Conductos Obstruidos y Mastitis Durante la Lactancia Materna: Causas, Síntomas y Tratamiento

29.09.2025

La lactancia materna es una experiencia beneficiosa tanto para la madre como para el bebé. Has decidido amamantar a tu hijo, posiblemente te hayas informado de cómo le va a beneficiar, pero ¿sabes hasta qué punto? Cada día, nuevas investigaciones descubren las innumerables e inimitables propiedades de la leche materna. Sin embargo, durante este período, pueden surgir complicaciones como la obstrucción de los conductos mamarios o la mastitis. La mastitis, una afección que afecta principalmente a las mujeres lactantes, es un problema común pero crucial en el ámbito de la salud mamaria.

¿Qué es la Obstrucción de un Conducto Mamario?

La obstrucción de un conducto mamario se refiere a una estasis que afecta sólo uno de los lóbulos de la mama, habitualmente de manera unilateral. Un conducto obstruido es un área localizada de estasis de la leche que causa la distensión (aumento de tensión) del tejido mamario.

Causas de la Obstrucción

Cuando la leche no se extrae del pecho eficientemente debido, por ejemplo, a un mal agarre, una succión inefectiva o la restricción de la frecuencia o duración de las tomas, se incrementa el riesgo de sufrir ciertos problemas mamarios.

Síntomas de la Obstrucción

Los síntomas incluyen un bulto palpable con sensibilidad. Habitualmente no se acompaña de fiebre ni de malestar general, y las mujeres pueden llegar a referir la salida de ciertas partículas (de forma similar a un “tapón”) junto con la leche extraída del pecho tras un masaje de la zona afectada.

En cualquier caso las obstrucciones se caracterizan por la aparición de una zona indurada, enrojecida y dolorosa, que si no se soluciona puede desembocar en una inflamación de toda la mama.

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Los síntomas más comunes son: Dolor, endurecimiento, bulto, y enrojecimiento de la zona.

Puntos Blancos o Perlas de Leche

Los puntos blancos o perlas de leche, son como un tapón de leche solidificada cubierta de piel que se forman en el pezón y suelen acompañar a las obstrucciones, siendo habitualmente muy dolorosos. Los puntos blancos se pueden pinchar para eliminarlos o tratar con pomadas antibióticas según los casos.

Tratamiento para la Obstrucción

Ante la sospecha de una obstrucción o una estasis localizada, el tratamiento indicado consiste en el correcto vaciado del pecho afectado mediante las tomas frecuentes del bebé acompañadas de la extracción manual o, si fuera necesario, con sacaleches para mantener el pecho blando. La aplicación de calor local, así como masajear la zona afectada durante la toma, pueden facilitar el vaciado del conducto.

  • Ofrecer el pecho de manera frecuente. Tenemos que asegurar un vaciamiento efectivo de la mama.
  • Si el pecho está muy tenso, duro y el bebé no puede agarrarse, podemos realizar extracción (preferiblemente manual) de leche para ablandar el pecho y facilitar el agarre del bebé.
  • Para ayudar a que la leche fluya con más facilidad, antes de las tomas se puede aplicar calor durante un par de minutos y realizar un masaje para ayudar a que los conductos se dilaten y la leche fluya mejor.
  • Después de las tomas, para aliviar la sensación de hinchazón se puede aplicar frío, para ayudar así a reducir la inflamación.
  • En el caso de que el bebé no haga un buen vaciamiento del pecho, la mejor manera para extraer la leche es de forma manual. Pero cuidado, el sacaleches puede ser contraproducente, porque al intentar extraer leche cuando los conductos están obstruidos por la inflamación puede producir un aumento de la inflamación y edema alrededor del pezón.
  • También podemos aprovechar el calor húmedo de la ducha, para realizar un masaje y extraer leche para aliviar el pecho.
  • Es importante usar un sujetador de tamaño adecuado, con ajuste correcto, sin aros y a poder ser de algodón 100%.
  • Mantener una buena hidratación y alimentación variada. La lactancia materna requiere mucha energía y mucha cantidad de agua.
  • Los equipos de radiofrecuencia Capenergy nos ayudan a reducir la inflamación y la retención de líquido en los tejidos mamarios. Además, son un gran aliado contra el dolor, favoreciendo el flujo de leche y disminuyendo así la obstrucción de los conductos.

Mastitis: Inflamación e Infección Mamaria

La mastitis es una inflamación en el tejido mamario que a veces implica una infección. La inflamación provoca dolor, ardor, hinchazón, calor y enrojecimiento en los pechos. La mastitis es una enfermedad inflamatoria de la mama, en general asociada con la lactancia, aunque también puede afectar a mujeres no lactantes, y es una de las principales causas de abandono evitable de la lactancia.

La mastitis es una induración dolorosa en la superficie de la mama de extensión variable con signos de inflamación (tumor, calor, dolor y rubor). Se acompaña de fiebre y escalofríos. El riesgo de mastitis ocurre entre el 2 y el 10% de las mujeres que amamantan y requieren hospitalización un porcentaje muy bajo de ellas.

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Según la Asociación Española de Pediatría, la incidencia de la mastitis varía entre el 7% y el 12% de mujeres lactantes.

Causas de la Mastitis

La causa primaria de la mastitis puerperal es la estasis u obstrucción del conducto de la leche. Esta obstrucción se produce cuando la leche no se extrae del pecho eficazmente, lo cual puede ocurrir por: la conocida como ingurgitación o congestión mamaria. Otro posible motivo de la mastitis durante la lactancia es una infección provocada por bacterias que se introducen en los conductos mamarios a través de las heridas del pezón. Entre los factores de riesgo se encuentran la grieta en el pezón, la introducción tardía de la lactancia materna, la fatiga, el estrés y la debilidad del sistema inmunológico de la madre.

Pero una mastitis no solo se produce por la leche acumulada, sino también por una inflamación del tejido mamario, obstruyendo los conductos mamarios e impidiendo también el drenaje linfático. Y como consecuencia, se traduce en una dificultad para amamantar ya que la leche no puede fluir con normalidad y el pezón, debido a la inflamación, se puede aplanar, dificultando que el bebé pueda agarrarse y a su vez que pueda vaciar el pecho. Además, la ingurgitación mamaria puede ser muy dolorosa y si no se trata puede llevar a producir obstrucción de algún conducto, mastitis e incluso a un absceso mamario.

También existen otros factores que pueden predisponer a desarrollar una mastitis:

  • Disminución de las defensas maternas relacionadas con el posparto y el estrés
  • Nutrición deficiente
  • Lesiones en los pezones, como heridas o grietas
  • Haber sufrido ya mastitis previa
  • Estado de portador de S.

Diagnóstico de la Mastitis

El diagnóstico de mastitis infecciosa por tanto, se basa en manifestaciones clínicas y las pruebas de laboratorio no son necesarias de entrada. Lo más frecuente es que la mujer acuda a su médico y le instaure el tratamiento antibiótico adecuado. La respuesta al tratamiento además ayudará a diferenciar esta entidad inflamatoria benigna de otras de origen neoplásico.

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En casos de empeoramiento puede ser necesaria la extracción de analítica sanguínea a la madre así como cultivo de la leche materna para guiar la selección de antibióticos cuando la infección empeora y no responde al tratamiento antibióticos habituales.

Diagnóstico clínico: basado en la sintomatología. Como se ha comentado anteriormente, ciertas mastitis, provocan la aparición de síntomas clínicos evidentes, de manera que son fáciles de diagnosticar. En otros casos en los que no hay síntomas tan claros, es mucho más difícil de valorar a través de un examen visual y por este motivo tienden a infradiagnosticarse. Diagnóstico etiológico: el análisis microbiológico de la leche es el único medio posible de obtener un diagnóstico etiológico de mastitis. Recuento de bacterias, cultivo y antibiograma.

Recogida de Muestras de Leche para Análisis Microbiológico

Antes de la recogida, la paciente debe lavarse las manos con agua caliente y jabón. Tras la estimulación previa del pecho, la recogida de muestras de leche destinada a un análisis microbiológico se debe efectuar mediante extracción manual, sin ayuda de ningún tipo de accesorio (pezoneras, formadores de pezón, etc.). Nunca emplear extractores mecánicos (sacaleches). Todos estos pueden llegar a ser una fuente importante de microorganismos ajenos a la glándula mamaria, que persisten tras la aplicación de limpieza y desinfección recomendados, y de esta forma contaminar las muestras de leche. Su presencia puede enmascarar los verdaderos agentes responsables de una mastitis.

Etiquetar con el nombre, apellidos, pecho del que procede la muestra, fecha y hora de recogida. El transporte al laboratorio y su procesado deben realizarse lo antes posible. Si no pueden ser enviadas en las dos primeras horas tras su recogida, las muestras pueden conservarse refrigeradas hasta 24h. Una vez procesadas las muestras pueden conservarse en nevera un máximo de 48h para realizar, si es necesario, confirmaciones de los resultados obtenidos. La mayoría de las bacterias causantes de infección mamaria se pueden poner en evidencia en 18-24 horas. En casos determinados, bacterias exigentes o cultivo negativo, podría ser necesario ampliar el período de incubación a las 48 horas.

En la petición del estudio, es interesante describir el motivo, los síntomas clínicos, así como cualquier otra información que sea imprescindible para la interpretación de los resultados.

Microorganismos Comunes en la Mastitis

Staphylococcus: los staphylococcus son, con diferencia, las bacterias implicadas en mayor medida. El Staphylococcus aureus es el germen más frecuente en las mastitis. Responsable de las mastitis agudas que cursan con gran sintomatología. Streptococcus: el segundo grupo bacteriano implicado es el de los estreptococos. Otros microorganismos: más infrecuente es la implicación de enterobacterias como Escherichia coli, Klebsiella pneumoniae o Enterobacter spp. Cándida albicans: sabemos que la incidencia de mastitis por algunas especies de levaduras es muy baja.

Tratamiento de la Mastitis

El tratamiento común medico supone el uso de antibióticos y analgésicos. El manejo de la mastitis es muy claro. Extracción frecuente y efectiva de la leche: constituye el paso más importante. Para asegurar el correcto vaciado del pecho se recomiendan tomas frecuentes, iniciándolas por el pecho afectado. Favorecer la salida de la leche estancada, colocando el mentón del lactante sobre la zona indurada. Realizar masajes de la mama desde la zona bloqueada hasta el pezón. Esta leche no supone ningún riesgo para el lactante.

Medidas Generales para el Tratamiento

  • Apoyo emocional a la madre, eliminar el miedo, acompañar el proceso para que se sienta capaz de superarlo.
  • Asegurar una hidratación y nutrición adecuadas.
  • Reposo y descanso son medidas esenciales para superar los baches en la lactancia.
  • Analgésicos, antipiréticos y antiinflamatorios: es la primera medida farmacológica a aplicar. El ibuprofeno es el fármaco de elección.
  • En general, la mayoría de las referencias, recomiendan iniciar el tratamiento antibiótico si persisten los síntomas más de 24-48 horas o en caso de síntomas graves que empeoran a pesar de haber aplicado las medidas anteriormente descritas y un efectivo vaciado del pecho.
  • En cuanto a los probióticos, hoy en día hay pocas pruebas sobre la eficacia de su utilización y no existe un consenso en cuanto a la recomendación de diferentes cepas de bacterias probióticas con fines preventivos o terapéuticos.

Absceso Mamario: Complicación de la Mastitis

Cuando la infección progresa, y no existe mejoría en unas 48 a 72 horas aproximadamente puede dar lugar a un absceso mamario. Un absceso es una acumulación de pus en una zona del pecho que generalmente no drena hacia el pezón, y está cubierta por una cápsula fibrosa que el cuerpo fabrica para aislar la zona afectada.

Diagnóstico y Tratamiento del Absceso Mamario

Si el absceso es profundo pueden ser necesarias técnicas de imagen (ecografía mamaria), que puede acompañarse con punción del mismo para la obtención de muestra microbiológica y confirmar el diagnóstico. En el tratamiento de los abscesos mamarios puede ser necesario el drenaje quirúrgico (o cirugía) de los mismos.

Tratamiento Médico

Antibióticos y AINES/analgésicos. Los gérmenes más frecuentes son el Staphylococcus aureus, el Streptococcus pyogenes, Staphylococcus epidermidis y Streptococcus Agalactiae. Entre un 10-50 % de los S. Aureus son resistentes a meticilina. Antes de empezar con el tratamiento antibiótico conviene tomar cultivo del material purulento extraído del absceso.

Medidas de Apoyo y Cuidados Generales

Que mejoren las condiciones de la mama o eviten su empeoramiento. Seguir amamantando y vaciar bien el pecho es básico y fundamental. La lactancia puede continuar, aunque haya necesidad de drenar un absceso quirúrgicamente. Podrá usar el mismo pecho operado si la incisión está lejos del pezón y no entra en contacto con la boca del bebé cuando mama. Puede ser necesario aumentar el número de tetadas y extracción manual o eléctrica, especialmente si no se usa el pecho afectado, para prevenir la ingurgitación y el bloqueo hasta que la incisión cicatrice. Posicionar al bebé según esté la herida quirúrgica/drenaje.

Drenaje Quirúrgico

Debe elegirse esta vía cuando la piel está afectada o necrótica o como tratamiento de segunda línea cuando no hay respuesta con la punción y hay un empeoramiento. En caso de abscesos mayores de 5 cm la Guía de Práctica Clínica de Lactancia Materna sugiere, que se tenga en cuenta las preferencias de la mujer, sabiendo que la tasa de fracasos del drenaje con aguja bajo control ecográfico puede ser mayor que el drenaje quirúrgico en estos casos. La antibioterapia se instaura vía intravenosa, y se procurará que la incisión sea lo más pequeña y radial posible para dañar menos.

Galactocele

El galactocele es una dilatación quística de uno o varios conductos galactóforos (conductos de la leche) que produce una acumulación de leche y que generalmente está provocado por un conducto obstruido. Puede llegar a infectarse y dar lugar a una mastitis o absceso. La zona palpable en la mama no es dolorosa, y disminuirá en pocas semanas. En caso que no desaparezca o aumente de tamaño puede vaciarse mediante punción con control ecográfico.

Se recomienda realizar punción con aguja ecoguiada para extraer el contenido lipídico acumulado, cuando compromete, por su localización, la lactancia, con el objetivo también de diagnosticar la lesión. A veces, tras el tratamiento se vuelve a llenar y es necesario repetir la punción. Se puede optar por esperar al cese de la lactancia para tratarlo definitivamente o dejar que desaparezca por sí sólo.

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