Listeriosis y embarazo: Riesgos y precauciones
Crece la preocupación por el brote de listeriosis que ha afectado ya a más de un centenar de personas que comieron un producto de carne mechada contaminado. Dieciocho mujeres embarazadas forman parte del centenar de afectados por el brote de listeriosis desatado en Andalucía que ya se ha cobrado una víctima mortal, una anciana de 90 años. Dos mujeres embarazadas podrían haber perdido a sus bebés como consecuencia de la infección.
Precisamente, las mujeres gestantes son uno de los grupos más susceptibles de contraer una infección por la bacteria Listeria monocytogenes, causante de la listeriosis. Esta enfermedad puede provocar un aborto espontáneo, un parto prematuro e incluso la muerte del bebé.
¿Qué es la listeriosis?
La listeriosis, enfermedad causada por la bacteria Listeria monocytogenes presente en alimentos contaminados, es un riesgo para las gestantes, ya que puede traspasar la placenta y afectar al feto, aunque si se trata a tiempo se puede controlar el daño. El microbiólogo Julio García, portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc), explica que si la bacteria se disemina "puede provocar abortos, muerte fetal, parto prematuro o infecciones graves en el recién nacido como meningitis o sepsis".
Síntomas de la listeriosis
En mujeres embarazadas tampoco encontramos síntomas muy específicos: fiebre, fatiga o dolores lumbares o musculares. Sin embargo, sus consecuencias para los fetos son muy graves, por lo que conviene diagnosticarla lo más rápidamente posible. Concretamente, en los fetos provoca abortos, muerte fetal, partos prematuros o graves patologías neurológicas en los recién nacidos supervivientes.
En las personas mayores de 65 años o adultos con sistemas inmunológicos debilitados, entre ellos pacientes oncológicos, los síntomas de listeriosis más habituales incluyen dolor de cabeza, rigidez en el cuello, confusión, pérdida del equilibrio, convulsiones, fiebre y dolores musculares. Si pasa del intestino a la sangre origina septicemia, y meningitis o encefalitis en caso de invadir el cerebro. Otra posibilidad es que provoque erupciones cutáneas, gastroenteritis, mioendocarditis o artritis sépticas.
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Diagnóstico y tratamiento de la listeriosis
Que la bacteria de la listeriosis genere estas patologías se debe a dos características especiales. En primer lugar, que puede atravesar tanto la barrera hematoencefálica del cerebro como la barrera placentaria en el útero. En segundo lugar, que sobrevive a la refrigeración -e incluso a la congelación- durante un periodo de tiempo relativamente largo.
El diagnóstico se realiza identificándola en un cultivo microbiológico de la sangre, el líquido cefalorraquídeo o el líquido amniótico de los pacientes. En mujeres embarazadas y recién nacidos se trata con antibióticos como ampicilina o amoxicilina durante dos semanas. Sin embargo, en adultos mayores de 65 años o con un sistema debilitado el tratamiento se puede alargar un mes.
Alimentos a evitar durante el embarazo para prevenir la listeriosis
En general, la listeriosis se contrae mediante el consumo de alimentos contaminados. Por ello, la Agencia Española de Consumo Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) recomienda a las mujeres embarazadas evitar determinados alimentos:
- Leche cruda, quesos frescos y blandos (Brie, Camembert, Brie, Panela, Feta, mozzarella, queso azul...) y los que no estén hechos con leche pasteurizada. La Agencia también recomienda prescindir de quesos rallados o loncheados industriales y quitar la corteza siempre a todos los quesos.
- Frutas y hortalizas crudas que no se hayan lavado y desinfectado adecuadamente (esto puede incluir las que vienen embolsadas o las que se piden en restaurantes fuera de casa). En este sentido, AECOSAN recomienda lavar las frutas y verduras utilizando agua con lejía apta para desinfección del agua de bebida, diluyendo unas cuatro gotas por litro de agua. Lo correcto es sumergirlas durante al menos 10 minutos y después enjuagarlas con agua potable abundante.
- También se deben evitar los brotes o germinados crudos (alfalfa, trébol, soja, rábanos...). Es conveniente tener en cuenta que estos pueden estar presentes en ensaladas o sándwiches ya preparados.
- Huevos crudos o elaboraciones con huevo crudo (salsas y mayonesas caseras, mousses, merengues y pasteles caseros, tiramisú, helados caseros, ponches de huevo...).
- Carne cruda o poco hecha (como carpaccios).
- Productos cárnicos loncheados envasados, fiambres, carnes para sándwich, salchichas... Estos alimentos sí pueden consumirse después de cocinarse a más de 71 grados centígrados.
- Patés y otras carnes para untar refrigerados.
- Pescado crudo (sushi, sashimi, ceviche, carpaccios de pescado), pescado ahumado refrigerado o marinado (salmón ahumado, trucha, caballa...) así como ostras, almejas o mejillones crudos.
- Sándwiches envasados y otros alimentos preparados que contengan vegetales, huevo, carne, fiambres, pescado y derivados.
- Zumos: AECOSAN recomienda consumir sólo aquellos que han sido recién exprimidos o si son envasados pasteurizados.
Por su parte, el Centro de Control de Enfermedades (CDC) de EEUU también alerta acerca del melón, que se debe consumir recién cortado o bien refrigerarlo inmediatamente.
Otras precauciones alimentarias durante el embarazo
Además de la listeria, si no se está inmunizada frente a la toxoplasmosis, es importante evitar el consumo de productos cárnicos crudos curados (como chorizo, salchichón, salami, jamón serrano...) durante el embarazo.
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La acumulación de metales pesados en determinados alimentos también puede suponer problemas para el feto. Por eso, se recomienda a las embarazadas evitar comer grandes peces como el pez espada, el tiburón, el atún rojo o el lucio.
Además, AECOSAN recuerda a las futuras madres tomar solo los complementos alimenticios recetados por el médico, moderar el consumo de cafeína y evitar el alcohol.
Precauciones a la hora de cocinar
Para evitar infecciones por microorganismos que puedan estar en los alimentos que se manipulan en casa, el portavoz de la Seimc recomienda evitar lácteos crudos, cocinar adecuadamente los alimentos, lavar las verduras, higiene de manos y de utensilios de cocina y conservar los alimentos por encima de 4 grados.
Para evitar la proliferación de bacterias, es importante cocinar completamente las carnes. Las comidas y sobras no deben consumirse frías, sino que deben calentarse a más de 75 grados. Por lo que respecta a las frutas y verduras crudas, es importante lavarlas y desinfectarlas como se ha descrito anteriormente.
A la hora de cocinar, es importante lavarse las manos con jabón y agua caliente al menos 20 segundos, antes y después de manipular los alimentos o tras entrar en contacto con cualquier material sucio o usar el baño. Las superficies y los utensilios de cocina también se deben lavar a fondo después de manipular cualquier alimento crudo: carne, pescados, aves, frutas y vegetales no lavados.
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Los alimentos ya cocinados deben guardarse en el frigorífico el menor tiempo posible, dentro de recipientes cerrados, separados y lejos de quesos y alimentos crudos.
La nevera debe mantener la temperatura correcta (4 grados o menos) y, al utilizar el microondas, se debe prestar atención a las instrucciones del fabricante para asegurarnos de que los alimentos se calientan lo suficiente y de forma uniforme.
Impacto de la listeriosis
Se producen alrededor de 1 600 casos de listeriosis anuales en EEUU, según la Universidad Estatal de Michigan, y unos 2 600 casos anuales en Europa de acuerdo con el informe de 2019 de la autoridad europea de seguridad alimentaria (EFSA). En España, entre 2001 y 2007 la listeriosis tuvo bajo impacto, con 1 242 casos en total. Sin embargo, en el 2018 los casos se triplicaron, alcanzando los 432 anuales. Tanto el envejecimiento de la población como la falta de controles de seguimiento de la industria alimentaria tienen bastante que ver con este aumento. Por eso desde 2015 es considerada Enfermedad de Declaración Obligatoria. Eso implica que todos los casos deben ser reportados a las autoridades sanitarias.
Este aumento de incidencia y de los brotes también se puede explicar por la reciente aparición de clones hipervirulentos de la bacteria, como los que se detectaron en un brote en el País Vasco en 2014.
Según el último informe 2019 del Centro Europeo para la prevención y control de enfermedades (ECDC), Alemania (570 casos) y España (505 casos) están a la cabeza de la listeriosis, seguidos por Francia (373 casos).
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