Regurgitación de Leche Cuajada en Bebés: Causas y Qué Hacer
La regurgitación de leche, a menudo con aspecto de leche cuajada, es un fenómeno común en los bebés, especialmente durante el primer año de vida. Aunque puede generar preocupación en las familias, en la mayoría de los casos se trata de un proceso fisiológico normal.
¿Qué es la Regurgitación?
Devolver leche después de la toma, lo que se conoce como regurgitar, es algo que hacen casi todos los bebés. Las regurgitaciones son muy comunes en los primeros tres meses de vida. A partir de los seis meses comienzan a disminuir y suelen desaparecer definitivamente entre los 12 y los 14 meses.
En los primeros meses de vida, para tu bebé todo es nuevo: el entorno, los sonidos, las formas, los colores… y, por supuesto, ¡la alimentación! Su cuerpo se tiene que adaptar a todas estas novedades poco a poco y, a veces, sufre algunos desajustes que pueden alarmarte.
Es importante entender bien la diferencia entre ambos para saber qué le ocurre al bebé. Para empezar, hay que aclarar que no es lo mismo que un bebé sufra vómitos a que un bebé tenga regurgitaciones.
Regurgitación vs. Vómito
Es fundamental distinguir entre regurgitación y vómito. En las regurgitaciones el alimento rebosa suavemente, como una especie de babeo. En la regurgitación, la leche sube de forma espontánea hacia fuera de la boca del bebé, a veces en forma de eructo. Es precisamente por eso por lo que la regurgitación también es conocida como reflujo gastroesofágico.
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Mientras que el reflujo gastroesofágico no es nada violento, los vómitos sí que pueden serlo. Ocurren cuando los músculos abdominales y el diafragma se contraen de forma fuerte mientras el estómago se relaja. Esto provoca que la expulsión de leche vaya acompañada de contenido estomacal y que sea una expulsión más violenta y desagradable.
Causas Comunes de la Regurgitación
Las regurgitaciones se suelen producir porque se han pasado de cantidad al mamar (en el caso de que tengan alguna dificultad de succión y, por ejemplo, tomen de manera excesiva leche rica en lactosa) o por inmadurez de la válvula del estómago. La regurgitación sucede porque el músculo que normalmente retiene el contenido del estómago es aún inmaduro.
Las regurgitaciones del bebé se deben a que la válvula que impide que el contenido del estómago vuelva a su esófago no está lo suficientemente desarrollada todavía. Al no estar suficientemente desarrollado, aún no es capaz de retener lo que el pequeño ingiere, como por ejemplo la leche en fórmula. Así que la comida rebosa por la boca del bebé al poco de terminar sus tomas o incluso unas horas después.
Las causas de los vómitos en bebés variarán dependiendo de la edad del infante. Durante los primeros meses, los bebés sufrirán más regurgitaciones debido a que aún no tienen maduro el sistema digestivo. Esto provoca que el alimento (leche materna) no se quede por completo en el estómago, sino que vuelva a subir.
Factores Adicionales
- Inmadurez del sistema digestivo: Los bebés tienen partes de su sistema digestivo inmaduro.
- Coordinación: Cuando los bebés están amamantando, están aprendiendo a coordinar la succión, la deglución y la respiración.
- Posición del bebé: La posición del bebé durante la lactancia puede influir en la dirección del flujo de leche. En ocasiones los bebés presentan estas regurgitaciones nasales únicamente en ciertas posiciones.
- Fuerza de succión: La fuerza de succión del bebé también puede jugar un papel importante.
- Anquiloglosia: La anquiloglosia es una situación que produce que el bebé no pueda realizar unos movimientos óptimos de succión y deglución. Estos movimientos pueden conducir a agarres deficientes en los que los bebés tragan aire (se conoce como aerofagia).
¿Cuándo Preocuparse?
Es esencial tener en cuenta que en la mayoría de los casos, el reflujo nasal durante la lactancia no es motivo alguno de preocupación, y no provoca situaciones graves. Como siempre explicamos, el pediatra es la persona indicada para determinar si lo que tu bebé tiene son regurgitaciones o hay algún problema mayor.
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En el caso de que el pediatra vea síntomas de que puede haber una enfermedad por reflujo gastroesofágico, podría solicitar algunas pruebas para diagnosticarla. Si el bebé está pasando por una gastroenteritis y tiene vómitos frecuentes es mejor consultar al pediatra. Si aparece sangre en las regurgitaciones y no tienes grietas, es mejor consultar al pediatra.
Pediréis cita con vuestro pediatra si:Si el bebé llora con el vómito, tiene gesto de dolor.Si no gana peso adecuadamente o está perdiendo peso.Si está muy irritable, llora la mayor parte del tiempoSi al mamar o al tomar los biberones, el niño se echa hacia atrás, se arquea, llora. Se engancha y enseguida se suelta.Diarrea o estreñimiento importante.
Acudiréis a urgencias si:Si los vómitos se presentan de repente, muy abundantes y violentos, con mucha ansia por comer y empeoran de forma brusca en 2-3 días.Si además de vomitar presenta lesiones en la piel, eccemas, ronchas en la cara o alrededor de los labios sobre todo inmediatamente después del biberón o del pecho.Si está decaído, apático, febril, y con poca actividad.Si los vómitos son biliosos (verdes)
Qué Hacer para Reducir la Regurgitación
Estas son algunas recomendaciones para intentar reducir la cantidad de regurgitación en bebés:
- Mantén a tu bebé en posición erguida.
- No lo alimentes en exceso. No alimentar demasiado al bebé: es mejor hacerlo en menos cantidad, y con más frecuencia.
- Saca siempre el gas al bebé durante y después de cada toma.
- En lactancia materna, si no notamos que haya cogido aire y de hecho no eructa cuando le erguimos, no es necesario.
- Para evitar que tu bebé vomite la leche en fórmula, es importante que lo mantengas erguido durante las tomas o inmediatamente después de las mismas.
- También es recomendable que le ayudes a expulsar los gases tras las tomas para evitar que se acumule aire en su estómago, esto ayudará a disminuir el número de vómitos.
Si el pediatra lo considera necesario, podría recomendarte cambiar algunos elementos de la dieta de la madre mientras está dando el pecho. También explica que hay preparados para alimentar a los bebés que contienen espesantes: “Se llaman fórmulas antirregurgitación. Al ser más espesas, es más difícil que las bocanadas lleguen a la boca, aunque no impiden que el reflujo se siga produciendo”.
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Probar con otra leche de fórmula: algunos bebés regurgitan más con unas marcas que con otras.
No dejes que el bebé llore para darle de comer, ya que estará mucho más nervioso. De este modo evitarás que se ponga nervioso, algo que, como vimos antes, provoca que el alimento le siente peor.
Puedes mantener al bebé en posición vertical durante 30 minutos después de alimentarlo, y esto a veces puede mejorar el reflujo.
En cuanto a la alimentación de tu bebé, la AEP señala que los bebés con regurgitaciones que toman pecho “no precisan realizar cambios en la dieta, ni tampoco si toman biberón y por lo demás están bien”.
Tabla Resumen: Regurgitación vs. Vómito
| Característica | Regurgitación | Vómito |
|---|---|---|
| Fuerza de expulsión | Suave, sin esfuerzo | Fuerte, con contracciones abdominales |
| Contenido | Principalmente leche | Leche y contenido estomacal |
| Malestar del bebé | Generalmente no | Puede haber malestar o dolor |
| Causa | Inmadurez del esfínter esofágico | Infecciones, alergias, obstrucciones |
A pesar de todo, recuerda que lo más habitual es que las regurgitaciones desaparezcan a medida que el sistema digestivo de tu bebé evolucione, sin mayor problema. Así es, si tu bebé regurgita porque su esfínter esofágico todavía no está maduro -se trata de un reflujo gastroesofágico fisiológico-, el problema desaparecerá a los meses, cuando esta válvula ya haya aprendido a funcionar. Además, a medida que vayas incorporando a su dieta alimentos más sólidos, también irán disminuyendo las posibilidades de que estos vuelvan a la boca de tu bebé.
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