Beneficios de las Canciones de Cuna para Recién Nacidos
Una imagen muy extendida cuando pensamos en una madre o un padre cuidando de su bebé, es la de la canción de cuna. El chiquitín recogido en brazos de sus padres o durmiendo plácidamente en su cunita mientras le cantan o tararean una canción relajante. Cantar una canción para dormir al bebé es una práctica ancestral, pero ¿te has preguntado alguna vez por qué lo hacemos? Hoy, queremos contarte cómo la canción de cuna puede favorecer el desarrollo emocional, cognitivo y social del bebé, así como el vínculo afectivo con sus cuidadores.
¿Por qué cantar canciones de cuna a los bebés?
Milenios de evolución -y unos cuantos estudios científicos- demuestran que las nanas son un excelente recurso para tranquilizar a los bebés. Se cree que el típico patrón rítmico de las canciones de cuna tradicionales se asemeja a los sonidos que se escuchan dentro del útero, y que por eso estas canciones ayudan a calmar el llanto del recién nacido. El cantarle suavecito una nana mientras lo miramos a los ojos es una excelente manera de hacer sentir a nuestro hijo lo especial que es.
Apostamos a que recuerdas cuando tu madre o tu abuela te cantaban canciones de cuna tan bonitas como “Arrorró, mi niño” o “Estrellita, ¿dónde estás?”. En efecto, las nanas suelen incorporarse a la memoria a largo plazo, están fijas en los recuerdos más entrañables de la niñez.
Beneficios de las canciones de cuna
Como puedes comprobar, cantar una canción para dormir a tu bebé es algo mucho más beneficioso de lo que podrías pensar. Fomenta su desarrollo integral y mejora su vínculo afectivo con papá y mamá y otros cuidadores. Uno de los momentos más mágicos que puedes vivir con tu bebé es ver como poco a poco el sueño se apodera de él mientras tú le cantas una bonita nana o canción de cuna para dormir. Sin embargo, no solo deberías cantar canciones de cuna al pequeño por disfrutar con él de un momento tan especial, sino también porque las nanas tienen múltiples beneficios.
- Estimula el desarrollo del lenguaje: Y debes saber que cantar una canción al bebé es una extensión de, sencillamente, hablar constantemente a tu bebé. Al escuchar la voz de su madre o padre, el bebé se familiariza con los sonidos, las palabras y las estructuras del idioma.
- Favorece el desarrollo cognitivo: Cantar una canción para dormir al bebé, estimula su atención, su concentración y su curiosidad, puesto que se interesará por lo que está escuchando y tratará de comprenderlo.
- Fomenta el desarrollo emocional: A través de las nanas para dormir al bebé, el pequeñín percibe seguridad, confianza y tranquilidad. Esto se traduce en niveles de estrés y ansiedad mucho más reducidos.
- Refuerza el desarrollo social: Otro beneficio muy relevante de cantar una canción para dormir a un bebé, es que mejora la relación y el vínculo afectivo entre los cuidadores y el peque.
Otro beneficio añadido de las canciones para dormir es que, muchas veces, transmiten lecciones y valores. Puedes elegir las canciones que más se alineen con tus creencias y tu forma de educar a tu bebé.
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La repetición de las mismas frases, una y otra vez, ayuda a que los bebés desarrollen el lenguaje, amplíen su vocabulario y sus conocimientos del mundo. Las canciones de cuna se van enseñando de boca en boca con el correr de las generaciones. Las nanas forman parte de ese repertorio cultural que no solamente nos conecta con las personas mayores de la familia, sino que además nos hermana con otras personas del lugar donde vivimos, nos transmiten valores sociales y nos enseñan acerca de la tradición. Por estos motivos, es bueno cantarle a tu bebé, aún desde que está en la barriga. Ya desde las 26 semanas de embarazo el oído del bebé está lo suficientemente desarrollado como para apreciar tu tono de voz y los patrones rítmicos.
¿Cómo elegir la canción de cuna adecuada?
Hay muchísimas canciones de cuna. Todas las culturas tienen las suyas, muchas veces asociadas a historias, tradiciones o creencias que se transmiten de generación en generación. Y, aunque cada bebé y cada familia es un mundo distinto y no siempre se pueden aplicar los mismos patrones, no todas las canciones son adecuadas para cantar a un bebé para dormir.
A la hora de elegir una canción de cuna para tu bebé, debes tener en cuenta tus preferencias personales, las de tu hijo o hija y las circunstancias en las que vais a cantarla. Escoge una canción que te guste y te haga sentir bien. Si tú disfrutas cantando, tu bebé lo notará y también disfrutará. Adapta la canción al estado de ánimo del bebé. Si tu bebé está muy inquieto o nervioso, puedes optar por una canción más animada y divertida que capte su atención y le distraiga. Personaliza la canción con el nombre del bebé o con frases que le dediques. Esto hará que la canción sea más especial y significativa para el bebé, que se sentirá más querido y valorado.
Características importantes:
- Ritmo lento y suave: El ritmo de la canción debe ser acorde al ritmo cardiaco del bebé, que es más lento que el de un adulto.
- Melodía simple y repetitiva: La melodía de la canción debe ser fácil de recordar y seguir por el bebé, que se sentirá más cómodo con una estructura predecible.
- Letra sencilla y afectuosa: La letra de la canción debe ser comprensible y adecuada para el nivel de desarrollo del bebé.
Dicho esto, recuerda que siempre hay excepciones. Algunos bebés (y padres y madres) pueden preferir canciones populares que cumplan con las características del ritmo lento y la melodía simple, por ejemplo.
Balanceo y canciones de cuna
Además de las nanas, el balanceo es otra de las cosas que podemos hacer para relajar a los bebés. Así es, en los primeros meses de vida los niños buscan revivir en cada experiencia la paz obtenida en el vientre materno. Por este motivo, evocar el balanceo y los movimientos de cabeza les proporcionan mucha tranquilidad, además de que el balanceo y la estimulación del movimiento incrementa su desarrollo neuronal. Es aconsejable que le acunes en diferentes posturas: contra tu pecho, de espaldas a ti, etc. Siéntate en la cama y coge a tu bebé, tumbado, con una mano bajo la cabeza y la otra bajo el culete. Flexiona los brazos acercándole a tu cuerpo pero sin que lo toque, de forma que esté como suspendido en el aire. Haz movimientos amplios, de lado a lado, como si fuera un barco en el mar y aumenta la aceleración suavemente. Cuando el movimiento es lo suficientemente amplio, llega un momento en que el bebé queda en posición casi vertical, déjale así unos segundos y vuelve al balanceo.
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