El Curioso Caso de Bebés con Apariencia de Ancianos: Entre la Ficción y la Realidad
"El curioso caso de Benjamin Button" de F. Scott Fitzgerald, es una obra que explora la naturaleza del tiempo y el envejecimiento, así como una crítica social.
La historia, publicada por primera vez en 1922, presenta a Benjamin Button, un hombre que nace con la apariencia de un anciano y rejuvenece con el tiempo. Desde su nacimiento, Benjamin enfrenta el rechazo y la incomprensión, tanto de su familia como de la sociedad en general. Su padre, horrorizado por la apariencia del recién nacido, intenta ocultarlo y se empeña en tratarlo como un niño.
Aunque breve, la historia invita a reflexionar, estimulando una introspección sobre el paso del tiempo y cómo enfrentamos las inevitables transformaciones de la vida. Además, el relato plantea cómo las normas de la sociedad pueden influir y distorsionar la vida de un individuo, el significado del envejecimiento y cómo valoramos las distintas etapas vitales.
Cuando nace, tiene la apariencia de un anciano y, conforme va pasando el tiempo, va rejuveneciendo. En la novela se hace profundidad en cómo es visto por lo demás, cómo desde la misma familia es "protegido"para que los demás no sospechen de su patología, como lo tiñen, lo disfrazan... Benjamin Button no es uno más, es inevitable que destaque allí donde va, sobre todo en determinados momentos de su vida.
El autor comenta que tomó la idea de un comentario de Mark Twain: era una lástima que el mejor tramo de nuestra vida estuviera al principio y el peor al final. Un niño que nace ya con 90 años y va rejuveneciendo hasta ser bebe cuantas veces hemos visto y oido decir que deberíamos vivir al revés, tener la energía de los niños a la edad adulta, cuando ya sabemos de que va la vida este libro me ha hecho ver lo contrario, la vida esta bien organizada, somos nosotros los que no lo estamos.
Lea también: Benjamin Button: Reflexiones sobre la vida y el tiempo
El relato fantástico El curioso caso de Benjamin Button de Scott Fitzgerald está muy bien logrado. El autor comenta que tomó la idea de un comentario de Mark Twain. Sin embargo, fue difícil publicarlo debido a su naturaleza fantástica.
Su asombro es enorme cuando le presentan a un anciano de setenta años como su primogénito. El señor Button regaña a su hijo que acepta todo lo que su padre dice. Su padre estaba convencido de criar a Benjamin como a un niño con juegos y comidas propios de un infante.
A pesar de inversión etaria, Benjamin aprueba el examen de ingreso a la universidad de Yale pero en la entrevista lo toman por un impostor loco. A los cincuenta años se enamora y se casa en medio de muchos rumores acerca de su vejez y la juventud de su prometida. Tienen un hijo y él sólo se hace más joven mientras su mujer envejece. Ya no la ama. Decide ser parte del ejército. Luego se gradua en Harvard. Su hijo se había casado y su esposa residía en Italia. Se enlista en el ejército nuevamente sólo para ser rechazado por su extrema juventud.
La vida de Benjamín Button es un tanto curiosa. Nace en el seno de una familia acomodada de Nueva Orleans pero su padre, el Sr. Button, le abandona al ver su desagradable apariencia. Benjamin nace bebé pero con la apariencia de un viejo. Apenas puede andar, está sordo y en contadas ocasiones sale del hogar de ancianos que regenta su madre adoptiva, una afromericana llamada Queenie. En la residencia conoce a Daisy, la nieta de una de las ancianas, y con ella todo es distinto. Juegan como cualquier niño, porque a Daisy no le importa su aparente vejez.
Los amigos de la crítica fácil volverán a decir que el Óscar no le corresponde recibirlo a Brad Pitt, sino al equipo de efectos de maquillaje. Entra dentro de lo probable que la película obtenga sendas estatuillas en ambas categorías, pues no en vano se trata de un trabajo conjunto premiable por partida doble.
Lea también: Frecuencia de nacimientos
El guión del oscarizado Eric Roth («Forrest Gump») no se queda en la simple anécdota del relato, en lo que de curioso anticipa el título, sino que profundiza en las claves filosóficas que se derivan de su fantasía existencialista. «Nací en circunstancias inusuales». Así comienza la adaptación de la historia de F. El relato original de F. Scott Fitzgerald ha servido de libre inspiración al guionista Eric Roth para crear una historia totalmente nueva a partir de la idea central, la del hombre que nace con aspecto de anciano y muere hecho un bebé, invirtiendo el ciclo vital.
La acción se inicia en la Nueva Orleans de 1918, nada más acabar la Primera Guerra Mundial, y culmina en pleno siglo XXI. En ese tiempo se desarrolla la increíble existencia de Benjamin Button, que marcha hacia atrás, al revés del común de los mortales. Es decir, Benjamin nace con el cuerpo de un bebé, pero avejentado como un anciano de 86 años, con sus arrugas, artrosis y achaques varios. Su madre muere al nacer él, y su padre, horrorizado con su apariencia, le abandona en un asilo de ancianos. Su infancia transcurre allí, hasta que toma conciencia de su singularidad y decide disfrutar intensamente, según su cambiante cuerpo se lo va permitiendo.
La película está narrada como si fuera un cuento, al hilo de un viejo diario que una anciana moribunda manda leer a su hija en la Nueva Orleans de agosto de 2005, con el huracán Katrina a punto de arrasar la ciudad. Este recurso dota al filme de un aire mágico e irreal, con sugerentes golpes de humor -como toda la subtrama del tipo al que le cayeron siete rayos-, que facilita al espectador sumergirse en su audaz propuesta narrativa y dramática.
No cuenta cosas demasiado originales, pero lo hace de tal manera que lo parecen. Al igual que en esa película, aquí las peripecias vitales de Button corren paralelas a grandes hitos de la historia de Estados Unidos y el mundo -la Segunda Guerra Mundial, Mayo del 68…-, que le van forjando su carácter y su sentido moral.
Interesante película de David Fincher, artífice de títulos memorables como “Seven” o “Zodiac”, acerca la vejez, la muerte y el peso de la apariencia. Fincher arranca su relato centrándose en esas personas que la sociedad margina y apenas presta atención: los ancianos y un matrimonio de color. Ellos son los que acogen al extraño niño abandonado, porque como ellos su apariencia también les ha marginado en esa casa.
Lea también: Soluciones para noches tranquilas
Un retrato evolutivo, tanto físico como psicológico del ser humano, en relación al paso del tiempo, que pone de relieve el miedo a la muerte, a la vejez o a ser distinto. Rodado de forma cuidada y sofisticada, con escenas sobresalientes como la del remolque y el submarino, la del señor Gauteu o el accidente de Daisy.
Un bebé con cara de anciano y abundante pelo en la espalda ha nacido en Bangladesh. El posible diagnóstico no ha restado felicidad a los padres del pequeño, que están encantados con su nacimiento, que califican de “milagro”. Aseguran que procurarán por todos los medios que crezca sano.
Como el personaje interpretado por Brad Pitt, David Fincher parece ir a la inversa. Sus siempre titánicos proyectos han conseguido el beneplácito de la crítica y una creciente acogida por parte del público, pero llevarlos a cabo se he convertido siempre en una lucha de fuerzas convertida ya en marca de la casa.
La metaficcionalidad y por tanto la relación entre la ficción y la realidad permite a lo largo del metraje una constante autoreflexión tanto sobre la vida como la muerte. El motivo de la historia es la temporalidad invertida que permite al protagonista ser consciente de la muerte desde muy temprana edad lo cual le empuja a una lógica implacable: vivir más intensamente ya que el tiempo es imparable.
Es así como va forjando su carácter de vivir el presente con toda su intensidad siendo consciente que cada momento degustado es perecedero. A su hija a la cual no verá crecer le deja en su diario un consejo sabio "“No sé si es importante, pero nunca es demasiado tarde para ser quienes queremos ser. No hay límite en el tiempo, puedes empezar cuando quieras. Puedes cambiar o seguir siendo el mismo. Podemos aprovechar oportunidades o echar todo a perder. Espero que hagas lo mejor. Espero que veas cosas que te asombren. Espero que sientas cosas que nunca sentiste antes. Espero que conozcas a gente con un punto de vista diferente. Espero que vivas una vida de la que estés orgullosa. Cada uno de los momentos es una invitación a aceptar la vida como llega como la escena del taxi que podía haber pasado unos instantes después de cuando lo hace. O el padre biológico de Button que cuando ya es viejo coincide con su hijo y le lega su negocio de botones. Cada uno de estos momentos permanecen en la memoria de Benjamin como preciosos instantes de una vida que se desvanece aunque en lo externo parezca todo lo contrario. Por eso, al final de su vida, como adolescente se decide viajar y conocer el mundo aunque su memoria y capacidades vitales vayan menguando.
El cuento corto de F. S. Fitzgerald parte según el mismo afirmó de un comentario aparecido en un relato de Mark Twain quien afirmaba que era una lástima que el mejor tramo de nuestra vida estuviera al principio y el peor al final. El guion de la película respeta esta idea inicial pero el resto es fruto del trabajo de Eric Roth que inventa desde el narrador así como las experiencias vitales y el momento histórico en que las sitúa (incluida la etapa hippie) hasta el paso sobre Nueva Orleans del huracán Katrina en 2005.
El diario de Benjamin relata toda su extraordinaria vida, cuyo característica principal es que su envejecimiento va hacia atrás tras haber nacido con aspecto de viejo. Sin embargo, Button sobrevive y poco a poco va siendo cada vez más joven con el tiempo. Su padre biológico, Thomas Button, después de que la madre muriera en el parto deja al bebé "viejo" frente al hogar de viejos donde trabaja Queenie, una mujer negra.
Daisy y Benjamin permanecen en contacto a lo largo de sus vidas y se reencuentran cuando coinciden en edad sobre los cuarenta años.
Progeria: La Realidad Detrás de la Ficción
Si bien la historia de Benjamin Button es una obra de ficción, existen condiciones médicas reales que causan envejecimiento prematuro en niños. Una de ellas es la progeria.
En 1996 llegó al mundo un niño llamado Sam (1). Nació con un aspecto saludable pero pronto sus padres empezaron a ver que algo no iba bien. Sam comenzó a manifestar falta de crecimiento, pérdida de peso y cabello, arrugas y manchas en la piel, ojos saltones y rigidez. A los dos años de edad Sam fue diagnosticado con un tipo de “síndrome de envejecimiento”, el más severo, conocido como síndrome de progeria Hutchinson-Gilford. Este se caracteriza por alteraciones en la integridad del tejido conectivo -componente esencial de órganos y tejidos-, incluyendo el hueso, músculo, piel, tejido subcutáneo y vasos sanguíneos.
En los próximos años desarrollaría de forma acelerada los signos característicos del envejecimiento, incluyendo problemas en las articulaciones, aterosclerosis generalizada, enfermedades cardiovasculares y derrames cerebrales. Sin embargo, mentalmente seguiría siendo un niño acorde a su edad, ya que el cerebro no se ve afectado. A Sam se le escapa el tiempo 7 veces más rápido que a Calment, observando con la mente de un niño envejecer su pequeño cuerpo. No se conoce ningún tratamiento ni la causa de su dolencia.
Fue entonces cuando sus padres decidieron actuar. En 1999 crearon una Fundación (2) con el objetivo de encontrar un “elixir de la juventud” para niños con esta enfermedad rara que afecta a uno de cada 7 millones. De esta forma, en 2003 se encuentra la causa molecular de la enfermedad: la presencia de una proteína anómala llamada progerina. Esta proteína se produce como consecuencia de una mutación nueva que aparece por primera vez en una familia (se denomina “de novo”).
La mutación se produce en el gen de la lámina A (ver figura), proteína relacionada con la estructura del núcleo de la célula. Esta mutación produce una proteína aberrante con 50 aminoácidos menos, que es esencial en el proceso normal de maduración de la lámina A. Esta versión corta de la lámina A es conocida como progerina y lleva además una molécula hidrofóbica por farnesilación, que la hace más tóxica, generando aberraciones en la estructura nuclear y en la expresión de genes desde el núcleo.
Para este fin, la creación de un ratón transgénico con la misma mutación genética que Sam, puede ser clave en la lucha contra esta enfermedad que padecen menos de ciento cincuenta niños en todo el mundo. Los ratones que producen progerina, generan las mismas manifestaciones clínicas que Sam.
Ello está permitiendo el desarrollo experimental de varios tratamientos, incluyendo terapias que evitan la farnesilación, es decir la inclusión de la molécula hidrofóbica que lleva la lámina A aberrante. El tratamiento definitivo consistirá en la eliminación de la mutación genética.
Utilizando la técnica de edición genética CRISPR (5), estos científicos han logrado revertir dicha mutación en un pequeño porcentaje de células; logrando, con ello, alargar hasta un 25% la vida del ratón transgénico progeroide.
La progeria es una enfermedad genética rara que afecta a uno de cada cuatro millones de nacimientos en el mundo y limita el desarrollo de una vida normal. Las personas que la padecen no suelen pasar de los 13 años de edad.
Tabla comparativa: Ficción vs. Realidad
| Característica | Benjamin Button (Ficción) | Progeria (Realidad) |
|---|---|---|
| Envejecimiento | Nace viejo y rejuvenece | Envejecimiento acelerado desde temprana edad |
| Causa | Desconocida, elemento fantástico | Mutación genética en el gen de la lámina A |
| Esperanza de vida | Vive una vida completa, aunque invertida | Reducida, generalmente hasta la adolescencia |
| Efectos | Rejuvenecimiento físico y mental | Envejecimiento físico acelerado, función mental normal |
tags: #bebé #que #nace #con #apariencia #de