
  • Posible secreción de calostro. En estas semanas es posible que el pecho secrete líquido denso y amarillo, es el calostro. Puede salir de forma espontánea o como consecuencia de la excitación durante una relación sexual o la masajear los senos. Esto ocurre de forma más frecuente en aquellas mujeres que ya han tenido hijos.
  • Contracciones de Braxton Hicks, en la que el vientre se pone duro. Son irregulares, indoloras (aunque pueden ser molestas) y no aumentan su frecuencia ni su intensidad, a diferencia de las de parto. Te estás acercando a la fecha de parto, por lo que esas contracciones de práctica pueden ser más intensas.

A estas alturas del embarazo, es posible que la mujer ya tenga ciertas dificultades para dormir y descansar por la noche.

Control y Pruebas Médicas

Entre la semana 32 y la 36 de embarazo se suele realizar el control del tercer trimestre. A partir de esta semana y más o menos hasta la 34 se hará otra ecografía para comprobar el crecimiento fetal y su posición. Este control incluye, además del habitual registro de tensión arterial y peso, una analítica de sangre, una analítica de orina y una ecografía.

El análisis de sangre permitirá, entre otras cosas, ver si la mujer tiene anemia y necesita suplementos de hierro. Además, servirá para realizar las pruebas de coagulación de cara a una posible anestesia. De la semana 33 a la 37 es el momento de realizar la analítica de tercer trimestre, donde vuelve a realizarse un hemograma para valorar la anemia, se repite la serología de toxoplasma si la gestante no esta inmunizada y una prueba coagulación de cara a la administración de analgesia peridural si la gestante lo desea.

Por su parte, la analítica de orina confirmará o descartará una infección urinaria y evaluará si hay proteínas en la orina (proteinuria), lo que podría ser indicativo de una complicación del embarazo llamada preeclampsia.

La ecografía servirá para evaluar el crecimiento del bebé, su posición, la cantidad de líquido amniótico y la localización y estado de la placenta. A parte de ver el tamaño del feto para estimar su peso también se evalúa la cantidad de líquido amniótico y el estado de la placenta.

Entre las semanas 35 y 37 se suele realizar la prueba del estreptococo. Se trata de una prueba rutinaria en la que se pasa un bastoncillo como el de los oídos por la vagina y el recto para descartar que no esté presente el estreptococo del grupo B y así controlar una posible transmisión al bebé durante el parto. Si das positivo en esta prueba, te darán antibióticos intravenosos durante el parto, reduciendo así el riesgo de infectar al bebé.

Recomendaciones

En primer lugar, es importante mencionar que en la semana 33 de embarazo sigue siendo necesario cuidar la alimentación para que esta sea saludable. Ya sabes que todo lo que tú comas repercute en la salud de tu bebé, ahora y cuando sea mayor. Las investigaciones así lo aseguran. En los últimos meses de gestación, tu dieta debe aportarte unas 2.750 calorías diarias. También ahora deberías aumentar los aportes de calcio. Durante el tercer trimestre el bebé retiene unos 200-250 mg. al día de calcio: es el periodo de máximo crecimiento y desarrollo óseo.

Además, un adecuado aporte de fibra y una buena hidratación ayudarán a aliviar el estreñimiento y a prevenir la aparición de hemorroides. Fibra: Ayuda a prevenir el estreñimiento y las hemorroides, y mejora la digestión.

Para reducir la acidez y el reflujo, será mejor hacer pequeñas comidas frecuentes y evitar los fritos y las comidas muy grasas o picantes. Para eso es mejor evitar comidas de mala absorción y pesadas, sobre todo por la noche. Es mejor tomar alimentos ligeros y evitar las bebidas carbonatadas, café, té, chocolate, fritos y estofados, quesos grasos...

Si han aparecido molestias en las piernas e hinchazón, el ejercicio físico y mantenerse activa será de gran ayuda para aliviarlas (siempre que no lo haya contraindicado el especialista). Además, es recomendable mantener las piernas en alto siempre que sea posible. Pies hinchados y ejercicio físico. En las últimas semanas de embarazo es probable que notes que tus pies se hinchen muchísimo, Para aliviar este síntoma, conviene darte una ducha con agua fría por las piernas dando un suave masaje: descomprime la tensión de los vasos sanguíneos, favoreciendo la circulación de la sangre y reduciendo la hinchazón.

En caso de dolor lumbar y ciática, el ejercicio también será un buen aliado. También puede aliviar el dolor poner calor en la zona. Si es muy intenso, se deberá consultar al especialista si es posible tomar paracetamol. Para aliviarte el dolor de espalda y ayudarte a dormir mejor es bueno que continúes con el ejercicio físico que estabas haciendo hasta ahora, aunque seguro que vas notando que ya no tienes tanta resistencia como antes. Para evitar que esto ocurra es bueno realizar ejercicio moderado durante el embarazo, sobre todo ejercicios tipo Pilates, espalda sana, yoga...

Para intentar aliviar el síndrome del túnel carpiano, cambia de postura por la noche.

Tampoco se debe olvidar el uso de una crema hidratante o aceite específico para evitar los picores y la aparición de estrías.

Finalmente, la mujer puede comenzar en esta semana a lavar la ropita del bebé y a preparar la bolsa que llevará al hospital en el momento de dar a luz.

Estudios recientes

Un nuevo estudio científico demuestra que los bebés nacidos en la semana 33 tienen mayor riesgo de dificultades cognitivas años después, incluso si no son considerados prematuros extremos. Los resultados son reveladores: los niños y niñas nacidos en la semana 33 o antes presentan dificultades persistentes en áreas clave como el vocabulario, la memoria de trabajo y la memoria episódica. Lo más llamativo es que estos efectos se mantienen independientemente de factores genéticos o sociales.

El hallazgo abre una reflexión importante para padres, educadores y profesionales sanitarios. En primer lugar, visibiliza la situación de miles de niños y niñas que, aunque no sean considerados prematuros extremos, pueden necesitar apoyo adicional. Muchos de estos niños y niñas pasan desapercibidos en las aulas a medida que crecen, y sus dificultades son en ocasiones atribuidas a “distracción” o “madurez lenta”, cuando en realidad tienen un origen biológico claramente identificado.

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