El Nacimiento de Pegaso: Un Mito de la Antigua Grecia

06.12.2025

El mito de Pegaso es quizás uno de los más famosos. Caballo alado de la mitología grecorromana. Desde la mitología griega hasta nuestros días, el nombre de Pegaso ha sido utilizado para bautizar a modelos y marcas de vehículos potentes. Además de volar tenía el poder hacer brotar el agua de donde pisaba.

Origen y Nacimiento de Pegaso

Según la mitología griega, cuando Perseo cortó la cabeza de Medusa sucedió algo inesperado y misterioso: de la sangre que brotaba de su cuello surgió una nube blanca que se fue convirtiendo en un hermoso caballo con grandes alas, que pronto comenzó a correr y saltar como nunca se había visto hacer a caballo alguno. El caballo Pegaso, junto con su hermano Crisaor, nació de la sangre derramada por Medusa, una de las tres hermanas Gorgonas, cuando Perseo le cortó la cabeza. Según otra versión, el caballo nació de la Tierra (Gea) al ser ésta fecundada por la sangre de Medusa.

El dios Poseidón se había unido a la gorgona Medusa. Cuando ésta se encontraba encinta, Perseo le cortó la cabeza y, de su cuello, salió el fruto de la unión con el dios del mar: el caballo Pegaso y el gigante Crisaor.

Pegaso significa ‘manantial’. Eso explicaría el nombre de este bello caballo blanco. Aunque tal vez el nombre también está relacionado con la capacidad del caballo alado para hacer fluir agua en la tierra donde pisaba. La otra versión de su origen habla de un Poseidón que fertiliza la sangre de Medusa gracias a las corrientes marinas. Sea como sea, en ambos casos los progenitores del famoso caballo son los mismos.

Pegaso y Perseo

Después de cortar la cabeza a Medusa y nacer Pegaso, Perseo se montó en Pegaso y emprendió el regreso a su patria Argos. Desde la Antigüedad, ya Hesíodo aplica a Perseo el calificativo de «jinete» y Ovidio afirma sin lugar a dudas que cabalgó «sobre un caballo con alas». Perseo se montó en Pegaso y emprendió el regreso a Argos, su patria, haciendo un alto en los dominios de Atlas, que le recibió con hospitalidad y sorpresa por el caballo volador, hasta el punto de ofrecer a Perseo la más querida de sus hijas, Electra, deseando retenerles a él y a Pegaso. Pero un día Perseo tuvo noticias de la existencia Andrómeda, la mujer más bella, y decidió ir a buscarla. Atlas, ofendido, no dudó en acabar con Perseo, pero el joven montó a Pegaso y huyó para casarse con Andrómeda. Luego ambos levantaron el vuelo para regresar a su isla, donde vivieron felices.

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Pegaso y Belerofonte

Tras esta prueba, Yóbates le ordenó combatir a los sólimos, vecinos muy belicosos y feroces, y a las Amazonas, misión que llevó a cabo también sin dificultad con la ayuda del caballo alado. Tras estos trabajos, Yóbates reconoció el origen divino de su huésped y le instó a que permaneciera a su lado.

Todos los hombre quería cabalgar sobre Pegaso, pero era indomable y ninguno conseguía domesticarlo. Después de Perseo, muchos quisieron domar al mágico y veloz caballo, pero solo Belerofonte lo consiguió gracias a una brida mágica que le ofreció la diosa Atenea en sueños. Belerofonte (hijo de Poseidón), el príncipe de Corinto pidió ayuda a la diosa Atenea para capturarlo. La forma de conseguirlo se la dijo el adivino Heliodoro: necesitaría unas bridas de oro que poseía Atenea y que debería de ponerle a Pegaso para domarlo y convertirlo en su compañero de viaje. La Diosa Atenea le entrego unas bridas de oro para atraparlo y domarlo. Atenea se las dio, pero le avisó que si algún día se le ocurría pensar en ser un dios, el propio Pegaso se encargaría de castigar su soberbia. Con ellas, Belerofonte al fin consiguió domar a Pegaso.

De nuevo el Clavileño, 1947. Tomó su arco y las flechas y dejó volar a Pegaso hasta plantarse sobre la Quimera, pues el modo de vencer a aquel monstruo que echaba llamaradas por la boca sería dispararle sus flechas desde arriba, fuera del alcance de su fuego. Primero le mandó acabar con la Quimera, monstruo que devoraba sus ganados, a la que asesinó con la ayuda de Pegaso. Hay distintas versiones sobre el encuentro de Belerofonte y el caballo alado. En unas, es la diosa Atenea la que se lo proporciona al héroe; en otras, es Poseidón quien se lo cede; finalmente, se cuenta que el propio Belerofonte lo halla un día en la fuente de Pirene. Sea como fuere, montó a Pegaso y se lanzó sobre Quimera, a la que asestó un golpe mortal.

Se hicieron inseparables, y libraron numerosas batallas. Entre ellas, consiguieron dar muerte a la terrible Quimera, un espantoso monstruo bicéfalo con cuerpo de cabra, cola de serpiente y cabezas de dragón y león. Pero la fama hizo que Belerofonte creciera en vanidad. Tanto, que se planteó llegar hasta el Olimpo para convertirse él mismo en un dios. Pero Belerofonte quiso convertirse en Dios y subió al Olimpo con ayuda de Pegaso pero esto no le gustó nada a Zeus, que enfadado con él e hizo que un pequeño insecto picara a Pegaso.

Desde entonces, se dice que existe una raza superior de corceles alados llamada «Grandes Pegasos», y son aquéllos que nacen del cuello de una medusa decapitada. Éstos son más fuertes y su tamaño es mayor. Pegaso derribó a Belerofonte antes de conseguirlo y Zeus recompensó al caballo dándole alojamiento en los establos del Olimpo, y le otorgó el rayo y el trueno como símbolos de su poder. Zeus, enfadado, envió un insecto para que picara a Pegaso y tirara al pretencioso Belerofonte, quien cayó sin remedio al suelo, quedando lisiado para siempre. Pegaso quedó así libre de nuevo y Zeus decidió recibirlo en el Olimpo y entregarle sus símbolos más preciados: el rayo y el trueno. Además, sería el encargado de tirar del carro de Aurora cada amanecer.

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Pegaso en el Olimpo y su Transformación en Constelación

Las Piérides eran las nueve hijas de Píero. Su habilidad en el canto las llevó a retar a las Musas, a las que propusieron una competición. Las Piérides fueron vencidas y las Musas, para castigarlas, las transformaron en aves. El Helicón, montaña en la que habitaban las Musas, complacido por el resultado, comenzó a hincharse amenazando con llegar al cielo, por lo que Poseidón ordenó a Pegaso que le golpease para que volviera a sus dimensiones normales. En efecto, Pegaso asestó tal coz a la montaña que ésta se avino a recuperar su volumen normal y, en el lugar donde el caballo clavó sus cascos, brotó una fuente llamada Hipocrene o Fuente del Caballo.

Pegaso al final se convirtió en una constelación formada por cuatro brillantes estrellas que se pueden ver para siempre en el firmamento: Markab, Scheat, Pegasi y Alpheratz.

Pegasus (genitivo “pegasi”), es una de las 88 constelaciones existentes y una de las 48 inicialmente descritas por Ptolomeo. A pesar de los intentos que muchos hicieron por domar al mágico y veloz caballo, sólo Belerofonte lo consiguió gracias a una brida mágica que le ofreció la diosa Atenea en sueños. Y así, Belerofonte y Pegaso cosecharon grandes proezas, como la muerte de la malvada Quimera, hasta el punto en que Belerofonte se comparó con los mismos dioses y trató de volar con Pegaso hasta el monte Olimpo para unirse a ellos.

A pesar de los intentos que muchos hicieron por domar al mágico y veloz caballo, sólo Belerofonte lo consiguió gracias a una brida mágica que le ofreció la diosa Atenea en sueños. Y así, Belerofonte y Pegaso cosecharon grandes proezas, como la muerte de la malvada Quimera, hasta el punto en que Belerofonte se comparó con los mismos dioses y trató de volar con Pegaso hasta el monte Olimpo para unirse a ellos.

En la mitología griega Pegaso era un caballo alado. Suele representarse en blanco o negro y tiene dos alas que le permiten volar. Pegaso aparece relacionado fundamentalmente con el héroe Belerofonte, quien a lomos del équido alado logró dar muerte a la Quimera, una bestia de múltiples cabezas (entre ellas una de león y otra de cabra) que asolaba los territorios de Licia. Gracias a este corcel Belerofonte pudo obtener igualmente una victoria sobre las amazonas. Belerofonte encarna el "defecto" de la "excesiva" ambición.

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Era tan querido entre los dioses griegos, que Zeus lo convirtió en una constelación para que fuera eterno. Dicen que una pluma de sus hermosas y largas alas blancas brotó a la Tierra y cayó en Tarso, adoptando la ciudad su nombre. La ciudad natal del apóstol Pablo, donde queda en pie la Puerta de Cleopatra, por la que pasó disfrazada de Afrodita cuando iba ver a Marco Antonio.

Características y Simbolismo de Pegaso

Se trata de una criatura muy tímida que sólo puede ser domada por jinetes de buen corazón. Tienen la forma y el tamaño de un caballo árabe y unas enormes alas emplumadas. Suelen ser blancos, aunque también se conocen pegasos marrones y hay rumores de pegasos negros. Los grifos son los enemigos naturales de los pegasos. Cuando se enfrenta a un grifo, el pegaso aprovecha su mayor velocidad en el vuelo para cansarle y distraerle.

Pegaso también representa en sí mismo la bondad. De hecho, según la leyenda griega, solo podía domarlo aquel que tuviera un buen corazón, y era capaz de detectar el mal con facilidad. Pero el hombre es cambiante e incluso el más bondadoso puede dejarse llevar por el mal y las emociones negativas.

Pegaso simboliza la libertad. Al ser un caballo indomable, veloz, con poderes para crear y hacer brotar agua (símbolo de fertilidad y vida), es un animal relacionado con el sentimiento o necesidad de libertad.

Si buscas el modo en el que murió este bello caballo blanco, no lo encontrarás. Nunca murió. Zeus le concedió la inmortalidad, porque al fin y al cabo… ¿puede morir la libertad? Pegaso era un espíritu libre e indomable y precisamente aquello que representa no podía morir.

Pegaso en la Cultura Contemporánea

Es interesante observar como el mito Pegaso se mantuvo vivo en la mente hispana como inspiración literaria y poética. Pero mucho antes ya D. Volviendo a la realidad contemporánea vamos a ver una serie de alegorías presentes en sellos de correos, que muestran la fuerza y viveza del mito Pegaso en España. Primer sello de correos con Pegaso. En 1.925 se emite un nuevo sello de correspondencia urgente y de nuevo la alegoría de Pegaso en un dibujo frontal de gran fuerza expresiva. Sello de la serie Quinta de Goya. Sello de la serie Centenario de Montserrat. Caballos y alas. En 1.936 dentro de la serie del XL Aniversario de la Asociación de la Prensa, nos encontramos con otra alegoría del caballo volador, pero en este caso no es Pegaso sino Clavileño, que vuela sobre la ciudad de Madrid. En 1937, en plena guerra civil, encontramos una nueva imagen de Pegaso en un sello de nuevo formato y color, impreso en la zona nacional. En 1.939 sube la tarifa de 20 a 25 cts. y aparece otro sello con otra nueva interpretación gráfica de Pegaso. Clavileño era el caballo volador de D. Quijote. El Clavileño hacia las estrellas.

En la primera década del siglo XX aparecen en España varias realidades con referencia al caballo mitológico y volador: A principio de siglo, el primer automóvil de bencina de Emilio de la Cuadra fue bautizado por su creador como Centauro, término realmente premonitorio del coche que sería el antepasado último de los Pegaso. Gasoleno El Clavileño, uno de los primeros carburantes nacionales. Lancha rápida Pegaso. En los años 40 se bautiza con el nombre Pegaso un guardacostas de la Armada construido por la E.N. Guardacostas Pegaso. En 1.947 a los pocos meses de la creación de ENASA, asistimos a la materialización del bello mito de Pegaso y a la encarnación de la alegoría, ahora bajo el signo de la potencia. Manuel Lage Marco es natural de Rábade (Lugo), 1949. Es Doctor Ingeniero Industrial por la ETS de II de Bilbao y la de Madrid, e Ingeniero de Motores por la École Supérieure des Moteurs de París. Desarrolló toda su trayectoria profesional en el sector de automoción en Chrysler España, Pegaso e Iveco; en España, UK e Italia. Es cofundador y secretario general de la Asociación Española de Profesionales de Automoción (ASEPA) y profesor de los Máster de Automoción del INSIA y de la UEM.

Desde hace unos días hemos conocido al más moderno Pegasus, convertido en un invisible programa israelí, que en este caso da alas a los servicios de inteligencia. Un software para luchar contra el crimen organizado y el terrorismo, aunque en muchas ocasiones se utiliza para espiar a adversarios políticos y mandatarios de otras naciones. Además de poder acceder a mensajes, fotos y demás documentos guardados en los móviles hackeados, este programa también permite espiar en tiempo real a sus víctimas usando sin que lo sepan las cámaras y micrófonos de sus propios dispositivos. De esta forma, se consigue transmitir el audio de sus conversaciones y reuniones privadas con suma facilidad. Hace posible que los espiados estén geolocalizados en todo momento y leer todos sus mensajes, aunque estén encriptados. Se pueden hacer capturas de pantalla, revisar el historial de navegación y acceder a los archivos guardados en las nubes de Google, Amazon o Apple. El padre del nuevo Pegasus es la firma cibernética israelí, NSO. Sus jinetes al parecer son los estados para los que está creado, entre los que tiene pinta de encontrarse el nuestro.

Las Estrellas de Pegaso

Según la nomenclatura de Bayer, la constelación tiene 23 estrellas, siendo las más brillantes las siguientes:

  • Enif (épsilon Pegasi): Tiene una luminosidad de +2,38 y es una supergigante anaranjada 6700 veces más brillante que el Sol.
  • Scheat (beta Pegasi): Gigante roja 95 veces más grande que el Sol, a unos 200 años-luz.
  • Markab (alfa pegasi): (del árabe “silla del caballo”) con +2,49 mg. Esta estrella, a 133 años-luz es una gigante blanca que rota a gran velocidad y que parece haber agotado ya el hidrógeno de su atmósfera.
  • Algenib (gamma Pegasi): Una subgigante blanco-azulada y variable ceféida que varía su brillo en 0,09 magnitudes.

Markab, Scheat y Algenib, junto a Alpheratz (alfa Andromedae), forman el asterismo conocido como el Cuadrado de Pegaso. Existen más estrellas brillantes en la constelación, como son: Matar (eta Pegasi +2,95 mg.) que es una binaria, zeta Pegasi (Homam, +3,40 mg), blanco-azulada, phi Pegasi (Biham +3,50 mg.), estrella blanca, Shadalbari (mu Pegasi +3,50 mg) gigante amarilla, 12 veces más grande que el Sol…y así hasta las 23 estrellas con nombres asignados.

La constelación tiene el «honor”de albergar al primer planeta extrasolar descubierto alrededor de la estrella 51 Pegasi en 1995. El planeta, llamado Dimidio, orbita a una distancia respecto a la estrella equivalente a un 5,3 % de la distancia entre la Tierra y el Sol.

Entre los objetos Messier, la constelación contiene a M15, el famoso “Cúmulo de Pegaso” uno de los cúmulos globulares más antiguos conocidos y una auténtica joya para ser observado, porque su magnitud visual es de 6,2 lo cual le hace muy asequible a un pequeño telescopio de aficionado. Otro objeto del espacio profundo es el llamado Quinteto de Stephan, conjunto visual de cinco galaxias elípticas cuya galaxia más brillante es NGC 7320, a sólo 40 millones de años luz de distancia.

Localizar a Pegaso es muy fácil. Se encuentra entre Andrómeda al Norte y Piscis y Aquarius al Sur. Dado que con Andrómeda forma el “Cuadrado”, lo mejor es situarnos en esta y ya tenemos el cuadro perfecto del Caballo Alado, cuya mejor época del año para su observación es Octubre entre las 21 y las 22 hrs.

No dejéis de ver la Galaxia de Andrómeda porque se encuentra un “poquito” arriba del cuadrado de Pegaso, siempre que, por las noches, observéis las maravillosas estrellas que nos rodean, de las que insisto: TODAS pertenecen a la Vía Láctea y se deben ver sin telescopios…¡¡ Mirando sólo al Cielo !!

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