Riesgos de usar un chupete con miel en bebés
Quizá si preguntas a tu abuela o a tu madre no le resulte rara la práctica de mojar un chupete en la miel. Sin embargo, desde hace varias décadas los médicos alertan a los padres del peligro que supone que un bebé menor de 12 meses consuma miel.
El peligro de la miel en bebés menores de 12 meses
La razón por la que los niños que tienen menos de un año no deben probar la miel es la posibilidad de que contenga «Clostridium Botulinum», una bacteria parecida a la que produce el tétanos pero que en este caso tiene la posibilidad de producir la toxina botulínica que es la que puede dar lugar a la enfermedad del botulismo, según explica el Dr. Jorge Martínez Pérez, pediatra de la Sección de Gastroenterología y Nutrición del Hospital Universitario Infantil Niño Jesús (Madrid).
Un bebé de seis meses ha muerto en Tokio (Japón) después de que sus padres le diesen miel mezclada con zumo. Al parecer, el pequeño contrajo botulismo.
NUNCA. Un bebé de menos de 12 meses no debería probar NUNCA la miel. Los pediatras insisten en consulta, y Lucía Mi Pediatra lo hace también en Instagram. El reciente fallecimiento en Japón de un bebé por consumir este producto ha hecho saltar las alarmas y la especialista ha considerado necesario volver a recordar por qué un bebé no debe tomar miel.
“Este es el motivo: BOTULISMO”, escribe en su perfil social junto a una foto de la noticia. “La bacteria puede estar presente en la miel contaminada y en los adultos y niños mayores podría ser ‘neutralizada’ no así en los niños más pequeños, provocando una enfermedad llamada Botulismo que puede ser mortal”, concluye.
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En la noticia que recoge Lucía Mi Pediatra, apuntan que los padres del menor argumentaron que no sabían del riesgo de la miel. “Y contaron que ellos daban miel y zumo al bebé de seis meses porque creían que eso era bueno para su salud”, explica el texto.
La especialista termina aclarando que pese a que el consumo de miel temprana y el fallecimiento se produjo en Japón, tampoco es tan descabellado que ocurra en España. “Yo viví un caso hace años, un bebé de siete meses al que sus padres le mojaban el chupete en miel.
¿Por qué la miel es peligrosa para los bebés?
La miel es el néctar que se obtiene de forma directa de las flores, por lo que puede contener sustancias químicas que pueda haber en las flores, además de esporas de Clostridium botulinum, la causante del botulismo. Aunque son casos raros, ante la imposibilidad de garantizar la ausencia total de esporas de la bacteria, es recomendable que los niños menores de un año no tomen miel para evitar posibles riesgos.
Y es que algunas impurezas que puede contener son pequeñas trazas de polen, cera de abejas u otros fragmentos de sedimentos que, por otra parte, no plantean ningún riesgo para la salud de los adultos.
Un niño de un año es particularmente susceptible al botulismo, porque su sistema inmunológico no está del todo preparado para defenderse de los microbios.
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Si se consume miel contaminada por esporas de Clostridium botulinum, el riesgo de infección es posible.
La edad es, según la AECOSAN, el único factor de predisposición reconocido en el botulismo infantil y que, de acuerdo con los datos aportados, la mayor parte de los casos que se registran se producen en pequeños de edades entre 1 y 52 semanas.
Se calcula, además, que la mínima dosis infectiva de esporas de la bacteria que puede desencadenar los síntomas está entre las 10 y las 100 esporas.
Durante el primer año de vida, la inmadurez de la flora intestinal de los bebés facilita que las esporas de Clostridium botulinum pasen a formas vegetativas que liberan neurotoxinas cuando llegan al intestino grueso.
A partir del año de vida, las defensas empiezan a ser más eficaces y ya pueden eliminar las esporas. A pesar de que no se conocen con precisión los mecanismos de contaminación, se sabe que las esporas de Clostridium botulinum son muy comunes en el medio ambiente y se encuentran distribuidas en el suelo y en los sedimentos acuáticos de todo el mundo.
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No hay tratamientos para aplicar en la cosecha o en la producción de miel para acabar con estas esporas y los métodos de procesado no son una garantía de que se eliminen ni en la miel ni en algunas infusiones de especies vegetales.
Una de las medidas adoptadas para disminuir el riesgo es, además de evitar dar miel a niños menores de un año, incluir en la etiqueta esta información, así como evitar determinadas prácticas como mojar el chupete con miel.
Botulismo infantil
Entre 2013 y 2017, el estado de Texas (EEUU) notificó un promedio de 7 u 8 casos anuales de botulismo infantil. Sin embargo, desde agosto de 2018, 4 pacientes han sido tratados por la enfermedad.
La miel puede contener esporas de Clostridium botulinum, un microrganismo capaz de producir una potente neurotoxina conocida por causar una grave enfermedad en bebés.
El botulismo infantil ocurre cuando se inhalan o ingieren esporas en alimentos, polvo u otros materiales y germinan en el intestino del bebé que aún no ha desarrollado una flora intestinal madura.
El Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición publicó en 2011 un informe sobre el botulismo infantil.
Según se puede leer en ese trabajo, el botulismo infantil es una enfermedad que se presenta en niños de entre 1 y 52 semanas de edad, cuando ingieren esporas de Clostridium botulinum.
Las esporas, en el intestino grueso, pasan a formas vegetativas y liberan neurotoxinas que actúan a nivel de la unión neuromuscular impidiendo la liberación del neurotransmisor acetilcolina.
En Europa, uno de los primeros casos de botulismo infantil atribuido al consumo de miel fue descrito en 1993. Se aisló la misma cepa de C. botulinum tanto de las heces del lactante de nueve semanas de edad como de las muestras de miel procedentes del envase que había consumido.
En 1999 se registró un caso similar en España asociado al consumo de miel, en un niño de 2 meses de edad. Entre los antecedentes epidemiológicos se encontró que el niño estaba siendo alimentado con lactancia materna además de con una fórmula láctea, manifestando la madre que en ocasiones le impregnaba el chupete con pequeñas cantidades de miel.
Síntomas del botulismo infantil
La historia del botulismo infantil es relativamente breve: se reconoció apenas en 1976. Su incidencia es baja, aunque los estudios señalan que, como sus síntomas son muy variados, es difícil de diagnosticar y puede confundirse con otros procesos.
¿Cuáles son esos síntomas? Desde estreñimiento, languidez y párpados caídos o parcialmente cerrados, hasta pérdida del control de la cabeza, insuficiencia respiratoria, succión y llanto débiles y parálisis que se extiende hacia abajo.
Informe de la AESAN sobre el botulismo infantil
En 2011, el Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) elaboró un Informe sobre el botulismo infantil.
Otros sitios donde las esporas de Clostridium botulinum se hallan en grandes cantidades son el suelo y los sedimentos acuáticos de todo el mundo.
El informe de la AESAN destaca que la prevalencia del botulismo infantil causado por el consumo de miel “podría haber disminuido” desde que en muchos países, a finales de la década de 1970 y comienzos de la siguiente, comenzaron a desaconsejarlo.
Otros alimentos no recomendables para bebés menores de un año
Además de la miel, hay otros alimentos que, con el fin de prevenir ciertos riesgos, es recomendable no dar a los menores de un año. Algunos, como la sal o el azúcar, responden sobre todo a criterios nutricionales. Para otros, como el pescado o alimentos crudos, los motivos son distintos.
Algunos pescados (pez espada, tiburón o atún rojo) están desaconsejados porque pueden contener cantidades de nitratos en esta población sensible.
En el caso de que se incorporen estas verduras antes del año, la agencia recuerda que «el contenido de espinacas o acelgas no debe ser mayor del 20% del contenido total del puré».
Tal y como informa, los nitratos se encuentran de forma natural en hortalizas de hojas verdes y, aunque son poco tóxicos, sí afecta de manera especial a los niños de corta edad expuestos a altas concentraciones de nitratos a través de la dieta.
Qué es el botulismo
Los signos del botulismo aparecen entre las 12 y las 36 horas siguientes al consumo del alimento contaminado. A pesar de que pueden diferir según el tipo de Clostridium botulinum del que se trate, los síntomas van desde náuseas, vómitos, fatiga, mareos, dolor de cabeza, debilidad en las piernas, visión doble y dificultad para respirar.
La intoxicación la produce la toxina botulínica, una neurotoxina que ataca al sistema nervioso. La bacteria vive en condiciones anaerobias, es decir, en ausencia de oxígeno. Aunque es una intoxicación poco frecuente, se habla de ella por su elevada mortalidad.
Además de la miel en bebés, la causa más frecuente de este tipo de intoxicación es la elaboración de alimentos envasados en el hogar.
Según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), las dos especies implicadas con más frecuencia en enfermedades de transmisión alimentaria son Clostridium perfringens y Clostridium botulinum.
Su eliminación es posible mediante calor, así como aplicar buenas prácticas agrícolas y de higiene, lo que contribuye de forma exponencial a reducir el número de clostridios. Para hacer desaparecer la C. botulinum es necesaria una temperatura de unos 80 ºC durante unos 10 minutos.
Preguntas frecuentes
¿Puedo darle el chupete mojado en miel al bebé?
Por Marta Barranquero Gómez (embrióloga). No. El uso del chupete con miel no está indicado para los bebés, ya que la miel presenta bacterias que los bebés no pueden procesar. Por tanto, la miel podría causar botulismo infantil, una enfermedad ocasionada por la bacteria Clostridium botulinum.
El chupete: ventajas y desventajas
El chupete es un objeto tan querido como debatido, en torno al cual, lamentablemente, aún hoy circulan muchos mitos falsos.
FALSO. Chupar no es un vicio, sino una necesidad para el recién nacido: no solo es funcional para la nutrición, sino que le proporciona tranquilidad y seguridad. De hecho, la succión estimula la producción de serotonina, una sustancia determinante en la regulación del estado de ánimo y e sueño, capaz de inducir un estado de calma y serenidad. Chupar reconforta al niño y le ayuda a relajarse, a normalizar el ritmo cardíaco y a mantener una respiración constante durante el sueño.
FALSO. Hay que prestar mucha atención a su forma: es lo que marca la diferencia y debe diseñarse teniendo en cuenta la posición y la función que desempeña la lengua dentro de la boca. De hecho, la forma adecuada del chupete puede favorecer el correcto desarrollo del paladar y una succión natural: un diseño simétrico no garantiza por sí solo una presión adecuada en los puntos correctos del paladar, las tetinas redondas o gruesas, o incluso demasiado blandas, impiden el movimiento correcto de la lengua (cupping) durante la succión, mientras que una tetina plana acostumbrada a la lengua a una posición incorrecta baja en fase de reposo.
Los chupetes de la línea PhysioForma de Chicco tienen una forma anatómica y funcional que favorece el correcto desarrollo de la cavidad bucal, la succión natural y todas las funciones orales. PhysioForma, gracias a su curvatura lateral, ejerce una presión adecuada en los puntos correctos del paladar para favorecer su correcto ensanchamiento, evitando maloclusiones y favoreciendo una dentición correcta.
Además, gracias a la tetina de tamaño reducido y a la consistencia adecuada. PhysioForma favorece el movimiento natural de la lengua, el llamado "cupping", tal y como ocurre durante la lactancia materna.
FALSO. Uno de los temores de las madres es que el bebé perciba el chupete como un sustituto del pecho materno. Una investigación científica publicada en el Journal of Pediatrics, la revista de la Academia Americana de Pediatría, ha demostrado que el chupete no interfiere en la lactancia materna cuando esta está bien establecida. Por lactancia bien establecida se entiende que la producción de leche es eficaz, que el recién nacido se agarra correctamente al pecho y que crece con normalidad.
FALSO. Este hábito transmite al niño las bacterias presentes en la boca del padre y puede causar caries o infecciones en la cavidad bucal.
FALSO. El dedo en la boca no está conformado para adaptarse a la forma del paladar y favorecer su desarrollo.
FALSO. Es importante ofrecer un chupete que no solo esté en buen estado y sea de buena calidad, sino que también tenga el tamaño adecuado. Existen chupetes de diferentes tamaños porque la tetina está diseñada específicamente para adaptarse al crecimiento de la boca del bebé.
FALSO. Hasta los 6-7 meses, se puede dar el chupete cada vez que sea necesario. Durante la fase de balbuceo primero y luego del lenguaje, se recomienda limitar su uso durante el juego y las interacciones, sin interrumpirlo bruscamente, ya que el instinto de succión sigue estando muy presente a esta edad y un abandono prematuro podría llevar al niño a chuparse el dedo.
El Ministerio de Sanidad también recomienda empezar a reducir su uso a partir de los 2 años para interrumpirlo por completo antes de que el niño cumpla los 3 años. La separación del chupete será tranquilamente si se encuentran estrategias alternativas para relajar, consolar y resolver las crisis emocionales del niño y si se evita elegir momentos particulares para este abandono (por ejemplo: inicio de la guardería, regreso al trabajo de la madre, llegada de un hermanito, cambio de habitación o de casa).
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