Capacidad del Estómago del Recién Nacido: Volumen y Alimentación
La alimentación del recién nacido es uno de los temas que más preocupan a los padres, especialmente a los primerizos. Es fundamental conocer la capacidad del estómago del bebé y cómo evoluciona durante las primeras semanas para asegurar una alimentación adecuada.
Capacidad Inicial del Estómago del Recién Nacido
Al nacer, los recién nacidos tienen un estómago muy pequeño, con una capacidad de apenas 5 a 7 ml, aproximadamente del tamaño de una cereza. Curiosamente, los investigadores han encontrado que el estomago del recién nacido de un día no estira para aguantar mayor cantidad. Como las paredes del estomago del recién nacido permanecen firmes, la leche adicional usualmente es expulsada (vomitada).
Durante los primeros días, el bebé recibe calostro, un líquido denso y nutritivo producido por la madre, que es suficiente para satisfacer las necesidades del recién nacido. El calostro es bajo en grasa, y alto en carbohidratos, proteína y anticuerpos para ayudar a mantener tu bebé saludable. El calostro es extremadamente fácil de digerir, por lo tanto es perfecto como primera comida para el bebé. Es de bajo volumen (se mide en cucharaditas en vez de onzas), pero es alto en nutrición concentrada para el recién nacido.
Evolución de la Capacidad Estomacal
La capacidad del estómago del bebé aumenta rápidamente durante las primeras semanas:
- Día 3: La capacidad aumenta a 22-27 ml, aproximadamente el tamaño de una nuez.
- Primera semana: El estómago puede contener entre 45 y 60 ml, similar al tamaño de un albaricoque. Alrededor del día 7, la capacidad del estomago del recién nacido es de 1.5-2 oz, o el tamaño de una bola de ping-pong.
- Dos semanas: La capacidad se multiplica hasta alcanzar entre 80 y 150 ml, el tamaño de un huevo XL.
Esta evolución en paralelo con la producción de leche de la madre asegura que el bebé reciba la cantidad necesaria en cada etapa.
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Alimentación del Recién Nacido: Leche Materna vs. Leche de Fórmula
La leche materna es la opción más recomendada para los bebés recién nacidos. Sin embargo, en algunos casos, la alimentación con leche de fórmula puede ser necesaria o complementaria. Aunque nada se puede comparar con la leche materna, la mayoría de los bebés se alimentan con leche artificial algunas veces. Para algunas mujeres, amamantar a su bebé es simplemente imposible.
Si estás amamantando, espera que tu bebé tenga tres o cuatro semanas de edad antes de utilizar la leche de iniciación como complemento para que continúes produciendo leche.
Leche Materna
Cuando tu bebé es lactado temprano y con frecuencia, tus pechos comienzan a producir leche madura alrededor del tercer o cuarto día después del parto.
Durante los primeros días tras el parto, los pechos de la madre producen pequeñas cantidades de calostro, se produce la cantidad justa que necesita el bebé, puesto que la capacidad de su estómago es relativamente pequeña y su capacidad de expansión muy limitada. La primera semana, el estómago del bebé y la producción de leche de la madre evolucionan en paralelo.
Además, el calostro "es muy fácil de digerir para el bebé y tiene un efecto laxante que ayuda a que expulse más fácilmente y con más frecuencia las gruesas heces del meconio".
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Leche de Fórmula
Puedes estar segura de que las leches de iniciación para bebés están especialmente preparadas para satisfacer las necesidades nutricionales de tu hijo, casi como la leche materna, en la cual se basa su elaboración. Las principales marcas de leche de iniciación son similares. A menos que tu pediatra te indique lo contrario, elige una leche de iniciación enriquecida con hierro.
Las leches de iniciación vienen en dos variedades básicas:
- Listas para servir (las más costosas).
- En polvo (la más económica).
Como es de suponer, las que permiten ahorrar más tiempo y esfuerzo son las más costosas. No obstante, todas son iguales si se preparan adecuadamente. Lee cuidadosamente las instrucciones cada vez que prepares la leche de iniciación. Para prepararla, sigue las instrucciones en forma exacta.
Cantidad y Frecuencia de las Tomas
La frecuencia con la que tu bebé sea alimentado dependerá de las necesidades que manifieste. A partir de los 6 meses, tu bebé podría pedirte solo 4 tomas diarias.
A continuación, se presenta una tabla general sobre la cantidad de leche de iniciación que necesita tu bebé y la frecuencia con que debes alimentarlo:
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| Edad | Cantidad por comida | Frecuencia de alimentación |
|---|---|---|
| Recién nacido | 60-70 ml | Cada 3 ó 4 horas |
| Un mes | 120-150 ml | Cada 4 horas |
| Dos meses | 150-180 ml | 5 a 6 veces en 24 horas |
| Cuatro meses | 210-240 ml | 5 veces en 24 horas |
| Seis meses | 240 ml | 4-5 veces en 24 horas |
| Un año | 240 ml | 2 veces en 24 horas |
La leche de iniciación avanza más lentamente por el tracto digestivo que la leche materna, de modo que puedes esperar que el tiempo entre cada comida sea un poco más largo (tres a cuatro horas) y que las heces sean un poco más grandes y secas que cuando lo amamantabas.
Recomendaciones Adicionales
- No es recomendable dar a un recién nacido más leche materna en cada toma para reducir su número y tratar de aumentar la capacidad del estómago.
- Suministrar tomas pequeñas y frecuentes permite establecer un patrón de alimentación saludable.
- No diluyas la leche de iniciación (si viene preparada) ni la licues más de lo indicado (si viene en polvo).
- Recuerda, cada bebé es único, por lo que su consumo variará día a día, entre una comida y otra. No lo fuerces a tomar más de lo que quiere ni lo dejes con ganas de seguir tomando. A los bebés que suelen regurgitar, será mejor darle menores cantidades en forma más frecuente. Deja que tu bebé te guíe.
Consejos Prácticos
Los momentos en que das biberón a tu bebé son una maravillosa oportunidad para sentirse cerca de él y conocerse el uno al otro. También el padre del bebé y otros miembros de la familia pueden participar en la alimentación del niño desde el principio o cuando decidas cambiar de método. Asegúrate de que cada vez que alimentes a tu bebé, él sienta la misma cercanía, abrazos y palabras cariñosas tal como si lo estuvieras amamantando. Sostén la cabeza del bebé en un ángulo ligeramente elevado y mantén el biberón levantado para que no aspire mucho aire.
- Siempre lávate bien las manos antes de preparar la leche de iniciación. Asegúrate de que todos los recipientes y utensilios estén bien limpios. Limpia el envase que contiene la leche de iniciación antes de abrirlo.
- Si lavas cuidadosamente los biberones y las tetinas con agua limpia y caliente, no es necesario hervirlos ni esterilizarlos. Asegúrate de eliminar los restos de leche de iniciación, que pueden descomponerse fácilmente y afectar el estómago del bebé.
- Las leches de iniciación liquidas ya preparadas pueden guardarse en el refrigerador durante 48 horas, si el bebé no ha tocado la tetina. Si lo ha hecho, limpia bien y elimina los restos que quedan después de alimentarlo.
- No es necesario que calientes la leche de iniciación. Aunque a muy pocos bebés les agrada la leche de iniciación bien fría, algunos niños tienen gustos más especiales que otros. Nunca calientes la leche de iniciación en el microondas.
- Desecha los restos de biberón que no se acabe. La leche ya preparada se descompone fácilmente y puede afectar el delicado estómago de tu bebé. En caso de que tu bebé tenga más hambre, prepara sólo un poco más de lo que él toma normalmente en cada comida.
- Tu bebé necesita que estén con él tanto como que lo alimenten, así que no lo dejes solo tomando el biberón, pues podría atragantarse.
Precauciones Importantes
- Si tu bebé moja menos de seis pañales al día, consulta a tu pediatra. Podría estar comiendo demasiado poco y estar algo deshidratado.
- Asegúrate de que el orificio de la tetina sea del tamaño adecuado. Si es demasiado grande, tu bebé se atragantará y se asustará con el flujo rápido de leche. Si parece que le cuesta mucho succionar, puede que el orificio sea demasiado pequeño o que la tetina sea muy dura para él.
- No se recomienda la leche de vaca, en ninguna de sus formas, para niños menores de un año. Continúa alimentando a tu hijo con leche materna o con la leche de iniciación que se encuentra en el comercio, hasta después de que cumpla un año.
- No agregues miel a ningún alimento que des a tu bebé. Puede contener esporas que producen graves enfermedades en niños menores de un año.
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