Conservación de la Leche Materna: Recomendaciones de la OMS

29.10.2025

La llegada de un bebé al mundo es, sin duda, uno de los momentos más emocionantes para una madre. Inmediatamente después del nacimiento, comienza una etapa clave: la lactancia materna. Los beneficios de la lactancia materna son muchos: nutricionales, psicológicos, inmunológicos, ecológicos e incluso económicos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida del bebé, y mantenerla acompañada de otros alimentos hasta al menos los dos años. La leche materna es incomparable, ya que está diseñada para cubrir todas las necesidades del bebé, adaptándose a cada una de sus etapas de crecimiento.

Extracción de la Leche Materna

La leche materna se puede extraer y almacenar. En cualquier momento del día se puede realizar la extracción, como en las primeras horas tras el parto, para estimular el pecho, si hay separación madre- hijo, o cuando hay separación madre-niño durante el periodo de lactancia. Si este es tu caso, puedes recurrir a la extracción de leche materna, bien de manera manual o utilizando extractores.

Métodos de Extracción

  • Extracción manual
  • Extracción con sacaleches manuales
  • Extracción con sacaleches eléctricos

Antes de su extracción se recomienda una higiene de manos adecuada con agua y jabón.

Técnicas de Extracción Manual

  1. Realizar masaje de forma circular, como si girase el pecho.
  2. Presionar: de la periferia en dirección al pezón.
  3. Presionar después con los dedos, como caminando sobre el pecho, hacia el pezón.
  4. Presionar con dos dedos la areola durante cinco segundos y dejar ir la presión.
  5. Colocar los dedos pulgar e índice a 3 centímetros de la base del pezón, realizar presión en dirección al tórax, comprimiendo el pecho entre el pulgar y el resto de los dedos.

Uso de Extractores

  1. Adapte el kit al extractor.
  2. Estimule 10 minutos cada pecho.
  3. Retire el émbolo del biberón, proporcione al bebé la leche, o guárdela en la nevera.
  4. Lave el material con agua y jabón y séquelo de forma correcta.

Frecuencia de Extracción

En caso de extracción por separación madre-hijo por ingreso del niño al nacer, es decir, antes de instaurarse la lactancia, debe hacerlo cada 3 horas durante el día y por la noche cada 4h, durante el primer mes. Posteriormente puede ir espaciando las extracciones nocturnas. Los primeros 2-3 días (inicio de lactancia), SÓLO obtendrá unas gotas de leche llamada calostro. Es rico en elementos de inmunidad, siendo pues muy beneficioso. En caso de extracción puntual, por no poder dar alguna toma… respete los horarios de las tomas del bebé.

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Aumento de la Producción de Leche

El método más eficaz para aumentar la producción es aumentar la estimulación. Si no hay problemas específicos, producimos la cantidad de leche que se demanda. Si tras dar el pecho estimulamos con el sacaleches o de forma manual, aumentaremos la producción ya que nuestro organismo interpretará que precisa producir más cantidad.

Almacenamiento de la Leche Materna

Una buena higiene es importante a la hora de almacenar la leche. Lavarse las manos antes de extraer o manipular la leche. Mantener limpio el sacaleches, utilizar agua caliente y jabón para todas las partes que entran en contacto con la leche. Algunas madres también lo esterilizan aunque solo es necesario antes de usarlo por primera vez.

Cualquier recipiente limpio para uso alimentario (llevará el símbolo de una copa y un tenedor) es válido para conservar la leche materna. Los contenedores deben ser lavados con agua caliente y jabón y debe de ser posible cerrarlos herméticamente. Es importante fechar el recipiente y poner la cantidad en el mismo, especialmente si va a ser congelada y en caso de ser leche que vayas a llevar a la escuela infantil debería llevar el nombre de tu bebé también en el recipiente.

Si vas a congelar la leche el recipiente no debe ser llenado completamente ya que la leche aumentará de volumen al congelarse. Si usas bolsas de congelación es muy buena idea almacenarlas dentro de un recipiente rígido. Puedes hacerlo con las bolsas en vertical o tumbadas horizontalmente, lo que suele ahorrar espacio.

Es importante que conserves tu leche refrigerada al fondo de la nevera para conservar al máximo la temperatura. En caso de congelarla suele haber una temperatura más estable al fondo de los cajones de tu congelador.

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Duración del Almacenamiento

Es conveniente saber unas normas básicas de almacenamiento y conservación de la leche materna: higiene de manos antes de manipular la leche, etiquetarla con la fecha y la hora de la extracción, refrigerarla cuanto antes y, si se quiere congelar, se recomienda hacerlo en las primeras 24 horas desde la extracción.

Se recomienda guardar pequeñas cantidades (60-120 ml) en la nevera o congelador, dado que lo que sobre de la toma, una vez descongelado, se tendrá que desechar. A la hora de descongelar, escoger la que sea más antigua según la etiqueta.

Las directrices que se detallan a continuación se aplican a la leche que se ofrecerá a bebés sanos a término.

Tipo de Leche Materna A Temperatura Ambiente Refrigerador o Nevera Congelador
Recién extraída en recipiente cerrado 6-8 horas a 25 °C o menos (Idealmente 3-4 horas) 72 horas idealmente Congeladores de nevera (*): 2 semanas
Congelador de puertas separadas (**): 3 meses
Congelador con Tª < -19°C (***): 6-12 meses
Descongelada en la nevera 4 horas (idealmente hasta la siguiente toma) 24 horas No volver a congelar
Descongelada en agua caliente Lo que dure la toma, lo que sobre se desecha 4 horas hasta la próxima toma No volver a congelar

Descongelación y Administración de la Leche Materna

Siempre que sea posible se recomienda optar por la descongelación gradual, a ritmo lento. Las pautas son sacar la leche del congelador y dejarla descongelar en la nevera, manteniendo la cadena de frío. Esta leche ha de utilizarse en las primeras 24 horas tras la descongelación.

Si la descongelación lenta no es posible, puede optarse por la descongelación rápida siguiendo estos pasos: puede hacerse colocando el frasco o bolsa de congelado bajo un chorro de agua, fría primero y poco a poco más tibia. En este caso la leche ha de consumirse antes de 3 horas. Un método permitido para descongelar de forma rápida la leche materna es calentar agua en un cazo y, una vez apartado del fuego, introducir dentro el envase de leche congelada hasta que ésta alcance la temperatura deseada.

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Antes de ofrecérsela al bebé, asegúrate de remover bien la leche para que su temperatura sea uniforme.

Lo ideal es descongelarla lentamente sacándola la noche previa a la nevera. Si tenemos más prisa, podemos descongelarla calentándola en un cazo de agua caliente (fuera del fuego). No se recomienda descongelar con microondas porque el calentamiento es irregular y puede producir quemaduras. Tampoco calentarla directamente en el fuego.

Tras descongelarla es necesario removerla, mezclándola bien, antes de dársela al bebé. Es importante saber que una vez descongelada, podemos guardarla hasta 24 horas en la nevera, pero si la hemos calentado, lo que sobre de la toma no podemos volver a congelarlo y deberemos consumirlo antes de 4 horas, guardándolo en la nevera. Sí que podremos mezclar en una misma toma la leche extraída en distintas fechas.

La leche fresca recién extraída es la que conserva el mayor número de propiedades. La refrigeración, la congelación y el calentamiento a altas temperaturas producen cambios en la composición de la leche materna. Por ello, la leche fresca es la que debe usarse en primer lugar, siempre que sea posible.

Métodos Desaconsejados para Descongelar

Hay métodos totalmente desaconsejados para descongelar la leche materna extraída, pues no garantizan que se mantenga la cadena de frío que asegura la calidad del alimento, que podría corromperse. Evita el microondas o el agua hirviendo. Estos no son métodos para descongelar la leche materna almacenada en el congelador. El hecho de usar el microondas o de hervir la leche puede dañar sus propiedades nutritivas.

Administración

Para calentar la leche materna y ofrecérsela tibia a tu bebé, coloca el recipiente o bolsa sellada en un tazón con agua tibia o bajo el chorro de agua caliente. Tu leche sale de ti a temperatura corporal, no es necesario calentarla mucho. No se recomienda calentar la leche al fuego ni con microondas. La leche humana no debe hervir. Si hemos calentado leche y se le ha ofrecido al bebé pero no la ha terminado, el resto deberá ser consumida en las siguientes 1 o 2 horas como máximo. Por eso es importante ofrecer cantidades ajustadas con el fin de no desperdiciar tu maravillosa leche materna.

En el caso de la leche refrigerada y no congelada, solo tendrás que sacarla un rato antes de la toma y esperar a que su temperatura se asemeje a la del pecho.

Consideraciones Adicionales

Manipular cualquier alimento exige siempre máximo cuidado e higiene. En el caso de la leche para alimentar a un bebé, cuyo sistema inmunitario es aún inmaduro, el cuidado ha de ser muy meticuloso para evitar riesgos. Lavar los recipientes de almacenamiento con agua caliente y jabón y aclararlos a conciencia.

Pocos medicamentos afectan la lactancia. Si tiene dolor en el pecho cuando se extrae leche y/o enrojecimiento alrededor de la areola acompañado de fiebre, consulte a su médico. Puede consultar con grupos de apoyo a la lactancia.

Establecer pautas, frecuencia y horarios para amamantar al bebé es una de las cuestiones que más suele preocupar a las madres al dar a luz. La recomendación general es ofrecer las tomas a demanda, cuando el pequeño indique (con llanto, despertándose o gesticulando) que tiene hambre. Dicho esto, durante las primeras semanas se recomienda darle un mínimo de ocho tomas al día, y un máximo de doce. Asimismo, se aconseja poner al bebé al pecho si está buscando y no esperar a que llore. En cuanto a la duración de las tomas, esta la determinará el propio bebé.

La leche refrigerada conserva más propiedades que la congelada. Algunas de las propiedades antiinfecciosas se pierden cuando la leche se congela, pero sigue ayudando a proteger a los bebés de ciertas enfermedades, y es muy superior a cualquier fórmula comercial. Puedes descongelar la leche en el frigorífico y usarla en las 24 horas siguientes. Pasado ese tiempo debería ser descartada.

En ocasiones la leche descongelada adquiere un olor y sabor rancio por acción de la lipasa, una enzima presente en la leche que ayuda a la digestión de las grasas. No es perjudicial para el bebé, pero puede provocar su rechazo. Para evitarlo se aconseja la congelación inmediata de la leche tras su extracción.

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