Lactancia Mixta: Beneficios y Riesgos del Biberón para tu Bebé

26.10.2025

La lactancia mixta se da cuando el bebé se alimenta a la vez del pecho materno y del biberón con leche artificial. Habitualmente, cuando el bebé nace, las madres prefieren la lactancia materna exclusiva. La lactancia mixta no suele ser la opción inicial elegida por la madre.

Motivos para optar por la lactancia mixta

Existen diversas razones por las que una familia puede optar por la lactancia mixta. En el primer caso, nos encontramos con bebés que necesitan algo más alimento que el producido por su madre. Aunque existe la posibilidad de conseguir que la madre genere mayor cantidad de leche materna, hasta que esta producción se adapta a las necesidades del niño, las familias pueden recurrir a la alimentación complementaria con biberón. En el segundo caso, incluimos todas las circunstancias de la familia que les conducen a una alimentación mixta: problemas laborales, cansancio de la madre, responsabilidades familiares, sociales, etc., bien porque la lactancia materna exclusiva no va a poder realizarse o porque los padres no desean llevarla a cabo.

Lo más frecuente es que se inicie cuando la madre comienza a trabajar, tras la baja maternal. Por último, existen parejas que optan por la lactancia mixta desde un inicio, porque los dos quieren implicarse en la alimentación del bebé, aunque no es lo más frecuente.

Ventajas de la lactancia mixta

  • Los padres se pueden turnar para alimentar al recién nacido.
  • A muchas mujeres les resulta incómodo amamantar en público. Poder dar el biberón en lugares públicos.

Establecimiento de la lactancia materna

En este caso, en los primeros días de vida del recién nacido es necesario el establecimiento de la lactancia materna. Para conseguirlo, el bebé tiene que realizar tomas al pecho de forma frecuente, para estimular la secreción de leche materna. Si al recién nacido le dan leche de fórmula en estos días, se quedará satisfecho y no querrá tomar pecho en varias horas, por lo que no inducirá la producción de leche de la madre. Como consecuencia, esta genera menos leche y cada vez que el bebé mama se queda más insatisfecho y precisa más leche artificial.

El bebé prefiere un alimento u otro

Lo más probable es que un bebé alimentado con lactancia materna rechace el biberón, ya que la toma al pecho no solo le aporta alimento. Al mamar establece un vínculo afectivo con la madre, lleno de calor, miradas, caricias, etc. Pero cualquier persona puede dar el biberón. Es un proceso con menos contacto físico y, por lo tanto, trato afectivo, y en el que se succiona de una tetina de plástico o silicona y no directamente de la piel.

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Pero también puede ocurrir el hecho contrario: que un bebé que pruebe el biberón rechace el pecho. Suele suceder porque para el bebé succionar del biberón requiere menos esfuerzo y, por lo tanto, cuando se le ofrece el pecho lo rechaza. Ya conoce una forma más sencilla de alimentarse. Para evitarlo, existen tetinas especialmente diseñadas para que le cueste lo mismo succionar del biberón o del pecho materno.

Cantidad de leche y crecimiento del bebé

A medida que el bebé coge peso, necesita más alimento. Con la lactancia materna, de manera fisiológica, mama más cantidad y el organismo materno genera mayor cantidad de leche. En el caso de los niños alimentados con lactancia mixta, cuando las necesidades del niño aumentan con el tiempo, es más habitual o más sencillo aumentar la cantidad de leche artificial que se lo ofrece que esperar a que aumente la producción de leche materna.

Relactación

Por último, debemos de hablar de la denominada relactación, que es el proceso mediante el cual, un bebé que se alimentaba con lactancia mixta pasa a alimentarse con lactancia materna exclusiva. Este proceso se consigue mediante la eliminación progresiva de las tomas o suplementos de leche artificial, favoreciendo que el bebé se enganche de forma más frecuente al pecho. Durante este periodo se debe tener especial cuidado en que las necesidades alimentarias del niño estén cubiertas y que no estemos creando una desnutrición.

La relactación, o lactancia inducida, es el proceso mediante el que se recupera la producción de leche materna después de que haya disminuido o incluso desaparecido.

Alimentación a demanda

La alimentación debe ser a demanda del bebé siempre, sea cual sea el tipo de alimentación. Por lo tanto, si le das el biberón de forma exclusiva a tu bebé, debes darle el biberón cuando él lo pida. No es cierto que debas dárselo cada 3 horas o cada 2 horas los primeros meses y luego cada 3 o 4 horas. Tampoco es cierto que los bebés alimentados con leche de fórmula para lactantes hagan menos tomas diarias o aguanten más tiempo entre toma y toma.

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La señal más reconocible del hambre es el llanto, pero, a menudo, cuando el bebé se pone a llorar ya tiene mucha hambre y puede ponerse nervioso, lo que dificulta su alimentación. Como decíamos, hay que atender a las necesidades concretas de cada bebé y darle de comer a demanda. Los primeros días apenas si toman unos 10 o 15 ml de leche en cada toma, ya que sus estómagos son muy pequeños.

Cómo saber si el bebé está satisfecho

La otra gran preocupación de los padres respecto a la alimentación es cómo saber si el bebé ya está satisfecho o sigue con hambre y hay que ofrecerle más biberón. Cuando el bebé se alimenta de leche materna no es posible saber la cantidad de leche que ha ingerido, por lo que los padres se guían por las señales antes indicadas para saber si come lo adecuado o no. Para evitar llenar al bebé y que coma en exceso o acabe regurgitando la leche que le sobra, de nuevo hay que hacer caso a sus señales y parar en cuanto cierre la boca y muestre que no quiere más, aunque haya comido poco. Para evitarlo, además de darle la cantidad que él pida, es conveniente ofrecerle el biberón de manera similar al pecho y con tetinas de flujo lento para que sea el bebé el que regule la succión y la cantidad de leche que ingiere.

El chupete y la lactancia

La evidencia nos dice que la introducción temprana de chupetes y tetinas en un bebé amamantado puede influir en su lactancia. Puede ser de diferentes maneras, bien sea en su forma de succionar, en la cantidad de leche que extrae del pecho o en la duración de su lactancia.

Cuando se utiliza en los primeros días tras el nacimiento, cuando aún no está bien instaurada la lactancia hay riesgo de que el bebé pase demasiado tiempo succionando del chupete, tiempo que no dedica al pecho de forma que éste será menos estimulado y producirá menos leche. Entre las ventajas del chupete está que relaja y calma al bebé cuando su madre no está disponible y le ayuda a conciliar el sueño. También el uso del chupete durante la noche está relacionado con la reducción del Síndrome de Muerte Súbita del Lactante.

En el caso de que se vaya a usar es importante no introducirlo antes de las primeras 3 o 4 semanas de vida del bebé y siempre que la lactancia esté avanzando de forma adecuada. En un bebé que presente dificultades en el agarre o la succión no es una buena idea ya que la forma de succionar del chupete es distinta a como succiona del pecho materno y puede llevarle a confusión.

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Formas de chupete

  • Forma anatómica: Esta tetina hace que la lengua del bebé se retraiga en vez de acanalarse alrededor de ella y hace que la punta quede detrás de las encías lo que estimula a morder.
  • Forma fisiológica: Es más ancha y achatada. Esa forma tampoco estimula a la lengua a acanalarse, que es la posición ideal para sujetar el pezón dentro de la boca.
  • Forma de cereza: La punta de esta tetina tiene forma de bola, siendo más estrecha en la base.
  • Forma cilíndrica: Esta tetina permite colocar la lengua adecuadamente y realizar la succión de forma más parecida a como se realiza en el pecho.

Algunos bebés pueden no ser capaces de mantener el chupete en la boca. Se les cae continuamente. Algunos bebés manejan bien el chupete y el pecho sin que parezca importar qué tipo de chupete utilizan.

Evitar que succione el chupete en la media hora anterior a cuando se supone que va a mamar. Al terminar la toma no se le debe colocar el chupete inmediatamente. Algunos bebés, 5 o 10 minutos después de haber mamado, toman un poco más.

El biberón y la suplementación

El biberón es el método escogido por la mayoría de los padres para suplementar a su bebé. Cuando se necesita administrar grandes cantidades o la suplementación se prolonga en el tiempo a muchas familias les cuesta mantener otros sistemas más respetuosos con la lactancia debido a su complejidad.

Son los padres los que deben elegir el método que mejor cuadre con sus posibilidades, por eso, nuestra labor si escogen el biberón consistirá en enseñarles a utilizarlo minimizando el efecto que pueda tener en la lactancia.

Tetinas para biberón

No hay una tetina de la que podamos decir que es la “perfecta”, ya que cada niño se va a manejar con la que mejor se adapte a él. Lo que debemos buscar es el efecto que haga la tetina en su succión. Que la posición de la boca sea lo más parecida a la posición en el pecho. Cuando el bebé succiona del biberón, debe coger no solo el “pezón “de la tetina, sino también parte de la base para poder mantener la boca abierta y evertir los labios.

En cuanto a la forma de la punta, se debe escoger una que permita que la lengua se acanale alrededor de la tetina por lo que evitaremos las anatómicas, que como ya dijimos, facilitan la retracción de la lengua. El flujo de la tetina también es importante ya que si es demasiado lento puede hacer que el bebé se enfade o que pierda interés en comer mientras que si es demasiado rápido el bebé puede atragantarse, llorar…

Cuando el bebé está tomando el biberón debemos observar si aparecen signos de estrés como manotear o abrir los dedos de forma exagerada. El flujo debe ser suficiente para ver al bebé succionar cómodo, sin signos de estrés y que permita que la toma se haga en un tiempo prudencial. No más de 30 minutos, pero tampoco excesivamente corta.

Con relación a la textura se deben evitar los extremos. Las tetinas muy rígidas pueden hacer que el bebé se canse, que tenga que apretar demasiado los labios o que se le vayan escurriendo, quedando sólo agarrado a la punta de la tetina y las que son excesivamente blandas pueden colapsarse con la presión negativa de la succión del bebé y hacer que los labios se enrollen hacia dentro en vez de estar evertidos. Por lo tanto, se debe buscar una tetina intermedia.

Cómo ofrecer el biberón

Debemos ofrecer el biberón igual que hacemos con el pecho. Debemos tocar con la tetina el surco nasolabial o acariciar con ella los labios de arriba abajo, para estimular al bebé a abrir bien la boca y solo cuando está bien abierta introduciremos el biberón. Una vez está la tetina en la boca debemos confirmar que parte de la base está dentro de la boca y que ésta está bien abierta con los labios evertidos. Si los labios quedan pegados a la rosca de la tetina probablemente estemos utilizando una demasiado corta.

Es necesario valorar cómo es la toma al biberón. El ritmo de succión/deglución debe ser similar al del pecho. Lo normal es 1:1 o 2:1. Es decir. Por cada succión o cada 2 succiones, se produce un trago. Cada 20 o 30 tragos se le debe facilitar un descanso si no lo hace él.

Método de Dee Kassing

Dee Kassing, consultora en Lactancia, ideó este método para reducir el impacto que puede tener en la lactancia el uso del biberón. Ofrecemos el biberón acariciando los labios o las mejillas con la tetina para que el bebé sepa que va a comer y se prepare y no lo introducimos hasta que la boca esté bien abierta. El biberón debe estar en posición horizontal de forma que la tetina queda mediada de leche. Para ello el bebé debe estar incorporado.

Dar el biberón de esta manera permite al bebé ser agente activo en su alimentación ya que, al no caerle la leche sola en la boca, puede dejar de succionar en cualquier momento y descansar sin que se le llene. Aun así, si no hiciera pausas, cada 20 tragos más o menos deberíamos retirar el biberón como explicamos anteriormente. Después volveremos a ofrecer la tetina en el labio superior para que sea el bebé el que abra la boca de nuevo. Si tras una de estas pausas el bebé no abre la boca al ofrecerle, haremos un descanso más largo o daremos la toma por terminada.

Muchos padres se preocupan por si pudiera entrar aire al succionar con la tetina solo mediada de leche ya que en ocasiones puede que el bebé succione aire. Debemos tranquilizarlos en ese sentido. Al tomar la leche de forma tranquila y controlar la succión, el aire que pudiera entrar con la succión se expulsa de forma imperceptible por la nariz. Es como cuando nosotros comemos sopa e introducimos aire en nuestra boca con cada cucharada. Ese aire no lo tragamos, sino que lo expulsamos por la nariz. Solo tragamos aire cuando comemos muy rápido o si estamos hablando a la vez, que dejamos de controlar cómo lo estamos haciendo. En el bebé ocurre lo mismo.

Tetinas especiales

  • Tetina Specialneeds® de Medela® o biberón Haberman: Es una tetina diseñada para bebés que no son capaces de crear el vacío necesario para extraer la leche. Esto puede ocurrir en bebés con labio o paladar hendido o en problemas neurológicos.
  • Tetinas para labio y paladar hendido de Nuk®: La forma de estas tetinas facilita el sello de la zona hendida mientras el bebé se alimenta de forma que se evita el paso de comida a las vías respiratorias.

Tabla comparativa de tetinas

Tipo de Tetina Características Ventajas Desventajas
Anatómica Imita la forma del pezón materno Puede ser familiar para algunos bebés Puede interferir con la succión correcta
Fisiológica Ancha y achatada - No estimula la lengua a acanalarse
Cereza Forma de bola en la punta - -
Cilíndrica Permite una colocación adecuada de la lengua Favorece una succión similar a la del pecho -

¿Leche materna y de fórmula en el mismo biberón?

Si comienzas a darle a tu hijo leche materna y de fórmula en el mismo biberón, lo más probable es que empiece a rechazar ingerir leche materna, ya que la succión del biberón le supone menos esfuerzo que la del pecho. Debes tener en cuenta que la leche de fórmula fluye mucho más rápido y con una mayor cantidad por el biberón que si toma el pecho. Así que si el bebé tiene apetito, preferirá el biberón. Por este motivo, es aconsejable darle primero leche materna y después leche de fórmula, en vez de mezclarlas.

Asimismo, defecará con menor regularidad y sus heces serán más oscuras. Ten presente, por otro lado, que, al empezar a darle leche de fórmula al bebé, el bebé suele quedar más lleno, porque la leche de fórmula es más difícil de digerir que la materna, de manera que tardará más en querer comer de nuevo.

Motivos para no dar el pecho

Si estás teniendo problemas con la lactancia materna, es probable que te plantees la decisión de no dar el pecho más a tu bebé y pasarte a la lactancia artificial. Son muchas las razones de por qué hay madres que no pueden amamantar o eligen no dar el pecho a su bebé. Entre las más habituales, figuran la falta de ayuda, las informaciones confusas y contradictorias al respecto y la inexperiencia.

  • Problemas de salud: Tanto la mamá como el bebé pueden sufrir alguna enfermedad crónica o afección de otro tipo que hace que la lactancia materna sea complicada o incluso imposible.
  • Mala conciliación: Muchas mamás tienen que recurrir a la lactancia diferida o lactancia mixta para poder reincorporarse a su trabajo.
  • El bebé no se agarra bien: Algunos bebés pueden tener problemas para agarrarse al pecho o presentar una succión muy débil con la que no consiguen extraer el alimento.
  • El bebé no quiere pecho: Algunos bebés prefieren el pecho y otros se encuentran más cómodos tomando biberones.
  • Depresión postparto: Si bien uno de los beneficios de dar el pecho es que reduce el riesgo de depresión postparto, en ocasiones esta afección no permite a la madre optar por la lactancia materna exclusiva, porque le causa malestar y desconexión de su bebé.
  • Decisión personal: ¿Qué pasa si no quiero dar el pecho? Hay ocasiones en las que no hay más motivo para no dar el pecho que, simplemente, que no lo desees. Si te resulta incómodo, agobiante o incompatible con tu forma de vida.

Al final, elegir no dar el pecho es algo que solo te concierne a ti. Es preferible alimentar a tu bebé con leche artificial pero hacerlo a gusto y cómodamente, disfrutando del momento y conectándote con él, que ofrecer el pecho sintiéndote a disgusto y por obligación.

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