¿Es normal que mi bebé recién nacido duerma mucho y coma poco? Causas y soluciones
Una de las mayores preocupaciones de los padres primerizos es si su bebé duerme demasiado. Es curioso sentir que esa “suerte”, soñada por un montón de padres primerizos de tu entorno, a ti te preocupa. ¿Es normal un bebé que duerme mucho?
Empecemos diciendo que sí, es normal, y muy beneficioso y habitual, que un bebé duerma mucho. Un recién nacido puede llegar a dormir hasta 20 horas al día, pues su rápido crecimiento le hace consumir mucha energía y necesita recuperarse. El sueño es la base del desarrollo del bebé, por lo que pasa la mayor parte del tiempo durmiendo, independientemente sea de día o de noche, despertando solo para comer. Esto varía según la edad, pues conforme va creciendo va distanciando las tomas y va haciendo ciclos de sueño más largos, y diferenciando mejor el día de la noche, hasta asemejarse al ciclo adulto.
Beneficios del sueño en bebés
El sueño reparador es fundamental para el desarrollo del bebé, ya que:
- Alimenta: Estimula el apetito, lo que favorece un crecimiento rápido.
- Afianza conocimientos: Mientras duerme, el bebé repasa mentalmente lo vivido, fijando recuerdos de caras, formas y colores. Adquiere conocimientos y se estimulan sus ganas de conocer.
- Influye en el crecimiento: Durante el sueño, se estimula la hormona del crecimiento.
Los bebés duermen mucho, pero lo hacen en ciclos cortos. Al principio llegan al ciclo REM, que se caracteriza por el movimiento ocular e indica actividad mental, pero luego, conforme crecen, los ciclos son más largos y profundos. A los 3 años pueden llegar a dormir más de 10 horas seguidas de noche.
Causas comunes de un bebé que duerme mucho
Cada bebé tiene un ciclo de sueño que se va configurando al crecer. Si observas que en determinados momentos duerme más de lo normal es posible que sea por alguna de estas causas:
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- Brote de crecimiento: Sobre todo en los primeros días y meses, es probable que notes que tu bebé duerme más, ya que los brotes de crecimiento suponen un gran gasto de energía y necesita más tiempo para recuperarse
- Etapa de dentición: Esta etapa es muy molesta para los bebés y suelen estar más inquietos y revueltos, lo que les produce un gran cansancio y necesitan más descanso.
- Enfermedad: Si tu bebé tiene fiebre o está enfermo también es normal que esté menos activo y más somnoliento. Su cuerpo está combatiendo la enfermedad y necesita más reposo.
- Mucho estímulo diario: En días con mayores estímulos (viajes, visitas o fiestas) o jornadas más intensas de actividades, es posible que tu bebé necesite dormir más de lo normal para compensar el gasto energético extra.
¿Cuándo preocuparse si tu bebé duerme mucho?
Si tu bebé es recién nacido lo aconsejable es que coma a menudo, pues su estómago es pequeño y no retiene grandes cantidades de alimento, ni de hidratación. En los primeros días es importante ofrecerle el pecho si hace más de 4 horas de la última toma. También es importante que vigiles si orina después de las tomas. Esto será un signo de que está bien hidratado. Si no es así, entonces es recomendable que le despiertes para darle la toma correspondiente.
Mientras crezca progresivamente, no te preocupes y disfrútalo. Considérate una persona afortunada, pues para algunos padres y madres el sueño de su bebé es un gran problema. Ya has visto que un bebé que duerme mucho es normal. Algunos bebés duermen del tirón desde los 2 o 3 meses, otros empiezan a hacerlo con la introducción de los cereales, otros más tarde. Con el tiempo irás conociendo el ciclo y rutina de sueño/deposiciones de tu bebé.
El apetito del bebé: Causas de la falta de apetito
Normalmente, los bebés comen bien. Algunos comen más que otros, pero lo importante es que la cantidad que tome cada niño sea suficiente, cosa que se va a reflejar en el peso. En los primeros meses de vida, los incrementos de peso son bastante fijos y regulares.
Cuando un bebé llega a la familia es muy importante conocer las necesidades alimentarias de cada etapa del desarrollo. Así, podremos saber cuánta comida necesita ingerir. A pesar de ello, un bebé puede rechazar la comida porque existe un problema. La falta de apetito es uno de los principales motivos por los que las mamás acuden al pediatra. De hecho, en torno al 25 % de los niños tienen alguna dificultad a la hora de comer. Sin embargo, cuando el bebé rechaza la comida de manera continuada, puede existir algún problema grave. Un bebé puede rechazar el alimento por diversas causas. La mayor parte de las veces, no existe ninguna patología, sino que se debe a factores ambientales y psicológicos.
Causas por las que el bebé no quiere comer:
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- Causas orgánicas: La anorexia en el lactante pequeño suele ser por causa orgánica, predominando las infecciones. En las enfermedades febriles, la inapetencia suele acompañar a la fiebre. En las gastroenteritis, el niño se muestra negativo para la ingestión de alimentos mientras dura la enfermedad.
- Causas funcionales: Cuanto mayor es el bebé, las causas funcionales son más frecuentes. Para casi todos los padres, el niño que come poco y sin ganas representa una gran contrariedad.
El papel de los padres en la alimentación del niño
Los padres no deben preocuparse demasiado por la cantidad de comida que ingieren sus hijos. No debe existir motivo de preocupación si el niño, a pesar de su aparente desgana, se manifiesta normalmente despierto, vivaz y activo fuera de horas de comida. Si el niño no pierde peso y su aspecto es saludable, la postura más sabia es tomar las cosas con tranquilidad y dejarle en paz, pero sobre todo no hacer de la comida el parámetro o la medida para valorar la actitud general de niño, ni hacer que el momento de la comida sea un tiempo de "confrontación o enfrentamiento".
Si persiste el enfrentamiento, los mecanismos de rechazo pueden reforzarse por ambas partes y lo que inicialmente era un rechazo de un tipo determinado de alimento, se puede generalizar. La ansiedad de muchos padres es determinante en la persistencia de una falta de apetito en sus hijos.
Tipos de rechazo a la alimentación del bebé
- Rechazo activo: (llanto, desvío de la boca al intentar aproximar el biberón o la cuchara, escupen el alimento o lo expulsan inconscientemente y vomitan si se les obliga a tragarlo).
- Rechazo pasivo: (permanecen quietos, dejan que introduzcan el alimento en su boca, sin tragarlo, y posteriormente cuando ya está llena entreabren la boca lo expulsan) consecuencia de un trastorno reactivo más marcado.
Consejos adicionales para mejorar el sueño del bebé
Si eres padre o madre, sabrás la importancia del sueño de tu bebé. El buen sueño y descanso del bebé es fundamental para un buen desarrollo de cualquier niño.
Para los bebés entre 0-2 meses: serán necesarias unas 16-20 horas diarias, siendo entre 6-8 horas por la noche, y el resto siestas. Para los bebés de entre 6-24 meses: unas 13-15 horas serán las indicadas, 12 horas por la noche y el resto de siesta. Como puedes ver, con forme crecen las horas de sueño disminuyen.
Algunos consejos para mejorar el sueño del bebé:
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- Dormir a la misma hora, en el mismo sitio y con una rutina repetitiva, hará que tu bebé concilie el sueño mucho más rápido. Será importante ir bajando el volumen a la hora de hablarle, y de acunarlo un poco con los brazos.
- No siempre que un bebé llora, quiere comer. Muchas madres le dan el pecho a sus bebés en cuanto lloran un poco, y esto puede malacostumbrar al bebé.
- Si acostumbramos a nuestro bebé siempre hasta que se duerma, puede hacer que lo relacione con el sueño, y que ya no pueda quedarse dormido sin ello. Por lo que, puedes acunarlo, sí, pero como parte de la rutina, pero solo hasta que esté relajado.
- Es muy importante el lugar de descanso de tu bebé. Debe ser una superficie firme y un colchón y cuna de calidad.
Los bebés y niños pequeños normalmente realizan pequeñas siestas durante el día. Son buenas para su metabolismo y crecimiento, y si no las realizan puede ser síntoma de alguna alteración del sueño. Suele darse por los siguientes motivos: Un ambiente ruidoso y estimulante o comidas muy contundentes.
El hipercansancio en bebés
El hipercansancio es un estado al que llega el cuerpo humano cuando no ha obtenido el descanso que necesita. Es una respuesta natural del cuerpo: luchar contra el cansancio secretando hormonas estimulantes. Esta energía hace que el sistema entre en un estado de alerta que complica mucho entrar en un estado de somnolencia para conciliar el sueño y mantenerlo.
Existen dos tipos de hipercansancio:
- Puntual: Cuando un peque no descansa bien de manera general y podemos observar señales de hipercansancio claras en su día a día.
- Prolongado: Los bebés se comunican desde los primeros días de vida y es importante conocer sus señales para cubrir todas sus necesidades. Si hemos perdido ese momento, después llegarán las señales que nos indican que el peque empieza a estar demasiado cansado.
Para solucionar el hipercansancio es fundamental:
- ¡Dormir las horas que necesita para su edad! No sólo deberíamos fijarnos en la cantidad de horas, también es importante tener en cuenta la calidad de esas horas (sueño profundo) y el momento en el que las duerme (durante el día si necesita siestas).
- Si tu peque está en edad de dormir siestas, es fundamental que las duerma. Recuerda que si tu bebé “no duerme durante el día, dormirá mejor por la noche” es un mito y no funciona así.
- Poner solución, informarte sobre el sueño de tu bebé, entender sus necesidades y tener las herramientas para poder ajustar y hacer los cambios que necesitéis.
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