Crisis Transitorias de Lactancia: Causas y Soluciones
La lactancia materna es una de las experiencias más significativas en la etapa inicial de la maternidad.
La mayoría de las madres (90 %) en nuestro país amamanta a su bebé recién nacido. Sin embargo, a las dos semanas del parto, solo el 66,5 % sigue con la lactancia materna exclusiva. Si bien ofrece innumerables beneficios tanto para la madre como para el lactante, también puede presentar retos importantes, especialmente durante las denominadas crisis de lactancia.
Se conoce como crisis de lactancia a una serie de etapas transitorias en las que se producen cambios en la conducta del lactante y en la dinámica de las tomas. Una madre informada está mejor preparada para afrontar los desafíos. La producción de leche responde directamente a la demanda del bebé.
Según el estudio reciente ‘Lactancia Materna y Desarrollo Infantil’ (LAyDI), continuar dando el pecho tiene mucho que ver, entre otras causas, con tener hijos previos, no separar a madre e hijo al nacer (contacto piel con piel), no usar chupete o no presentar problemas en los pezones en los primeros días. Pero a los 15 días y un mes después, se dan ciertas circunstancias que pueden hacer que la mujer deje definitivamente la lactancia materna.
Son las llamadas crisis de lactancia. Antes de la crisis de los tres meses, la más conocida y larga, está la crisis de los 15 días y la del mes y medio. Te contamos en qué consisten y cómo afrontarlas, porque saber de ellas puede evitar el abandono temprano de la lactancia materna.
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¿Por qué las madres abandonan la lactancia materna?
La lactancia materna es muy beneficiosa para la madre y su bebé.
Por eso, tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como UNICEF, pediatras y matronas recomiendan empezar este tipo de lactancia durante la primera hora siguiente al nacimiento, mantenerla de forma exclusiva durante los primeros seis meses de vida y continuarla hasta los dos años o más, con la incorporación de alimentos complementarios a partir de los seis meses.
Como se recoge en el estudio LAyDI realizado con casi 2.000 bebés en consultas de atención primaria, las variables asociadas a una mayor duración de la lactancia materna exclusiva van desde una relación mayor de cinco años de los padres hasta, de nuevo, no usar chupete o hacer colecho al mes de vida, pasando por decidir este tipo de alimentación antes de la gestación, recibir información sobre lactancia durante el embarazo y participar en un grupo de apoyo a la lactancia.
No obstante, muchas madres que en un principio apostaron por la lactancia materna, pasado un tiempo, no amamantan. Las razones son diversas, pero hay momentos clave en los que la mujer decide abandonarla del todo o decantarse por la lactancia mixta (materna y de fórmula).
Factores que influyen en el abandono de la lactancia
- La vuelta al trabajo: Uno es la incorporación al trabajo. Las conclusiones del último ‘Barómetro Elvie España’ revelan que una de cada tres madres dejó de amamantar a su hijo tras su reincorporación al trabajo, principalmente por incompatibilidad horaria, y más del 60 % reconoció que les hubiera gustado seguir más tiempo del que lo hicieron. De ahí que el Área de Lactancia Materna del Comité de Nutrición y Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (AEP) haya propuesto en la Semana Europea de la Lactancia Materna 2023 una serie de recomendaciones para las empresas como proporcionar periodos de descanso para que las madres puedan dar el pecho a sus hijos o extraerse leche o facilitar otras opciones para compatibilizar la lactancia y el trabajo como flexibilidad en los horarios, jornada parcial o el teletrabajo.
- Las crisis de lactancia: Además, otros momentos que tienen mucho peso para que las madres empiecen la suplementación con leche de fórmula o se planteen el inicio del destete son cuando sienten que tienen menos leche, presentan problemas con el pecho o creen que sus hijos lo rechazan, como se apunta en la Encuesta Nacional sobre Hábitos de Lactancia (2013). Sufren lo que se entiende como crisis de lactancia.
¿Qué son las crisis de lactancia?
En ausencia de signos clínicos de desnutrición (pérdida de peso significativa, escasa producción de orina, letargo), no se recomienda ofrecer suplementos artificiales. dificultades técnicas (como un mal agarre) y mantener la motivación. La lactancia exige un esfuerzo físico y emocional considerable. Todas las crisis de lactancia tienen una duración limitada.
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La más conocida es la crisis de los tres meses, que coincide con la primera de las distintas regresiones del sueño de los bebés, pero hay dos antes que conviene tener en cuenta. En todas ellas, para saber que es una crisis de lactancia y no una complicación mayor, debes fijarte en lo siguiente:
- El bebé no pierde peso y crece.
- Las heces y micciones son como siempre.
- El pecho está congestionado y no mejora tras las tomas.
Crisis de los 15 días
El primer bache de la lactancia sucede en torno a los 12-21 días. A las dos semanas de su nacimiento, el bebé tiene unos “días raros”.
¿Qué le pasa?
Está más inquieto, mama con mucha frecuencia, llora si no está lactando, las tomas parecen no acabar nunca, regurgita, pero vuelve a pedir que su madre lo amamante…
¿Qué se piensa?
Tanto quiere estar en el pecho de su madre (da la sensación que lo tiene al pecho cada cinco minutos), que la mujer (o su entorno) puede llegar a pensar que no tiene leche, que no es de calidad y que su hijo siempre se queda con hambre. Incluso por la cabeza pasa la idea de darle una “ayudita”, es decir, suplementarle con leche de fórmula en un biberón, o de abandonar la lactancia materna.
En realidad, ¿qué ocurre?
Lo único que está sucediendo es que el bebé está creciendo y necesita más leche, por lo que mama más para producir más. Es un brote de crecimiento.
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¿Cuánto dura esta crisis?
Tan solo unos tres o cuatro días, hasta que el bebé aumenta de forma óptima la producción de leche de su madre. A partir de ese momento, se espaciarán las tomas.
¿Cómo superarla?
Con calma, tranquilidad y paciencia, siempre que el peque siga ganando peso. Continúa dando el pecho a demanda y tranquilízale con tus abrazos (o ponle música para calmar al bebé, por ejemplo). Ten en cuenta que en muchos casos esta crisis de lactancia también coincide en el tiempo con el inicio de los temidos cólicos del lactante por la tarde-noche.
Crisis de las 6-7 semanas o del mes y medio
Cuando parece que la lactancia materna ya está instaurada y se tiene cierto control de las tomas, sobre el mes y medio, de nuevo, el comportamiento del bebé es “extraño”.
¿Qué le pasa?
El peque se muestra nervioso, incómodo cuando su madre le amamanta: quiere el pecho, demanda ponerse continuamente, pero parece que se pelea con él, pues se agarra, pero enseguida se arquea, se estira y lo suelta, llora mientras mama…
¿Qué se piensa?
El cambio en la conducta del bebé frente al pecho hace que la madre crea que su hijo rechaza lactar o se pone tan alterado porque no tiene leche. De nuevo surge la tentación de dejar la lactancia materna.
En realidad, ¿qué ocurre?
Por un lado, el peque necesita más leche, está en una nueva crisis de crecimiento, por lo que quiere producir más. Pero también a estas alturas, la composición de la leche cambia: ya no es tan dulce como antes. Está algo más salada, como también ocurre cuando hay mastitis, un nuevo embarazo o durante la regla. De ahí que a algunos bebés les cueste adaptarse al nuevo sabor que le está preparando para la alimentación complementaria y que, por lo tanto, se muestren más intranquilos.
¿Cuánto dura esta crisis de lactancia?
En una semana, todo vuelve a la normalidad.
¿Cómo superarla?
De nuevo, con paciencia y calma, y continuando con la lactancia materna. Busca un ambiente tranquilo y relajado para darle de mamar. Es algo transitorio. En unos días, los momentos de alimentarle al pecho serán como antes.
Crisis de los 3 meses
Si estás aquí, es probable que estés enfrentando la tan temida “crisis de lactancia de los 3 meses”.
Finalmente, la crisis de lactancia o también conocida como “la crisis de los tres meses” que probablemente sea la más delicada y compleja porque afecta tanto a la mamá como al bebé.
Es una situación transitoria que también se le conoce como escalones de lactancia y se da sobre todo cuando el bebé tiene ya tres meses.
Este período puede ser un desafío para muchos bebés y padres, pero con información y comprensión, puedes superarlo con éxito. En este artículo, te brindaremos toda la información que necesitas sobre la crisis de lactancia de los 3 meses, cómo reconocer los síntomas y consejos para gestionarla de manera efectiva.
La crisis de la lactancia de los tres meses es un período en el que tu bebé parece no estar satisfecho con el pecho.
A esta edad el bebé suele despertarse con mucha más frecuencia durante la noche y reclamar el pecho más a menudo.
¿Por qué sucede a los tres meses?
- Porque coincide con un periodo de crecimiento más acelerado.
- Además, a esta edad ya son expertos también en succión.
- También el oído y la vista estarán bastante más desarrollados. Esto sin duda va a provocar que el bebé esté durante todo el día más pendiente de lo que pasa a su alrededor que del pecho de su madre. Cuando llegue la noche, su reclamo será abismal. Llorará al mamar y se desesperará. La madre se desesperará y se angustiará.
Signos de la crisis de los tres meses:
- Con frecuencia el bebé empieza a llorar al poco tiempo de empezar a mamar, dando la sensación de que ya no le gusta o rechaza el pecho. Esto se debe a que a partir de los tres meses cambia el sistema de producción de la leche para hacerlo más eficiente.
- El bebé también recorta la duración de las tomas (muchas veces no duran ni 5 minutos). A esta edad el bebé ha aprendido a mamar y ha crecido, por lo que tiene fuerza y capacidad para mamar de forma muy eficiente: en poco tiempo es capaces de extraer toda la leche que necesitan.
- Se distrae mamando: le interesa más lo que ocurre a su alrededor que la comida. A esta edad los bebés han desarrollado un poco el sentido de la vista y del oído.
- El bebé ya no gana peso al mismo ritmo que antes.
- A menudo se produce una disminución en las deposiciones del bebé.
¿Qué ocurre en el cuerpo de la madre?
Durante la crisis de los tres meses en la lactancia, se regula la producción de la leche y el cuerpo de la madre se ajusta para producir leche de una manera distinta. Hasta entonces la glándula mamaria actuaba como almacén y la leche estaba disponible para salir de manera inmediata cuando el bebé empezaba a succionar. A partir de este momento, el pecho empieza a actuar como fábrica, produciendo la leche cuando el bebé empieza a succionar.
¿Cómo afrontar la crisis de los tres meses?
- Ten paciencia.
- Poco a poco todo volverá a la normalidad.
- Busca un lugar tranquilo para amamantar al bebé.
- Te ayudará a mantener la calma durante la toma alejarte de familiares y amigas que te da consejos y opiniones.
- Da el pecho a tu bebé antes de que se enfade. A estas alturas ya conoces bien a tu bebé.
- Igual de importante que darle el pecho siempre que lo pida es respetar al bebé cuando no quiere comer.
¿Cómo superar las crisis de lactancia?
En ausencia de signos clínicos de desnutrición (pérdida de peso significativa, escasa producción de orina, letargo), no se recomienda ofrecer suplementos artificiales.
Durante las crisis, el aumento de las tomas es una estrategia del lactante para incrementar el suministro.
Es fundamental enfatizar el hecho de que esta etapa es transitoria.
Pero en caso de preocupaciones sobre la nutrición del bebé, siempre hay que consultar a un pediatra para recibir orientación y apoyo.
Si estás preocupada por la lactancia o la salud de tu bebé durante esta etapa, no dudes en consultar con una profesional de la salud.
Una asesora de lactancia es una profesional especializada en el tema de la lactancia materna y está capacitada para brindar apoyo, orientación y asesoramiento a las madres y a las familias que deseen amamantar a sus bebés. Pueden ser una fuente inestimable de ayuda y conocimientos durante toda la etapa de la lactancia.
Rol de una asesora de lactancia
- Evaluación y Solución de Problemas: Una asesora de lactancia puede evaluar tu técnica de lactancia y la posición del bebé para asegurarse de que estén amamantando de manera eficiente y efectiva. Te recordamos que en nuestro artículo “5 posturas para dar el pecho” encontrarás más información acerca de las mejores posiciones para establecer la lactancia materna.
- Asesoramiento Personalizado: Cada madre y bebé son únicos, y lo que funciona para una pareja puede no funcionar para otra.
- Apoyo Emocional: La lactancia materna puede ser una experiencia emocionalmente desafiante para algunas madres.
Lactancia mixta y crisis de los 3 meses
Si el bebé está recibiendo una lactancia mixta, es decir, está siendo alimentado tanto con leche materna como con fórmula infantil, la crisis de lactancia de los 3 meses también le puede afectar.
Aunque la lactancia mixta puede ser una opción válida y adecuada para algunas familias, es importante tener en cuenta cómo la crisis de lactancia puede influir en este tipo de alimentación.
¿Cómo afecta la crisis de los 3 meses en la lactancia mixta?
- Cambios en la Demanda de Leche: Durante la crisis de lactancia a los 3 meses, es posible que el bebé demande más leche de la que solía hacerlo. Esto puede afectar tanto a la producción de leche materna como a la cantidad de fórmula que necesita el bebé.
- Consistencia en la Alimentación: Para algunos bebés, la lactancia mixta puede generar confusión en la forma de alimentarse. Al alternar entre el pecho y el biberón, algunos bebés pueden mostrar preferencia por uno u otro método, lo que puede afectar la lactancia materna. Con lactancia mixta, la crisis de lactancia de los 3 meses también le puede afectar.
- Respuesta Emocional: La crisis de lactancia a los 3 meses también puede afectar emocionalmente a los padres. Si el bebé muestra inquietud durante las tomas o parece querer más leche, los padres pueden sentirse preocupados o frustrados.
- Mantener el Vínculo: Independientemente de si el bebé está siendo alimentado con leche materna, fórmula o una combinación de ambos, es fundamental mantener el vínculo afectivo durante la alimentación.
Recomendaciones generales
Durante la crisis de lactancia de los 3 meses , es esencial alimentar a tu bebé siempre que lo demande. La crisis de lactancia de los 3 meses, puede ser una etapa emocional intensa tanto para ti como para tu bebé. Ofrece mucho amor y consuelo a tu pequeño.
No olvides cuidar de ti mismo/a. La falta de sueño y el estrés pueden afectar la lactancia. Minimiza las distracciones durante la lactancia. Busca un lugar tranquilo y libre de ruido donde tú y tu bebé puedan concentrarse en la alimentación.
Otras consideraciones
Amamantar tiene beneficios para la madre porque ayuda a recuperar la forma más rápidamente después del parto, ya que el cuerpo utiliza más energía para producir leche materna. Además, amamantar ayuda también a que la madre y el bebé estén próximos física y emocionalmente.
Es importante ponerse lo suficientemente cómoda antes de amamantar, colocar bien al bebé y asegurarse también de que se prende adecuadamente antes de amamantarlo, ya que a la futura mamá se le pueden irritar los pezones.
Extraer la leche también estimula la producción de esta y permite que una salga o pueda dormir toda una noche, mientras el padre puede alimentar a su bebé. Una mamá puede extraerse la leche cuando quiera después del parto, aunque las mujeres a menudo esperan hasta que se estabiliza el amamantamiento (a las cuatro semanas).
Y ahora que ya ha comenzado la mamá a adaptarse al proceso tan complejo de la maternidad, se debe intentar sacar algo de tiempo para una misma. En muchas ocasiones, la madre puede tener la sensación también de aislamiento e incluso le puede llegar a costar saber en qué día se encuentra.
Huelga de lactancia
Es una situación en la que el niño no quiere tomar pecho. Aunque puede suceder en cualquier momento de la lactancia, es más frecuente alrededor de los 3 o 4 meses.
La forma de presentación es variable. Lo más habitual es que el niño tenga un rechazo al pecho desde el inicio de la toma, pero puede suceder en cualquier momento durante la misma.
Existen muchas situaciones que pueden provocar una huelga de lactancia.
Es muy importante que la madre tenga confianza en sí misma y en su bebé: el niño sabe cómo engancharse y ella está capacitada para alimentarlo.
Para asegurar una adecuada alimentación del niño, se le ofrecerá el pecho a demanda sin forzarlo.
En caso de rechazo frontal al enganche, la madre debe sacarse la leche para mantener la producción y evitar la ingurgitación mamaria.
¿Qué hacer ante una huelga de lactancia?
- Aumentar el contacto piel con piel sin obligarle a que agarre el pecho.
- Caminar con el bebé en brazos o con un portabebés.
Como sucede en la huelga de lactancia, se debe tratar de identificar la causa y solucionarla, y aplicar las pautas ya descritas.
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