Bultos en los Senos Durante la Lactancia: Causas y Tratamiento
La lactancia materna es un proceso natural que requiere de acompañamiento y preparación. No obstante, no es extraño que presente algún tipo de complicación: una mastitis, las molestas grietas o las perlas de leche son de lo más habituales.
Obstrucciones Ductales
Las obstrucciones ductales son debidas a un estasis de leche debido a una dificultad en la salida de la leche secundario a una técnica de lactancia poco óptima, a una posible presión mantenida sobre el conducto (por ejemplo, la presión que ejercen las anillas de los sujetadores), a una posible situación de infección o a una succión subóptima.
Habitualmente aparece de forma unilateral, no produce fiebre y la usuaria expresa que siente la presencia de bultos con molestia.
En cuanto a las obstrucciones, se debe observar una toma y explorar la boca del lactante en busca de limitaciones para un agarre profundo y óptimo.
Se recomienda el vaciado frecuente, facilitando la salida con un masaje circular suave encima de la zona endurecida, colocando al lactante de forma que su mentón se dirija hacia la zona indurada.
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Aunque la obstrucción puede cursar con dolor, la mejor indicación para resolverla es que “el bebé mame con más frecuencia de ese lado”. El objetivo principal es que la acumulación de leche se vaya eliminando.
A su vez, la madre puede hacerse “masajes circulares en la zona para ‘deshacer’ el bulto y así no dejar que vaya a más”, comenta Luisa Fernanda Santos.
Si las molestias fuesen muy grandes, se pueden tomar analgésicos compatibles con la lactancia. En la página www.e-lactancia.org se recogen todos los que se pueden tomar sin problemas durante este periodo.
Pero no hay que olvidar en ningún momento que hay que descubrir la causa de la obstrucción y ponerle remedio.
Perlas de Leche
Concretamente, las perlas de leche son más comunes de lo que se cree. “Las perlas de leche son obstrucciones que se producen en el final de los conductos mamarios. Son más pequeños antes de dar el pecho y suelen aumentar después de la toma. Esta obstrucción hace que la leche no pueda salir al exterior y no permite el vaciado del conducto”, explica la experta.
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Si no es muy molesto lo ideal es esperar a que se solucione de manera espontánea.
“En caso de dolor intenso se pueden tomar algunas medidas para ayudar a aliviarlo. Dejar el pecho al aire para que el sujetador no presiones la zona o, si es muy intenso, contacta con tu médico para que te recomiende analgesia”, recomienda la matrona.
Cuando una perla de leche aparece se puede seguir dando el pecho con normalidad sea cual sea la causa: “Mi consejo es siempre buscar ayuda de un profesional para valorar por qué se ha producido esa perla de leche. Normalmente, es un aviso de que algo no está yendo bien. Una matrona, asesora de lactancia o IBCLC podrá ayudarnos a identificar qué tipo de perla es y cómo actuar”, afirma la matrona.
Su tratamiento depende de la causa por la que haya aparecido, por lo que la valoración de un profesional es fundamental tanto para tratarla como para evitar que vuelva a ocurrir.
Mastitis
La mastitis es una inflamación de la mama que puede acompañarse o no de infección. Hay diversas causas de mastitis, la mayoría de las cuales son benignas.
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Su causa es una infección causada por bacterias que se encuentran en la piel en condiciones normales y que entran en el tejido mamario a través de la piel o del pezón. Algunas mastitis inflamatorias no son causadas por agentes infecciosos.
- Mastitis ocasionada por un cuerpo extraño, como el escape de silicona o de parafina, a través de la pared una prótesis de mama.
- El cáncer de mama es causante de procesos que aparentan ser cuadros inflamatorios benignos y, sin embargo, son auténticos cánceres. En estos casos el cáncer de mama se disfraza de inflamación.
- Mastitis subclínica: Es la que no presenta signos ni síntomas.
- Mastitis aguda: Es una inflamación aguda de la mama que suele ser intensa y de corta duración.
- Mastitis crónica: Es una mastitis duradera, que suele ser de menor intensidad, pero de larga evolución.
Las obstrucciones pueden complicarse con una mastitis aguda si no se trata de forma adecuada.
“Una obstrucción no resuelta puede derivar en mastitis”, advierte la especialista. En estos casos, además del bulto y el enrojecimiento, la madre sentirá malestar, escalofríos y a veces fiebre, “como si fuera una gripe”.
La solución en este caso, al igual que lo era en el de la obstrucción simple es “vaciar el pecho, vaciarlo muy bien. Hacer una buena toma con una buena prendida”, subraya.
Tampoco aquí está indicado destetar si no es el deseo de la madre; se trata de un problema con solución.
Para la mastitis se pueden tomar analgésicos y puede ser necesario también la administración de antibiótico según indique el médico.
En este sentido apunta que “sería ideal si, además, se hace un cultivo para prescribir el antibiótico más adecuado”.
Si padeces algunos de los síntomas de mastitis, lo mejor es acudir a una consulta con el ginecólogo.
Tienes dificultades o trastornos en la lactancia que se acompañan de signos inflamatorios o tienes sospecha de iniciar una mastitis de la lactancia.
Con la mastitis simple, el tratamiento será mas sencillo y efectivo. Por el contrario, si la mastitis se presenta con complicaciones, es frecuente precisar cirugía y tratamiento medicamentoso adicional.
Prevención de la Mastitis Puerperal
La mastitis y el absceso mamario pueden prevenirse en gran parte, si la lactancia materna se guía adecuadamente desde el principio. Con ello, se pretende evitar situaciones que produzcan estasis de la leche y tratar de forma eficaz los síntomas precoces como la ingurgitación, el conducto bloqueado y el dolor de los pezones.
Generalmente, no se recomienda dejar la lactancia por la aparición de la mastitis, pues el drenado de la leche puede ayudar a reducir los síntomas y evitar la formación de abscesos.
Si se recibe orientación adecuada y apoyo clínico y emocional, debería recuperarse completamente y no experimentar problemas con subsiguientes lactancias. Por tanto, el pronóstico de la mastitis es bastante bueno, siempre y cuando se aplique el tratamiento oportuno.
Absceso Mamario
Se considera absceso mamario una complicación derivada de una mastitis aguda.
La usuaria refiere sentir un bulto duro y delimitado, fluctuante.
Los abscesos mamarios son colecciones de pus que se localizan en el espesor de la mama.
Los abscesos mamarios se diagnostican mediante la inspección y palpación de la mama y la realización de una ecografía mamaria.
Los abscesos en el tejido de la mama pueden estar, o no, relacionados con el embarazo y la lactancia.
- Abscesos mamarios no puerperales: No guardan relación con la lactancia. Se tratan inicialmente con antibióticos y se controla la respuesta al tratamiento mediante la ecografía mamaria.
“Igual que una obstrucción no resuelta puede acabar en mastitis, una mastitis no tratada adecuadamente puede acabar en absceso”, alerta.
Si fuera así, un especialista tiene que drenar o aspirar o incluso llevar a cabo una pequeña intervención quirúrgica para resolver el cuadro.
El absceso mamario es una situación que requiere de un diagnóstico y tratamiento rápido con drenaje de éste mediante punción ecodirigida o mediante incisión quirúrgica y posterior pauta de antibiótico según antibiograma.
La opción escogida dependerá de la tabicación y tamaño del absceso y de la decisión de la madre.
Si el absceso de la mama no responde a ninguno de los tratamiento realizados, hay que realizar una mamografía y una biopsia con aguja gruesa BAG guiada mediante ecografía mamaria.
Galactocele
En cuanto al galactocele, se trata de un proceso benigno y se debe a una acumulación de material lipídico de la leche fuera de los conductos.
Según su situación y tamaño, puede añadir una complicación en la eyección de la leche. No modifica su tamaño después de la toma y habitualmente no se acompaña de dolor o fiebre.
En cuanto al galactocele, se puede mantener una conducta expectante, controlando que no interfiera en la producción o eyección de leche.
Además de la obstrucción y de la mastitis, la mujer puede notar un bulto en el pecho durante el destete por leche acumulada; hablamos de un galactocele, que no resulta doloroso.
Si hubiera que drenarlo, el ginecólogo puede hacerlo.
Los galactoceles son quistes que contienen líquido y que, se cree, surgen por el bloqueo de un conducto durante la lactancia.
El primer síntoma suele ser una masa blanda en la mama. La ecografía puede confirmar si es efectivamente un quiste.
En algunos casos, un galactocele se puede drenar para aliviar los síntomas. Las compresas frías o las bolsas de hielo y un sostén cómodo pueden ayudar.
Si un galactocele regresa, se puede volver a drenar. En algunos casos no frecuentes, puede provocar infección que requiere tratamiento con antibióticos.
Otros Bultos y Consideraciones
Los bultos que no desaparecen en las 72h tras su hallazgo deben ser valorados por el facultativo pertinente, habitualmente en el Servicio de Ginecología con apoyo de imagen ecográfica.
La ecografía es compatible con la lactancia y facilita la exploración de la mama lactante.
Cabe recordar que existen bultos que no están relacionados con la lactancia, sean benignos o malignos.
En muchas ocasiones, se retrasan diagnósticos y tipificación de las tumoraciones que aparecen durante el periodo lactacional con el consecuente aumento de complejidad de la situación.
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