El caso de Jay Slater: Detalles de la desaparición en Tenerife
El caso de Jay Slater, el joven británico de 19 años desaparecido en Tenerife en junio de 2024, volvió a acaparar la atención tras la intervención del forense James Adeley en la investigación judicial abierta en Reino Unido.
Desde el principio, el caso estuvo rodeado de interrogantes. La búsqueda de Jay Dean Slater, un joven británico de 19 años desaparecido en el barranco de Masca, Tenerife, cumple una semana sin que de momento haya dado resultados sobre su paradero.
La Guardia Civil sigue buscando a Jay Slater, un joven británico de 19 años que desapareció el pasado lunes 17 de junio en Tenerife. Jay viajó a la isla con dos amigos para asistir al festival New Rave Generation, que tuvo lugar durante el fin de semana del 14 al 16 de junio.
Todo transcurrió con normalidad hasta la noche del domingo 16 de junio, cuando Jay decidió separarse de sus amigos y continuar la fiesta en el apartamento de otro grupo de jóvenes que había conocido durante el festival.
El joven de 19 años se desvaneció el lunes por la mañana después de irse con dos hombres británicos mientras estaba con amigos en la isla, donde había estado de vacaciones para un festival de música de tres días. Parecía estar tratando de regresar a pie al sur de la isla cuando llamó a su amiga Lucy Mae Law el lunes por la mañana, diciendo que su batería estaba al 1%.
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Desde entonces, la policía ha estado buscando en una zona rural montañosa en el noroeste de la isla, cerca de la aldea de Masca, donde se localizó por última vez. Ahora ha salido a la luz información sobre los dos hombres con los que estaba el domingo por la noche, mientras emergen imágenes de la propiedad de alquiler, Casa Abuela Tina, donde supuestamente estuvo.
Una mujer identificada solo como Araceli, que trabaja en el negocio adyacente a la propiedad de alquiler, dijo: "Nunca vi al chico desaparecido, pero sé que la gente lo vio caminando solo. Vi a los dos hombres británicos que se alojaron aquí. Vinieron a tomar café con leche un par de veces. Uno tenía unos 40 años. El otro era un poco más joven".
Añadió: "La policía ha hablado con ambos. Llegaron el sábado y se iban a quedar hasta el lunes, pero se fueron el martes".
Alarma y Últimos Contactos
La amiga Lucy Mae Law dio la voz de alarma después de recibir una llamada de Jay, un aprendiz de albañil de Oswaldtwistle, Lancashire, alrededor de las 8 de la mañana del lunes, diciendo que estaba caminando de regreso a su alojamiento en el sur de la isla, que tenía sed y solo le quedaba un 1% de batería.
El teléfono de Jay se apagó poco después y su última ubicación conocida fue rastreada hasta la zona de Rural de Teno, una parte montañosa de la isla. Sus padres y su hermano han volado desde entonces para ayudar con la búsqueda.
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Jay y sus amigos conocieron a los dos hombres en una rave el domingo por la noche y luego se trasladaron a una casa al otro lado de la isla. El joven de 19 años se despertó al día siguiente en el Parque Rural de Teno, a 10 horas a pie de su alojamiento en Los Cristianos.
Después de salir de la propiedad, llamó a su amiga Lucy Law para decirle que su teléfono estaba a punto de morir y que estaba varado en medio de la nada. El parque en el noroeste de la isla sigue siendo la última ubicación conocida de Jay. No se ha sabido nada de él desde entonces.
Imágenes inquietantes han emergido de la Airbnb a la que llevaron a Jay. Su última imagen en Snapchat fue una foto borrosa de una mano sosteniendo cigarrillos en Buenavista del Norte, que se encuentra dentro del parque.
Lucy reveló que había rastreado la casa donde Jay se quedó y le dijeron que había salido el lunes por la mañana. Los dos hombres dijeron que Jay salió a comprar cigarrillos antes de regresar a la propiedad y decir que quería irse a casa.
Según los locales, Jay fue visto "caminando solo" antes de su desaparición. Araceli dijo al medio británico The Mirror: "Nunca vi al chico desaparecido, pero sé que la gente lo vio caminando solo. Vi a los dos hombres británicos que se alojaron aquí. Vinieron a tomar café con leche un par de veces. Uno tenía unos 40 años. El otro era un poco más joven. Llegaron el sábado y debían quedarse hasta el lunes, pero se fueron el martes".
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Lucy ha pedido que los dos hombres sean interrogados por la policía británica. Anteriormente describió su desaparición como "sospechosa", y agregó: "Hay algo raro en todo esto".
Reacción de la Familia
Debbie Duncan, la madre de Jay, emitió esta semana una desesperada súplica emocional por el regreso seguro de su hijo. Teme que el joven haya sido secuestrado y ha volado a la isla mientras continúa la búsqueda. Rompiendo a llorar, dijo a ITN: "Es una pesadilla viviente. Es como un sueño, como si no estuviera ocurriendo. No se lo desearía a nadie. Solo quiero a mi bebé de vuelta. Por favor, cualquier persona que pueda ayudar, que lo busque. Hay una área enorme ahí fuera, enorme. Está en algún lugar o alguien sabe dónde está. Solo necesitamos encontrar a mi bebé".
Mientras tanto, la abuela de Jay, June Duncan, dijo que está "aterrorizada" al pensar en lo que podría haberle pasado. Ella comentó a LancsLive: "Cuanto más tiempo pasa, más preocupante es.
Investigaciones y Teorías
La desaparición de Jay Slater continúa siendo todo un misterio. La información ha ido dando tumbos según su procedencia, pero la realidad es que la batida masiva que organizó la Guardia Civil no dio resultado y que el operativo se suspendió el pasado 30 de junio.
Pese a esto, la familia y distintas personas continúan buscando a Slater. Uno de ellos es el detective británico Mark Williams-Thomas, conocido por sus apariciones en Netflix. Se encuentra en Tenerife y en su última actualización del caso aseguró conocer más detalles sobre la desaparición del británico.
Afirma haber hablado con Ayub Qassim, una de las dos personas con las que Slater fue hasta Masca y que cuenta con una condena de más de nueve años de prisión por narcotráfico. Según el detective, Qassim le dijo haber ofrecido transporte de vuelta a Jay, pero este no quiso esperar. "Qassim le dijo: "Tranquilo amigo, te dejaré más tarde, cuando me despierte", pero Jay le dijo: "No, necesito algo de comer, tengo hambre"", afirmó Williams-Thomas en un vídeo en sus redes sociales.
Además, Qassim le dijo al detective que un amigo de Slater lo había llamado para decirle el paradero del británico: "Está tirado en una zanja porque se cortó con un cactus". Recordemos que el propio Qassim comentó a medios británicos que "Jay salió de la casa con vida. Slater fue visto por una mujer, a la que le preguntó sobre el horario de las guaguas, pero nunca más se supo nada de él.
Según varios medios británicos, el sur de Tenerife es un "sombrío submundo plagado de despiadados traficantes de drogas". En él parece haber una lucha encarnizada entre dos bandos por dominar el tráfico de estupefacientes en esta zona: la mafia italiana y las bandas británicas.
Las acusaciones sobre que Slater podría haber estado vendiendo drogas la noche antes de su desaparición y la compañía de Ayub Qassim, condenado por tráfico de estupefacientes, han creado esta teoría que, para algunos, puede ser descabellada. Apuntan a que existen temores de que Slater se haya visto envuelto en esta batalla entre bandos estando de vacaciones en Tenerife.
Las Verónicas, uno de los últimos lugares que visitó Slater de madrugada, es un lugar que se ha convertido en sospechoso habitual. Allí se suceden las peleas casi cada semana, y muchos apuntan a que es un lugar donde el tráfico de estupefacientes está muy latente.
También se preguntan cómo es posible que en los últimos seis meses hayan desaparecido hasta once personas en Tenerife. Una cuestión lejos de la realidad, ya que ninguna de las desapariciones activas se asemeja al caso de Slater.
El joven británico ha sido acusado desde su desaparición de venta de drogas o de robar un Rolex e intentar venderlo. Además, ha salido a la luz su pasado conflictivo, donde estuvo involucrado en una paliza entre ocho a otro joven del Reino Unido.
Desde la asociación SOS Desaparecidos el coordinador en Canarias, Santiago Martín, ve una situación extraña en este tema: "En Canarias hay desaparecidos de primera, de segunda y hasta de tercera categoría".
Martín apunta a que la desaparición de Jay Slater ha causado un revuelo mediático tan grande que ha llevado a un mayor despliegue de medios en comparación a otros desaparecidos.
Nuevos Detalles Revelados
La historia de Jay Slater, el joven británico de 19 años que desapareció en Tenerife tras asistir a un festival de música, dio la vuelta al mundo. Durante semanas, las redes sociales se llenaron de teorías sin fundamento, las autoridades mantenían un silencio incompleto y la familia clamaba por respuestas. Ahora, un giro inesperado llega de la mano del investigador Mark Williams‑Thomas, quien revela detalles inéditos en un podcast que ya está generando un nuevo impacto mediático.
Jay llegó a la isla canaria con amigos para asistir al festival NRG. Tras una noche de fiesta, acabó en un Airbnb junto a Ayub Qassim, un hombre de 31 años con antecedentes por tráfico de drogas, y otro acompañante. Fue allí donde, según nuevos testimonios recogidos por Williams‑Thomas, el joven tomó una decisión que marcaría su destino: robó una bolsa de ketamina del alojamiento.
Qassim, quien no lo había declarado antes a la policía, explicó en el podcast que Jay se marchó al amanecer con la droga. Fue entonces cuando el joven, bajo el efecto de una mezcla de ketamina, cocaína y éxtasis, se armó con dos cuchillos de cocina, los escondió en su pantalón y le dijo a su amiga Lucy Law que no podía volver. Estaba, según sus propias palabras, “en una misión”.
Lucy Law, quien también habla públicamente por primera vez desde la desaparición, relata que Jay estaba muy alterado, con signos de paranoia y miedo. Él le confesó que llevaba los cuchillos “por si pasaba algo”. No podía regresar al lugar donde había robado. La tensión, el consumo de sustancias y una sensación de amenaza le hicieron huir sin rumbo.
Antes de desaparecer, envió una foto desde la puerta del Airbnb a través de Snapchat, marcando su ubicación, y luego realizó dos llamadas: una a Lucy, diciéndole que estaba perdido y con el móvil sin batería, y otra a su amigo Bradley, describiendo que caminaba por un terreno pedregoso. Esa ruta, desde Masca hacia Playa de las Américas, es una travesía de más de diez horas a pie, por un terreno seco, sin agua y bajo el fuerte sol canario. Una caminata imposible en su estado físico y mental.
Su cuerpo fue hallado semanas después al pie de un barranco. La autopsia reveló la presencia de varias drogas en su organismo, lo que refuerza la teoría del detective: Jay no fue asesinado, sino que sufrió un accidente fatal mientras huía desorientado y sin rumbo, condicionado por el miedo y el efecto de los estupefacientes.
Mark Williams‑Thomas insiste en que no hay pruebas de que terceros hayan estado involucrados en su muerte, pero sí denuncia fallos graves en la investigación. Señala que la policía no localizó ni a Qassim ni a Lucy Law, testigos fundamentales para reconstruir los hechos, y que su ausencia en el inquest celebrado en Preston impidió conocer detalles vitales que ahora están saliendo a la luz.
Entre los elementos que más peso tienen está el mensaje que Jay envió a otro amigo, Joshua Forshaw, el mismo día de su desaparición. En él confesaba haber robado un reloj valorado en 10.000 libras. Este dato, sumado al robo de la ketamina y su estado mental, ayuda a entender por qué decidió escapar solo por una zona remota, sin medios ni orientación.
Debbie, la madre del joven, ha recibido estas revelaciones con dolor. En un primer momento pidió al detective no hacerlas públicas por temor a que afectaran la imagen de su hijo. Sin embargo, Williams‑Thomas sostiene que ocultar información relevante no ayuda a nadie, y que toda verdad, por incómoda que sea, merece ser investigada.
La investigación judicial ha sido aplazado hasta que Qassim y Lucy comparezcan oficialmente. Mientras tanto, el nuevo material ya ha sido entregado tanto a la policía española como al tribunal de Preston. La pregunta ahora no es solo qué ocurrió con Jay Slater, sino por qué la verdad ha tardado tanto en salir a la luz.
Recapitulando los Hechos
Son muchas las preguntas que se vienen a la cabeza cuando hablamos de la desaparición de Jay Slater. Es difícil comprender cómo es posible que, tras pasar 24 días desde el pasado 17 de junio, no se sepa nada de tu paradero tras infinidad de búsquedas por todo el Parque Rural de Teno. Lo escarpado del lugar y la frondosidad de la flora han hecho más difícil la búsqueda, que fue suspendida oficialmente por la Guardia Civil el pasado 30 de junio, a pesar de que continúa investigando el caso.
Jay Slater, que vino a Tenerife de vacaciones para ir a una fiesta de rave, terminó en la madrugada del domingo al lunes en el sur de la Isla, concretamente en Las Verónicas. Uno de los lugares más frecuentados por el turismo británico y, a la vez, uno de los sitios donde más peleas se registran en Tenerife. Slater visitó la discoteca Papagayo y, una vez salió de allí, comenzó el principio de su desaparición.
De Arona a Buenavista del Norte
A primera hora de la mañana, Slater decidió marcharse del municipio de Arona con dos personas que conoció esa misma noche. El joven británico llevaba una camiseta gris con una franja verde y una bandolera negra. Entre las personas con las que se fue se encontraba Ayoub Qassim, que ha hecho diversas declaraciones tanto a medios de comunicación británicos como al detective televisivo Mark Williams-Thomas.
El detective ha informado en varios de sus vídeos de algunos datos que se conocen de manera veraz: "Poco antes de las 6 am del lunes, 17 de junio, Jay abandonó el área de Las Verónicas en un auto alquilado Seat Leon con dos hombres que conocía recientemente". A esto hay que sumarle el destino.
Llegaron hasta un Airbnb situado en el Parque Rural de Teno, Casa Abuela Tina, parando por medio en el trayecto a tomar algo. Qassim dijo en su momento que a Jay se había quedado abandonado por sus amigos y que, además, había perdido las llaves de su habitación y quería seguir de fiesta. Por ello, le ofreció irse a su apartamento aquella noche.
Esto ha sido puesto en duda por el tío de Slater, Glen Duncan, que ha tirado de lógica para dudar de esta versión: "El hecho de que haya dicho que todos sus compañeros lo habían dejado tirado y no tenía a donde ir, estando a 10 minutos de su apartamento en Los Cristianos (en referencia a lo que dijo Qassim). No es estúpido. Si no hubiera tenido la llave de la habitación podría haber ido a recepción a buscar una nueva".
Última Imagen y Geolocalización
Slater colgó su última foto en la red social Snapchat alrededor de las 7:30 am. En ella se veía la figura del joven de cintura para abajo y por fuera de la propiedad. Todo ello, con un cigarro en la mano.
Qassim, en teoría, le contó a Wlliams-Thomas lo siguiente: "Ayub le dijo a Jay "el sofá es para ti" y le dio una toalla y una manta. Le ofreció que se diese una ducha y Jay le pidió un cigarrillo y un cargador de móvil. Este lo cogió de la habitación del amigo de Qassim".
Según esta mujer, le dijo que la guagua salía a las 10 am, en cambio Qassim afirma que Slater volvió tras esa conversación para decirle que la guagua salía cada 10 minutos. Según cuenta Williams-Thomas, Qassim se ofreció a llevarlo de vuelta al sur: "Qassim le dijo: "Amigo, relájate, te dejaré en la ciudad cuando me despierte del todo". Jay dijo: "No, no, no, tengo hambre, necesito algo de comer". Tras esto, Qassim cerró la puerta de su casa y afirma haber recibido más tarde la llamada de un amigo de Jay diciéndole que estaba en una zanja en algún lugar y que un cactus lo había cortado.
La geolocalización del móvil es la última información veraz que se tiene de Slater. El joven llamó a su amiga Lucy Mae Law, una de las personas que viajaron con él, para decirle que volvía a casa caminando porque había perdido la primera guagua del día.
Además, le comentó que tenía sed, estaba cansado y que se había cortado la pierna con un cactus. Todo esto en torno a las 8:15 de la mañana, La última señal que da su teléfono fue a las 8:50 am, y lo situaba cerca de Masca, donde se han centrado las labores de búsqueda principalmente.
Consecuencias y Llamamientos
Un acertijo sin resolver que tiene a la familia de Jay Slater descompuesta y pidiendo más ayuda a la policía española. Debbie Duncan, de 57 años, respalda la iniciativa denominada Jay’s Law, que busca debatirse en el Parlamento británico y que ya cuenta con el apoyo de su diputada laborista Sarah Smith.
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