Cocido Madrileño durante el Embarazo: Riesgos y Beneficios
Llevar una alimentación adecuada y saludable durante la gestación es fundamental no solo para mantener la salud de la futura madre sino para que el bebé nazca sano y sin complicaciones, ya que se alimenta directamente a través de la madre.
Por ello, algunos alimentos no están aconsejados durante la gestación puesto que podrían causar alteraciones en el desarrollo o enfermedades en el bebé. Por ejemplo, las embarazadas deben evitar fumar, beber alcohol, comer alimentos poco cocinados, sushi, etc.
Existe una serie de alimentos que se recomienda no consumir durante el embarazo o reducir su ingesta para procurar que el bebé se forme y crezca en un ambiente óptimo.
Cabe mencionar que no hay alimentos (aunque sí sustancias) totalmente prohibidos, simplemente es mejor reducir el consumo de algunos productos para evitar riesgos innecesarios.
A continuación, se enumera una serie de consejos generales sobre las pautas nutricionales y los alimentos desaconsejados en las futuras madres. Pese a ello, no hay que olvidar que cada embarazo es diferente y, por ello, las embarazadas deben priorizar las recomendaciones del médico.
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Beneficios de los Garbanzos en el Embarazo
Los garbanzos son una de las legumbres más versátiles y saludables que existen, por eso no es de extrañar que en España contemos con todo tipo de recetas incluyendo el típico cocido madrileño o que incluso aprovechan las magníficas propiedades del agua de garbanzos.
Una legumbre nutritiva, energética, rica en proteínas de buena calidad y que además te brindará un buen chute de ácido fólico y minerales. Se trata de un alimento muy energético -según la Fundación Española de Nutrición (FEN), aportan 373 kilocalorías por cada 100 gramos-, pero cargado de nutrientes importantes para la salud, como la proteína o la fibra.
Una de las principales virtudes de los garbanzos, la encontramos en su elevado contenido en ácido fólico (vitamina B9). Además de su gran aporte de ácido fólico y nutrientes, los garbanzos contienen carbohidratos de absorción lenta y mucha fibra.
Un tipo de carbohidratos que pueden absorberse gradualmente, de modo que la glucosa puede ir incorporándose a la sangre poco a poco y sin necesidad de mucha insulina.
Los garbanzos favorecen el buen desarrollo del bebé y ayudan a mejorar el ánimo, gracias a su aporte de vitamina B6, vitamina C y potasio, comer garbanzos también reduce las posibilidades de que la madre pueda sufrir enfermedad de tipo cardiovascular.
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Los problemas de estreñimiento son otro síntoma habitual en embarazadas y estos pueden llegar a ser incluso tan molestos que incluso pueden acabar produciendo hemorroides. Precisamente este tipo de alimentos ricos en vitamina B6 se encargan de generar hormonas como la norepineprina y la serotonina.
Aún así, es importante destacar que una dieta saludable siempre tiene que ir ligada a una alimentación variada y equilibrada y no basarse únicamente en un solo tipo de alimento. Además, para que los garbanzos no resulten indigestos, es importante que no estén ni crudos ni tampoco duros.
Riesgos del Cocido Madrileño y Precauciones
Sin embargo, el paso de los años y las diferentes investigaciones sobre el impacto de algunos alimentos en el organismo, han demostrado que esto no es así. Además, el estilo de vida actual tampoco casa con la gran ingesta calórica que supone un plato de cocido tradicional, una receta que nació como soporte y chute de energía en tiempos en los que se realizaba una comida al día y se pasaban horas a la intemperie caminando.
El cocido es un plato con mucha carne y grasa animal. Un cocido completo (incluyendo los garbanzos, el embutido, los huesos de ternera, el repollo, los fideos para la sopa y hasta una ramita de apio) tiene alrededor de 886 calorías.
Los culpables de estas cifras son la morcilla, que aporta 108 kilocalorías; el chorizo, que aporta otras 93; y el tocino, que suma unas 87. El tocino, la morcilla y el chorizo que hacen tan sabroso el cocido son los elementos que hacen de este plato un riesgo para la salud si se consume de forma habitual.
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En 2015, la Organización Mundial de la Salud (OMS) desveló que la carne procesada poseía "evidencia suficiente" para asociarse con el cáncer en los seres humanos. De hecho, un estudio liderado por la Universidad de Oxford y respaldado por la organización Cancer Research UK (CRUK), descubrió que la carne procesada, como las salchichas o el tocino, representaba un mayor riesgo que la carne roja.
A día de hoy, la evidencia científica es clara. "Es bastante convincente la evidencia de que el consumo regular de carnes procesadas es perjudicial para la salud, incluyendo el cáncer colorrectal, la diabetes tipo 2 y las enfermedades cardiovasculares", señaló a The New York Times Frank Hu, profesor de Nutrición y Epidemiología y presidente del departamento de Nutrición de la Escuela T. H.
En el mismo artículo, Marji McCullough, directora científica principal de Investigación Epidemiológica de la Sociedad Estadounidense del Cáncer, señala que el principal problema parece ser el procesamiento, más que el tipo de carne procesada. Otra posible variable, según la experta, sería que la cocción de la carne a altas temperaturas puede formar carcinógenos adicionales, refiriéndose a métodos como a la parrilla o en una sartén.
También se relacionan con la demencia y la diabetes tipo 2, como señala un estudio británico de 2021. Otro de los impactos que tiene el consumo de este tipo de carnes sobre el organismo parece ser el de una reacción inflamatoria.
Según Vijaya Surampudi, profesora adjunta de Medicina en el Centro de Nutrición Humana de la UCLA, esta puede aumentar la inflamación en el cuerpo por la alteración del microbioma del intestino. "No todo es malo en los embutidos que se añaden al cocido, la morcilla también es rica en proteínas, minerales esenciales como selenio y hierro que procede de la sangre cocida.
Añadiendo que el incluir este tipo de carne en la dieta habitual, en cocido o en solitario, efectivamente aumenta el riesgo de padecer cáncer o sufrir un accidente cardiovascular. Sin embargo, podría consumirse con cierta tranquilidad si es de forma muy espaciada, como durante una celebración o reunión familiar.
“Si el resto de la dieta es equilibrada y saludable, teniendo además una vida activa, comer cocido en navidad o en un cumpleaños de algún familiar, no va a suponer un gran impacto negativo sobre el organismo”, concluye la experta.
Alternativas y Recomendaciones
"Hay que entender que por mucho que nos gusten y nos recuerden a nuestra infancia. Existen formas de reconvertir este plato o adaptarlos a las necesidades de hoy en día, pudiéndose así integrar en una dieta saludable. "Se puede optar por hacer un cocido sin carne y para conseguir un regusto similar, añadirle pimentón", señala Silva.
También se puede sustituir la carne roja por carnes más magras y evitar ingerir el caldo, que es donde se concentra la mayor cantidad de grasa.
Alimentos Crudos y Toxoplasmosis
Uno de los aspectos más controvertidos en relación a la dieta de las embarazadas es el consumo de alimentos crudos debido a la posible transmisión de infecciones como la toxoplasmosis o la listeriosis.
La toxoplasmosis es una enfermedad causada por protozoos que puede transmitirse por el contacto con animales contagiados, especialmente gatos, y también por el consumo de verduras crudas que puedan estar contaminadas con heces de estos animales o por la ingesta de algunas carnes crudas.
Por esta razón, se recomienda lavar bien las frutas y verduras e incluso utilizar productos desinfectantes aptos para la alimentación. Asimismo, se aconseja consumir la carne bien hecha puesto que el parásito muere con las altas temperaturas.
¿Se puede comer jamón en el embarazo?
Una duda muy común es si el jamón (y demás embutidos) se debe evitar o no durante el embarazo. Pues bien, varios estudios afirman que es muy poco probable encontrar toxoplasmosis en el cerdo curado en comparación con el cerdo crudo. Sin embargo, las conclusiones acerca del consumo de jamón durante el embarazo no están del todo claras.
Por este motivo, el consejo más generalizado es ser prudente y tomar embutido cocido como, por ejemplo, el jamón cocido. Otra alternativa sería congelar el jamón a una temperatura de -20ºC durante 2-3 días antes de su consumo. Pese a ello, hay especialistas que directamente desaconsejan comer este tipo de alimentos.
Además del jamón, también se debe evitar la carne cruda y los quesos de pasta blanca no pasteurizados, ya que pueden causar listerioris. Esta enfermedad no afecta a la madre, pero puede resultar grave para el feto.
Pescados y Mariscos Poco Cocinados
Los pescados y mariscos poco o mal cocinados, incluido el sushi y los ahumados, también pueden contener la bacteria listeria, así como larvas de anisakis o la bacteria salmonella. Por tanto, estos tipos de alimentos podrían ocasionar infecciones alimentarias.
Además, el marisco contiene un elevado contenido en mercurio. Esta sustancia podría ser perjudicial para el desarrollo fetal, ya que afecta al sistema nervioso. Por ello, se suele recomendar evitar comer pez espada, ostras, almejas, etc. sin cocinar.
Lo mejor será cocinar el pescado y marisco siempre, ya que tanto las altas temperaturas evitan la infección por estos parásitos.
Evitar Sustancias Tóxicas
En los meses de embarazo se recomienda evitar el consumo de sustancias tóxicas que pueden afectar al desarrollo del futuro bebé, ya que éste recibe una dosis directamente.
Las principales sustancias tóxicas a evitar durante el embarazo son las siguientes:
- Alcohol: se relaciona con un riesgo mayor de sufrir abortos espontáneos, así como discapacidad física e intelectual en el bebé.
- Tabaco: algunas de las complicaciones obstétricas que se asocian a fumar durante el embarazo se encuentran la placenta previa, el parto prematuro o el bajo peso al nacer.
- Drogas: existe relación entre el consumo de drogas y las malformaciones congénitas, así como problemas de conducta y aprendizaje.
Tampoco se aconseja consumir alimentos fritos y grasosos. Además, es importante reducir el consumo cafeína. El café, té de hoja negra y los refrescos de cola tienden a aumentar el ácido úrico seroso, lo que dificulta la tarea de los riñones.
Por otra parte, también se debe utilizar la sal con precaución para reducir la retención de líquidos y otras posibles complicaciones. Si las embarazadas toman alimentos salados, es posible que tenga un efecto negativo en el desarrollo renal del bebé según algunos estudios. Además, el consumo de sal durante la gestación incrementa el riesgo de sufrir preeclampsia en la madre.
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