Bulto en la Cabeza del Recién Nacido: Causas y Aspecto de la Piel

17.11.2025

“Mamá, mamá, ¿cómo era cuando nací?” Las madres responden de muchas maneras a esta pregunta, pero difícilmente su primera opción sea “muy guapo”. Es más usual que digan “pequeñito”, “suave” o “bastante dormilón”, unos adjetivos que, si bien son positivos, no se centran en cuestiones de belleza.

Pero los niños insisten: “¿Era guapo?”. Y es entonces cuando toca decir que “sí, claro, cariño. El más guapo del mundo”. A partir de ese momento, se asienta la idea (errónea) de que todos los bebés recién nacidos son redondos, lisos y bellos, como los que suelen aparecer en los anuncios publicitarios.

Pues bien, resulta que no es así. Entre las muchas peculiaridades del recién nacido y las pequeñas señales que a veces deja el parto, hay algunas que resultan llamativas desde el primer momento y se descubren en el mismo hospital, provocando una variada gama de sensaciones, que van desde la curiosidad a la alarma, pasando por la extrañeza e incluso por una momentánea decepción.

Y es que la imaginación y los anhelos de los padres no siempre coinciden con la realidad, que siempre es más orgánica, biológica y viscosa que sus sueños. Por esta razón, resulta útil y tranquilizador saber de antemano qué aspecto tienen los bebés recién nacidos. ¿Con qué nos podemos encontrar?

Un Bulto en la Cabeza del Bebé

La cabeza del bebé aparece a menudo deformada por un bulto de bordes imprecisos, casi siempre en la región occipital, causado por la presión que ha soportado al pasar a través del cuello uterino. Esa tumefacción, similar a la que se produce tras cualquier traumatismo, se llama «caput succedaneum» y desaparece espontáneamente en pocos días.

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Cefalohematoma

¿Tiene tu bebé una bolita en la cabeza? ¡No te alarmes antes de tiempo! Un parto complicado puede provocar pequeñas lesiones en el bebé. A veces, por la aplicación de fórceps, puede producirse una hemorragia en la superficie de un hueso del cráneo, habitualmente el parietal, llamada cefalohematoma y que se manifiesta por un bulto que va formándose en su cabeza horas después de su nacimiento.

Por lo general, no requiere ningún tratamiento y la sangre tarda de dos semanas a tres meses en reabsorberse. Pero, por supuesto, no debes dejar de acudir al pediatra para que sea valorado y controlado por este profesional.

Cráneo Ahuevado

Las suturas que separan los huesos del cráneo fetal les permiten una cierta movilidad para facilitar su paso a través del canal del parto y no es raro que la presión lo moldee («molding») y la cabeza coja (transitoriamente) una forma oblonga, o que se produzca un encabalgamiento óseo, es decir, la superposición de uno de los huesos del cráneo a su contiguo, que se palpa como un relieve al nivel de una sutura.

Fontanelas

Las fontanelas son las partes blandas de la cabeza del bebé, que están en el lugar en el que las placas que forman el cráneo todavía no se han unido y que deben cerrarse durante los primeros meses de vida.

Las fontanelas en recién nacidos son “áreas blandas”, sin hueso del cráneo de los bebés que se encuentran en las zonas en las que los huesos del cráneo aún no se han fusionado. Estas áreas son necesarias para permitir que el cerebro y el cráneo del bebé crezcan y se desarrollen adecuadamente durante los primeros meses y años de vida.

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Hay dos fontanelas principales en la cabeza del bebé:

  • Fontanela anterior, que se encuentra en la parte superior del cráneo y es la más grande.
  • Fontanela posterior, que se encuentra en la parte posterior de la cabeza y es más pequeña.

Las fontanelas pueden ser una preocupación para algunos padres y madres, especialmente una fontanela hundida en un bebé, o una abultada. Un abultamiento excesivo puede indicar una acumulación de líquido en el cerebro, una infección o una presión intracraneal elevada, y en estos casos es importante buscar atención médica inmediatamente.

Determinar cuándo se cierra la fontanela a los bebés con exactitud es difícil porque cada uno lleva un ritmo distinto, pero sí que se pueden hacer aproximaciones.

  • Cierre de la fontanela posterior: Se encuentra en la parte posterior de la cabeza, y generalmente se cierra alrededor de los 2-3 meses de edad.
  • Cierre de la fontanela anterior: Se halla en la parte superior del cráneo, y tiende a cerrarse entre los 12 y los 18 meses.

Es importante que las fontanelas se cierren correctamente, ya que el cierre prematuro o tardío puede afectar el crecimiento y el desarrollo del cerebro y del cráneo. Si una fontanela del recién nacido no se cierra correctamente, pueden ser necesarias evaluaciones médicas y tratamientos para corregir la afección subyacente.

Aspecto de la Piel del Recién Nacido

Unto Sebáceo

Al nacer, el bebé esta cubierto de una grasa blanca llamada unto sebáceo (o «vérnix caseosa»), formada por las secreciones de sus glándulas sebáceas y que le ha protegido la piel durante el embarazo, evitando que se macerase al estar sumergido en el líquido amniótico. No es necesario ni conveniente quitarla, pues también le sirve de abrigo y es absorbida por la propia piel. Puede faltar en los nacidos después de las 41 semanas de gestación.

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Piel Roja

Por debajo de esa capa blanca, la piel de un recién nacido es intensamente roja, en parte debido a la gran cantidad de sangre que circula por ella, pero también a que tienen muchos glóbulos rojos.

Manos Azules

Es muy habitual observar un color azulado o «cianosis» en sus manos y pies durante los dos primeros día de vida, especialmente si las tiene algo frías, pues la sangre circula más lentamente en esas zonas y, al perder oxígeno, adopta ese color. En cualquier otra parte, no es normal.

Vello en el Cuerpo

Especialmente en los hombros, la espalda y la frente, suele observarse un vello suave y fino llamado «lanugo», que cae en pocos días. Son los restos del vello que les cubría totalmente desde el quinto mes de embarazo y que empieza a desprenderse poco antes de nacer. Por eso, es más abundante cuando el parto se ha adelantado.

Párpados Hinchados

Es normal encontrar los párpados edematosos o hinchados en el recién nacido. A veces, los cambios de presión que sufren en el parto producen una hemorragia subconjuntival, observándose una pequeña mancha en forma de hoz de color rojo en la parte blanca del ojo, rodeando la córnea. Desaparece en pocas semanas sin dejar señales ni secuelas.

Granitos en la Nariz

En las mejillas y el mentón, pero sobre todo en las alas de la nariz, muchos bebés tienen unos puntitos anacarados del tamaño de un grano de mijo, por eso llamados «milium». Son pequeñas estructuras quísticas donde ha quedado retenida la piel que se muda y que desaparecen después de las primeras semanas de vida.

Callo en el Labio

En el centro del labio superior, casi todos los bebés tienen una zona endurecida que se conoce como «callo de succión», pues parece un engrosamiento del labio producido por el roce, pero no es así. No les causa ninguna molestia y se desprende solo en pocos días.

Rasgos Sexuales

Al nacer, tanto los niños como las niñas pueden presentar signos debidos a la influencia que durante el embarazo ejercieron en ellos las hormonas de la madre; el más característico es la hinchazón de sus mamas o intumescencia mamaria, de las que a veces incluso sale un poco de leche, popularmente conocida como «leche de bruja». Es importante no pretender vaciarlas, pues podría causar su infección. La tumefacción remite en un par de semanas.

En las niñas, la prominencia de los labios menores y del clítoris es normal al nacer, así como la tumefacción de la vulva, debida a un edema o acumulación de agua que desaparecerá durante el primer mes de vida. En la vagina de las recién nacidas se observa un flujo blanquecino y cremoso, en ocasiones incluso sanguinolento, debido también a la influencia de las hormonas maternas.

Con cierta frecuencia, en los niños se observa un testículo tenso y de gran tamaño, que puede esconder una hernia inguinal, pero que las más de las veces se explica por un hidrocele, es decir, líquido procedente del abdomen que ha quedado retenido en el interior del escroto y que normalmente se va reabsorbiendo por sí solo.

La fimosis, es decir, la estrechez que impide retirar la piel del prepucio y descubrir el glande, es la norma en los recién nacidos y en la inmensa mayoría se soluciona espontáneamente con el paso del tiempo. También es normal que presenten erecciones, especialmente cuando tienen la vejiga urinaria llena.

Granitos en la Cara del Bebé

Es importante empezar hablando de los granitos en la cara del bebé, teniendo en cuenta que hablamos de un problema muy frecuente. Es verdad que los granitos en el bebé pueden tener una ancha variedad de causas. Algunos necesitan un tratamiento específico, otros solo un poco de mimo y mucha paciencia.

Bien, este tipo de afección suele ser acné del bebé o también llamado acné neonatal. Y a diferencia del resto de acnés, este no presenta puntos negros o nódulos. Son pequeñas protuberancias o granos, sean rojos o blancos.

Como decíamos, el acné en el bebé aparece como granitos pequeños o protuberancias rojas. En algunos casos, aparece también en forma de pústulas o puntos blancos con la piel de alrededor enrojecida. Los granitos pueden aparecer en cualquier zona de la cara, aunque es muy común que aparezca en la parte de las mejillas.

Como causas principales, se suele estudiar la presencia de hormonas maternas o infantiles. De la misma manera, puede ser que el bebé nazca con algún granito, relacionada con estos factores.

También conocido como neonatorum, suele aparecer en los bebés recién nacidos que se encuentran entre las 2 y las 4 semanas, como también justo al nacer. Son los granitos más parecidos al acné vulgar, siendo rojos y pudiendo tener una cabeza blanca. Suelen desaparecer solos si mantenemos la piel limpia y seca. Muy importante que no los apretemos, ya que podríamos dejar marca o cicatriz.

En este caso, hablamos de granitos en la cara del bebé con aspecto blancos y amarillento. Por suerte, acostumbran a desaparecer en el segundo mes de vida, sin deja marca alguna en la piel del peque. Aparte de la cara, también pueden estar presentes en cuello y espalda alta, nariz o mentón. Eso sí, por aparecer, pueden aparecer hasta en las piernas (aunque solo en casos raros).

Este tipo de granito viene causado por la acumulación de grasa, producido en parte por la sudoración. Se deben a la formación, aún pronta, de las glándulas sudoríparas -o del sudor-, que retienen el sudor.

Este tipo de granitos del bebé, son de los que más tardan en aparecer. Estamos hablando de que suelen aparecer entre los 2 o primeros 3 meses. La causa no ha sido definida con exactitud, pero se la suele relacionar con la parte genética del bebé. Es muy parecido al acné de los adolescentes y puede resultar persistente, dejando cicatriz.

Muchas veces aparece en la cara del bebé como las mejillas, y el pediatra puede recetar una crema con peróxido de benzoilo (para las bacterias). Este sea seguramente el caso de granitos en los que sí deberíamos estar muy atentos.

La atención médica es importante cuando vemos que más que granos, aparecen bultos debajo de la piel. Suele estar, sobre todo, en el cráneo o la cara, como en la columna vertebral. Y lo mismo con aquellos granitos que se abren con herida y sangran, mejor hacer seguimiento con el pediatra.

En este caso de granitos hablamos de la Sudamina. A diferencia de la miliaria, sí que viene producido exclusivamente por calor o sudor excesivo. Por tanto, en verano y temporadas de calor, es muy importante vestir al bebé adecuadamente. Este tipo de granitos en el bebé, pueden provocar picores. Con lo que es importante mantener su piel seca y limpia, tanto después del baño como a lo largo del día.

A grandes rasgos, la mayoría de granitos en la cara del bebé y su cuerpo, no suelen ser un problema de mayor preocupación. En gran parte, pertenecen a momentos concretos de su crecimiento y a la genética.

Lesiones Cutáneas Benignas Transitorias

Hay una serie de lesiones cutáneas benignas transitorias propias de esta época de la vida que merece la pena recordar pues, en la mayoría de casos, tan sólo hay que tranquilizar a los padres y así evitar la yatrogenia con el empleo de sustancias innecesarias.

Eritema Tóxico Neonatorum

También se conoce como eritema tóxico neonatorum. Se trata de una erupción cutánea benigna autolimitada. Afecta a uno de cada tres neonatos, siendo más rara en el prematuro. Se inicia entre las 24-48 horas de vida y desaparece hacia los 7-10 días, aunque en ocasiones puede durar varias semanas. Las lesiones afectan, sobre todo, a cara, cuello, espalda y, en menor intensidad, a los miembros. Son máculas eritematosas extensas con lesiones pápulo-pustulosas en su superficie. Suelen respetarse las palmas de las manos y las plantas de los pies. El neonato no presenta afectación sistémica. La etiología es desconocida. El exantema toxo-alérgico no precisa ningún tratamiento.

Miliaria Cristalina o Sudamina

Es una dermatitis vesiculosa o pustulosa secundaria a la retención intraepidérmica de la secreción glandular. Si la vesícula se forma en el estrato córneo se denomina miliaria cristalina o sudamina. Se trata de vesículas claras de 1-2 mm, superficiales y no inflamatorias, que se rompen fácilmente. Si la obstrucción es más profunda se acompaña de inflamación, denominándose miliaria rubra.

Millium

Son lesiones muy pequeñas, en cabeza de alfiler, numerosas, confinadas habitualmente en la barbilla, labio superior y nariz. Desaparecen en unas semanas. Se trata de quistes de color blanco perlado o amarillento de 1 a 2 mm de diámetro, denominados así por recordar los granos de mijo. Aparecen en casi el 40% de neonatos. Los lugares más afectados son las mejillas, la frente y el mentón, aunque pueden estar presentes en otras localizaciones Las lesiones pueden ser únicas (millium) o múltiples. Las pápulas son pequeños quistes epiteliales formados por restos de queratinocitos.

Otras Dudas Comunes

La cabeza del bebé, al igual que su piel, puede ofrecer numerosas dudas a sus padres, sobre todo en sus primeros meses y más si los padres son primerizos. Aunque puedan alarmarte, no suelen ser cuestiones de importancia. Por ello, en este artículo te brindamos explicaciones que pueden resultarte muy útiles, para que conozcas de antemano algunos de los rasgos más llamativos.

Lagrimeo

El conducto por donde las lágrimas desaguan en la nariz puede hallarse obstruido en algunos peques, causando un excesivo lagrimeo al que pronto se añaden legañas e infecciones repetidas. Para solucionarlo, si el problema es benigno y poco urgente, suele bastar con colirios antibióticos y masajes para recanalizar el conducto. ⚠️ ¡Importante! Cuando a un bebé, además de lagrimear, le molesta mucho la luz, debe ser valorado con urgencia por el especialista.

Orejas de Soplillo

Las orejas despegadas (o de soplillo) tienen tendencia a hacerse más discretas a medida que el niño se va haciendo mayor. En todo caso, pueden corregirse a partir de los cinco años por medio de una sencilla operación. El clásico remedio casero de adherirlas con esparadrapo al cráneo no sirve para nada.

Perlas de Epstein

En la encía y en el paladar del recién nacido se observan con cierta frecuencia unos nódulos blanquecinos o amarillentos del tamaño de un grano de arroz, llamados nódulos de Bohn o perlas de Epstein, según se hallen en encías o paladar. Son pequeños quistes de queratina, que desaparecen antes de quince días. Una perla de Epstein puede confundirse con un auténtico diente. Es algo muy raro pero posible, pues un bebé puede nacer con un diente o le puede crecer uno durante el primer mes de vida.

Candida Albicans

Después de una toma de leche, pueden quedar restos en el interior de la boca del bebé. Pero si están fuertemente adheridos y no se pueden desprender con facilidad pasando la yema del dedo, lo que ocurre es que tiene una infección de la mucosa bucal causada por un hongo llamado Candida albicans. En muchos lugares es conocida como muguet, por el color blanco y el aspecto moteado que las flores de esa planta tienen.

Aunque algunos niños no parecen tener molestias por su causa, puede dificultar su alimentación, por lo que deben seguir un tratamiento. Los bebés deben ser tratados con un gel antifúngico y mojando el chupete (si lo usan) en agua bicarbonatada después de hervirlo. El pediatra comprobará también que el área del pañal se halle libre de signos de infección por cándidas, porque estos hongos crecen con mucha facilidad en las zonas húmedas. Si está mamando, es recomendable que también la madre se ponga una pomada antifúngica en los pezones, pues, con toda probabilidad, también estarán infectados.

¿Cuándo Consultar al Pediatra por Bultos en Niños?

Se recomienda consultar en las siguientes ocasiones:

  • Si se asocian con fiebre alta.
  • Si los bultos están rojos, calientes y son dolorosos al presionarlos.
  • Si son grandes (más de 2 cm. de diámetro).
  • Si siguen creciendo de tamaño más allá de dos semanas de su inicio, o no empiezan a disminuir de tamaño pasadas 4 semanas.
  • Si son muy duros de consistencia.
  • Si además de los ganglios agrandados tienen otros síntomas, tales como adelgazamiento, cansancio persistente, palidez, hematomas diversos por el cuerpo o sangrado por encías y nariz, tos seca irritativa o dificultad para respirar, o tiene el abdomen hinchado.

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