Microquimerismo Fetal y su Impacto en el Corazón y Cerebro Materno

15.12.2025

En la mitología griega, la Quimera era un ser híbrido compuesto por partes de diferentes animales. La Quimera era un monstruo mitológico que lanzaba fuego por la boca, con la parte delantera de un león, el centro de una cabra y la trasera de un dragón. Según la RAE, la palabra quimera tiene varios significados. Y si las células son recibidas por el organismo huésped en cantidades por debajo del 1 % (por ejemplo, tras una transfusión de sangre), hablamos de microquimerismo.

¿Qué es el Microquimerismo?

Durante el embarazo, se ha constatado que hay un flujo bidireccional de células entre la madre y el feto (incluso aunque haya un aborto) que da lugar a microquimerismo. Este flujo es asimétrico: se transfieren más células del feto a la madre (microquimerismo fetal, originalmente descubierto en 1893) que viceversa (microquimerismo materno). Además, un planteamiento interesante revela que los hermanos y hermanas menores también podrían obtener células de sus hermanos y hermanas mayores. Durante el embarazo, las células fetales (representadas por puntos naranjas y verdes) ingresan al cuerpo materno, aumentando en frecuencia con el incremento del tiempo gestacional. Asimismo, cada feto hereda células de origen materno (puntos morados).

Concepto que hace referencia a aquella situación en que una persona tiene en su organismo células de otros individuos, disponiendo en su interior de un pequeño porcentaje de ADN diferente al suyo propio. A esta transmisión e intercambio de células e información genética, es lo que se llama Microquimerismo (células en un cuerpo ajeno). Estas células establecen relación con las genéticamente propias del sujeto, pudiéndose crear un vínculo entre ambos tipos de célula. El Microquimerismo, se trata de un mecanismo existente desde hace millones de años, aunque es cierto que fue descubierto a finales del siglo XX. El Microquimerismo se da con más frecuencia en la naturaleza entre dos organismos multicelulares es el que se produce durante el embarazo, conocido como Microquimerismo fetal, ese lazo invisible pero innegable que se produce entre madre-hijo/a.

Desde la década de los ‘70 se ha descubierto que células fetales pueden pasar a la sangre de la madre gestante, acumulándose en varios de los órganos de ésta; y viceversa, ya que este sistema es bidireccional, lo que hace que células de la gestante puedan pasar al feto y concentrarse en su sistema también. Durante el embarazo madre y bebé están conectados por placenta y cordón umbilical; es a través de dicha conexión por la que intercambian algunas células y se integran en sus organismos. Se ha detectado que a partir de la cuarta semana de gestación ya pueden hallarse células fetales en el organismo materno, aunque en general es a partir de la séptima semana que pueden ser hallados en todos los embarazos. Esta relación de las células de madre y bebé no se pierde tras el parto, las investigaciones han hallado la presencia de células fetales en el cuerpo de la madre tras décadas de haber dado a luz. Estas células se expanden por los organismos de madre-bebé, pudiendo ser éstas encontradas en corazón, hígado, cerebro, etc. interactuando con las células propias de ambos dos, (de 2 a 6 células por mililitro en la sangre según las investigaciones). Estas células procedentes del otro organismo incluso se integran tejidos, estructuras y el sistema nervioso.

Se ha demostrado que las células microquiméricas pueden permanecer en el cuerpo durante décadas, y puede que incluso de por vida. El impacto del microquimerismo fetal sobre la salud de la madre (y de la descendencia) está siendo investigado con gran interés. Este estudio proporciona evidencia de que las células fetales pueden migrar al cerebro materno, persistir durante períodos prolongados (incluso décadas) y diferenciarse en neuronas funcionales.

Lea también: ¿Cuántas células tiene un bebé?

Implicaciones y Efectos del Microquimerismo

Es triste que rumores falsos y manipulados migren para establecerse en el cerebro de forma tan veloz, si su papel no consiste en mejorar la salud física o psicológica. Frente a ello, solo queda divulgar con rigor, sin dar pábulo a bulos. H. Tener células procedentes de un hijo puede convertirse en un factor de protección de las mujeres ante la depresión, gracias al intercambio de ADN entre la madre y el feto, según un estudio publicado en la revista Mollecular and Cellular Biochemistry. El trabajo, llevado a cabo por investigadores del Hospital del Mar Research Institute, del Hospital del Mar, del CIBER de Salud Mental (CIBERSAM) y del CIBER de Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBEROBN), ha mostrado que las mujeres que tienen una menor presencia de ADN del feto en el neuroepitelio olfativo presentan más depresión. Así, ambos reciben células, que se quedan en su cuerpo. Es lo que se denomina microquimerismo materno fetal. Específicamente, las funciones del microquimerismo fetal pueden ser diversas, como evitar el rechazo del feto, reforzar vínculos entre madre e hijo y garantizar que el feto recibe los nutrientes y otros elementos que necesita para crecer.

Hay pruebas de la presencia de células del feto en diversos órganos de la madre, pero ahora, por primera vez, se han localizado en un área tan sensible y representativa del cerebro como es el neuroepitelio olfativo, situado en la parte superior de la fosa nasal. “Se ha demostrado que en el neuroepitelio olfativo hay diferentes tipos de células, incluyendo neuronas. El estudio ahora publicado solo ha analizado embarazos de niños, en los cuales es más fácil distinguir las células del hijo de las de la madre por la diferencia genética entre ellos. “Las mujeres que se quedan embarazadas tienen un intercambio de material genético con su hijo, que puede persistir en su cuerpo durante muchos años. Este intercambio de ADN se ha demostrado que puede ser un factor tanto favorecedor como protector por diversas enfermedades. Ahora, por primera vez, lo estudiamos en depresión en un modelo que se considera parecido en el cerebro. Los datos obtenidos sugieren que un microquimerismo fetal alto en mujeres que han tenido un hijo podría ser un factor de protección para la depresión”, apunta la Dra.

En el trabajo se han comparado los niveles de células procedentes del hijo en siete mujeres que habían tenido hijos de sexo masculino. De estas, cuatro presentaban un trastorno depresivo y tres no. Las afectadas por la depresión tenían niveles mucho más bajos, o no presentaban, de células de los niños en su epitelio olfativo. Beatriz Bellosillo, responsable del Laboratorio de Biología Molecular del Servicio de Anatomía Patológica e investigadora del instituto de investigación del Hospital del Mar, ha destacado que el trabajo ha sido posible “gracias a nuestra experiencia previa en la identificación de células procedentes del feto en otros órganos”. A pesar de que este descubrimiento todavía no se puede aplicar en la práctica clínica, el Dr. Víctor Pérez, jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital del Mar, investigador del Hospital del Mar Research Institute y del CIBERSAM, destaca su importancia, ya que “si se confirma, nos puede permitir disponer de un buen biomarcador de un factor de protección ante el trastorno depresivo en las pacientes, teniendo en cuenta que en esta patología no hay un factor único que influya en ella”. Álvarez, P., Bellosillo, B., Colom, F. et al. Y-chromosome in the olfactory neuroepithelium as a potential biomarker of depression in women with male offspring: an exploratory study. Mol Cell Biochem (2023).

Un factor responsable de estos cambios es el Microquimerismo fetal (presencia de células del feto en el cerebro materno). Está claro que factores culturales y sociales influyen también esa unión tan especial pero la ciencia ha demostrado que se producen ciertos cambios en el cerebro de la madre gestante que están relacionados en la formación de esa unión materno filial. Expertos científicos han descrito los efectos de estas células, siendo uno de ellos el afecto materno filial, por lo que el hecho de que parte del propio ADN esté en el otro hace que este vínculo entre la madre y su bebé sea fuerte durante toda la vida; aun incluso se han descrito casos de Microquimerismo en mujeres que han abortado (natural o provocado). La prestigiosa revista de divulgación científica, “Scientific American”, publicó un artículo llamado “El vínculo entre madre e hijo es profundo, y una nueva investigación sugiere una conexión física incluso más profunda de lo que nadie pensaba”. y destaca la importancia clínica de este descubrimiento no solo a nivel biológico, sino también a nivel emocional que el cerebro de la madre almacene células de sus hijos/as procedentes de la gestación. La investigación que cita el artículo, en concreto, partió de un estudio del cerebro de una mujer muerta, en ella se buscaron células con cromosoma Y, hallándose éstas en el 60% del cerebro y en muchas de sus regiones.

Robert Martone (jefe del área de Neurociencia terapéutica en el Covance Biomarker Center of Excellence en Greenfield, Indiana, EE.UU.), y autor del artículo, dijo que este fenómeno se descubrió al hallar células con el cromosoma Y circulando por el torrente sanguíneo de mujeres tras el embarazo; estas células masculinas, según R. Martone, “No podían provenir de la mujer, sino más probablemente de sus niños durante la gestación”, mediante el intercambio que se produce a través de la placenta.

Lea también: Leche Materna y Células Madre

La interacción que se produce entre la madre y el bebé que está gestando hace que las células de la madre aporten efectos beneficiosos al bebé, y viceversa. La cantidad de células fetales encontradas en muestras sanguíneas de la madre incrementan conforme el embarazo progresa. En el segundo trimestre pueden hallarse de 2 a 3 células fetales por cada mililitro de sangre en una muestra, pero ésta decae tras el parto dejando una concentración mínima, aunque esto no ocurre igual en todas las embarazadas. Esta presencia de células fetales tiene una prevalencia entre el 23 - 64% del total de mujeres en diferentes grupos estudiados. También estos análisis han indicado que las células fetales pueden encontrarse dentro de los órganos maternos por décadas (la sobresaliente la de una mujer de 94 años en quien se encontraron células fetales en su cerebro). Las investigaciones han comprobado, que las células fetales contribuyen a curar heridas y lesiones internas, y participan también en la reducción de síntomas de trastornos como el dolor en la artrosis, en la mejora el sistema inmune, facilitan el desarrollo de futuros embarazos, reducen la probabilidad de cáncer y tienden a participar en la regeneración de tejidos, observándose su implicación en la recuperación de enfermedades cardíacas o hepáticas, e incluso se guardan en la médula ósea formando parte de la reserva natural de células que todos tenemos. Al ser células más jóvenes que las de la madre, tienen gran capacidad para regenerar el cuerpo de la mujer como en el caso de células de feto varón convertidas en cardiomiocitos que han participado en la reparación del corazón de la madre con cardiopatía; esto es porque son pluripotenciales, células PACP (progenitores celulares asociadas al embarazo). Por su origen fetal, las PACP tienen gran capacidad de autorrenovación y colaboran con las células madre adultas en la función regenerativa del cuerpo de la mujer.

El Microquimerismo madre-bebé, tiene una importancia vital para el organismo de éste, aunque ciertamente se trata del Microquimerismo que menos atención ha tenido, dado que los estudios e investigaciones se han centrado más en los efectos que tiene esta transmisión en la madre. Se ha detectado que la presencia de células maternas en el organismo del hijo o hija ayudan por ejemplo a niños diabéticos a luchar contra su afección. La utilidad de este intercambio materno-fetal sobre el bebé es que las células fetales son pluripotenciales (como las células madre), esto significa que tienen la capacidad de diferenciarse en cualquier otro tipo celular, lo que quiere decir que cuando las células fetales pasan a la circulación materna y se anidad en algún órgano de la mujer e integrarse en él. Esta capacidad de las células fetales ha sido relacionada con cambios en la madre que favorecen la supervivencia del recién nacido. Por ejemplo, la presencia de células fetales en las mamas de la mujer, en el post parto, las células fetales se integran al estroma mamario y favorecen la producción de leche, así proveen de más nutrientes al nuevo bebé.

Así mismo, las células fetales son atraídas a áreas de lesión de una mujer post parto, en donde favorecen procesos de cicatrización como en el caso de una cesárea. Esta aparente ayuda a la madre actúa en beneficio del recién nacido, ya que favorece un mejor cuidado materno.

Microquimerismo Fetal y Depresión Postparto

Una investigación española reciente ha detectado células de varón (XY) en el epitelio olfatorio de madres (XX), lo que podría contribuir a generar un vínculo materno-filial mediante señales olfativas. También asocian una menor presencia de estas células con padecer depresión, lo que sugiere su posible utilidad como biomarcadores de trastornos psicológicos. En esta línea, el primer estudio que reveló microquimerismo en el cerebro humano también ha ofrecido resultados interesantes.

Pero no todo son buenas noticias. Otras investigaciones con humanos han relacionado el microquimerismo con varias enfermedades autoinmunes, como la esclerosis sistémica y el lupus eritematoso, entre otras. Para llegar allí, las células traspasan la placenta durante el embarazo y terminan atravesando la barrera hematoencefálica, una estructura altamente selectiva que regula el paso de sustancias entre la sangre y el cerebro. La evidencia de que existen células microquiméricas en el cerebro ha abierto una atrayente línea de investigación sobre su implicación en el bienestar físico y psicológico de las madres.

Lea también: Semana 15: Cambios en el feto

Cabe decir que: El Microquimerismo no se da solo en el caso del embarazo, también por ejemplo en los casos de trasplantes de órganos, aunque en el presente artículo solo me centro en el embarazo dado el cariz del tema (vientres de alquiler) que se trata en él. Los estudios en su totalidad están centrados en madres de bebés varones dado que el cromosoma Y es más fácil de detectar por su diferencia con el cromosoma X; ya que si el bebé es mujer hablamos de dos cromosomas XX. Puede darse transmisión celular entre gemelos y entre hermanos mayores a menores a través de las células que los mayores han dejado en su madre. Dado que el intercambio celular es bidireccional, una persona posee células de su madre, estudios han mostrado una batalla entre células de la abuela y células del futuro hijo dentro del sistema materno.

tags: #microquimerismo #fetal #corazón #materno

Publicaciones populares: