Cómo Conservar el Calostro Materno: Almacenamiento y Recomendaciones
Existen diferentes causas por las que una madre puede verse en la necesidad de conservar su leche materna: vuelta al trabajo, separación temporal de madre e hijo o para donarla a un banco de leche.
Este preciado tesoro requiere unos cuidados muy concretos para que mantenga todas sus propiedades intactas en el momento en el que el bebé la tome.
Estas recomendaciones son para madres con recién nacidos sanos y a término. No son válidas para bebés prematuros.
Ya hemos hablado otras veces sobre los múltiples beneficios de la alimentación con leche materna para los bebes. No obstante, hay ocasiones, sobretodo cuando se trata de conciliar la vida familiar con la laboral, en que es imposible estar todo el día con el bebè.
Beneficios de la Lactancia Materna
Los beneficios de la lactancia materna son muchos: nutricionales, psicológicos, inmunológicos, ecológicos e incluso económicos.
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El calostro empieza a producirse entre las 12-16 semanas de embarazo y, a veces, su presencia es visible pero otras veces no.
Este hecho no tiene la menor importancia ni determina el curso de la futura lactancia ni la producción de leche que la madre tendrá.
Cuando un bebé nace, le basta con el calostro. La primera función del calostro para el bebé es la de protección y, la segunda, la alimentación.
Las cantidades siempre son mínimas y perfectamente adaptadas a la capacidad estomacal del bebé. A medida que el bebé ingiere el calostro, este va tapizando su mucosa intestinal y le protege de infecciones.
El calostro es visiblemente diferente a la leche madura. Pero el rasgo más distintivo del calostro es su composición única, que le hace parecerse mucho a la sangre.
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El calostro, además, evita la adherencia de patógenos y reviste la mucosa gástrica de una capa protectora que evita que las bacterias puedan penetrar en ella.
El calostro está lleno de células vivas que trabajan para proteger al recién nacido. Estas células transmiten información inmunológica de madre a hijo por lo que ofrecen una protección tanto a corto plazo como en la edad adulta.
El calostro también tiene muchas más proteínas que la leche madura, que tienen una importante tarea de protección, nutrición y, además, controlan los niveles de azúcar en sangre del bebé. La lactoferrina es una proteína presente en el calostro, con actividad antibacteriana y antifúngica.
Habitualmente, la madre produce calostro durante las primeras 48 a 72h tras el nacimiento del bebé.
¿Me puedo extraer calostro? Pueden existir diferentes situaciones por las que una madre necesita extraer calostro para su bebé. Sí, en algunas circunstancias es incluso recomendable extraer calostro durante el embarazo.
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Extracción de Leche Materna
Hay 2 formas para extraerse la leche, ya sea manualmente o con la ayuda de un sacaleches, requiere práctica y su efectividad tiende a aumentar con el tiempo.
La clave para lograr extraerse la leche es conseguir duplicar el reflejo de eyección, es decir la salida de la leche. A más leche extraida, mas producción de leche.
Existen varias formas de extraerse la leche y cada madre debe escoger la que mejor le funcione:
- Extracción manual
- Extracción con sacaleches manuales
- Extracción con sacaleches eléctricos
Antes de su extracción se recomienda una higiene de manos adecuada con agua y jabón.
Tabla comparativa de métodos de extracción
| EXTRACCIÓN | VENTAJAS | INCONVENIENTES | RECOMENDADO |
|---|---|---|---|
| MANUAL |
| La técnica requiere cierta práctica | Ideal para extraer en domicilio, en postparto o en caso de ingurgitación u obstrucción mamaria |
| SACALECHES MANUALES |
|
| En lactancias establecidas En extracciones fuera de casa (en el trabajo) |
| SACALECHES ELÉCTRICOS Dobles |
|
| De uso hospitalario (ideal para prematuros u hospitalización) Domésticos |
| SACALECHES ELÉCTRICOS Individuales |
| Menor eficacia de extracción que las dobles | Para lactancias establecidas Para el lugar de trabajo |
Almacenamiento de la Leche Materna
Es conveniente saber unas normas básicas de almacenamiento y conservación de la leche materna:
- Higiene de manos antes de manipular la leche. No es necesario lavar el pezón, con la ducha diaria es suficiente.
- Una vez extraída, lo ideal es etiquetarla con la fecha y la hora de la extracción.
- Tras la extracción, refrigerarla cuanto antes. Si se quiere congelar, se recomienda hacerlo en las primeras 24 horas desde la extracción.
- Cuantos menos cambios de temperatura sufra mejor. Hay que evitar guardarla en la puerta de la nevera.
- Se recomienda guardar pequeñas cantidades (60-120 ml) en la nevera o congelador, dado que lo que sobre de la toma, una vez descongelado, se tendrá que desechar.
- A la hora de descongelar, escoger la que sea más antigua según la etiqueta.
El modo óptimo de almacenar la leche materna extraída es en recipientes de plástico aptos para el uso alimentario o de vidrio, con tapa, preferiblemente estériles.
Se requiere un lavado de manos previo, y usar recipientes lavados con agua caliente y jabón y aclarados después. La leche debe conservarse en recipientes de plástico o vidrio adecuados para uso alimentario. En el mercado existen bolsas específicas para la conservación de leche materna.
Si se va a congelar, se recomienda enfriar la leche en la nevera antes de meterla en el congelador y congelarla durante las 24 horas siguientes a la extracción.
Se pueden mezclar todas las extracciones de un mismo día, pero no mezclar leche de días distintos. Lo más práctico de cara a ajustar la cantidad para las las tomas es llenar cada recipiente o bolsa con 60 o 120 cc de leche materna.
Si acabas de extraerte la leche y tienes claro que quieres congelarla, hazlo directamente. Si metes el recipiente en el congelador, deja un espacio de 2,5 cm en la parte de arriba, ya que el líquido se expandirá cuando se congele.
Tiempo de Conservación de la Leche Materna
La leche materna extraída se puede guardar de varias maneras. Echa un vistazo a esta tabla para saber cuánto tiempo puedes almacenarla en el frigorífico o el congelador:
- A temperatura ambiente (aproximadamente 25 °C): Hasta 4 horas
- Nevera portátil: Hasta 24 horas
- Frigorífico a menos de 4 °C: Hasta 3 días
- Congelador a -17 °C o menos: Hasta 6 meses
- Congelador a -20 °C: Hasta 12 meses
En la nevera a una temperatura entre 0 y 4 ºC, hasta 8 días. En un congelador tipo combi, que está en la misma nevera, pero con puertas separadas: 3-4 meses.
Una vez extraída, la leche se puede recoger con el mismo recipiente del colector de sacaleches, con un biberón o botecitos/bolsas especiales se recoge y se introducirá lo antes posible en una nevera portátil de camping para su transporte. Una vez en casa, se debe guardar en el frigorífico o congelar según el tiempo de conservación que se quiera.
Estos recipientes conviene lavarlos previamente con agua y jabón dejando secar al aire. Se recomienda más el uso de recipientes que bolsas ya que conservan mejor las propiedades inmunológicas de la leche.
Tabla de Tiempos de Conservación Detallada
| TIPO DE LECHE MATERNA | A TEMPERATURA AMBIENTE | REFRIGERADOR O NEVERA | CONGELADOR |
|---|---|---|---|
| Recién extraída en recipiente cerrado | 6-8 horas a 25 °C o menos (Idealmente 3-4 horas) | 72 horas idealmente |
|
| Descongelada en la nevera | 4 horas (idealmente hasta la siguiente toma) | 24 horas | No volver a congelar |
| Descongelada en agua caliente | Lo que dure la toma, lo que sobre se desecha | 4 horas hasta la próxima toma | No volver a congelar |
Descongelación de la Leche Materna
Siempre que sea posible se recomienda optar por la descongelación gradual, a ritmo lento. Las pautas son sacar la leche del congelador y dejarla descongelar en la nevera, manteniendo la cadena de frío. Esta leche ha de utilizarse en las primeras 24 horas tras la descongelación.
Si la descongelación lenta no es posible, puede optarse por la descongelación rápida siguiendo estos pasos: puede hacerse colocando el frasco o bolsa de congelado bajo un chorro de agua, fría primero y poco a poco más tibia. En este caso la leche ha de consumirse antes de 3 horas.
Un método permitido para descongelar de forma rápida la leche materna es calentar agua en un cazo y, una vez apartado del fuego, introducir dentro el envase de leche congelada hasta que ésta alcance la temperatura deseada.
Antes de ofrecérsela al bebé, asegúrate de remover bien la leche para que su temperatura sea uniforme. No se recomienda utilizar el microondas, ni hervirla, ni calentarla al baño maría. Evita usar el microondas, ya que puede destruir los nutrientes sensibles al calor.
Lo ideal es descongelarla lentamente sacándola la noche previa a la nevera. Si tenemos más prisa, podemos descongelarla calentándola en un cazo de agua caliente (fuera del fuego). No se recomienda descongelar con microondas porque el calentamiento es irregular y puede producir quemaduras. Tampoco calentarla directamente en el fuego.
Tras descongelarla es necesario removerla, mezclándola bien, antes de dársela al bebé. Es importante saber que una vez descongelada, podemos guardarla hasta 24 horas en la nevera, pero si la hemos calentado, lo que sobre de la toma no podemos volver a congelarlo y deberemos consumirlo antes de 4 horas, guardándolo en la nevera.
Sí que podremos mezclar en una misma toma la leche extraída en distintas fechas. En ocasiones la leche descongelada adquiere un olor y sabor rancio por acción de la lipasa, una enzima presente en la leche que ayuda a la digestión de las grasas. No es perjudicial para el bebé, pero puede provocar su rechazo. Para evitarlo se aconseja la congelación inmediata de la leche tras su extracción.
Calentar la Leche Materna
La leche materna que se ha guardado en el frigorífico, independientemente de que se haya congelado antes o no, puede calentarse. No obstante, no hay necesidad de que los bebés tomen leche materna tibia. Está bien dársela fría o a temperatura ambiente.
Si deseas calentar la leche materna después de guardarla en el frigorífico, sigue estos pasos:
- Sumerge el biberón en agua tibia. Usa una cacerola o un recipiente con agua tibia para calentar el biberón. También puedes emplear un calentador de biberones.
- No calientes los biberones en los fogones ni en el microondas. Las altas temperaturas pueden matar los anticuerpos de la leche que combaten las enfermedades, así como crear puntos calientes que pueden quemar la boca de tu hijo.
- Comprueba que la leche no esté demasiado caliente. Antes de alimentar a tu bebé, comprueba la temperatura de la leche. Para ello, rocíala en el interior de la muñeca. Debe estar caliente, pero no en exceso.
- No esperes demasiado para dar la leche. Una vez que hayas calentado la leche, debes usarla durante las dos horas posteriores.
Administración de la Leche Extraída
La leche fresca recién extraída es la que conserva el mayor número de propiedades. La refrigeración, la congelación y el calentamiento a altas temperaturas producen cambios en la composición de la leche materna. Por ello, la leche fresca es la que debe usarse en primer lugar, siempre que sea posible.
Si sobra leche de una toma anterior, no la guardes. Consúmela en dos horas o tírala. La leche materna descongelada puede conservarse a temperatura ambiente una o dos horas antes de usarla. Si la metes al frigorífico, este tiempo se amplía a 24 horas. No vuelvas a congelarla en ningún caso.
Puedes mezclar la leche materna previamente enfriada con leche materna fresca en una proporción de 1:1. Es mejor que las dos leches tengan una temperatura similar cuando hagas esto. Si tu peque no se termina el biberón de leche conservada, la cantidad sobrante se puede usar durante las dos horas posteriores. De lo contrario, tendrás que tirarla.
Sea descongelada o recién extraída, la leche restante que ha quedado en el biberón del bebé tras la toma debe ser siempre desechada, ya que se considera que su microbiológico puede haberse alterado. Recordatorio importante: la leche que haya estado en contacto con la boca del bebé se debe desechar, por tanto aunque el bebé no se acabe un recipiente entero, la leche que quede en el mismo debe tirarse.
Consideraciones Finales
Si has sacado la leche del frigorífico después de un tiempo, cuando alcance la temperatura ambiente puede conservarse a 25 °C hasta cuatro horas.
Manipular cualquier alimento exige siempre máximo cuidado e higiene. En el caso de la leche para alimentar a un bebé, cuyo sistema inmunitario es aún inmaduro, el cuidado ha de ser muy meticuloso para evitar riesgos. Lavar los recipientes de almacenamiento con agua caliente y jabón y aclararlos a conciencia.
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