Reproducción de las plantas sin semillas

05.11.2025

Hay gran cantidad de plantas que no producen flores, son las llamadas plantas “criptógamas”. Dentro de este grupo de plantas, las más conocidas son las algas, los musgos y los helechos. Las algas viven dentro del agua.

Dentro de este grupo, las plantas que se reproducen por flores, se encuentra la mayor parte de las especies vegetales. Son las conocidas como plantas “fanerógamas”. Las plantas con flores se dividen en dos grupos: las gimnospermas y las angiospermas. Sus flores son muy simples, no tienen frutos que protejan las semillas. Las plantas angiospermas sí tienen fruto para proteger las semillas que además sirve de alimento para otros seres vivos, incluidos los seres humanos.

A diferencia de las angiospermas y las gimnospermas, las plantas sin semillas no producen, como su nombre indica, semillas de ningún tipo, y por ello tampoco tienen flores ni frutos. Las plantas sin semillas se caracterizan también por su amplia propagación debido a su sistema de reproducción, que detallamos un poco más abajo, y por disponer de una cutícula impermeable, que las hace más resistentes a cambios bruscos en la climatología ambiental. Por este motivo, pese a que la mayoría de plantas sin semillas requieren de ambientes húmedos para prosperar, son muy resistentes a sequías o a zonas con una insolación de gran intensidad. Por todas estas características, son habitualmente la primera vegetación en colonizar zonas áridas o donde la vegetación haya sido erradicada.

Cómo se reproducen las plantas sin semillas

Este tipo de plantas dispone de dos formas de reproducción: una reproducción sexual por esporas, y una reproducción asexual por fragmentación.

Las plantas que se reproducen por esporas almacenan las llamadas esporas es unas cavidades o sacos bajos sus hojas llamados esporangios, que las mantienen ahí hasta que son fecundadas, momento en que son liberadas para que agentes externos, como el aire y el agua, las transporten hasta nuevos destinos. Este tipo de reproducción tiene varias ventajas, como que consume muy poca energía y que las esporas no son tan susceptibles a la depredación animal como las semillas, ya que apenas disponen de nutrientes.

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Briofitas

Las plantas briófitas no tienen flores. Son plantas sin semillas no vasculares, que se dividen en musgos, antoceros y hepáticas. Son plantas de tamaño reducido, alcanzando en muy raras ocasiones alturas de hasta 20 cm, y crecen siempre en lugares húmedos. No tienen tallos, hojas ni raíces propiamente dichas.

Algunas plantas briofitas o plantas sin semillas no vasculares son:

  • Musgos
    • Esfagno: estos musgos, llamados habitualmente musgos de turbera, son capaces de retener grandes cantidades de agua, por lo que son muy utilizados en jardinería para aportar equilibrio hídrico.
    • Polytrichum: el llamado musgo de pelo recibe su nombre de los pelos que lo cubren, dándole así su apariencia de exhuberante y tupida alfombra.
    • Grimmia pulvinata: este musgo produce formaciones de tonos entre verde y grisáceo, y tiende a habitar sobre rocas calizas o muros y techos.

Alternancia de generaciones en Briófitas

Las briofitas no tienen flores. Esporofito: es una etapa en la que la planta se reproduce mediante esporas. Gametofito: es una etapa en la que planta produce, en las falsas hojas, gametos sexuales (masculinos y femeninos). El gameto masculino tiene un flagelo que le permite nadar, si hay suficiente humedad, hasta llegar y fecundar al gameto femenino, formando el cigoto que originará el esporofito.

Pteridofitas

Las plantas vasculares sin semillas o plantas pteridofitas cuentan con tejido vascular, que es el encargado de transportar agua y nutrientes por el interior de la planta. Gracias a este tejido, las plantas vasculares han podido desarrollarse hasta tamaños mucho mayores. Aunque, como ocurre con las plantas sin semillas en general, la mayoría se han extinguido ya, pero aún podemos encontrar algunas de ellas.

Las licófitas son muy parecidas a los musgos, pero tienen tejido vascular. La planta de la resurrección es su ejemplo más común, que se seca pero se recupera al recibir agua hasta 14 años después. Los helechos son los más comunes de ver actualmente, y destacan por sus llamativas y grandes frondas y por sus características cabezas de violín, que dan lugar a las primeras. Son propios de las selvas tropicales. Las colas de caballo tienen tallos huecos como los de las cañas y son fáciles de encontrar en zonas pantanosas. Algunas de sus variedades son el Equisetum arvense serotinum y el Equisetum arvense nemorosum. Los psilotum forman tallos verdes que se ramifican desprovistos de hojas y con esporangios amarillos, dando una apariencia similar a la del cepillo de una escoba.

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Ciclo de vida de los helechos

Fase de esporofito. Es la fase más conocida. La planta consta de un tallo subterráneo, llamado rizoma, del que surgen las raíces por las que absorben el agua y las sales minerales (savia bruta) y las hojas, llamadas frondes, por las que capta el dióxido de carbono y donde se realiza la fotosíntesis. Así, fabrica la materia orgánica (savia elaborada) que transportará al resto de la planta. Cuando llega la primavera, en el envés (parte inferior) de los frondes, se observan unas estructuras llamadas soros, que son grupos de esporangios donde se originan las esporas.

Fase de gametofito. El protalo es el gametofito, una fase muy corta en la que se produce la reproducción sexual. El gametofito tiene los órganos sexuales masculino y femenino.

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