¿Beber Coca Cola Afecta la Lactancia? Mitos y Realidades

23.11.2025

Hay varios mitos alrededor de las bebidas gaseosas, y uno de ellos está relacionado con la lactancia materna. ¿Te has preguntado alguna vez si has dejado de tomar un refresco de naranja por miedo a que tu bebé reciba leche con gas? Pues no hay motivo para preocuparse. Este mito tan extendido incluye el agua con gas o un simple refresco de naranja entre los alimentos que la madre no debería consumir porque, supuestamente, provocan gases en el bebé.

No sabemos de dónde o cuándo surgió este mito, pero lo cierto es que no deja de repetirse. En la red podemos encontrar muchas referencias y consultas al respecto, lo cual indica que hay tanta preocupación como desconocimiento.

¿Qué pasa si tomo cafeína y estoy lactando?

Otro componente que genera dudas dentro de la dieta de la madre y el lactante es la cafeína. ¿Se puede consumir esta sustancia durante la lactancia materna? La respuesta es: depende. Si se toma en cantidades moderadas, no es perjudicial para el niño, pero vale aclarar que sí puede dejar rastro en la leche materna. Algunas bebidas como el café y la Coca Cola contienen cafeína. ¡Ojo! Hay muchos alimentos que igualmente ignoramos que contienen cafeína: como el té, el chocolate, y las bebidas energizantes.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) evaluó el riesgo de la cafeína en el año 2015. La cafeína, tanto del café como de otras bebidas (infusiones o refrescos), ingerida por la madre pasa a la leche materna en cierta cantidad, de forma que cuando el bebé lacta puede recibir esta cafeína y causarle irritabilidad, insomnio o intranquilidad.

Se considera que si la dosis de cafeína ingerida por la madre es superior a 300 mg al día (en dosis únicas no mayores de 200 mg) es cuando pueden aparecer síntomas en el bebé. Por lo tanto, un consumo de 2 a 3 tazas de café preparado en casa se podría considerar seguro para el lactante.

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La cafeína tarda aproximadamente una hora en pasar totalmente al torrente sanguíneo y unas cinco horas en eliminarse por completo del organismo. Por tanto, una estrategia que se puede utilizar para evitar que al bebé le lleguen pequeñas o moderadas cantidades de cafeína es esperar un tiempo desde que se ingiere la bebida con cafeína hasta que se da de mamar al bebé. En cualquier caso, si el bebé ingiere cafeína también hay que tener en cuenta que no la metabolizan tan rápido como los adultos, por lo que ésta permanece más horas, incluso días, en su cuerpo.

Otro aspecto que no se debe olvidar es que la cafeína no sólo está en el café sino que la podemos ingerir a partir de otros alimentos o bebidas. El café tiene entre 40 y 200 mg de cafeína por cada 100 ml según el tipo de café. De media, un café normal podría tener entre 60 y 100 mg de cafeína. Es decir, que por un café, a priori, no le debe ocurrir nada al bebé. Sin embargo, debemos recordar que la cafeína se encuentra en otras bebidas, alimentos o incluso fármacos.

Por ejemplo, una lata de refresco de cola (330 ml) puede tener entre 93-106 mg de cafeína (si es light entre 114 y 122 mg); un té negro de unos 180 ml podría tener entre 4 y 16 mg de teína, 40 g de chocolate negro contienen unos 194 mg de teobromina, en una bebida energética de 330 ml hay entre 100 y 230 mg de cafeína y en una barrita de chocolate energética unos 100 mg. La teobromina y la teína son sustancias de la familia de la cafeína que actúan al mismo nivel y de forma muy similar. Y respecto a los medicamentos, numerosos fármacos, algunos muy comunes, contienen cafeína como excipiente en su composición, por lo que es importante prestar atención.

Bebidas Energéticas y Lactancia

El consumo de bebidas energéticas durante el periodo de lactancia y cómo puede afectar al lactante es una cuestión muy recurrente hoy en día. Un estudio realizado por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) determinó que no son recomendables, ya que suelen contener elevados índices de cafeína, más de la cantidad segura para el bebé lactante. Además, poseen otros ingredientes, como la taurina, que se suman al efecto de la cafeína y derivados.

Podemos establecer dos niveles seguros a la hora de consumir bebidas con cafeína o derivados durante la lactancia. El primero de ellos es el de riesgo muy bajo, que quiere decir que existen numerosos estudios científicos y consenso de expertos que han demostrado cualquiera o varios de los siguientes factores: que no presenta efectos secundarios en lactantes o neonatos durante un uso frecuente, que su falta de toxicidad está probada o que la farmacocinética es adecuada. Ahora bien, esto significa que puede tomarse con un margen de seguridad bastante amplio, no que haya que abusar de ellos.

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Después está el nivel de riesgo bajo, que establece que los efectos en el lactante y el periodo de lactancia pueden ser leves o adversos de forma moderada. Significa que no hay suficientes datos de dominio público, pero las características farmacocinéticas del producto, tanto en cuestión de eliminación del organismo como su efecto en el organismo, así como su composición físico-química, hacen que los efectos contraproducentes o adversos sean poco probables. Dicho esto, es importante controlar en gran medida el consumo y sus horarios, las dosis, la edad del lactante y vigilar los posibles efectos que puedan producir.

En resumen, la cantidad de cafeína que se considera segura o de riesgo bajo para el bebé es la ingesta por parte de la madre de menos de 300 mg al día. Es decir, unas dos o tres tazas de café. Aunque se debe tener en cuenta el sumatorio final del día en el consumo de cafeína proveniente de otros productos. Además, si espaciamos en el tiempo la toma de café con la toma del bebé procuramos que la cantidad de cafeína que queda en el cuerpo y en la leche, y por tanto la que llega al lactante sea menor.

Recomendaciones de la AESAN sobre bebidas energéticas

Tras revisar los ingredientes y el consumo de estos productos en España, la Aesan ha elaborado el Informe sobre los riesgos asociados al consumo de bebidas energéticas. En este documento se insta a las autoridades a regular el término bebida energética, que sigue siendo un concepto no definido o recogido en la legislación.

Este estudio revela que una persona que tome más de 1,4 miligramos de cafeína por kilo de peso al día puede sufrir insomnio y reducción de la duración del sueño. Además de cafeína (los envases más habituales de este producto contienen 32 miligramos cada 100 mililitros), las bebidas energéticas suelen contener otros ingredientes como taurina, L-carnitina, glucuronolactona, guaraná, ginseng y vitaminas del grupo B, entre otros.

En lo referido al contenido en ingredientes a base de plantas, Aesan destaca que no debe de menospreciarse la actividad biológica de los distintos principios activos y su capacidad para interaccionar con medicamentos. «El consumidor debe ser advertido no sólo de los contenidos incluidos sino de la posibilidad/ riesgo de interacción, así como de aquellas situaciones en las que se contraindica la ingesta», apuntan.

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Así, la recomendación es evitar las bebidas energéticas con ginseng durante el embarazo, la lactancia y en niños, y también en adolescentes menores de 18 años dada la ausencia de evaluación de los efectos de ginseng en estos grupos de población.

El informe de Aesan recomienda fomentar el consumo moderado de bebidas energéticas y evitar conductas de riesgo, especialmente su combinación con bebidas alcohólicas. Además, sugiere un mayor control de la publicidad, especialmente aquella dirigida a la población menor sensible.

Efectos de las bebidas energéticas

Una sola bebida energética sobre estimula el Sistema Nervioso Central, es por ello que algunas personas consumen este tipo de bebidas con la finalidad de aumentar el estado de alerta y el pensamiento rápido, así como para disminuir la sensación de fatiga mental. Además, una práctica relativamente habitual es mezclar las bebidas energéticas con alcohol.

La gran mayoría de las denominadas bebidas energéticas tiene una composición similar a base de altas cantidades de cafeína, taurina y azúcar. También existen bebidas llamadas "caffeine/energy shots". Puede generar nerviosismo, irritabilidad y ansiedad, además de afectar a la calidad del sueño e incluso insomnio, así como alteraciones en el pensamiento, la atención y la memoria.

Mitos comunes sobre la alimentación en la lactancia

Mucha de la información que llega a manos de las madres durante la lactancia proviene de la publicidad de leche de fórmula o lactancia artificial. Aunque la madre no sea un ejemplo perfecto de salud, siempre la leche materna es superior y más recomendada que cualquier fórmula de leche artificial. La alimentación no es muy distinta a otras etapas.

Es cierto que la producción de leche materna aumenta las necesidades energéticas de la madre, pero esto no significa que tenga que esforzarse en comer por encima de su apetito. Muchas madres creen que beber más agua ayudará a producir más leche y lo único que hace que se produzca más leche es la succión del bebé.

Resulta imprescindible que la mamá reciente controle con detalle su alimentación durante la lactancia, puesto que de ella se nutre el niño para recibir el sustento que necesita. Ya que con tu alimentación influyes no sólo en tu salud, sino también en la de tu hijo, debes mantener una alimentación variada y sana durante la lactancia, como ya lo hacías durante el embarazo.

Alimentos a evitar durante la lactancia

  • Pescados azules grandes: Evita el consumo de pescados azules grandes durante la lactancia ya que pueden contener altos niveles de mercurio.
  • Ajo y cebolla: Pueden alterar el sabor de la leche materna, provocando que tu bebé rechace la leche a la hora de amamantar.
  • Cafeína: No es recomendable consumir estos productos en exceso durante la etapa de lactancia, o bien hacerlo solamente después de dar el pecho.
  • Alcohol: No existe un nivel seguro de consumo de alcohol durante la lactancia.
  • Azúcares refinados: Deberías evitar los helados, la bollería industrial, las chucherías y alimentos similares durante la lactancia materna.
  • Lácteos: Se considera que los lácteos son más propensos a causar reacciones alérgicas.
  • Cítricos y picantes: El consumo de cítricos puede alterar el sabor de la leche materna. Lo mismo sucede con los alimentos picantes, que además tienden a provocar hinchazón.

Alimentos beneficiosos durante la lactancia

  • Levadura de cerveza: Es rica en zinc y contribuye al buen desarrollo y crecimiento del bebé y ayuda a evitar trastornos cutáneos.
  • Alimentos ricos en hierro: Intervienen en la formación de los glóbulos rojos, la oxigenación de los tejidos y el desarrollo psicomotor, psicosocial y cognitivo del bebé, y previene retardos del desarrollo neurológico.
  • Alimentos ricos en vitamina C: Fundamental para la formación del colágeno, proteína principal en los tendones, tejidos conjuntivo y óseo, la piel y los vasos sanguíneos, entre otros.

Recomendaciones nutricionales para madres lactantes

En numerosas ocasiones, las madres que optan por la lactancia materna notan un aumento del hambre. Esto es completamente normal, ya que el cuerpo está ejerciendo un mayor esfuerzo para producir leche.

Pese a este aumento del hambre, lo aconsejable es consumir pequeñas cantidades, pero de manera muy frecuente. Esto favorecerá el mantenimiento de los niveles energéticos de forma constante, además de controlar el hambre y evitar los atracones.

¿Cuáles son los alimentos adecuados para la lactancia?

Una dieta saludable durante la lactancia materna debe ser variada y equilibrada. Por ello, debe incluir una mezcla adecuada de hidratos de carbono, proteínas y grasas. Esto no solo va a aportar energía para producir leche, sino que también promueve que el cuerpo reciba los nutrientes esenciales para su correcto funcionamiento.

Alimento Beneficios
Cereales y legumbres (pan integral, arroz, lentejas) Aporte de proteínas, calcio y hierro
Frutas y verduras (frescas) Fuente principal de vitaminas y minerales
Carne de vacuno Alto contenido en proteínas y ácido fólico
Pescado (azul) Ácidos omega-3 (DHA) crucial para el desarrollo del sistema nervioso
Lácteos (desnatados) Aporte adecuado de calcio
Grasas saludables (aceite de oliva, girasol, mantequilla, margarina) Omega-3, omega-6, vitaminas A y D

Bebidas recomendadas durante la lactancia

Mantener una correcta y adecuada hidratación durante el periodo de lactancia es crucial, ya que asegura la producción de leche diaria. La leche materna está compuesta por un 85-90% de agua. Por este motivo, se aconseja tomar al menos 2 litros (8 vasos) de agua diarios, además de la cantidad de agua que se obtiene del consumo de frutas y verduras.

Se puede variar el consumo de agua diario con otras bebidas como las infusiones, los zumos naturales, los caldos y las sopas. De este modo, también se garantizaría la ingesta de líquido recomendado.

En caso de tener más dudas acerca de qué comer durante la lactancia, consulta con tu médico o especialista de cabecera.

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