El Complejo Materno en la Teoría Freudiana: Definición y Desarrollo

03.11.2025

El entendimiento del complejo materno, especialmente desde una perspectiva freudiana, es crucial para comprender las dinámicas del desarrollo infantil y su impacto en la vida adulta. Estos malestares son la expresión sobre todo de la relación con la madre en las primeras fases de la vida.

La Función Materna y la Subjetividad del Niño

Es desde el inconsciente de la madre, desde donde se irá constituyendo la subjetividad del niño. Cada madre traducirá lo que le pasa a su bebe, tiene frio, hambre… le duele la barriga, hay mu­cho ruido… y será capaz de hacer que lo que era doloroso en un inicio se convierta en otra cosa, transformará la vivencia de dolor en una vivencia calmante, porque quien traduce le in­cluirá en su universo. La madre desde su deseo y cumpliendo su fun­ción, lee lo que cree que el bebe demanda, leyendo lo suyo en el rostro del bebe, aporta cuidados, satisface necesidades… transmi­tiendo así el lugar que tiene el pequeño en la cadena generacional.

El niño formará una imagen de sí en la que que­daran impresas esas representaciones de to­dos los antepasados encarnadas en ese otro (generalmente la madre) que por la tarea de traducción le convertirá en un ser deseante in­cluido en el mundo. Haciendo de las inscripciones su modo particu­lar de ir estando en el mundo. Tan particular que nos impedirá plantear que hay dos recorri­dos iguales, cada niño nace en un momento distinto de la vida de sus padres, por lo tanto todos los sufrimientos de los niños serán distin­tos y tendrán que ver con su historia y la de sus antepasados.

En palabras de Recalcati (2018) “si el niño no es deseado antes de su nacimiento, si no se le quiere, si ningún deseo lo está aguardando, las consecuencias serán una mutilación de su sen­timiento de la vida. Cada avance en la vida del hijo, irá unido a un duelo que supone una pérdida del niño de la infancia, así hasta la adolescencia y luego edad adulta. Por eso estamos en condiciones de afirmar que el aparato psíquico es un apa­rato en construcción.

El Deseo Materno y la Función Paterna

Desde una perspectiva freudiana la maternidad permitiría a la mujer hacerse con lo que no tiene a través del niño (Freud, 1923, 1925). La relación del niño con el deseo de la madre, siempre que se trate de una relación lo suficien­temente buena, nunca es una relación ente dos, sino entre tres, en la que el tercero es la función paterna (no necesariamente el padre) que sea capaz de capturar el deseo materno impidiendo su fijación con el niño. Lacan atribuye la mayor parte de los problemas de la relación primaria madre-hijo a la sexuali­dad femenina: el deseo de la madre se vuelve patológico cuando apaga la sexualidad feme­nina.

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El niño depende de quién, de ahora en ade­lante, llamaré madre, aunque sabemos que nos referimos a una función. Existe un desencuentro necesario para que uno no sea todo lo que el otro quiere, es estruc­turante, entonces el niño no sufrirá de desen­cuentro, sino que lo hará por los límites de la vida. En el futuro será un hombre o una mujer con conflictos. Existe un desencuentro necesario para que uno no sea todo lo que el otro quiere, es estruc­turante, entonces el niño no sufrirá de desen­cuentro, sino que lo hará por los límites de la vida. En el futuro será un hombre o una mujer con conflictos.

En este sentido es importante la figura de “La madre muerta “de A. Ellas parecen incapaces de amar, prisioneras de su propio sufrimiento… La respuesta del niño será una dificultad para afectivizar a la madre y se identificará con ella, como si pu­diera evitar el dolor psíquico causado por la re­tirada traumática de la madre (si soy como ella así la tengo).

Complejo de Edipo y Electra

Paralelamente a su descubrimiento del inconsciente, Freud elabora el mito de Edipo y el complejo de castración. Basándose en su clínica, evidencia que la libido es masculina. Freud plantea que su condición de analista hombre pueda impedir a sus pacientes decir algo más sobre la fase fálica. Este texto se refiere a la primacía del falo. Para el niño no hay otra representación de la diferencia de los sexos, el todo o nada, órgano genital masculino o castrado.

Lacan indica que hay una antinomia en la asunción del sexo, tanto para el hombre como para la mujer. Ambos no pueden acceder al sexo más que bajo la amenaza de castración. Es una paradoja. La sexuación es sinónima de lo que Lacan llama “asunción”. Hablar de asunción implica hablar de elección. Se trata de una elección inconsciente.

El complejo de Edipo y Electra aparece entre los 3 y los 4 años de edad. En el caso de los niños, estos sienten un apego exagerado hacia su madre y rechazan al padre y, en el caso de las niñas, sucede lo mismo pero a la inversa. El pequeño lo percibe como una amenaza y quiere dejarlo de lado al desear la exclusividad de la madre.

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Cómo Actuar Ante el Complejo de Edipo y Electra

Cuando nos encontremos ante una dinámica que apunte hacia el complejo de Edipo y Electra, es importante aconsejar a los padres que lleven a cabo una serie de pautas y actitudes para gestionar la situación, destacando:

  • Proporcionar cariño incondicional al hijo, pero sin eximirlo de normas y límites.
  • Manifestar emociones de cariño de forma abierta entre los padres y hacia el niño.
  • Expresar las emociones negativas.
  • En casos en los que el niño rechace a uno de los padres, el privilegiado debe incluirlo en sus juegos y valorarlo en voz alta.
  • Incentivar la comunicación.
  • Fomentar la seguridad y la confianza del pequeño incentivando su autonomía.
  • Desarrollar una buena autoestima en el pequeño.
  • Mostrar un apego seguro y fortalecer las buenas bases para vínculos futuros.

Consecuencias en la Vida Adulta

Si un adulto no supera el complejo, pueden presentarse una serie de circunstancias conductuales que dificulten el poder llevar una vida normal. Algunas de las consecuencias más habituales que se pueden detectar son:

  • Dependencia económica del progenitor, lo que impide su autonomía e independencia.
  • Necesidad continua del consentimiento del progenitor para tomar decisiones, lo que impide que desarrolle su propio carácter.
  • Priorizar a su progenitor ante todas las personas que lo rodean, incluso más que a sus amigos, familiares y pareja.
  • Inestabilidad y una falta muy grave en madurez emocional.
  • Miedo a relacionarse sentimentalmente con otras personas.

El Complejo Materno Negativo según Jung

Según el psiquiatra C.G. Jung, el aspecto negativo del complejo materno se ve en la mujer cuyo único objetivo es el parto. Para ella el marido es ante todo, el instrumento de la procreación, y ella lo considera simplemente como un objeto que debe cuidarse, junto con los niños, los parientes pobres, los gatos, los perros y los muebles domésticos.

Es el ejemplo supremo del complejo materno negativo. El lema de este tipo es: ¡Cualquier cosa, mientras no sea como la Madre! . . . Todos los procesos instintivos tropiezan con dificultades inesperadas; o la sexualidad no funciona correctamente, o los hijos no son deseados, o los deberes maternos parecen insoportables, o las exigencias de la vida marital se responden con impaciencia e irritación.

La Función Materna y la Interacción con el Bebé

La función materna es la interacción en sintonía relacional con el bebé que va configurando un afuera acogedor y amable donde el bebé pueda sentirse formando parte del entrono y el entorno adaptado a su necesidad. A través de esta función se va dosificando el encuentro con ese afuera ajeno y extraño del espacio extra corpóreo que experimenta el recién nacido para convertirlo en un encuentro amable y esperanzador.

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La «madre» como función es la que interpreta las necesidades del niño, le transmite el código de la lengua de la cultura a la que pertenece y contribuye a la implantación de la sexualidad en el psiquismo incipiente del niño tomando al hijo como objeto de amor a través de sus cuidados corporales. Sexualidad tomada en sentido amplio, no reductible a la genitalidad y tampoco a los ordenamientos de género. Una sexualidad que no se reduce a la autconservación sino que tiene que ver con los órdenes del placer.

El Amor Maternal y la Subjetividad del Niño

El amor maternal se manifiesta no en los cuidados corporales, ya que no sería suficiente, sino en las palabras que pueda dirigirle, aquellas que transmiten un deseo no anónimo, el deseo de un sujeto independiente de ella, podríamos decir. Ofrecer palabras de amor, sencillas y tiernas, como canta Serrat, pero no tan eróticas podemos agregar, ya que -recordemos- la palabra también causa el goce en el cuerpo.

El amor maternal Implicará, suponer un sujeto singular donde todavía no lo hay, capaz de separase de ella, dotarlo de cierto brillo fálico a la vez de poder tolerar sus dificultades, sus diferencias, como las elecciones particulares que haga. Es decir, que su amor se pondrá realmente a prueba si consigue soportar las respuestas que el hijo de a su ofrenda, ya que el hijo colma pero también divide y podrá aceptar, rechazar o hacer aquello que no estaba en los planes imaginarios de la madre.

Podemos pensar que el aforismo «Dar lo que no se tiene a quien no lo es», en la relación madre-hijo es donde más se puede poner a prueba.

En cuanto a la madre, el equilibro estaría entre la mujer y la madre, el deseo de mujer en la madre es un deseo que limita la pasión maternal.

Podemos decir que el amor de una madre será posible si ve más allá de la captura imaginaria. Si la madre puede aceptar, sin desestabilizarse demasiado, la particularidad del sujeto que se va constituyendo y tomando sus identificaciones propias.

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