Cuidados y Forma de la Cabeza del Recién Nacido: Guía Completa para Padres

29.10.2025

La cabeza del bebé, al igual que su piel, puede generar numerosas dudas a los padres, sobre todo en sus primeros meses, especialmente si son primerizos. Aunque puedan alarmarte, no suelen ser cuestiones de importancia. Por ello, en este artículo te brindamos explicaciones que pueden resultarte muy útiles, para que conozcas de antemano algunos de los rasgos más llamativos.

Forma de la Cabeza del Recién Nacido

Las cabezas de todos los recién nacidos presentan una forma más o menos extraña porque debieron moldearse un poco para poder atravesar el canal del parto. El cráneo de un bebé está compuesto por varias placas móviles de hueso que se deslizan una sobre la otra para permitir este amoldamiento o cabalgamiento entre los diversos huesos que constituyen el cráneo.

Por lo general, con el tiempo y el libre movimiento de la cabeza del bebé, ésta se redondea durante las primeras semanas de vida y los huesos del cráneo se fusionan en el transcurso del primer o segundo año. Los huesos separados del cráneo del bebé también permiten que el cerebro crezca rápidamente durante la primera infancia.

Es importante asegurarse de que el bebé puede mover libremente el cuello hacia todos los lados y colocarlo de manera que, cuando esté despierto, mire hacia el lado contralateral o contrario a su posición preferente.

Consulta lo antes posible a tu pediatra si observas una forma anormal de la cabeza de tu hijo recién nacido o de pocos meses de edad.

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Técnicas para Restaurar la Forma de la Cabeza

Para estos casos inusuales, existe una nueva técnica que ayuda a restaurar la forma redondeada de la cabeza. Se trata de utilizar un molde que se cambia frecuentemente y que tiene la forma de un casco especial. A veces, esta técnica se aplica junto con un procedimiento quirúrgico para abrir la fusión de los huesos del cráneo. Sólo unos cuantos centros quirúrgicos tienen experiencia en esta técnica de moldeado; no se trata para nada de una rutina.

Fontanelas: ¿Qué son y cómo cuidarlas?

Los huesos del cráneo de un bebé no se encuentran fusionados. Al contrario, existen espacios entre los huesos. Estas líneas de sutura, presentes en el cráneo, ayudan a conocer dónde se encuentran estos puntos blandos, que son conocidos con el nombre de fontanelas. Estos espacios son esenciales, y cumplen funciones muy importantes, ya que permiten que los huesos puedan superponerse cuando el bebé se mueve a través de la pelvis al final de la gestación, y, sobre todo, durante el trabajo de parto.

¿Qué son las fontanelas del bebé?

Una fontanela consiste en una abertura presente en el cráneo del bebé, donde los huesos todavía no se han unido. Las fontanelas consisten realmente en una parte fundamental del desarrollo infantil normal del bebé. Por un lado, durante el nacimiento, las fontanelas permiten que la cabeza del bebé pueda pasar por el estrecho canal de parto sin dañar su cerebro, al dejar espacio para que los huesos del cráneo puedan moverse. Por otro lado, los espacios presentes entre los huesos del cráneo dejan el espacio necesario para la expansión del cerebro del bebé durante los dos primeros años, ya que durante este período tiende a crecer más rápidamente.

Tipos de fontanelas

Un recién nacido tiene dos fontanelas. La fontanela anterior se encuentra ubicada en la parte superior de la cabeza del bebé. Mide entre 1 a 3 centímetros, aunque puede ser más grande o más pequeño. Luego nos encontramos con la fontanela posterior, que es una abertura más pequeña, situada en la parte posterior del cráneo, y que presenta una forma triangular.

Dado que el cerebro del bebé aún necesita espacio para crecer, es habitual que los huesos del cráneo no se cierren completamente hasta pasados unos meses. Así, mientras que la fontanela posterior se cierra entre 1 a 2 meses después del nacimiento del bebé, la fontanela anterior puede tardar entre los 9 y los 18 meses.

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¿Cómo debemos cuidar las fontanelas del bebé?

El cuidado de las fontanelas del bebé no es complicado, pero sí es necesario comprender qué es normal y, sobre todo, atender a algunos síntomas que pueden no serlo tanto:

  • Las fontanelas del bebé deben verse planas, nunca hundidas, abultadas o hinchadas.
  • Cuando pasamos suavemente los dedos sobre la parte superior de la cabeza del bebé, la fontanela (o punto blando) debe sentirse plano y suave, con una ligera curva hacia abajo.
  • Es posible que, cuando el niño se acueste, llore o vomite, la fontanela anterior puede verse ligeramente abultada o levantada. Es normal, sobre todo cuando vuelve a la normalidad una vez que el bebé se encuentre tranquilo y/o en posición vertical.
  • Es normal sentir que la fontanela parece latir al mismo ritmo de los latidos del corazón del niño. Se trata de un comportamiento absolutamente normal, que no es motivo de preocupación.

Aunque es cierto que las fontanelas del bebé pueden llegar a impresionar, en especial la fontanela anterior, que es la más grande y puede dar a los padres la impresión de que el cerebro del pequeño está al “alcance” de la mano, lo cierto es que, a pesar de su gran flexibilidad, protegen de forma eficaz el cerebro del niño. De hecho, encontramos sobre cada abertura una membrana resistente que protege tanto el tejido blando como el cerebro. Esto significa que, en realidad, no existen precauciones especiales que debamos mantener asociadas con las fontanelas. Aunque sí debemos manejar su pequeña cabeza con especial cuidado.

Por tanto, podemos tocar delicadamente la cabeza del bebé, lavarle tanto el cabello como el cuero cabelludo, utilizar un cepillo o un peine suave y delicado, o ponerle una bonita diadema. Evidentemente, y al igual que ocurre con todos los demás aspectos relacionados con el cuidado del bebé, solo debemos asegurarnos de manipularlo con cuidado. Con la práctica, desarrollaremos una mayor confianza.

¿Qué significa cuando la fontanela late?

A veces puede parecer que la fontanela de tu bebé estuviera latiendo. Es completamente normal: la sangre circula por el cuerpo de tu bebé y, a veces, este movimiento se puede ver en la fontanela. No es motivo de preocupación.

¿Qué provoca una fontanela hundida?

Una fontanela hundida puede ser un signo de deshidratación. Puede ocurrir si tu bebé no está recibiendo suficiente leche materna o de fórmula. Además, si tu bebé tiene fiebre, ha vomitado o tiene diarrea, es más probable que esté deshidratado.

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Aparte de la fontanela hundida, aquí tienes una lista con otros signos de deshidratación:

  • Menos pañales mojados
  • Ojos hundidos
  • Boca seca
  • Piel fría
  • Somnolencia
  • Irritabilidad

Contacta al proveedor de salud de tu bebé de inmediato si te preocupa que tu recién nacido pueda estar deshidratado.

A veces, una fontanela hundida puede aparecer en bebés que no están deshidratados, así que tenlo en cuenta. Lo mejor es que el proveedor de salud de tu bebé haga el diagnóstico.

¿Qué hacer si mi bebé se ha dado un golpe en la fontanela?

Si tu bebé recibe un golpe en la fontanela, contacta al proveedor de salud de inmediato. Si observas que tu bebé tiene la fontanela hinchada o abultada, o moretones alrededor de los ojos o detrás de las orejas, podría ser una señal de conmoción cerebral. Llama a urgencias de inmediato.

Otros signos de una lesión o traumatismo en la cabeza son:

  • Llanto incesante
  • Ausencia de apetito
  • Vómitos
  • Convulsiones
  • Secreción o sangre en los oídos o la nariz
  • Dificultad para despertarse después de dormir

¿Qué pasa si se cierra la fontanela antes de tiempo?

La ausencia de fontanelas en la cabecita de tu bebé podría indicar una afección muy rara llamada craneosinostosis. Esto ocurre cuando los huesos del cráneo se fusionan antes de tiempo, lo que provoca una forma anormal de la cabeza.

Contacta al proveedor de salud de tu bebé en los siguientes casos:

  • Parece que tu bebé no tiene fontanelas.
  • Los puntos donde se unen las placas del cráneo sobresalen.
  • La forma del cráneo de tu bebé es anormal y no crece con el tiempo.

Cefalohematoma

¿Por qué se produce?

Un parto complicado puede provocar pequeñas lesiones en el bebé. A veces, por la aplicación de fórceps, puede producirse una hemorragia en la superficie de un hueso del cráneo, habitualmente el parietal, llamada cefalohematoma y que se manifiesta por un bulto que va formándose en su cabeza horas después de su nacimiento.

¿Cómo se trata?

Por lo general, no requiere ningún tratamiento y la sangre tarda de dos semanas a tres meses en reabsorberse. Pero, por supuesto, no debes dejar de acudir al pediatra para que sea valorado y controlado por este profesional.

Plagiocefalia Posicional

En otros casos, la cabeza del bebé está torcida a causa de una posición preferente desde el nacimiento con lo que se aplana el cráneo de forma localizada -lagiocefalia posicional-.

Si te has dado cuenta de que la cabeza de tu pequeño tiene áreas más planas, podría ser porque pasa mucho tiempo acostado de espaldas mirando hacia un mismo lado. La presión prolongada sobre los huesos del cráneo más blandos puede aplanar el área.

La plagiocefalia posicional es una deformación de la cabeza de los bebés (en los huesos del cráneo) que se caracteriza por un aplanamiento en la parte de atrás de la cabeza (la cabecita pierde su forma redonda y parece como “cortada por un hacha”) o en uno de los dos lados, apareciendo un lado más plano y en el otro una especie de abombamiento.

Es muy fácil, basta con observar su cabecita desde arriba y desde el lado. Si tiene plagiocefalia, verás que no es totalmente redonda.

¿Qué puedes hacer?

  • Dormir siempre boca arriba, pero variando la posición de la cabeza. Si tiene tendencia a mirar hacia un mismo lado, podría ser útil utilizar una cuña que incline el lateral del colchón para forzarle a girar la cabeza hacia el otro lado.
  • Fomentar el tiempo boca abajo (tummy time): A partir del primer mes, coloca al bebé boca abajo mientras esté despierto y bajo supervisión. Esto fortalece los músculos del cuello y la espalda, y reduce la presión en la parte posterior de la cabeza.
  • Reduce el tiempo de cuna, hamacas y capazos donde la presión sobre la cabeza es constante. ¡Cógelo mucho en brazos!

Es importante diagnosticarlo cuando antes para determinar la causa y si hay algún problema médico que la esté provocando. En la mayoría de los casos, la plagiocefalia ocurre porque los bebés pasan mucho tiempo tumbados. En caso de que la cabeza plana se produzca por una tortícolis congénita (dificultad para mover el cuello), se deben realizar ejercicios específicos de forma activa y tratamiento rehabilitador por parte de un fisioterapeuta especializado.

Si la plagiocefalia es moderada o grave puede considerarse el uso de una ortesis craneal (o el famoso “casco corrector”) siempre y cuando hayan fallado los tratamientos previos y generalmente es mejor si se pone antes de los 6 meses.

La plagiocefalia posicional puede prevenirse con hábitos simples como variar las posiciones del bebé y fomentar el tummy time. Si detectas aplanamiento o asimetrías en la cabeza de tu bebé, consulta con tu pediatra.

Otros Cuidados del Recién Nacido

Con la llegada del bebé a casa surgen muchas preguntas y dudas a la hora de tomar decisiones. Lo único que necesitáis es estar tranquilos, tener pocas pautas pero claras y comprobar que sois capaces de cuidar de vuestro bebe recién nacido.

Cuidado del Cordón Umbilical

Solo es necesario utilizar agua y jabón, salvo que no se pueda garantizar una adecuada higiene en el entorno del niño. El cordón umbilical se suele caer entre cinco y quince días después del parto, hasta que esto ocurra, sigue estos sencillos consejos para curarlo:

  1. Antes de nada, lávate las manos.
  2. Limpia la zona con agua templada y un jabón neutro.
  3. A continuación, sécala bien.
  4. Pon una gasa limpia y seca alrededor del cordón para que no le roce la piel si lo deseas.
  5. Sustituye la gasa cuando cambies el pañal. Si la zona del cordón se mancha de de heces, lávala de forma concienzuda. La orina no tiene gérmenes, pero las heces sí.

Los principales signos de alarma por los que tenéis que consultar a vuestro pediatra son: enrojecimiento de la zona alrededor del ombligo, aparición de una secreción amarillenta, verdosa o maloliente, sangrado persistente del cordón o retraso de la caída del cordón mas allá de las tres semanas.

Ropa Adecuada para el Recién Nacido

Debéis evitar los tejidos sintéticos, siempre son preferibles las prendas del algodón. Una de las recomendaciones, para evitar el síndrome de muerte súbita del lactante, es evitar el exceso de abrigo. Salvo en las primeras 24 o 48 horas, en las que pierden calor y están más expuestos a enfriarse, los recién nacidos regulan su temperatura de forma adecuada y no está justificado envolverlos en varias capas de ropa si no hace frío ni ponerles un gorro en la cabeza una vez estéis en casa.

Lo que os solemos recomendar es que el bebé lleve una capa más que vosotros, y si tenéis dudas, podéis introducir vuestra mano en el pecho del bebé. Si notáis su piel pegajosa y caliente, está pasando calor. Si por el contrario su cuerpo está más frío que vuestras manos, necesita más abrigo.

Higiene de Ojos, Orejas y Nariz

Los ojos de vuestro bebé lagrimean, la nariz comienza a fabricar secreción que ayuda a filtrar el aire y las orejas producen cera que protege el conducto auditivo. A todos los padres, especialmente a los más primerizos, es normal que su recién nacido parezca sumamente delicado y frágil.

  • Para limpiar las orejas del recién nacido, no se recomienda introducir bastoncillos.
  • Los bebés no pueden expulsar sus moquitos de forma voluntaria, por lo que si observamos que estos se acumulan y el pequeño tiene dificultad para respirar, se intentará reblandecer estas secreciones con suero fisiológico o con agua marina que venden específicamente en farmacias para bebés.
  • Es habitual que los recién nacidos presenten legañas.

Costra del Lactante

Algunos bebés, ya se alimenten de leche materna o no, podrían presentar en las primeras semanas lo que se denomina “costra del lactante”. Es un tipo de dermatitis seborreica que no tiene mayores implicaciones y que tenderá a desaparecer sola. Pero si se quiere eliminar por estética, se recomienda hacerlo con una gasa limpia impregnada en aceite de oliva o de almendras para reblandecer el tejido. Se aplicará masajeando con mucho cariño la zona.

Abrigo Adecuado

Hay padres que pecan de abrigar en exceso a los recién nacidos. Otros que creen que están bien igual de abrigados que nosotros. El mejor termómetro para averiguar si el bebé tiene frío, calor o está bien, es tocar su espalda o cuello, y en función de eso abrigarlo más o menos. Existe una creencia bastante asentada sobre cubrir la cabeza del bebé con un gorrito porque por esa zona se pierde mucho calor corporal.

Higiene con Toallitas Húmedas

Aunque el mercado está lleno de toallitas hipoalergénicas tolerantes con la delicada piel del bebé, lo ideal es limpiar la zona con agua y jabón (sin frotar mucho) y aclarar luego los restos de jabón con agua. De esta forma se evita el contacto de la toallita con el culito del bebé, algo que, si se repite mucho, puede llegar a ser abrasivo. Si no es posible porque estamos fuera de casa o porque nos resulta más cómodo, la limpieza con toallitas deberá hacerse siempre de adelante hacia atrás. Es decir, de los genitales hacia el ano. Pero a veces, incluso siendo totalmente cautelosos con la higiene de esta zona del cuerpo del recién nacido, la piel del culito tiende a enrojecerse e irritarse: es normal. En ese caso se tratará la zona con una crema de base acuosa antes de poner un pañal limpio.

Contacto Piel con Piel

Lo ideal es que la primera persona que toque, huela y sienta el bebé en sus primeras horas de vida sea la mamá. Por razones fisiológicas, pero también psicológicas: el contacto con la mamá ayuda a regular su temperatura y permite al bebé tomar bacterias de su madre que serán muy importante para la formación de su sistema inmunológico. Y además le ayudará a sentirse protegido y a identificar quién es su mamá. A veces, por razones médicas, el parto no sale como la mamá o la pareja quiere (cesárea u otras complicaciones). En ese caso el papá es el que debe proporcionar al bebé el primer contacto piel con piel.

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