Cansancio en Niños: Causas Sin Fiebre

06.11.2025

El cansancio extremo es una de las quejas más comunes en las consultas médicas. Si tu hijo/a está más cansado/a de lo normal, consulta a tu médico para obtener un diagnóstico profesional.

¿Qué es la Astenia?

La astenia es un término médico que define una situación prolongada de cansancio intenso y de falta de energía o de motivación en el día a día. Según el sitio web Medline, astenia es sinónimo de cansancio, fatiga física o agotamiento. En cambio, no hay que confundirla con somnolencia y apatía, aunque también pueden ser síntomas de una astenia.

Normalmente, la fatiga física aparece tras un esfuerzo físico o mental y desaparece con el descanso. No es el caso cuando se padece astenia, un síndrome que puede llegar a ser crónico y que no mejora con el descanso cotidiano.

Además, la astenia disminuye el rendimiento físico e intelectual y también puede acompañarse de otros trastornos en los bebés, niños o adolescentes, como sueño excesivo, falta de atención, irritabilidad, falta de motivación y bajo rendimiento escolar.

Casi siempre es posible encontrar una causa para la astenia, pero existe un amplio porcentaje de niños y adolescentes en los que no es posible identificar una causa específica, por lo que se habla de astenia crónica.

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Causas Comunes del Cansancio en Niños

Las causas de este síndrome en niños y adolescentes pueden ser muy variadas. Las más frecuentes se encuentran en el ritmo de vida y en los hábitos de sueño de nuestros hijos:

  • Actividad excesiva: Con sobrecarga de actividades extraescolares, por ejemplo, que pueden provocar que tu niño/a se fatigue en exceso.
  • Estrés escolar o diario.
  • Sobrecarga de trabajo: Que hace que tus hijos estén muy cansados.
  • Horarios de descanso y de sueño inadaptados: Así como otras alteraciones del sueño del niño o adolescente.
  • Una enfermedad física o un inicio de depresión: Anemia o falta de hierro, una infección u otras enfermedades.

Astenia Primaveral

La astenia primaveral es algo común cada año tanto en adultos como en bebés, niños y adolescentes. Al inicio de la primavera, podemos tener una sensación de cansancio o de somnolencia, que están provocados por el cambio horario, el aumento de la temperatura y los cambios en la luz diurna y en nuestro día a día.

En nuestros hijos, esta astenia primaveral puede provocar además una falta de energía, cambios de humor e irritabilidad, problemas de sueño e incluso pérdida de apetito. Este síndrome primaveral no suele durar más de dos semanas, y se puede aliviar con una mayor exposición al sol, más ejercicio físico, 10 horas de sueño al día y una alimentación equilibrada y rica en Omega 3.

Síndrome de Fatiga Crónica

El síndrome de fatiga crónica, en cambio, no está unido a una estación y tiene una duración larga. Es muy poco frecuente en niños y su diagnóstico es muy difícil. Normalmente está unido a otros trastornos, como dolor articular, cefaleas, cansancio, desmotivación, problemas de atención, tener un sueño no reparador … Se sospecha fatiga crónica si la sensación de cansancio es inexplicable por otras causas y dura seis meses o más. Para más información, consulta el sitio Medline y coge cita con un médico infantil o con un experto en pediatría, para que pueda establecer un diagnóstico más preciso.

Cansancio en Adolescentes

Muchos padres y madres tienen la sensación de que sus hijos adolescentes están todo el día cansados. La mayoría tiene dudas de si serán “cosas de la edad”, pasajeras, o si pueden ser trastornos producidos por una enfermedad. Según los expertos en pediatría, entre un 30% y un 40% de los adolescentes entre 12 y 16 años tiene temporadas de cansancio sin motivo aparente, por lo que es necesario diferenciar el cansancio temporal, que no precisa medidas especiales, del prolongado, que puede ser patológico.

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Evalúa todas las causas de la astenia citadas en este artículo para poder encontrar la razón de la astenia en tu hijo/a adolescente. Si realiza una actividad física intensa o debe dedicar muchas horas al estudio, es normal que se fatigue.

En cambio, si el cansancio persiste durante semanas sin causa aparente, es importante consultar con un médico infantil, que podrá evaluar los síntomas y diagnosticar si tu niño/a sufre de un síndrome de fatiga crónica en adolescentes, de una anemia provocada por una falta de hemoglobina en la sangre o de otras enfermedades que provoquen esa astenia.

Diagnóstico y Tratamiento de la Astenia

Para que un médico infantil o pediatra pueda diagnosticar una astenia, debe llevar a cabo una serie de análisis simples para descartar diversas enfermedades. Solo realizará pruebas más complejas (análisis de la hemoglobina, radiografías, ecografías, TAC, etc.), si hay sospecha de alguna enfermedad concreta. Además, el médico cuestionará al paciente o a sus responsables sobre la calidad de su sueño, su higiene de vida o sobre si están tomando medicinas o drogas.

Si el médico determina que la causa de la astenia en el adolescente es una enfermedad, el tratamiento será el más adaptado a esa enfermedad. Por ejemplo, en el caso de la anemia o falta de hemoglobina, el médico puede recurrir a un tratamiento a base de suplementos de hierro, vitamina B12, ácido fólico u otras vitaminas y minerales.

Consejos para Combatir el Cansancio

Si el médico descarta cualquier enfermedad como causa de la astenia, evalúa ciertos aspectos de la vida diaria de tu hijo/a e intenta corregir aquellos hábitos que pueden provocar que se fatigue demasiado. Las técnicas de manejo del estrés o acudir a un psicólogo o terapeuta también puede ser útil en ciertos casos.

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  • Falta de Sueño: No dormir bastante es la principal causa de fatiga en niños y adolescentes, provocando somnolencia, falta de atención y menor rendimiento físico y mental. Dormir 10 horas al día es necesario para niños y adolescentes de entre 3 y 18 años. Establecer un sueño regulado, con horarios, es una buena costumbre para que no estén cansados durante el día.
  • Actividad física: Moverse puede ayudar a que los adolescentes dispongan de mayor energía y regulen mejor su sueño. Hacer un ejercicio moderado todos los días ayuda a dormir mejor, combatiendo otras consecuencias de la vida sedentaria, como la obesidad.
  • Nutrición: Una alimentación saludable y equilibrada es muy importante para combatir el cansancio.

Síntomas de Alerta en Niños con Diabetes Tipo 1

A continuación, se describen con detalle los síntomas más frecuentes del debut de la diabetes tipo 1 en la infancia. Aunque pueden variar ligeramente de un caso a otro, la presencia de dos o más síntomas al mismo tiempo debe considerarse una señal de alerta.

  • Sed excesiva (polidipsia): Este es uno de los síntomas más característicos y suele ser también uno de los primeros en aparecer. Se manifiesta como una necesidad constante de beber agua, incluso en momentos en los que no hace calor o no hay actividad física.
  • Aumento de la frecuencia urinaria (poliuria): Cuando la glucosa en sangre supera cierto umbral, los riñones ya no pueden reabsorberla del todo y esta pasa a la orina, arrastrando con ella una gran cantidad de agua. Este fenómeno provoca una producción excesiva de orina.
  • Pérdida de peso inexplicada: A pesar de tener un apetito normal o incluso aumentado, muchas niñas y niños con diabetes tipo 1 experimentan una pérdida de peso significativa en poco tiempo.
  • Fatiga o cansancio fuera de lo habitual: Otro síntoma común es el cansancio persistente. Las niñas y niños pueden mostrarse apáticos, sin ganas de jugar, de interactuar o de prestar atención en el colegio.
  • Hambre constante (polifagia): En los primeras estadios, algunas niñas y niños tienen una sensación permanente de hambre. Esto se debe a que, aunque comen, su cuerpo no puede utilizar adecuadamente la glucosa, por lo que el cerebro sigue enviando señales de necesidad energética.
  • Cambios de humor e irritabilidad: Los desequilibrios de la glucosa en sangre tienen un efecto directo sobre el estado de ánimo. Muchas niñas y niños con debut de diabetes tipo 1 muestran irritabilidad, lloran con facilidad, se frustran sin motivo aparente o tienen comportamientos distintos a los habituales.
  • Infecciones recurrentes: La hiperglucemia afecta al sistema inmunológico, facilitando la aparición de infecciones. En el debut de la diabetes tipo 1 es frecuente observar infecciones urinarias, vulvovaginitis en niñas, infecciones por hongos o aftas orales y heridas que tardan en cicatrizar.
  • Visión borrosa: Cuando los niveles de glucosa son muy altos, el cristalino del ojo retiene líquido, lo que altera su forma y produce visión desenfocada.
  • Aliento afrutado: Es un signo tardío, pero muy característico. Se debe a la presencia de cuerpos cetónicos, que el cuerpo produce cuando comienza a metabolizar grasas por falta de insulina. El aliento tiene un olor dulzón o afrutado, parecido a manzanas o acetona.

Infecciones Frecuentes en Niños

Infecciones frecuentes, es decir, más de 8 resfriados al año que se considera lo normal en un niño.

  1. Infecciones frecuentes y graves: mayor susceptibilidad a infecciones respiratorias, digestivas, cutáneas y del tracto urinario.
  2. Retraso en el crecimiento y desarrollo.

Consejos para Reforzar el Sistema Inmunológico

  1. Dormir un sueño de calidad, reparador y con las horas necesarias según su edad. El sistema inmunitario se repara durante el sueño.
  2. Hacer ejercicio o actividad física con regularidad.
  3. Cuidar la higiene personal y del entorno. Lavarse las manos con frecuencia (sobre todo antes de comer, después de ir al baño). Evitar el contacto cercano con personas enfermas. Limpiar a menudo los juguetes, utensilios y superficies compartidas. No compartir cubiertos.
  4. Vacunación completa.
  5. Cuidar la salud emocional.

Excesiva Somnolencia en Niños

La somnolencia es la sensación de pesadez y torpeza de los sentidos por la falta de sueño. Se llama excesiva somnolencia diurna cuando no se puede estar despierto a lo largo del día.

Sí. A muchos niños les cuesta levantarse de la cama por la mañana. También tienen bajo rendimiento escolar y hasta se duermen en clase.

La mayoría de los adolescentes necesitan dormir más horas todos los días. Los estudios dicen, que en el colegio, hasta el 10% de los niños tienen somnolencia por el día. Y casi el 20% están cansados.

Causas de la Somnolencia Excesiva

  • Porque duermen pocas horas. Los niños no duermen el tiempo que requieren. Porque se van a la cama muy tarde o porque se levantan muy pronto.
  • Porque el sueño es de mala calidad, A pesar de dormir las horas necesarias se despiertan mucho y no pueden descansar.
  • Porque algunos niños tienen más necesidad de horas de sueño que otros niños de su edad.

La primera causa es la más frecuente. Es el sueño insuficiente en cantidad. El niño duerme pocas horas porque se acuesta tarde o porque se despierta muy temprano. Puede ser por el llamado insomnio conductual infantil o porque se tenga una mala higiene del sueño.

Suele mejorar cuando hay una buena “higiene del sueño”. Esta consiste en que desde los primeros meses de vida el niño tiene unos horarios razonables y unas rutinas en la cena y al irse a la cama. No es una disciplina estricta. Los adolescentes necesitan irse a la cama un poco más tarde que los niños pequeños. Pero ahora está de moda que los chicos vean la noche como “para no perderse nada” y el sueño como aburrido o poco necesario.

El uso de las TICs y la televisión a la hora de acostarse, las horas para salir y acostarse muy tarde durante los fines de semana y el exceso en el consumo de bebidas con cafeína afectan al sueño. Todo esto tiene muy malas consecuencias en las relaciones familiares, sociales y en el rendimiento académico de estos jóvenes.

Procesos que Afectan la Calidad del Sueño

Este segundo grupo de causas, es menos frecuente. Es el sueño fragmentado o de escasa calidad. Puede serlo porque se tiene parasomnias, por los trastornos respiratorios del sueño, como el ronquido o el síndrome de apnea-hipopnea del sueño (SAHS) y por otras enfermedades. Hay que decir que el número total de horas de sueño es normal, a veces hasta más horas, pero el sueño no es de buena calidad. Y no se descansa bien.

Las parasomnias son trastornos puntuales que perturban el sueño. Se trata de las pesadillas, los terrores nocturnos y el sonambulismo. Si son muy frecuentes pueden llevar a un sueño escaso y por tanto a somnolencia diurna. Para tratar las parasomnias hay que mirar si hay algún problema psicológico y revisar cómo es la higiene del sueño.

También pueden afectar a la calidad del sueño los llamados trastornos respiratorios: como el ronquido o el síndrome de apnea-hipopnea del sueño (SAHS). También enfermedades con síntomas por la noche como el asma, la rinitis, el reflujo gastroesofágico, el trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH), la epilepsia y otras.

Aumento de Necesidades de Sueño

A veces los niños pueden estar somnolientos por un aumento en las necesidades del sueño. Puede ser de forma temporal por enfermedades agudas o efectos secundarios de determinados fármacos. O, a veces, de forma permanente porque tienen una narcolepsia que es una enfermedad muy rara que se hereda.

Normas para una Buena Higiene del Sueño

Para tener una buena calidad del sueño hay que establecer unos horarios regulares desde muy pequeño. No ver la televisión por la noche en la cama antes de dormirse. No navegar por Internet a últimas horas del día. No hacer deporte antes de acostarse. No tomar bebidas con cafeína: cola, café, té, chocolate.

¿Cómo Saber si mi Hijo Presenta Excesiva Somnolencia?

Muchas veces sólo se llega al diagnóstico cuando es muy evidente y se tienen problemas en el rendimiento escolar o en la vida familiar y social de los niños/adolescentes.

Hay varias preguntas que los padres pueden hacerse para sospechar este cuadro:

  • ¿Está el niño más cansado o somnoliento durante el día que sus amigos?
  • ¿Cuesta trabajo que se despierte por la mañana?
  • ¿Se duerme en clase?, ¿va bien en el colegio/instituto?
  • Si tiene más de 5 años ¿necesita dormir la siesta todos los días?

Tratamiento de la Somnolencia Excesiva

El tratamiento depende de la causa. Es imprescindible tener una adecuada higiene de sueño.

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