Cuidado del cuerpo del bebé recién nacido
La piel de tu bebé necesita un cuidado especial desde sus primeros momentos, ya que es cinco veces más fina que la de un adulto y con ella debe protegerse del mundo exterior. Durante los primeros años de su vida conocerá el mundo y a sí mismo a través de su piel y, mediante mimos y caricias, la confianza de tu hijo en su nuevo entorno irá aumentando.
“Tu pequeño bebé aprende mucho sobre sí mismo y su nuevo mundo a través de la piel. La piel del bebé es muy delicada, por ello lo mejor es utilizar pocos ingredientes de la mejor calidad posible.
Los aceites vegetales son similares al manto hidrolipídico, no dejan ninguna película sobre la piel, permitiendo que respire y que los ingredientes activos penetren. Nuestra línea de Caléndula y Malva Blanca, ésta última para pieles atópicas, están desarrolladas con dermatólogos y pediatras, conociendo así las necesidades de las pieles más sensibles. Incluyen todos los productos que necesitará tu bebé de pies a cabeza en cuanto a cuidado e higiene diaria se refiere.
Para enfrentarse a los nuevos desafíos, el pequeño necesita una piel sana y protegida. Por ello, es importante tener cuidado para no sobrecargarla durante los primeros meses. Para reforzar sus defensas inmunitarias, tu bebé necesita enfrentarse a las bacterias, a los microbios y a los demás "bichitos" que nos rodean a diario.
Principios básicos del aseo del bebé
El aseo es un momento privilegiado de intercambio con tu bebé. Es recomendable organizarse bien y tener todo lo necesario a mano para poder disfrutarlo plenamente.
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Esta es la lista de productos indispensables para una correcta higiene del bebé:
- Gel de baño sin jabón para pieles sensibles
- Un champú suave para sus primeros cabellos
- Una leche limpiadora para su carita
- Una crema para su culito
- Suero fisiológico
- Algodón hidrófilo
- Toallitas
Ahora que tenemos todo lo necesario, pasemos al chequeo completo del aseo del bebé:
Baño
A los bebés les encanta bañarse. Para su total seguridad, mantente atenta y no apartes la mirada de tu hijo. Ten cuidado de que no coja frio: la temperatura de la habitación debe estar entre los 20 y los 24 ºC, y la del agua entre los 37 y los 38 ºC.
Un baño diario no es necesario, pero es importante que lo hagas con productos específicos para el cuidado de la piel del bebé, sin aditivos que produzcan burbujas. El Baño en Crema de Caléndula es ideal para los primeros baños.
El bebé no se puede sumergir completamente en el agua de la bañera hasta unas 48 horas después de la caída del cordón umbilical. Durante estos dos días en que no se puede bañar al bebé, su higiene diaria se debe realizar con una esponja empapada con agua tibia, limpiando todo su cuerpo excepto la zona del cordón umbilical. También se puede utilizar leches limpiadoras específicas que venden muchas marcas comerciales.
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Se puede empezar a bañar al bebé en el momento en que el cordón umbilical se ha caído y ha cicatrizado por completo. Las principales instrucciones para este primer baño son:
- El jabón: su uso no es imprescindible aunque sería recomendable en el área del culito para mejorar su aseo. La mejor opción es un jabón específico para bebés o recién nacidos o un gel sin jabón que limpia sin dañar la delicada piel del bebé.
- El agua: debe estar a temperatura corporal de unos 37 ºC.
Cómo secar al bebé: tras el baño se debe secar con delicadeza al recién nacido, a toques, dejando bien secos los pliegues, el culito y entre los dedos. De esta manera, se previenen irritaciones e infecciones. Los recién nacidos nacen cubiertos de una capa grasa que los protege: lavérnix caseosa. Normalmente, durante los primeros días quedan restos de la misma. No hay que intentar retirarlos de manera brusca, ya irán desapareciendo y absorbiéndose por la piel con el paso de los días.
El baño como rutina: se recomienda el baño diario, como una rutina más del bebé. Debería ser un momento para disfrutar y para que el pequeño se relaje y estreche vínculos con los padres. Se puede aprovechar el baño para estimular al recién nacido, por ejemplo, cantando canciones que hablen del agua y del jabón.
Cambio de pañales y de ropa
La clave está en la organización. Coloca todo lo que vayas a necesitar cerca del cambiador: pañales, toallitas, leche limpiadora, ropa limpia, papelera. No olvides lavar y secar bien todos los pequeños pliegues de su piel antes de ponerle el pañal.
Cara
Un algodón impregnado en leche limpiadora o en agua mineral bastará. Puedes terminar con una crema hidratante suave para proteger su piel.
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Ojos
Humedece una compresa con suero fisiológico y pásala suavemente sobre sus ojos, desde el lagrimal hacia fuera.
Orejas
La delicadeza es primordial. No utilices bastoncillos; utiliza simplemente un algodón para limpiar el pabellón auricular y la parte posterior de la oreja.
Nariz
Se trata de una operación delicada. Retuerce un trocito de algodón impregnado en suero fisiológico e introdúcelo en los orificios nasales para limpiarlos. También puedes utilizar un sacamocos o aspirador nasal.
Si el bebé tiene mucosidad o secreciones se debe realizar un lavado nasal con suero fisiológico. Recuesta al niño boca arriba y gírale la cabeza hacia un lado. Aplícale el suero en el orificio nasal superior y repite la operación en el otro orificio, girándole la cabeza hacia el otro lado. Incorpora al niño para que termine de expulsar las mucosidades. Nunca utilices bastoncillos de algodón para limpiar la nariz.
Uñas
Cortárselas regularmente, procurando redondearlas y no dejarlas demasiado cortas.
Las uñas del recién nacido se deben cortar cuando estén largas, con una tijera especial de punta redondeada o bien limarlas con una lima suave. Tener especial cuidado en cortar las uñas rectas y no lesionar la piel del dedo.
Cordón umbilical
Límpialo de dos a tres veces al día con una compresa impregnada en desinfectante hasta que se le caiga (al cabo de una a dos semanas).
El resto de cordón umbilical, que permanece en el bebé tras el nacimiento, cae durante las 2-4 primeras semanas de vida. Ser escrupuloso y metódico con la cura del cordón nos puede ahorrar muchos problemas así como asegurar una correcta cicatrización.
El cordón se cura un par de veces al día con una gasita y alcohol de 70º. No hay que tener miedo a hacer daño al niño ya que el cordón no tiene sensibilidad. En cada cambio de pañal se debe prestar especial atención al cordón, evitando que se depositen secreciones (heces o pipí) en esa zona.
No se debe acelerar la caída del cordón, debe caer solo y no se debe hacer caso a todo lo que el “saber popular” aconseja para mejorar la estética del ombligo del bebé, ya que puede provocar infecciones que dejan cicatrices peores y complican la salud del bebé.
Algunas de las preguntas más frecuentes en la consulta son:
¿Cómo se cura el cordón umbilical?
Solo es necesario utilizar agua y jabón, salvo que no se pueda garantizar una adecuada higiene en el entorno del niño.
El cordón umbilical se suele caer entre cinco y quince días después del parto, hasta que esto ocurra, sigue estos sencillos consejos para curarlo:
- Antes de nada, lávate las manos.
- Limpia la zona con agua templada y un jabón neutro.
- A continuación, sécala bien.
- Pon una gasa limpia y seca alrededor del cordón para que no le roce la piel si lo deseas.
- Sustituye la gasa cuando cambies el pañal. Si la zona del cordón se mancha de de heces, lávala de forma concienzuda. La orina no tiene gérmenes, pero las heces sí.
Los principales signos de alarma por los que tenéis que consultar a vuestro pediatra son: enrojecimiento de la zona alrededor del ombligo, aparición de una secreción amarillenta, verdosa o maloliente, sangrado persistente del cordón o retraso de la caída del cordón mas allá de las tres semanas.
¿Hay que retraer el prepucio de los niños?
Esta práctica, que consiste en retraer el prepucio para limpiar el glande, está hoy desaconsejada por numerosos pediatras. Se ha demostrado que, al contrario de lo que se pensaba antes, la retracción no evita la fimosis (anomalía del prepucio). Un aseo "clásico" basta y sobra para garantizar la higiene de esta zona en un bebé, así que deja que la Naturaleza haga lo suyo.
Otras normas de higiene
Los peluches también tienen que lavarse a menudo: los más resistentes en la lavadora, los demás a mano.
En cuanto a su ropita, la interior se debe lavar todos los días. Para el resto de la ropa, haz lo que te parezca correcto, pero ten en cuenta que si hay una mancha de zanahoria en una chaqueta... ¡tampoco se acaba el mundo! Para los baberos, las toallas y la ropa de cama, opta por un lavado a 60 ºC y utiliza siempre un detergente suave que respete la fragilidad de su piel.
Una "limpieza"diaria de la habitación del bebé también es imprescindible. El primer reflejo debe consistir en ventilar cada día la habitación durante 10 minutos como mínimo. Barre o pasa con regularidad el aspirador y da preferencia a productos de limpieza naturales.
El aspirador nasal para bebés es un accesorio indispensable cuando tu pequeñín está resfriado. El más sencillo (y más barato también) es la pera de goma ya que aspira mediante una simple presión. También podrás encontrar aspiradores nasales con aspiración manual o eléctrica.
Para cuidar la piel frágil y la salud de tu bebé, evita los productos con parabenes, ya que estas sustancias químicas desequilibran el sistema hormonal.
Higiene específica
Cada parte del cuerpo necesita unos cuidados e higiene específica que debe tenerse en cuenta, y más aún, en el caso de un recién nacido.
El cabello
La higiene del cabello forma parte del la hora del baño.
Se deben utilizar champús poco agresivos específicos para bebés. Después, se debe peinar el cabello con cepillos adecuados de cerdas blandas. No se recomienda poner colonia en el cabello al recién nacido ya que puede molestarle o irritarle el olor tan fuerte, sobre todo si lleva alcohol. La colonia puede ponerse en la ropita y conseguirá el mismo efecto.
En caso de que el bebé tenga costra láctea (pequeñas descamaciones grasas en el cuero cabelludo), aplícale aceite de almendras u otro producto específico para costra láctea en el cuero cabelludo durante 10 minutos y retíralo con el champú; después peina el cabello intentando retirar la descamación sin irritar el cuero cabelludo.
¿Hay que limpiarle los ojos, las orejas y la nariz?
Los ojos de vuestro bebé lagrimean, la nariz comienza a fabricar secreción que ayuda a filtrar el aire y las orejas producen cera que protege el conducto auditivo.
La piel
Tras el baño, lo mejor es hidratar la piel. Muchos recién nacidos descaman la piel, sobre todo, en tobillos y muñecas. La piel de los recién nacidos tiende a escamarse y es muy fina y delicda, porque aún no posee la estructura protectora típica de las pieles de los adultos.
Se deben usar aceites vegetales (aceite de almendras o caléndula) o bien cremas hidratantes específicas para el bebé, hipoalergénicas y, preferiblemente, sin parabenos ni perfumes.
Puede aprovecharse el momento de la hidratación para realizar un buen masaje al bebé. El masaje infantil estrecha los vínculos entre padres e hijos, aumenta la inmunidad y relaja al recién nacido. Las caricias tranquilizan al bebé al tiempo que nuestra cercanía estimula sus sentidos, no sólo el del tacto. El bebé duerme más tranquilo y come mejor después del masaje. Los masajes alivian los gases que causan molestias al bebé. Se refuerzan vínculos y se comparte un tiempo fabuloso. Además, tocar al bebé favorece su desarrollo. Por otro lado, tiene la cara irritada por la baba hay cremas específicas en el mercado.
El culito
El recién nacido necesita mantener bien limpia y seca la piel del culito para evitar irritaciones. Se debe minimizar el uso de toallitas y priorizar, en cambio, el uso de la esponjita con agua tibia o una leche limpiadora específica. Las toallitas húmedas pueden irritar pero son un buen recurso cuando se está fuera de casa.
En los niños: se deben limpiar todos los pliegues y secarlo bien sin frotar.
En las niñas: es importante limpiar siempre de delante hacia atrás, con el fin de no transportar los residuos de las heces hacia la vagina y, sin presionar, lavar bien la zona entre los labios mayores y menores. Por último, secar sin frotar.
Las orejas
Existe la tradición de utilizar bastoncillos de algodón para limpiar los conductos auditivos externos de los bebés. Muchos otorrinos alertan del peligro de su uso ya que, introducir el bastoncillo, no limpia sino que introduce todavía más el cerumen y puede causar alguna pequeña herida o infección.
Por lo tanto, las orejas se deben mantener limpias y secas por fuera, no por dentro, ya que la cera que produce ya es una protección natural.
¿Qué ropa hay que ponerle a un recién nacido?
Esta es una pregunta que se hace a diario en la consulta; debéis evitar los tejidos sintéticos, siempre son preferibles las prendas del algodón.
Una de las recomendaciones, para evitar el síndrome de muerte súbita del lactante, es evitar el exceso de abrigo. Salvo en las primeras 24 o 48 horas, en las que pierden calor y están más expuestos a enfriarse, los recién nacidos regulan su temperatura de forma adecuada y no está justificado envolverlos en varias capas de ropa si no hace frío ni ponerles un gorro en la cabeza una vez estéis en casa.
Lo que os solemos recomendar es que el bebé lleve una capa más que vosotros, y si tenéis dudas, podéis introducir vuestra mano en el pecho del bebé. Si notáis su piel pegajosa y caliente, está pasando calor. Si por el contrario su cuerpo está más frío que vuestras manos, necesita más abrigo.
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