Crisis de Lactancia a las 6-7 Semanas: Síntomas y Cómo Afrontarla
La mayoría de las madres (90 %) en nuestro país amamanta a su bebé recién nacido. Sin embargo, a las dos semanas del parto, solo el 66,5 % sigue con la lactancia materna exclusiva. Pero a los 15 días y un mes después, se dan ciertas circunstancias que pueden hacer que la mujer deje definitivamente la lactancia materna. Son las llamadas crisis de lactancia.
Antes de la crisis de los tres meses, la más conocida y larga, está la crisis de los 15 días y la del mes y medio. Te contamos en qué consisten y cómo afrontarlas, porque saber de ellas puede evitar el abandono temprano de la lactancia materna.
¿Por qué las madres abandonan la lactancia materna?
La lactancia materna es muy beneficiosa para la madre y su bebé. Por eso, tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como UNICEF, pediatras y matronas recomiendan empezar este tipo de lactancia durante la primera hora siguiente al nacimiento, mantenerla de forma exclusiva durante los primeros seis meses de vida y continuarla hasta los dos años o más, con la incorporación de alimentos complementarios a partir de los seis meses.
No obstante, muchas madres que en un principio apostaron por la lactancia materna, pasado un tiempo, no amamantan. Las razones son diversas, pero hay momentos clave en los que la mujer decide abandonarla del todo o decantarse por la lactancia mixta (materna y de fórmula). Además, otros momentos que tienen mucho peso para que las madres empiecen la suplementación con leche de fórmula o se planteen el inicio del destete son cuando sienten que tienen menos leche, presentan problemas con el pecho o creen que sus hijos lo rechazan, como se apunta en la Encuesta Nacional sobre Hábitos de Lactancia (2013). Sufren lo que se entiende como crisis de lactancia.
La más conocida es la crisis de los tres meses, que coincide con la primera de las distintas regresiones del sueño de los bebés, pero hay dos antes que conviene tener en cuenta. En todas ellas, para saber que es una crisis de lactancia y no una complicación mayor, debes fijarte en lo siguiente:
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- El bebé no pierde peso y crece.
- Las heces y micciones son como siempre.
- El pecho está congestionado y no mejora tras las tomas.
Crisis de las 6-7 semanas o del mes y medio
A estas alturas las tomas de lactancia materna suelen ser un momento tranquilo, relajado, agradable en el que disfrutamos de la felicidad de nuestro bebé y no solo se ve como una acción nutritiva. Pero llegamos a las 6-7 semanas de vida y de repente, aparece la segunda gran crisis de lactancia.
Cuando parece que la lactancia materna ya está instaurada y se tiene cierto control de las tomas, sobre el mes y medio, de nuevo, el comportamiento del bebé es “extraño”.
¿Qué le pasa?
El peque se muestra nervioso, incómodo cuando su madre le amamanta: quiere el pecho, demanda ponerse continuamente, pero parece que se pelea con él, pues se agarra, pero enseguida se arquea, se estira y lo suelta, llora mientras mama…
¿Qué se piensa?
El cambio en la conducta del bebé frente al pecho hace que la madre crea que su hijo rechaza lactar o se pone tan alterado porque no tiene leche. De nuevo surge la tentación de dejar la lactancia materna.
En realidad, ¿qué ocurre?
Por un lado, el peque necesita más leche, está en una nueva crisis de crecimiento, por lo que quiere producir más. Pero también a estas alturas, la composición de la leche cambia: ya no es tan dulce como antes. Está algo más salada, como también ocurre cuando hay mastitis, un nuevo embarazo o durante la regla. De ahí que a algunos bebés les cueste adaptarse al nuevo sabor que le está preparando para la alimentación complementaria y que, por lo tanto, se muestren más intranquilos.
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No está clara la razón de esta crisis. Es evidente que el bebé está incómodo y lo demuestra. Se cree que lo que le molesta es el sabor de la leche que está más salada de manera temporal. Los bebés parecen que se enfadan con el pecho en otras situaciones, por ejemplo, cuando están congestionados y tienen la nariz tapada.
No, no es una situación que esté causada por la necesidad de aumentar la producción de leche, el bebé tiene la leche que necesita y de hecho sigue creciendo con normalidad.
¿Cuánto dura esta crisis de lactancia?
En una semana, todo vuelve a la normalidad.
Suele durar entre 3 y 7 días. Aunque breve, puede resultar intensa.
¿Cómo superarla?
De nuevo, con paciencia y calma, y continuando con la lactancia materna. Busca un ambiente tranquilo y relajado para darle de mamar. Es algo transitorio. En unos días, los momentos de alimentarle al pecho serán como antes.
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La solución es la paciencia y saber que no pasa nada; es una más de las crisis de la lactancia o brotes de crecimiento.
Es común que durante este tiempo el bebé quiera mamar de forma casi continua, y que parezca que el pecho no le alcanza. Esto no significa que tengas poca leche, sino que tu cuerpo se está ajustando a sus nuevas necesidades.
Las crisis y los baches siempre son de las madres que en estos momentos de duda y tensión podemos caer en la tentación de dejar la lactancia, abandonar, e intentar darles un biberón. Conocer estas situaciones nos ofrece la ventaja de tener toda la información en la mano y poder estar tranquilas.
Conocer estas situaciones nos ofrece la ventaja de tener toda la información en la mano y poder estar tranquilas. En ambos casos, es completamente normal y no es indicativo de complicaciones en la lactancia ni en los cuidados.
Te ayudará a mantener la calma durante la toma alejarte de familiares y amigas que te da consejos y opiniones. Da el pecho a tu bebé antes de que se enfade. A estas alturas ya conoces bien a tu bebé.
Advertencia importante: la lactancia materna proporciona la mejor nutrición a los bebés.
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