Cambios Físicos y Síntomas Durante la Ovulación

27.10.2025

La ovulación es un proceso clave en el ciclo menstrual, y aprender a identificar sus síntomas puede ser de gran ayuda para quienes buscan aumentar sus posibilidades de embarazo, ya sea de manera natural o con la ayuda de tratamientos de reproducción asistida. Para que pueda comenzar un embarazo es fundamental que primero se produzca una ovulación.

Se trata de la liberación de la célula reproductora femenina por el ovario, que viajará hasta el útero a través de la trompa de Falopio, y en ese camino, si se encontrase con un espermatozoide podría producirse la fecundación y así el comienzo de una nueva vida. Por lo tanto, si no se produce ovulación, no puede haber embarazo, y una vez que esta se produce, el tiempo para una posible fecundación es limitado.

Este es el motivo por el que todas las mujeres que buscan un embarazo desean conocer el momento de su ovulación y así sus días más fértiles. Si no hay ovulación, el embarazo no es posible. Por eso, esta fase del ciclo menstrual de la mujer es fundamental para conseguir que se quede embarazada. Te contamos qué es, cómo se produce, cuándo, cuáles son los días más fértiles de tu ciclo menstrual y los síntomas más comunes.

¿Qué es la Ovulación?

La ovulación es el proceso por el cual el ovario libera un óvulo maduro. Los óvulos se desarrollan en el ovario en unas estructura conocidas como folículos. Cuando un folículo ovárico se desarrolla lo suficiente, se rompe y libera un óvulo maduro a las trompas de Falopio para que pueda ser fecundado.

El óvulo expulsado se queda en las trompas aproximadamente entre uno y dos días a la espera de ser fecundado por el espermatozoide. En caso de no haber fecundación, el óvulo comenzará a desintegrarse y dará comienzo a la fase menstrual.

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La menstruación no es más que la descamación o caída de gran parte del endometrio (capa uterina), el cual ha estado creciendo y preparándose para albergar al embrión. Puesto que no se ha producido el embarazo, el endometrio se desprende a modo de sangrado, dando inicio a un nuevo ciclo.

Cuándo se Ovula

Toda mujer nace con unos 400.000 óvulos, de los que a los 35 años van a quedarle unos 25.000 por término medio. Cada día se van perdiendo unos 1.500 óvulos debido al proceso natural de envejecimiento del ovario y, a partir de dicha edad, la pérdida es mucho más acusada.

Este óvulo puede ser fertilizado entre las 12 y las 36 horas posteriores a su liberación. Los espermatozoides permanecen en las glándulas del cuello del útero hasta cinco días después haber ocurrido la eyaculación en las relaciones sexuales.

De ahí que lo ideal es que cuando el óvulo sea expulsado del ovario, haya espermatozoides en las trompas de Falopio, que son las que, gracias a sus fimbrias, envuelven al ovario y atrapan al ovulo recién expulsado para favorecer el encuentro de ambos gametos en su interior. De ahí nace la vida.

Para complicar un poco las cosas, hoy sabemos que puede existir más de una ovulación en el mismo ciclo de la mujer. En un ciclo menstrual de unos 28 días por término medio, la ovulación suele producirse aproximadamente 14 días antes del inicio del siguiente período menstrual; pero en la mayoría de las mujeres, la ovulación no tiene lugar exactamente así, sino que puede producirse desde cuatro días antes hasta cuatro días después de la mitad del ciclo menstrual.

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En un ciclo menstrual normal, que tiene una duración de unos 28 días, la ovulación suele producirse el día 14, es decir, en la mitad del ciclo. El ovario libera al ovocito, y puede ser fecundado por un espermatozoide en las 48 horas siguientes.

Esa es la teoría, pero en la práctica, existen muchas mujeres que tienen ciclos menstruales irregulares, ciclos anovulatorios (sin ovulación) y dificultad para conseguir embarazo a pesar de que mantienen relaciones sexuales en sus días supuestamente más fértiles, lo que puede ocasionar muchas dudas y frustración. Siempre que hay ovulación viene seguida de una menstruación, a no ser que la mujer se quede embarazada en ese ciclo.

En mujeres que tienen ciclos más largos, es decir, que la regla le baja más allá de los 28 días, la fecha de la ovulación suele desplazarse hacia atrás. Sucede lo contrario en los ciclos cortos. Si tienes la menstruación cada 25 días, la ovulación sucederá hacia el día 11 o 12 de tu ciclo.

La mujer ovula desde bien temprano en su vida, aunque estos primeros ciclos se consideren en muchos casos anovulatorios (de ahí la irregularidad menstrual de una mujer en esta época de su vida). Conforme madura, también lo hacen sus ciclos ovulatorios que se hacen más regulares.

Síntomas de la Ovulación

Los síntomas de la ovulación varían entre las mujeres, pero algunos son más frecuentes y fáciles de identificar. Los signos y síntomas de la ovulación más comunes son:

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  • Cambio en la calidad del flujo vaginal: Justo antes de la ovulación, el flujo vaginal es transparente, mucoso, filante y en la segunda fase de ciclo menstrual, el moco es más espeso, pastoso y menos abundante. Durante la ovulación, el moco cervical se vuelve más abundante, claro y elástico, adoptando una textura similar a la clara de huevo cruda. Estas características, no solo facilitan el paso de los espermatozoides a través del cuello uterino hacia el óvulo, sino que también crean un entorno más favorable para la supervivencia y movilidad de los espermatozoides. Esos días te notas más lubricada y mojarás tu ropa interior. En cambio, cuando ya hemos ovulado, para protegernos por si ya se ha producido la concepción, el moco se vuelve más espeso, escaso y blanquecino.
  • Alteración en la temperatura corporal basal: La temperatura corporal en reposo (temperatura corporal basal) aumenta levemente durante la ovulación. La temperatura corporal cambia ligeramente durante el ciclo menstrual. Es más baja en la primera mitad del ciclo y aumenta al producirse la ovulación en torno a medio grado. La temperatura basal del cuerpo, medida en reposo, tiende a subir ligeramente después de la ovulación, debido a la producción de progesterona.
  • Incremento de la hormona LH: Puede detectarse en la orina mediante los kits de ovulación. Son capaces de predecir la ovulación mediante una determinación hormonal en orina. Detectan el pico de la hormona LH, que es la responsable de que se produzca la ovulación. La ovulación ocurre entre 24-36 horas después de que se produzca un aumento de hormona LH en sangre, con lo que este «pico» de LH es una buena señal de que somos fértiles.
  • Dolor abdominal y/o lumbar similar al de la menstruación: La salida del óvulo, precisa de la apertura del folículo que lo ha contenido y madurado. La expulsión del óvulo va unida al líquido folicular que lo ha acompañado. Requiere de contracciones similares a las que se sienten durante la regla. En ocasiones podemos notar un dolor en el hipogastrio (la parte baja del abdomen) en el lado donde se va a producir la ovulación; esto es porque en ocasiones al producirse la ovulación se sangra o se segrega líquido hacia la cavidad peritoneal, que puede irritar el peritoneo, una membrana que recubre nuestro abdomen en su interior y provocar dolor. Puede acompañarse de dolor en la zona lumbar (dolor irradiado), hinchazón abdominal y retención de líquidos. Médicamente, el dolor pélvico intermenstrual se conoce como Mittelschmerz. Se trata de una palabra alemana que significa "dolor medio", ya que se produce a mitad del ciclo femenino. Este tipo de dolor se considera normal y rara vez es grave. Alrededor de un 20% de las mujeres presentan dolor pélvico intermenstrual. Las mujeres que sienten dolor al ovular suelen experimentar molestias en la parte baja del abdomen. A menudo, el dolor ovárico durante la ovulación está localizado en un solo lado, dependiendo del ovario que haya liberado el óvulo. El dolor causado entre menstruaciones puede durar desde pocas horas hasta varios días. Además, en casos graves pueden sentirse calambres y/o sangrado o flujo ligero.
  • Dolor en los pechos: Después de la menstruación comienzan a elevarse los estrógenos, que son los que van a aumentar del tono mamario. Tras la ovulación puede incluso aparecer dolor debido de nuevo a la progesterona y los estrógenos. Luego, observando la turgencia y sensibilidad de tus mamas, podrás calcular tu periodo periovulatorio [los días alrededor de la ovulación].
  • Aumento del deseo sexual: El aumento de algunas hormonas durante la ovulación, como los estrógenos, hace que la mujer se sienta más receptiva a las relaciones sexuales, incrementando su lívido. Debido que aumentan una serie de hormonas, (de hecho “estro”, significa “calor sexual”), la mujer se encuentra más receptiva para las relaciones sexuales, le apetece más, lo que quiere decir que aumenta la libido. No podemos olvidar que la naturaleza es muy sabia; la ovulación también induce una mayor lívido.
  • Cambios emocionales bruscos: Los cambios de humor son provocados por las fluctuaciones hormonales. Es importante que conozcas todos estos cambios, que tú misma puedes experimentar, para ayudarte a saber cuáles son tus días fértiles. Te sentirás, quizás. Pasarás de la alegría a la tristeza (y al revés) en cuestión de segundos.
  • Retención de líquidos: En ocasiones se puede apreciar hinchazón general, y consecuentemente un ligero aumento de peso y volumen. Así como otros efectos secundarios vinculados a la retención de líquidos, como por ejemplo, gases o mayor sed.

Ovulación y Fertilidad

Partiendo de la variabilidad en el momento de la ovulación, en cada mujer y en cada ciclo, es aconsejable buscar la gestación sin atender exhaustivamente a los cambios de nuestro cuerpo. Hay mujeres que tienen ciclos muy irregulares, como las que tienen síndrome de ovarios poliquísticos.

Precisamente en estos casos, en los que hay ciclos muy largos a veces de más de 40 días, es evidente que controlar la temperatura basal o usar los kits para detectar el momento del pico de la hormona LH es una tarea muy ardua e improductiva, y lo único que conseguimos es estar pendientes de algo que no podemos controlar. Por ello, lo importante es que haya relaciones sexuales con frecuencia, del orden de 2-3 veces por semana.

Si como se ha señalado, el espermatozoide permanece cerca de cinco días por término medio en las criptas glandulares del cuello de útero, las posibilidades de que haya espermatozoides en las trompas en el momento de la ovulación serán bastantes altas.

Teniendo en cuenta que la fertilidad natural mensual de la mujer es de un 20% a los 20 años y de un 5% a los 40, no es difícil adivinar que en los primeros meses de búsqueda de gestación no se consiga el embarazo, incluso en las parejas que no poseen ningún problema de fertilidad y mucho menos conforme aumenta la edad de la mujer. De hecho, el 80% de las mujeres jóvenes quedará gestante en el primer año y el 90% a los 2 años.

Es por esa razón que se aconseja estudiar a la pareja a partir del primer año de relaciones frecuentes y sin protección y, a mayor edad, hay que consultar antes si no hay embarazo.

La ovulación representa el periodo de máxima fertilidad en el ciclo menstrual. En esta fase, el ovario libera un óvulo, que puede ser fecundado si entra en contacto con un espermatozoide. Si se busca el embarazo hay que hacer coincidir las relaciones sexuales en torno a ese momento.

Relación de la Ovulación con el Embarazo

Estar pendiente de los síntomas relacionados con la ovulación supone dedicar un exceso de atención y desviarla de los asuntos cotidianos de la vida conllevando, en muchos casos, a una ansiedad que deteriora enormemente la calidad de vida de la mujer y de su pareja.

En una sociedad que recibe continuamente información exhaustiva por los diferentes medios de comunicación, los ginecólogos seguimos atendiendo a pacientes que desconocen su momento más fértil, no solo en el ciclo sino en su propia vida.

Es frecuente asociar fertilidad a tener la regla, hasta el punto de que algunas mujeres de más de 45 años nos consultan para realizar algún tipo de tratamiento para embarazarse con sus propios óvulos. Pues bien, los profesionales instamos a las pacientes desde muy jóvenes a tener los hijos en el mejor momento para ellas, que es entre los 18 y los 35 años. Como en muchos casos no es posible, es importante conocer todas las opciones para poder ser madres cuando podamos asumirlo.

En las primeras etapas de la vida de la mujer que ya ha tenido su desarrollo sexual (11-15 años) lo mismo que en las últimas etapas de la perimenopausia (desde los 45 a los 50 años), no se producen ovulaciones óptimas para la consecución de un embarazo.

Tristemente, conforme aumenta la edad de la mujer, los óvulos presentan anomalías genéticas y aunque dieran lugar a un embarazo, las probabilidades de que el embrión tenga una cromosomopatía (Síndrome de Down, por ejemplo) son muy altas.

Todo ello nos lleva a insistir en que toda mujer debe consultar a su ginecólogo para que la asesore sobre cuándo es el momento de buscar un embarazo y a las opciones para retrasar la maternidad, a través de la congelación de óvulos, por ejemplo.

Un control del momento de la ovulación, en muchos casos, no ayuda y es contraproducente, así que relájate en tu búsqueda de hijos y cuéntale tu caso a tu ginecólogo de confianza.

¿Te cuesta quedarte embarazada?

Si tienes menstruaciones regulares. Las menstruaciones regulares suelen ser consecuencia de una función ovárica normal y de ovulaciones regulares. En estos ciclos, la ovulación se suele producir en la mitad del ciclo, es decir, en torno al día 14 en un ciclo de 28 días, aunque puede adelantarse o atrasarse en función de algunas circunstancias.

Si tu menstruación es irregular, sospechas que tus ciclos son anovulatorios o si no consigues el embarazo a pesar de mantener relaciones sexuales en tus días más fértiles durante varios ciclos menstruales, consulta con tu ginecólogo para que valore si precisas un estudio, seguimiento o tratamiento específico.

Otros Síntomas y Signos

  • Aumento de la temperatura corporal. La temperatura debe tomarse todos los días a la misma hora y realizar un gráfico durante varios ciclos, lo que te orientará para conocer tu ciclo.
  • Cambios en el flujo vaginal. Antes y durante la ovulación, el flujo aumenta y es transparente y con una consistencia mucosa ligera, parecida a la clara del huevo.
  • Aumento de la libido: La naturaleza es sabia, y el reloj biológico se pone en marcha. El organismo está preparado para el embarazo.

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