¿Con qué ropa debe dormir un recién nacido?
Cuando se trata de vestir a un bebé para dormir, encontrar el equilibrio perfecto para que no pase ni frío ni calor y pueda dormir cómodo y seguro es fundamental. Cuando se trata de pensar en los cuidados que un bebé necesita, nada es suficiente. Como padres primerizos seguramente os estéis preguntando por los más mínimos detalles relativos a sus primeros meses de vida.
Y eso incluye la ropa que se pone para dormir, una elección nada baladí, ya que le ayuda a mantener una misma temperatura adecuada durante toda la noche. Un sueño seguro y de calidad es muy importante para el desarrollo de los bebés. Esto implica no solo lograr el entorno adecuado, sino también elegir la vestimenta apropiada.
A la hora de vestir al bebé para la noche, es importante encontrar el equilibrio adecuado entre comodidad y seguridad.
Temperatura ideal para la habitación del bebé
Antes de decidir cómo vestir a tu bebé por la noche, es importante comprobar la temperatura de la habitación. La temperatura ambiente puede influir en la calidad del sueño y el bienestar del pequeño. La ropa que lleve tu hijo dependerá sobre todo de la estación del año y de la temperatura de la estancia.
La temperatura óptima para el sueño del bebé suele situarse entre los 18°C y 21°C. Durante los primeros meses, los grados ideales para el sueño del recién nacido se sitúa entre los 18°C y 21°C. Según el Instituto para la Prevención de Accidentes Domésticos (IPAD), se recomienda una temperatura entre 16° y 20°.
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Es recomendable verificar regularmente la temperatura de la habitación mientras el bebé duerme, especialmente en condiciones climáticas extremas. No dudes en hacerte con un termómetro para comprobar la temperatura de la habitación de tu bebé antes de la hora de dormir.
La temperatura ambiente es importante, y la más recomendable es que no supere los 23 grados ni baje de los 20 Según Nicole Cannon, médica especializada en la salud del sueño, el bebé debería llevar una capa más que la que sueles llevar tú en ciertas épocas del año, sobre todo si estás en una fría. En cuanto a la temperatura ambiente correcta que debería haber en la estancia, la experta ha declarado en un artículo de la revista Parents que la más óptima es en torno a 20 y 23 grados.
La temperatura ambiente óptima para el sueño de tu bebé se sitúa entre los 18 y los 21 °C, mientras que la humedad relativa debería estar entre el 50 y el 60%. Unas condiciones ambientales agradables facilitarán que tu hijo tenga un sueño saludable. Para comprobar estos valores de forma regular, puedes pegar un termómetro adhesivo en la cuna.
¿Cómo vestir a tu bebé según la temperatura?
Llega la hora de dormir y surge la fatídica pregunta: ¿cómo vestir a tu bebé para dormir? ¡Aquí encontrarás todas las respuestas a tus preguntas!
¿Cómo vestir a tu bebé por la noche entre 16 y 18 grados?
Si la temperatura de la habitación está entre 16 y 18 grados, te recomendamos que vistas a tu bebé con un body de manga larga, un pijama de terciopelo (o de rizo) y un saco de dormir TOG 2 para que duerma calentito.
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¿Cómo vestir a tu bebé por la noche entre 18 y 20 grados?
Si optas por un body de manga corta, ponle un pijama de algodón, que será algo más ligero.
¿Cómo vestir a tu bebé por la noche entre 20 y 22 grados?
Cuando llega la primavera, la temperatura interior tiende a subir, sobre todo en los días soleados.
¿Cómo vestir a tu bebé por la noche entre 22 y 24 grados?
Cuando empieza a hacer calor, el sueño del bebé puede verse afectado. Para limitar las dificultades para conciliar el sueño, opta por un atuendo más ligero: un body de manga corta y un TOG 1 son suficientes.
¿Cómo vestir a tu bebé por la noche entre 24 y 27 grados?
Para que tu bebé duerma plácidamente incluso cuando hace calor, puedes ponerle un saco de dormir TOG 1 y un pañal o dejarlo solo con un body de manga corta.
Consejos adicionales para vestir al bebé
- Asegúrate de que tu bebé está cómodo: Antes de empezar a vestir a tu bebé, asegúrate de que está cómodo. Cámbiale el pañal si es necesario y dale de comer si tiene hambre.
- Elige ropa cómoda: Al elegir la ropa del bebé, asegúrate de que sea cómoda y fácil de poner. La ropa de algodón suave suele ser la más cómoda para los recién nacidos.
- Comprueba la temperatura de la habitación: La temperatura de la habitación de tu bebé es un factor importante que debes tener en cuenta a la hora de vestirlo por la noche. La temperatura ideal para la habitación del bebé es de entre 18 y 20 grados.
- Evita el uso de sábanas: Es importante evitar el uso de sábanas de bebé al dormir, ya que puede aumentar el riesgo de asfixia.
- Vigila a tu bebé por la noche: Es importante vigilar al bebé durante la noche para asegurarse de que está cómodo y no tiene demasiado calor. Si tu bebé suda mucho o tiene el cuello caliente, quítale algunas capas.
Recomendaciones específicas para verano e invierno
En las épocas más cálidas, opta por prendas ligeras de algodón que permitan la transpiración de la piel del bebé. En días frescos, añade una capa adicional como un saco de dormir o una manta fina.
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Cómo vestir a un bebé para dormir en verano
- body de manga corta (solo si es necesario)
- pijama fino
- calcetines finos de algodón (solo si es necesario)
- saco de dormir de verano
Cómo vestir a un bebé para dormir en invierno
- body de manga larga
- pijama de bebé con pies
- saco de dormir de invierno
En verano, opta por prendas ligeras y transpirables, como bodies de algodón o pijamas de una sola capa. En invierno, añade una capa adicional de ropa, como un pijama más grueso o un saco de dormir acolchado.
El uso del saco de dormir
Nuestros saquitos de dormir son la mejor opción para abrigar a tu bebé mientras duerme😴. Sustituyen al clásico edredón nórdico, manta o sábana, haciendo que no pasen frío y evitando que se destapen. Así te aseguras de que su cuerpo mantiene una temperatura🌡️ estable e ideal durante toda la noche.
Un saco de dormir de buena calidad garantiza un sueño agradable y seguro para el bebé. Por una parte, evita los sobrecalentamientos, ya que la transpirabilidad del material hace que el calor no se acumule. Por otra parte, el bebé no pasa frío porque dentro del saco no puede destaparse por mucho que se mueva. Además, un saco de dormir para bebé no llega a tapar ni la boca ni la nariz del pequeño.
Cómo vestir a un bebé para dormir: pautas para encontrar el saco de dormir adecuado
Contar con el saco de dormir adecuado hará que tu bebé se sienta cómodo y seguro al dormir por la noche. A la hora de elegir el saco para tu hijo, puedes seguir los siguientes consejos:
- Hay sacos de dormir de distintos materiales, como algodón o forro polar. Son preferibles los tejidos naturales y transpirables, lavables a 40 °C y aptos para secadora.
- Un saco de dormir para el verano debe ser ligero, sin forro y de manga corta (o sin mangas).
- Un saco de dormir para el invierno debe estar forrado en función de la temperatura y debería tener mangas largas para cuando haga más frío.
- La seguridad del cierre suele ser un factor relevante. Las cremalleras que se cierran en la parte superior deben llevar un protector bajo la barbilla para evitar el riesgo de lesiones.
Lo más importante a la hora de elegir un saco de dormir es su ajuste. El saco debe quedar bien ajustado alrededor de los hombros, el cuello y los brazos para que la cabeza del bebé no pueda escurrirse. Lo ideal es que el saco de dormir se cierre por los lados o por delante con una cremallera larga y se abroche sobre los hombros. Esto también facilita el cambio de pañales por la noche. Además, el saco debe ser lo suficientemente largo para que el bebé pueda estirarse completamente.
Como regla general: longitud del saco de dormir = longitud del cuerpo (sin la cabeza) + entre 10 y 15 cm. El saco de dormir tampoco debe ser demasiado largo, porque entonces el bebé podría deslizarse hacia dentro o tener frío en los pies. Los sacos de dormir suelen estar disponibles en tamaños de entre 50 y 120 cm. Algunos modelos para niños un poco más grandes también pueden ajustarse en longitud para que crezcan con tu hijo.
Si buscas un saco de dormir para tu bebé, puedes utilizar como guía nuestra tabla de tallas:
| Talla | Talla corporal (en cm) |
|---|---|
| 50 | 50 |
| 60 | 60 |
| 70 | 70 |
| 80 | 80 |
| 90 | 90 |
| 100 | 100 |
| 110 | 110 |
| 120 | 120 |
Cómo vestir a un bebe para dormir según la temperatura: el valor TOG de los sacos de dormir
Si quieres saber cómo se debe abrigar a un bebé para dormir🤔, lo primero que tienes que conocer es el TOG. El TOG (Thermal Overall Grade) hace referencia a la resistencia térmica que tiene una prenda, por lo que cuanto mayor sea el TOG, más abrigada será esa prenda.
Valor TOG: ¿qué es?
El valor TOG, diseñado para proteger al bebé del sobrecalentamiento mientras duerme, indica cómo de cálido es un saco de dormir.
- 1.0 TOG: Valor de los sacos de dormir que cuentan con un forro ligero, no tienen mangas y son adecuados para temperaturas ambiente de entre 18 y 24 °C. En combinación con un body ligero de manga corta o un pijama fino, tu bebé estará convenientemente tapado para las noches calurosas.
- 2.5 TOG: Son polivalentes y están hechos para su uso durante todo el año (temperaturas ambiente recomendadas de entre 15 y 21 °C). Están acolchados y no tienen mangas. En los períodos de entretiempo, puedes combinar este saco de dormir con un pijama largo, por ejemplo.
- 3.5 TOG: En invierno y a temperaturas ambiente inferiores a 18 °C, deberías optar por estos sacos de dormir. Están forrados y los puedes encontrar tanto sin mangas como con manga larga, según la temperatura. En los días fríos, tu bebé estará calentito por la noche con este saco de dormir, un body de manga larga y un pijama largo.
⭐Otra característica de nuestros sacos burbuja es que tienen las mangas extraíbles en la versión de invierno TOG 2,5 y la de entretiempo TOG 1,5, lo que nos da mucho juego a la hora de regular el aporte de calor.
Te presentamos una de nuestras novedades, los sacos de dormir MultiTOG. ¡Son 2 sacos en 1! Compuesto por un saco TOG 0,5 de verano y otro saco TOG 2,5 de invierno que pueden ser utilizados juntos o por separado.
¿Qué poner debajo del saco de dormir de bebé?
Sabemos que tienes muchas dudas sobre cómo vestir a tu bebé a la hora de dormir y no hay que olvidar que cada bebé es diferente, hay algunos que son más calurosos que otros. Por lo general, siempre recomendamos que el bebé use su pijama debajo de su saquito de dormir de recién nacido.
Muchas veces, las extremidades de nuestros peques están frías mientras duermen y eso nos hace pensar que están pasando frío. Sin embargo, ésta no es una buena referencia porque su sistema circulatorio es todavía inmaduro y siempre tienden a estar frías.
Estas son las medidas de nuestros sacos de dormir para bebés, recomendados para bebés entre 0-6 meses y de entre 53-70 cm de estatura.
¿Quieres saber cuándo empezar a usar el saquito de bebé?
No hay un momento concreto en el que empezar a hacerlo, por lo que (siempre que no sea prematuro) tu bebé puede utilizarlo desde el primer día😇. En Petite Marmotte, hemos diseñado nuestros saquitos de dormir para recién nacidos y hasta los 6 meses de edad. Su diseño es amplio y confortable para no limitar movilidad del bebé.
Los pediatras y especialistas en sueño recomiendan los saquitos de dormir para bebés en cualquier época del año (incluso en verano), ya que es la forma más segura de que duerman porque no existe riesgo de asfixia❌. Muchas veces los bebés se mueven y si tienen sábanas o mantas cerca pueden acabar en su carita. De esta forma, con colocar una sábana bajera y su saquito de dormir dormir, ya sería suficiente😊, no necesitan taparse con nada más.
Aspectos importantes al elegir el saco de dormir adecuado para tu bebé
- ajuste del cuello y de las mangas
- valor TOG
- tejidos naturales y transpirables
- protección de la cremallera bajo la barbilla
- longitud adecuada: con aprox. 15 cm de margen bajo los pies
Ventajas de un saco de dormir para bebés:
- Mejor temperatura para dormir.
- Sueño seguro.
- Evita que el niño se destape.
Cómo comprobar la temperatura del bebé
La manera óptima de saberlo es poner tu mano sobre su pecho o la parte superior de su espalda. Observa si el bebé está sudando o tiene la piel caliente, lo que podría indicar que está demasiado abrigado.
Para asegurarte de que tu bebé no pasa frío ni calor, debes comprobar su temperatura de vez en cuando. Lo mejor para ello es tocarle la nuca, la cual debe estar caliente, pero no sudorosa. La temperatura de la frente también puede ser un indicativo en algunos casos. Las manos y los pies, en cambio, no son buenos indicadores de la temperatura corporal, ya que las extremidades de los bebés tienden a estar frías sin que eso signifique que el pequeño pasa frío.
Pálpale el cuerpo regularmente para ver si está demasiado caliente o frío, sin recalar solo en sus manos y sus pies En cuanto a las noches frías, usa un saco de dormir de bebé o una manta portátil extra para mantenerle caliente durante toda la noche. No uses mantas sueltas, ya que esto aumenta el riesgo de sufrir muerte súbita, al igual que peluches y edredones que no están bien ceñidos a la cama. Si las temperaturas exteriores son especialmente frías, cúbrelo con un pijama de lana, pero asegurándote de que no pase demasiado calor. "Es más saludable para un niño no tener mucho calor, así que en lugar de cubrirlo con capas extra, opta por un saquito de dormir más cálido para que haya transpirabilidad en su pijama", agrega la experta.
¿Cómo saber que tu bebé está cómodo? Basta con revisar de tanto en cuando su temperatura corporal o buscar alguna señal de enrojecimiento en su piel que pueda delatar la mínima señal de sofoco. "Si le notas frío, ponle una capa adicional, y si está demasiado caliente, quítasela", recalca Cannon. No te dejes llevar por la impresión de sus manos y pies y fíjate en lo caliente o frío que está el resto de su cuerpo. Ante todo, es importante que un bebé no esté nunca "demasiado caliente o frío".
Peligros del sobrecalentamiento e hipotermia
Los ambientes excesivamente calurosos pueden provocar un sobrecalentamiento en su cuerpo, lo que es especialmente peligroso porque está relacionado con el síndrome de muerte súbita del lactante. Y, por el otro lado, dormir en un ambiente demasiado frío puede resultar incómodo y peligroso para el bebé.
Tanto de día como de noche, si el bebé está demasiado abrigado, existe el riesgo de que se sobrecaliente. Mientras que los adultos reaccionamos sudando, este mecanismo de refrigeración no funciona tan bien aún en los bebés. Además, los bebés tienen una capa de grasa que aísla muy bien.
El calor excesivo resulta insoportable para un bebé. Si está despierto, reaccionará llorando, pero si está durmiendo, la situación puede volverse peligrosa. El sobrecalentamiento se considera un riesgo importante para la seguridad de los recién nacidos y los bebés menores de un año.
Por otra parte, los bebés también tienen riesgo de sufrir hipotermia si, por ejemplo, duermen en una habitación demasiado fría. Durante el sueño profundo, su metabolismo no reacciona inmediatamente a los cambios de temperatura, un mecanismo que no vuelve a activarse hasta poco antes de despertar.
Si los bebés van siempre demasiado abrigados, pueden enfermar con la misma facilidad que los que van vestidos con ropa demasiado fina. Así pues, llevar la ropa adecuada tanto durante el día como por la noche es muy importante para los recién nacidos.
Otras consideraciones sobre el sueño seguro
Proteger el sueño de los más pequeños es importante. Así lo recomienda el mundo de la pediatría, que ofrece una serie de pautas útiles para prevenir el riesgo del Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL), pero también para evitar todas aquellas situaciones potencialmente peligrosas para el sueño del bebé en su primer año de vida. Aquí tienes algunos consejos sobre cómo y dónde dormir al recién nacido y tener un sueño tranquilo (¡y seguro!).
La posición recomendada para que los bebés duerman en su primer año de vida es decúbito supino, boca arriba, sobre una superficie plana, rígida y no inclinada, como las cunas de colecho. Incluso en caso de reflujo o resfriado, se recomienda siempre la posición boca arriba sobre una superficie completamente horizontal.
Compartir habitación con los padres tiene numerosos beneficios para el niño: reduce el riesgo de SMSL en aproximadamente un 50% y le ayuda a adquirir el ritmo correcto de sueño-vigilia. Para los padres, en cambio, facilita la lactancia, el cuidado y la vigilancia del recién nacido, transmite serenidad a la madre y fomenta el vínculo madre-hijo.
No dejes que el bebé duerma en la cama contigo: coloca o sujeta la cuna junto a tu cama para que sienta tu cercanía y sea cómodo cuidarle. No utilices objetos blandos como almohadas, peluches o edredones, colchas, cojines de juguete, ni ropa de cama, como mantas o sábanas, en la cuna para el sueño del bebé. También hay que evitar las fundas de colchón acolchadas que ablandan la superficie de la cama; es mejor utilizar fundas de colchón finas que estén siempre bien tirantes y sujetas al colchón.
Se recomienda el uso de un chupete durante el sueño, tanto de día como de noche, para reducir el riesgo de SMSL. Ten en cuenta que no todos los chupetes son iguales: es preferible una forma ortodóntica, desarrollada para mantener la lengua en una posición alta y adelantada para favorecer el correcto desarrollo de la dentición, la boca y todas sus capacidades funcionales.
No expongas al bebé al humo durante el embarazo ni después del parto. No fumes en los ambientes donde vive y duerme el bebé.
Evita las mantas o edredones voluminosos, es mejor vestir al recién nacido por capas, aproximadamente una capa más que la que llevaría el adulto. Puedes utilizar un saco de dormir especialmente diseñado para bebés.
No coloques la cuna o la cama del bebé cerca de fuentes de calor. No le pongas gorro mientras duerme.
Por último, recuerda que los dispositivos disponibles en el mercado, como los vigilabebés o los monitores cardiorrespiratorios domésticos, no deben utilizarse para reducir el riesgo de SMSL.
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