Lactancia y Frenectomía: Información Detallada
La anquiloglosia, comúnmente conocida como frenillo lingual corto, es un problema bastante habitual en los recién nacidos.
FRENILLO: Membrana que sujeta la lengua por la línea media de la parte inferior. No son sinónimos. Lo que da problemas en la lactancia es la anquiloglosia. Puede haber frenillo sin anquiloglosia y anquiloglosia sin frenillo. Es decir, el frenillo es la telilla que se observa y la anquiloglosia la dificultad.
Respecto a los tipos anquiloglosia, los podemos dividir según la observación de la inserción del frenillo. Tenemos los frenillos anteriores que se ven a simple vista (aunque pueden tener también un componente posterior), y son los frenillos tipo I y tipo II, y los frenillos posteriores, que no se ven (se palpan), que son los tipo III y tipo IV.
El frenillo se diagnostica clínicamente, es decir por los signos y síntomas derivados de un mal agarre. Eso es una decisión PERSONAL de cada familia.
Si estás aquí es porque HAY SÍNTOMAS Y HAY FRENILLO. Existen otras alternativas, pero no son más que eso.
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Alternativas a la Frenectomía
- Técnicas:
- Mejorar las posturas: Con posturas que se consiga un agarre asimétrico y profundo: balon de rugby, caballito, cuna invertida.
- Compresión mamaria: De esta manera se maximiza la toma (dura menos tiempo y el bebé puede conseguir más cantidad de leche).
- Si existe dolor las PEZONERAS pueden ser un recurso útil.
- Osteopatía: terapia craneo sacral: Hay ciertos frenillos, sobre todo los posteriores que pueden relacionarse con traumas en el momento del paso del bebé por el canal del parto, con o sin uso de instrumental. El cráneo de un bebé es distinto al de un adulto y se caracteriza por una gran plasticidad.
Consideraciones sobre la Frenectomía
Si nos decidimos por la frenectomía debemos saber varias cosas. En primer lugar, la técnica. En primer lugar es necesario recordar qué es la anquiloglosia y qué funciones estomatognáticas pueden verse afectadas por un frenillo excesivamente restrictivo.
La lengua tiene que realizar diferentes movimientos durante la succión y la deglución: protrusión, acanalamiento, elevación y peristalsis. Cuando el lactante empiece con los sólidos deberá añadir los movimientos de lateralización para mover el bolo de un lado al otro.
Por tanto, las primeras funciones que se pueden ver afectadas por un frenillo lingual corto, son la succión, la deglución y la masticación. Posteriormente, cerca de los 4 años, los niños deben ser capaces de realizar todos los sonidos del habla, cuando un frenillo es corto, puede comprometer la realización sonidos consonánticos alveolares [r], [R] y [d], por lo que este frenillo corto estaría afectando otra función estomatognática: el habla.
Además de esto, el modo respiratorio también se puede ver afectado, puesto que la escasa elevación de la lengua, causa que el lactante se convierta en un respirador oral.
De la misma forma, cuando un lactante duerme o no come, debería tener la boca cerrada en reposo, pues esto desempeña un papel vital en la prevención de maloclusiones y en el crecimiento adecuado de las estructuras orofaciales.
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Cuando la boca permanece cerrada, se reduce la probabilidad de interferencias en el crecimiento dental, evitando desviaciones en la posición de los dientes permanentes. La respiración a través de la nariz, facilitada por la boca cerrada, contribuye al desarrollo del paladar, promoviendo la formación de una bóveda palatina adecuada.
Cuando esta respiración es oral, se producirán una serie de cambios a nivel estructural que afectarán al bienestar del lactante, y pueden ocasionar cambios también a nivel corporal.
La lengua, debe descansar en el paladar, para ejercer su influencia sobre el desarrollo de la mandíbula y el maxilar. Este posicionamiento no solo favorece una alineación dental adecuada, sino que también estimula el crecimiento armonioso de las estructuras faciales.
El mantenimiento de la boca cerrada y la respiración nasal contribuyen significativamente al desarrollo adecuado de las vías respiratorias. Fomentar una adecuada postura oral en reposo desde la infancia puede prevenir la respiración oral, mejorando así la salud respiratoria y reduciendo el riesgo de trastornos asociados.
A modo de resumen: la restricción de la movilidad lingual está relacionada con alteraciones a nivel funcional de las estructuras estomatognáticas del lactante con implicaciones en diversas áreas de desarrollo y funcionales.
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Como menciona el artículo de NYT en la boca hay otros frenillos a parte del lingual, y en la literatura se ha observado gran controversia sobre su afectación a la lactancia. De hecho en algunos países aún el frenillo dental se corrige en lactantes.
El frenillo dental se sitúa entre el labio y la encía superiores y hay literatura que lo relaciona con la dificultad de eversión del labio superior durante la toma, lo que podría causar que el lactante tuviera un agarre deficiente al pecho y tragara aire.
La evidencia es escasa y con grandes contradicciones. Además, la práctica clínica demuestra que la presencia de un frenillo labial no suele dificultar la instauración y mantenimiento de la lactancia.
El conocimiento de las implicaciones en la lactancia que puede llegar a tener la anquiloglosia en el lactante no es nuevo. Cuando se presentan dificultades en la lactancia deberemos tener una mirada más amplia. Es necesaria una atención global a la díada.
Controversias y Técnicas de Intervención
¿Cuál es el mejor método de intervención?, ¿es mejor usar bisturí eléctrico o hacer un corte frío? ¿se deben realizar masajes después de la frenotomía? ¿y, si es así, cuáles, con qué frecuencia y cuánto tiempo? Al haber poca literatura publicada, la controversia está servida.
Uno de los puntos más delicados es la necesidad o no de realizar un masaje sobre la herida. La escasa literatura publicada es contradictoria.
Bajo nuestra experiencia clínica, podemos afirmar que a los lactantes con los que no se han realizado ejercicios se observan adherencias a las pocas semanas y de nuevo la presencia de limitaciones en el movimiento de la lengua.
Cuando se recomiendan ejercicios posteriores a la intervención, debemos tener en cuenta que se trata de ejercicios que se van a realizar sobre la herida y que se van a tener que realizar varias veces al día. Esto sin duda es un reto para las familias que pueden no estar del todo informadas o no ser del todo conscientes de lo que puede suponer.
Este hecho genera malestar y estrés extra cuando no han recibido la información de este requerimiento con tiempo para meditar si quieren o no quieren afrontar el reto que supone.
En cualquier caso, queremos señalar que el proceso de cicatrización en boca suele ser rápido y que es relativamente fácil que la herida se cierre antes de lo indicado, por más que se hagan ejercicios.
Se conoce que durante los primeros meses de vida, el frenillo está poco inervado y vascularizado, es por ello que cortar el frenillo a un lactante de pocos meses suele ser un procedimiento que podríamos pensar poco doloroso, lo que no quita que sea molesto.
De la misma manera la experiencia en el proceso de intervención puede marcar la reacción posterior de éste. Recordemos que los pequeños conocen el mundo que les rodea mediante su boca y que para algunos el proceso puede derivar en un rechazo, habitualmente temporal, del pecho.
En relación al dolor, se ha usado durante un tiempo un anestésico tópico previo a la intervención para reducir las molestias que se puedan causar.
No tenemos evidencia de qué tanto por ciento de lactantes rechaza el pecho posteriormente a una frenotomía. Cuando se secciona el frenillo el bebé inmediatamente es puesto al pecho o se le ofrece biberón.
Esta primera toma puede ser compleja en algunos casos, pues los bebés no quieren succionar de manera inmediata, y de los que sí lo hacen un pequeño tanto por ciento es probable que rechace las tomas posteriores.
Aspectos Económicos
Si la intervención se realiza desde la sanidad pública no tiene coste para las familias. El único inconveniente suele ser las dificultades de derivación y el tiempo que puede tardar en programase la intervención.
Esto hace que muchas familias busquen atención en la sanidad privada para realizar la intervención. Cada vez más seguros médicos cubren el abordaje quirúrgico, que al fin al cabo es una intervención ambulatoria de pocos minutos; pero de no ser el caso, la intervención tiene un coste que oscila de los 50 a los 700 euros y que puede aumentar a 1000-1500 euros en el caso que se realice en quirófano con sedación.
Las implicaciones económicas para las familias son importantes.
Si la frenotomía está bien indicada, informada y realizada, con un acompañamiento global a la lactancia es probable que entre dentro del tratamiento idóneo.
Según un estudio, el 93% de los recién nacidos a quien se cortaba el frenillo, tomaban leche de sus madres en el momento del alta del hospital, cifra que bajaba a casi el 65% al cabo de seis meses.
Esta patología puede provocar dolor a la madre a la hora de amamantar al recién nacido a causa de los problemas de succión por la presencia del frenillo lingual.
Practicar la frenotomía en los recién nacidos con un frenillo lingual que impide una movilidad normal de la lengua, facilita la lactancia materna.
"Las consecuencias de tener una anquiloglosia no tratada son que se produce dolor en el pecho de la madre, pero también que, en al ser menos efectiva la succión, la extracción de leche es menos eficiente y es posible que los recién nacidos no ganen suficiente peso y haga falta suplementar el amamantamiento materno", explica la Dra.
A todos los casos detectados en el centro se le ofrece la posibilidad de practicar una frenotomía, una intervención que consiste en una pequeña incisión para liberar la lengua.
En el caso del Hospital del Mar, se lleva a cabo utilizando aceite esencial de lavanda, que reduce las manifestaciones de dolor de los recién nacidos, según un estudio anterior del mismo Servicio de Pediatría.
Así, en el 93,1% de los casos en los cuales se sometió al niño o a la niña en la intervención, se mantenía la lactancia materna a la hora de dejar el hospital, por el 76% entre los no intervenidos.
Además, el amamantamiento había mejorado en 396 de los recién nacidos. "En los casos de los niños y niñas que han tenido anquiloglosia y que han sido tratados de la anomalía, han mantenido más la lactancia", apunta la Dra. Maya-Enero.
Durante el seguimiento, el porcentaje se redujo al 81,7% tres meses y medio después del nacimiento en los recién nacidos tratados, pero era inferior en los no tratados, situándose en el 70,4%.
La diferencia se mantenía al cabo de seis meses, con un 64,6% de los niños y niñas con frenotomía, ante el 55,6% en los que no se sometieron a la intervención.
"Este estudio refuerza la apuesta del Hospital del Mar para hacer un seguimiento de la anquiloglosia en los bebés nacidos en nuestro centro", asegura la Dra. Maria Ángeles López-Vílchez, jefa del Servicio de Pediatría y autora del trabajo.
"El ofrecimiento de la frenotomía a las familias en los casos detectados es una buena alternativa para facilitar el amamantamiento materno, una práctica con beneficios demostrados para la salud del recién nacido y para su vínculo con la madre", añade la Dra. Maya-Enero.
| Grupo | Lactancia al alta (%) | Lactancia a 3.5 meses (%) | Lactancia a 6 meses (%) |
|---|---|---|---|
| Con Frenotomía | 93.1 | 81.7 | 64.6 |
| Sin Frenotomía | 76.0 | 70.4 | 55.6 |
Uno de los principales factores para que la lactancia sea correcta es que la succión del bebé se realice con toda normalidad.
Aunque prácticamente todos los pechos y pezones pueden servir para realizar una lactancia correcta, lo cierto es que existen diferencias anatómicas que explican por qué es más fácil con cierto tipo de pezones que con otros. De hecho, existen determinados pezones que son más cortos, no muy sobre elevados o incluso invertidos que pueden ser más complicados para el correcto agarre del bebé, que otros más largos o flexibles.
También existen algunas variaciones anatómicas de la lengua, como la anquiloglosia, que pueden ofrecer más dificultades para succionar y, si esto se asocia a algunos tipos de pecho, estas dificultades pueden complicar una adecuada succión.
La anquiloglosia o comúnmente llamado frenillo lingual corto se trata de una alteración morfológica de la lengua cuya la sujeción al suelo de la boca está aumentada.
Aunque cada caso es único, debemos apuntar que existen 4 tipos de frenillos con una gran variabilidad en cuanto a síntomas, influencia en la succión y evolución clínica. Por lo que la capacidad de succión, puede verse afectada de forma múltiple y variada.
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