Diferencia entre El Niño y La Niña: Fenómenos Climáticos Opuestos
En el conjunto de los fenómenos climáticos globales, pocos rivalizan en importancia y complejidad con el dúo dinámico de El Niño y La Niña. Estos dos eventos, aunque opuestos en naturaleza, tienen la capacidad de desencadenar impactos significativos en las condiciones meteorológicas y ambientales de todo el planeta.
El Niño y La Niña son diferentes fases de un patrón climático que se da de forma recurrente en la zona tropical del océano Pacífico y que recibe el nombre de ENSO (por las siglas en inglés de El Niño-Oscilación del Sur). Podemos decir que El Niño y La Niña son dos caras de la misma moneda, y los vientos alisios son la mano que la lanza.
¿Qué son El Niño y La Niña?
El Niño: Es un fenómeno de calentamiento, donde la superficie del Pacífico se calienta, los vientos de la superficie se debilitan y las precipitaciones aumentan en la parte sur y este del océano.
La Niña: Es un fenómeno de enfriamiento. Los eventos de La Niña, por el contrario, están condicionados por el enfriamiento de la parte superficial del Pacífico.
Ambos fenómenos, en su conjunto, forman el ciclo El Niño-Oscilación del Sur (ENSO), y sus efectos son visibles en distintos fenómenos climáticos extremos.
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Para entender La Niña, es necesario situarla dentro del ciclo climático conocido como ENSO. La Niña es el fenómeno opuesto a El Niño; y como tal, se caracteriza por un enfriamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico central y oriental como consecuencia de un fortalecimiento de los vientos alisios.
Estos vientos son corrientes de aire que, en condiciones normales, soplan en el Océano Pacífico de este a oeste y a lo largo del ecuador, transportando las aguas cálidas de la superficie desde América del Sur hacia Asia. Como consecuencia, las aguas cálidas se acumulan en el Pacífico occidental y las más frías suben a la superficie en el Pacífico oriental.
Pero, cuando los vientos alisios se debilitan, las aguas profundas -más frías- no suben a la superficie, lo que causa un calentamiento. Esto es lo que conocemos como El Niño o fase cálida. En el caso contrario, cuando los vientos alisios se tornan más fuertes, la temperatura superficial se reduce, en la fase de La Niña o fase fría.
El Niño: Fase Cálida
La fase de El Niño se corresponde con un debilitamiento de los vientos alisios y un desplazamiento del agua cálida del Pacífico hacia el este (América). Los primeros en notarlo fueron unos pescadores de Perú en el siglo XVII, que observaron un aumento de las temperaturas en el agua durante la época navideña. Este fenómeno suele alcanzar su punto máximo alrededor de diciembre, de ahí su nombre.
En promedio, El Niño suele producirse cada dos a siete años y suele durar entre nueve y doce meses, según datos de la OMM. Puede tener un fuerte impacto sobre el clima global. Con el desplazamiento de las aguas cálidas, el norte de Estados Unidos y Canadá se tornan más secos y cálidos, mientras que la costa del golfo y el sudeste de EE. UU. se vuelven más húmedos y aumentan las inundaciones.
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El aumento de la temperatura del Pacífico contribuyó a que se batieran récords de temperaturas en todo el planeta. La Tierra alcanzó una racha de doce meses seguidos con temperaturas récord para el mes correspondiente, con una temperatura media anual de 1,67ºC por encima de valores preindustriales.
La Niña: Fase Fría
La Niña es el fenómeno opuesto a El Niño; y como tal, se caracteriza por un enfriamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico central y oriental como consecuencia de un fortalecimiento de los vientos alisios. No obstante, este enfriamiento también afecta los patrones de viento y precipitación globales; pero habitualmente lo hace de forma opuesta a El Niño.
Así, el patrón de La Niña suele asociarse con sequías en el sur de los EE. UU. y fuertes lluvias e inundaciones en el noroeste del Pacífico y Canadá. Además, según la Organización Meteorológica Mundial, durante un año de La Niña, las temperaturas invernales son más cálidas de lo normal en el sur y más frías de lo normal en el norte y puede darse una temporada de huracanes más severa.
Por último, cabe destacar que, al igual que El Niño, La Niña es variable en frecuencia, duración e intensidad, pero que por lo general es una etapa más corta que su opuesta, también suele durar meses.
Causas del Fenómeno de La Niña
Las causas del fenómeno de La Niña están estrechamente relacionadas con las interacciones atmosféricas y oceánicas en la región tropical del Pacífico. El fenómeno de La Niña es una fase opuesta al fenómeno de El Niño en el ciclo natural conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS). Aquí están las principales causas que desencadenan el desarrollo de La Niña:
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- Vientos alisios más fuertes: los vientos alisios son vientos que soplan de este a oeste a lo largo del ecuador en el Pacífico. En condiciones normales, estos vientos empujan las aguas cálidas de la superficie del Pacífico hacia la región occidental. Durante La Niña, los vientos alisios se intensifican y se vuelven aún más constantes, lo que aumenta la acumulación de agua cálida en la región oeste del océano.
- Enfriamiento de las aguas superficiales: debido al fortalecimiento de los vientos alisios, las aguas cálidas de la superficie son empujadas hacia el oeste del Pacífico, lo que provoca un enfriamiento de las aguas en la región central y oriental. Esto contrasta con El Niño, donde las aguas cálidas se acumulan en el este del Pacífico.
- Mayor ascenso de aguas frías y nutrientes: el enfriamiento de las aguas superficiales durante La Niña facilita el ascenso de aguas más frías y ricas en nutrientes desde las profundidades del océano hacia la superficie en la región ecuatorial del Pacífico.
Impacto Global de La Niña
Este fenómeno tiene una serie de consecuencias en el clima a nivel mundial. Algunos de los principales impactos de La Niña incluyen:
- Clima más frío y húmedo en algunas regiones: La Niña tiende a estar asociada con un aumento en las lluvias en ciertas áreas, como Australia, el sudeste de Asia y partes de América del Sur. Esto puede llevar a inundaciones y problemas relacionados con la precipitación excesiva.
- Clima más seco en otras regiones: por otro lado, La Niña a menudo resulta en condiciones más secas en regiones como el suroeste de Estados Unidos y el norte de Sudamérica.
La Niña y su Impacto en España
Para entender cómo afecta La Niña a España, es importante tener en cuenta que este fenómeno es la contraparte de El Niño, y ambos están relacionados con cambios en las temperaturas superficiales del océano Pacífico tropical. Cuando se presenta La Niña, se caracteriza por un enfriamiento anormal de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial.
Esto desencadena una serie de patrones climáticos que pueden influir en el clima de España de varias maneras:
- Precipitaciones: en general, La Niña tiende a estar asociada con un aumento de las precipitaciones en el norte de España, particularmente en las regiones del norte y noroeste, como Galicia, Asturias, Cantabria y el País Vasco. Estas áreas pueden experimentar inviernos más húmedos y veranos más frescos durante episodios de La Niña.
- Temperaturas: La Niña puede contribuir a un enfriamiento moderado en algunas partes de España, especialmente en el norte y el interior. Sin embargo, los efectos en las temperaturas son más sutiles que los cambios en las precipitaciones. No se puede afirmar con certeza que La Niña siempre resultará en temperaturas más frías en todo el país.
- Peligro de inundaciones y sequías: La Niña puede aumentar el riesgo de inundaciones en algunas regiones, especialmente en el norte de España, debido a las lluvias intensas. Por otro lado, en el sur y el este de España, este fenómeno podría contribuir a condiciones de sequía prolongada debido a la falta de lluvia.
- Impacto en la agricultura: la variabilidad en las precipitaciones y las temperaturas asociadas con La Niña puede tener un impacto significativo en la agricultura española.
En España, las previsiones apuntan a que La Niña afectará de forma menos severa que en otras regiones. Por lo general, en Europa, se observa durante eventos de La Niña una tendencia hacia temperaturas más frías, por lo que podría haber una reducción de temperaturas, especialmente en las estaciones de otoño e invierno, según anuncia Severe Weather Europe.
Asimismo, La Niña suele estar asociada con un aumento en la irregularidad de las precipitaciones, lo que podría traducirse en España en episodios de lluvias torrenciales, especialmente hacia el final del verano y en otoño. No obstante, a pesar de la posible intensificación de las lluvias en ciertas épocas, también existe el riesgo de periodos secos prolongados debido a la variabilidad en los patrones climáticos que La Niña introduce. Esto puede llevar a un escenario de mayor variabilidad y contrastes en términos de humedad y sequía.
El Niño, La Niña y el Calentamiento Global
Es importante destacar que El Niño y La Niña son fenómenos naturales, que no tienen origen antropogénico, como sucede con el cambio climático. Sin embargo, las consecuencias de ambos se pueden combinar. Dado que El Niño es un fenómeno de calentamiento, se prevé que se dé un aumento de las temperaturas globales durante los próximos años.
Es importante entender que una subida de las temperaturas medias globales no implica que vaya a hacer más calor durante todo el año y en todas las regiones del mundo. En algunas, de hecho, los fenómenos climáticos asociados a El Niño pueden llevar a un descenso de las temperaturas.
Aunque La Niña implica un enfriamiento global, Núñez enfatiza que esto no contrarresta el calentamiento global inducido por las actividades humanas. "El calentamiento global provocado por las emisiones de gases de efecto invernadero es mucho más potente", señala. Aunque La Niña puede atenuar temporalmente el calentamiento, los años siguen siendo cálidos debido al calentamiento de fondo provocado por las emisiones humanas.
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